jueves, 28 de febrero de 2013

CINCUENTA TERREMOTOS EN DOS SEMANAS EN PAMPLONA

PUBLICADO EN ABC Y VARIOS MEDIOS
LA SIERRA DE EL PERDÓN AL SUR DE PAMPLONA

En las últimas dos semanas más de 50 pequeños terremotos golpean sin cesar a los pueblos de las faldas de la Sierra de El Perdón en Navarra. Se trata de otro enjambre sísmico como el vivido en 2007, a la sazón más largo, unos dos meses y más de 60 temblores, o como el de 1982, entonces más violentos y con escenas de pánico en aquella capital, Pamplona, que ya cobijaba a 175.000 personas; la zona epicentral se encuentra tan sólo a unos 10 km de la ciudad. 

Un enjambre sísmico no es algo extraordinario, han brotado antes y seguirán haciéndolo en el futuro, pero las cuestiones fundamentales a las que deberemos prestar atención son: 

1. ¿Se conocen fallas de entidad potencialmente peligrosas? 

2. ¿Hay precedentes de impactos intensos en el estudio de la sismicidad histórica? 

En cuanto a la zona de El Perdón al sur de la capital navarra, donde hoy vivimos más de 350.000 personas, mantener una cierta calma no es tan sencillo, la gente pide información y hoy ésta es fácil de encontrar. A diferencia de lo que ha venido observándose por ejemplo en episodios parecidos como los de Jaén, la fuente de las trepidaciones puede asociarse directa o indirectamente a la denominada falla de Pamplona o de Estella, ésta tiene un carácter sismogenético conocido, aunque aún los estudios sobre lo que pudiera llegar a originar son bastante escasos; tampoco su traza exacta es completamente comprendida; es muy probable que este episodio se deba a algún segmento de esa misma falla o a una falla asociada reactivada por un incremento en la presión de fluidos debido a unas lluvias que no tienen precedentes históricos; enero sobrepasó los 310 litros, algo que no se veía desde 1880, y a febrero aún sin terminar no se le encuentra par. Todo lo de un año, cerca de 500 litros, ya ha caído en dos meses. 

Existen los precedentes históricos de 1982 con terremotos entre 4,5 y 5 en esa misma circunscripción, deberían suponer el considerar desde hace años esa zona y las cercanas como zonas de riesgo especial a la hora de urbanizar, construir, etc. Sin duda una asignatura pendiente de los navarros. 

El geólogo Esteban Faci, del Departamento de Fomento, ha considerado que “lo más probable es que estos movimientos sísmicos se deban a las elevadas precipitaciones registradas en la zona en los meses de enero y febrero” (ABC 26-II-2013). Sería un nuevo episodio de hidrosismicidad natural, y es que la geografía navarra después de más de un 300% de precipitaciones con respecto a la media conocida, sufre por doquier desprendimientos, licuaciones, laderas que se mueven, cortes en carreteras, roturas en el suministro de agua, evacuaciones y terremotos. Es triste pensar que los mejores estudios al respecto podrían haberse realizado en España, pero Alemania, Brasil, India, Francia, Italia o EEUU documentan y reportan estos fenómenos desde hace años en los congresos y medios especializados, nosostros aún no disponemos de ninguno, a pesar de la sabiduría popular que llevamos en nuestra genética, Granada o Navarra coinciden en dichos populares: “año de lluvias, año de temblores”. 

El sector de la construcción ganó dinero a raudales en los últimos años de bonanza, pero no se preocupó lo más mínimo en asegurar su futuro a través de la la inversión en I+D+i, hoy podrían haber dispuesto de unos estudios pioneros dedicados al objeto de su actividad: el territorio, garantizando así parte de su futuro; pero tampoco se impulsó desde las administraciones semejante reto, aunque viniéramos pregonando los expertos desde hace años la necesidad de afrontar el urbano siglo XXI de la manera menos vulnerable. 

Es muy probable que el terremoto de Pamplona de 1903 tuviera un origen ligado a esta fuente sismogenética, entonces vivían 30.000 personas en la Cuenca de Pamplona, parece ser que fue un terremoto múltiple y a la misma hora se activaron fallas en varias zonas de Navarra, incluso el impacto fue muy violento en San Sebastián. 

No debemos alarmar a la población, pero la realidad de hoy es la que es y la realidad histórica es la heredada. Quizás nosotros como seres humanos con poca memoria hemos subestimado el peligro sísmico y sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena. Sin embargo, hay que recordar: varias poblaciones englobadas en el área sísmica pirenaica, han sido golpeadas en el pasado por terremotos destructivos; de ellos al menos cuatro grandes terremotos lo han hecho con magnitudes de 6 a 7 e intensidades VIII a X durante los últimos 650 años; aún así no se han desarrollado planes especiales de carácter urbanístico o de inspección técnica de edificios acordes con esa realidad natural, especialmente en poblaciones con más de 10.000 habitantes de Navarra, Guipúzcoa o Álava

Pamplona fue el epicentro y el escenario en 1903 de aquel terremoto que alcanzó un grado de intensidad VI y afectó a unas 30.000 personas. Parece oportuno y necesario afrontar el siglo XXI teniendo esta realidad presente en los futuros planes de crecimiento del área metropolitana de una de las ciudades más modernas, pero también más vulnerables de España. Tenemos que pensarlo cuanto antes y planificar en consecuencia. Ya no podemos asumir más que no se derivará daño alguno con nuestros cambios de las capas freáticas, pensando de esa manera seguir sin tomar medidas que se incluyan en las normas urbanísticas y de construcción. 

Espero que con el tiempo los gobiernos reconozcan que el daño puede convertirse en una realidad; y peor si seguimos evitando aportar fondos de investigación que deberíamos dedicar a la comprensión de esta frágil interfaz, entre la atmósfera y la hidrosfera, en la que vivimos.

TERREMOTOS CON IMPACTO EN PAMPLONA EN LOS ÚLTIMOS 200 AÑOS


 ENTREVISTA EN NAVARRA TV