jueves, 28 de marzo de 2013

CONSIDERACIONES SOBRE LA AMENAZA SÍSMICA EN LA CIUDAD CONTEMPORÁNEA

EPICENTRO DEL ÚLTIMO TERREMOTO 4,2 ML A 14 km DEL CENTRO DE PAMPLONA, SÁBADO 23 DE MARZO DE 2013


1. LA AMENAZA SÍSMICA DEPENDE DE CUATRO FACTORES

Cuatro son los factores que van a determinar la amenaza sísmica repartida en el tiempo en un determinado lugar y para una ciudad concreta, es fundamental el diálogo con los historiadores, también tener estudios de paleosismicidad, conocer la recurrencia temporal del fenómeno sísmico debe ser parte de la cultura de las poblaciones englobadas en zonas sísmicas, pero también de las que no lo son:

1. La actividad sísmica local, es la más importante de las cuestiones a considerar.

2. Las características del terreno que acogerá las ondas, la geología, la topografía, las formaciones cuaternarias locales y la interacción terreno-cimiento.

3. La posibilidad de ocurrencia de sismos a determinada distancia de la ciudad, es decir, la presencia de accidentes tectónicos destacables cerca de los núcleos englobados en su zona de acción, los cuales en interacción con los terrenos que acojan las ondas con características dinámicas determinadas, pueden amplificar la aceleración en superficie.

4. La educación sísmica de la población, una cultura que salva vidas.

La amenaza y la vulnerabilidad son por lo tanto variables que dependen la una de la otra. Los terremotos y las tipologías de suelos o rocas, por sí mismos no tienen por qué ser una amenaza para la ciudad. Las tormentas, las nevadas, el viento, son también fenómenos naturales que de por sí no son dañinos, hemos aprendido a convivir con ellos.

Para que se produzca una desgracia tienen que darse cita una serie de componentes físicos y sociales que se mantengan expuestos y que no se hayan identificado. Un edifico o un barrio puede ser vulnerable a un tipo de terremoto mediano, pero a otro de mayor magnitud y diferente manera de propagación no tiene por qué serlo.

Una de las mejores herramientas para evaluar y actuar en consecuencia es la zonificación geotécnica-sísmica; es un pronóstico basado en los accidentes tectónicos, el estudio de la historia y las características dinámicas de los terrenos, una división que puede hacerse por barrios, manzanas, etc., que nos permite conocer el medio sobre el que construimos nuestras casas, nuestro hábitat.

La confección de mapas de riesgo sísmico locales o microzonificación sísmica ha demostrado ser la mejor de las armas para adelantarse a semejantes embates de la Naturaleza, también que su uso salva vidas y supone un importante ahorro para los estados está más que demostrado en los países de nuestro entorno que ya los tienen. El reto del futuro urbanismo, por tanto, deberá ser el cambio de perspectiva histórica, abandonar los postulados post-industriales del siglo XX y abrirse a este urbano siglo XXI regido por la ciencia, la cultura y las nuevas tecnologías.



2. NORMATIVA E HISTORIA

Durante el siglo XX se extendió la creencia de que teniendo normas de construcción y diseño de edificios sismorresistentes era suficiente, no se tuvo en cuenta que el acelerado avance en la investigación estructural cambiaba esas normativas al mismo ritmo. El resultado es que en una ciudad contemporánea como puede ser Pamplona, conviven edificios medievales, barrocos, con otros relativamente modernos que cumplieron normativas avanzadas, pero hoy ya no lo harían, por ejemplo en España entera los hay bajo los diferentes paradigmas de 1968, 1974, 1994 ó 2002, también hoy en revisión después de lo de Lorca

En todas ellas los cambios fueron notables, incluso la filosofía y los cambios por los estudios históricos son bien distintos, (ver Reconsidering Urban Planning in Spain after the Lorca Earthquakes 11th May 2011 A. Aretxabala Díez & C. Sanz Larrea, School of Architecture, University of Navarre, Spain). En poco tiempo cambiaron las teorías de recurrencia de los terremotos, su propagación, sus efectos geotécnicos, estructurales, el conocimiento histórico de sus impactos...

Hoy en las ciudades europeas y en especial en las españolas hay barriadas enteras que cumplieron la normativa de aplicación en su momento; pero ya no cumplirían las normativas vigentes a pesar de su moderada juventud. Los estragos constructivos de las últimas décadas y las alegrías urbanísticas y especulativas aún no se han sometido a análisis rigurosos de vulnerabilidad general, menos aún sísmica. Los edificios antiguos y los cascos viejos aparecen de manera reiterativa como los más vulnerables (L'Aquila, Lorca, Módena, Ferrara, Sofía...).

Los informes de estudio de los efectos sobre el medio humano entregados después de cada terremoto que haya provocado daños, sean éstos bajos, medios o elevados, manifiestan una y otra vez las mismas deficiencias de diseño, disposiciones urbanísticas y ciertas configuraciones dañinas en ciudades cercanas a fallas activas. Una y otra vez se siguen reportando las mismas conclusiones; una y otra vez se siguen produciendo los mismos daños, el sector desconoce ampliamente cuáles son esas reiterativas carencias por lo que es incapaz de corregirlas, así sigue cayendo de manera redundante en los mismos errores.

LAS TRES ZONAS SÍSMICAS DE IBERIA: 1. EL S.E. ESPAÑOL, 2. PIRINEOS OCCIDENTALES, 3. LA COSTA ATLÁNTICA

También durante el siglo XX, coincidiendo con el despegue de la burbuja inmobiliaria y su desarrollo posterior, se consideraba que la responsabilidad de minimizar el riesgo sísmico en las zonas vulnerables del S.E. español, Canarias y Pirineos centrales y occidentales, recaía sobre los ingenieros estructurales y la correcta aplicación de la normativa vigente que expresaba los avances en la materia. La cual con cada cambio, hemos visto que era siempre al alza y ahora después de lo de Lorca, El Hierro, Jaén y Pamplona, lo va a ser mucho más.

Desde el Decenio Internacional para la Reducción de Desastres Naturales (DIRDN) declarado por la ONU en 1989 y vigente hasta 1999, en el que en España apenas se desarrollaron políticas acordes con ese espíritu, se reconoció que la labor de minimizar desastres era multidisciplinar y transdisciplinar abarcando muchas dimensiones. La labor de paliar desastres no era algo exclusivo de los ingenieros y  de los calculistas, sino de la sociedad en general: los científicos, los arquitectos, los dirigentes, maestros, profesores, padres, los ciudadanos...



3. LA INTERVENCIÓN HUMANA

Por lo tanto era, es y será una responsabilidad no sólo sectorial (aunque el sector de la edificación, que amasó cantidades ingentes de dinero nunca se preocupó de garantizar su propio futuro a través del conocimiento del medio, era su ámbito de desarrollo, y hoy se lamenta de ello), también social, política y de los sectores económicos que fueron conformando las ciudades contemporáneas. Los mismos que deben retomar lo que en su día fue tarea que competía a los sectores culturales tanto como a los administrativos y económicos.

La vulnerabilidad, sin embargo, debe incorporar también la idea de que determinados elementos del medio humano pueden ofrecer cierta resistencia a los efectos negativos de una catástrofe o cierta propensión a verse dañados por la misma. En otras palabras, no puede quedarse en un simple cómputo que responda a las preguntas: ¿Cuántos daños puede producir una catástrofe?, ¿cuánto dinero cuesta en pérdidas materiales?, ¿cuánto en humanas? Eso es lo que se suele llamar exposición, pero no, lo que se debe incluir es la estimación de la resistencia a sufrir daños que incorpora cada pieza del sistema, cada individuo, echando mano de su cultura individualmente y en su conjunto la comunidad

Está claro que el nivel de intervención es aquel en el que se debe considerar la ciudad como un sistema y no exclusivamente el cómo aplicar normativa individual a sus piezas: los edificios; es decir, un enfoque sistémico ampliado, multidisciplinar, transdisciplinar y holístico, cuyo vehículo fundamental deberá ser conducido con valentía, brillantez y arrojo desde nuestras instituciones con una posición muy específica: es el urbanismo del siglo XXI, basado en un profundo conocimiento de la ciencia, la cultura y las nuevas tecnologías.



Antonio Aretxabala, geólogo de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Navarra, y Xavier Chérrez, arquitecto del Arzobispado de Pamplona y Tudela y experto en Patrimonio, analizan vulnerabilidades sísmicas del casco histórico de una ciudad contemporánea: Pamplona, en ETB2.



RESUMEN SOBRE LA ACTIVIDAD SÍSMICA
 EN NAVARRA A PRINCIPIOS DE 2013 (EiTB)


Este pequeño artículo está basado en las reflexiones que aún desarrollamos con no pocas dificultades desde INDERC; las investigaciones y reflexiones más remarcables están recogidas en el libro de mi amiga y compañera de batallas antisísmicas (o como a ella más le gusta: sismorresistentes), Teresa Guevara Pérez: Configuraciones urbanas contemporáneas en zonas sísmicas. Ella es una pionera en la visión y aplicación holística de la seguridad sísmica y la resilienca de las comunidades, además de una gran maestra y guía profesional.

LA TÍPICA ROTURA A CORTANTE DEL HORMIGÓN ARMADO SOMETIDO A ACELERACIÓN SÍSMICA


MAPA INTERACTIVO: TERREMOTOS Mw > 3 EN LA ZONA OCCIDENTAL PIRENAICA DESDE 1967:
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