martes, 29 de octubre de 2013

DE NUEVO EL GRISÚ

MÚSICA: SCHILLER (REVELATION) SONNE



UN GRUPO DE MINEROS ACCEDE AL POZO EMILIO DEL VALLE, EL CUAL, A PARTIR DE 2013 PASARÁ A LA HISTORIA DE UN SECTOR CASTIGADO DE MANERA SECULAR (FOTO: ABC)


Los fayuqueros (así llamados por la abundancia de hayas y sus nutritivos hayucos), en tiempos de posguerra ya se organizaron y podían llegar a cobrar cuatro pesetas por trabajar dentro de la mina, o dos cincuenta si lo hacían fuera.

La Naturaleza nos recuerda que también de ella es la muerte, que en pleno siglo XXI vivimos sobre su faz, que la energía que guarda es mucha y que nuestras medidas de prevención pueden quedarse cortas, muy cortas.



Hacía casi dos décadas que no oíamos hablar de accidentes tan graves en una mina. El grisú, cuyo componente principal es el metano, vuelve a la actualidad después de tanto tiempo. Es el fantasma de los mineros, hoy ha vuelto a reaparecer. En los setenta y ochenta llenó páginas de diarios y muchos telediarios. Todo parece indicar que una de esas bolsas de gas atrapadas en las formaciones del Carbonífero se extendió por la galería. El grisú tiene el mismo origen que el carbón, ambos se forman a la vez. Se conoce como carbonificación al proceso geológico de formación de materiales con contenido creciente en carbono; durante su desarrollo, el carbón desprende diversos elementos: hidrógeno, carbono, oxígeno, agua, dióxido de carbono, metano, etc.

Estos gases en parte quedan retenidos en la capa de carbón y estratos adyacentes, el proceso que ha durado millones de años proporciona hoy una fuente de energía; el ser humano desde que descubrió el fuego sabe de las propiedades energéticas de las piedras negras, también de las explosiones que acompañaban a veces sus extracciones. Tristemente hoy Llombera de Gordón, con toda la minería española reza a las víctimas que se suman a la, secularmente portadora de riqueza y muerte, minería asturleonesa.

LAS EXPLORACIONES A PRINCIPIOS DEL SIGLO XX

Llombera ya es citada como Plombera en el año 361 en el “Libro Gótico” de la catedral de Oviedo. En el siglo XIX comienza su explotación, familiar en principio, dentro de la necesidad que a más de 1.250 metros de altitud el implacable y aplastante invierno impone.

Los fayuqueros (así llamados por la abundancia de hayas y sus nutritivos hayucos), en tiempos de posguerra ya se organizaron y podían llegar a cobrar cuatro pesetas por trabajar dentro de la mina, o dos cincuenta si lo hacían fuera.

Hoy, lo gestiona la Hullera Vasco-Leonesa, fundada en 1893; ella fue protagonista del desarrollo industrial de España.



Mucho han visto esas piedras negras, mucho nos dan y también nos quitan, otra vez parece que veinte años no es nada, que las medidas de seguridad y los detectores de gas nos salvarían con el avance de la era tecnológica, pero cuando menos lo esperamos la vehemencia de la Naturaleza nos recuerda que también de ella es la muerte, que en pleno siglo XXI vivimos sobre su faz, que la energía que guarda es mucha y que nuestras medidas de prevención pueden quedarse cortas, muy cortas; y si no llegamos a conocerla bien, si no desarrollamos las herramientas adecuadas para convivir con ella, su enorme poder puede destruirnos. La Geología debe proporcionarnos esa posibilidad.

Sea lo que fuere lo que ha desencadenado el escape y la posterior muerte de nuestros mineros, el caso es que la desdicha vuelve a golpear a las comarcas mineras; un sector castigado por crisis superpuestas que no levanta cabeza, pero no lo olvidemos, fue la minería la que revolucionó buena parte de la conciencia moderna y contemporánea de nuestra sociedad. Hoy nos lo recuerda a fuerza de dolor, pero ahí, precisamente ahí, en Llombera de Gordón, en 1893 los fayuqueros comenzaron a construir una nueva era. Descansen en paz.

1928


SOBRE EL GRISÚ, EL PENITENTE, LOS COMBUSTIBLES FÓSILES...
EiTB: LA MECÁNICA DEL CARACOL CON EVA CABALLERO


TODO SOBRE LLOMBERA


EL DIARIO MONTAÑÉS
EL HERALDO DE ARAGÓN
EL NORTE DE CASTILLA
EL COMERCIO


1 comentario:

genetticca dijo...

Que ha estas alturas de la vida...es una pena. Uno de los trabajos más arriesgados, peor pagados y esos políticos tan inconscientes, por no decir algo más grueso.

Un saludo