lunes, 19 de mayo de 2014

LA FALLA CASTOR Y LA TIERRA

MÚSICA: SCHILLER (LE VIDE) LICHTBLICK


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Hemos tomado medidas razonables, aunque todavía mejorables, cerca de las zonas de conocida sismicidad histórica. Sin embargo, en aquellas áreas donde estamos cambiando el régimen hidrológico, climático, tensional o industrial, no nos hemos parado a pensar en el efecto de nuestras actividades. Tenemos que pensarlo cuanto antes y planificar en consecuencia. 

Ya no podemos asumir más que no se derivará daño alguno con la reducción y cambios en las capas freáticas, con la modificación radical de las condiciones hídricas o tensionales de zonas que no son tan inertes como creíamos, pensando de esa manera seguir con esas prácticas sin tomar medidas que se incluyan en las normas de construcción. 


DIARI DE TARRAGONA, 18 DE MAYO DE 2014


Ya tiene nombre, es la Falla Castor, pasará a la historia española como uno de esos descubrimientos científicos hijos del azar, así lo hicieron la penicilina, los rayos X o el microondas. Pero el estilo español brinda otra vez un bautizo molesto, con ocho meses de retraso es casi ruborizante. En el aspecto informativo nuestras instituciones siguen practicando una pedagogía y divulgación oscura y deficiente, insultante es un calificativo suave.

No es la primera vez tampoco que algo así ocurre con el Proyecto Castor. Algunas asociaciones ciudadanas, empresas petrolíferas, científicos independientes y hasta el Observatorio Sismológico del Ebro ya se habían adelantado a las conclusiones corroboradas ahora por el IGME y el IGN. Y es que las pruebas circunstanciales aquí fueron infalibles. Además también se adelantaron los ciudadanos a la advertencia de que el no estudiar el impacto sísmico iba a traer consecuencias económicas, ¿cuánto nos va a costar algo que no es sino un problema de actitud?

El ministerio de Industria ordenó el día 26 de septiembre de 2013 paralizar la inyección de gas colchón al detectarse demasiados seísmos en la zona. Quien quiera información sobre su potencial sísmico tan sólo tiene que teclear en su navegador NCSE para ver el mapa que califica a la costa de Tarragona y Castellón como la menos sísmica del Mediterráneo. La empresa Escal UGS comunicó a la agencia ACN de noticias aquel día que ya se había encargado el estudio del porqué de tanto temblor: "confiamos en que el informe que realicen en el IGN, confirme que los seísmos se producen porque la plataforma está construida en una zona de importante actividad sísmica". Llevaban semanas haciendo temblar Vinaròs.

La hemeroteca es cruel, la zona sigue siendo con Valladolid y Vizcaya la menos sísmica de Iberia, y si verdaderamente creían que era una zona de importante actividad sísmica, ¿qué pintaba allí una industria de conocido carácter sismogenético? Inyectar fluidos en el subsuelo es ya la forma de provocar terremotos de moda: el fracking lo abandera, la experiencia científica vuelve a ser infalible: incluso zonas no propensas han reaccionado con terremotos violentos.

No podemos asumir más que no se derivará daño alguno con los cambios en las capas freáticas

Hemos tomado medidas razonables, aunque todavía mejorables, cerca de las zonas de conocida sismicidad histórica. Sin embargo, en aquellas áreas donde estamos cambiando el régimen hidrológico, climático, tensional o industrial, no nos hemos parado a pensar en el efecto de nuestras actividades. Tenemos que pensarlo cuanto antes y planificar en consecuencia. Ya no podemos asumir más que no se derivará daño alguno con la reducción y cambios en las capas freáticas, con la modificación radical de las condiciones hídricas o tensionales de zonas que no son tan inertes como creíamos, pensando de esa manera seguir con esas prácticas sin tomar medidas que se incluyan en las normas de construcción. 

Iberia está llena de fallas, fallas que nos preceden en el tiempo, que ya estaban sacudiéndose antes de que nosotros pintásemos bisontes en Altamira y que aún no conocemos. La asesina falla de Alhama de Murcia fue descubierta y bautizada en 1979, sólo necesitó 32 años para matar, para provocar que ricos patrimonios fuesen perdidos, paisajes modificados de por vida, dramas personales incurables, sectores económicos irrecuperables; las comunidades que no le dieron importancia a la seguridad sísmica quedan afectadas por años, por décadas, a veces para siempre.

Es deber de la sociedad en general y de los científicos en particular el despertar en la medida de lo posible la inquietud de los profesionales involucrados en el diseño, construcción y mantenimiento de todas las obras de infraestructura, sean éstas de inyección de gas u otras de conocido carácter sismogenético, así como en los dirigentes y planificadores, para que se produzca un cambio de actitud hacia los problemas que pueden generarse por sus decisiones cuando no se tiene en cuenta el estado de conocimiento de una manera objetiva y natural, holística y participativa. Nuestras decisiones y por lo tanto actividades siempre tienen respuesta. Esta vez se llama Falla Castor ¿cuál será nuestro próximo descubrimiento?


LA OPINIÓN DE FLORENTINO PÉREZ, ACCIONISTA MAYORITARIO DE CASTOR

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PREVENIR LO PREVISIBLE



La actividad humana ha jugado un papel primordial en este episodio sísmico

PREVENIR LO PREVISIBLE, ANTONIO ARETXABALA (7-X-2013)

En los días pasados la actividad sísmica en las inmediaciones del Castor disminuye en intensidad. Los últimos seísmos no llegaban a magnitud 3. Los epicentros, más desperdigados, se registran también frente a la ciudad de Tarragona (un par de seísmos menores de 2 grados). Pero no podemos cantar victoria, aunque tenemos algo a favor, y es que la energía disipada después de tantos terremotos puede suponer que quede menos para relajar tensiones.

No obstante estamos obligados a considerar que la sismicidad tiene una importante componente de contagio, es decir, la transferencia de esfuerzos es típica de estos fenómenos naturales, un efecto dominó que parece que se está resolviendo como en otras ocasiones cercanas en espacio y tiempo (Jaén, Navarra, El Hierro...). Aparecen epicentros más alejados de las primeras fuentes y vemos estos días hipocentros más profundos (hasta 20 kilómetros).

Fallas dormidas de más longitud parece que no han sido estimuladas como para sumarse a desencadenar terremotos más enérgicos. Algunas fracturas recientemente despiertas por las inyecciones no son muy grandes, pero lo suficiente (10-20 kilómetros) como para provocar terremotos de mayor magnitud que hasta la fecha, y éstas continúan tierra adentro.

En el sur de Cataluña y norte de Castellón colisionan dos grandes estructuras corticales: la cordillera Ibérica y la cordillera costera Catalana que ha generado ese par de pequeños seísmos, pero en este caso es prudente no relacionarlo aún con las inyecciones del Castor. Debido a dicha colisión se generaron dos grandes familias de fracturas o fallas con direcciones NO-SE y NE-SO, los recientes epicentros marcan esas líneas. Dichas fracturas se han estudiado en superficie, progresan hacia el mar donde desplazan grandes bloques dislocados.

El fondo marino entre Alcanar y Vinaroz quedó así esculpido como resultado de la dinámica geológica de los últimos millones de años. Aquí se explotó el petróleo que rindió el pasado siglo y ahora se aprovecha para el proyecto Castor con inyección de gas en el almacén de calizas porosas a 1.750 m de profundidad, uno de sus límites es una de esas fallas.

También se dibuja de epicentros el gesto físico global que las fuerzas tectónicas han modelado en ese área y hemos excitado, no puede pasar desapercibido. Epicentros alineados significan falla en movimiento. Pero otra vez deberemos ser prudentes. Desafortunadamente poco sabemos sobre cómo se desarrollarán estos fenómenos naturales, menos aún cuando como es el caso, nosotros los provocamos.

Las teorías científicas sobre las causas de los sucesos sísmicos, volcánicos y tectónicos, se han concebido como si el movimiento espacial de la materia mineral fuera el único acontecimiento a tener en cuenta. No es de extrañar que ninguna de las teorías hasta ahora, haya resultado realmente satisfactoria incluso para el pensamiento de orientación más mecanicista. En realidad, lo que sucede alrededor del Castor con las inyecciones de gas no son fenómenos de un tipo muy diferente al relacionado con la actividad sísmica de la Tierra y su relación con el clima y el agua, y éstos deberían ser tomados en cuenta por igual.

Cierto es que las fuerzas isostáticas, o el levantamiento cortical juegan un papel fundamental, y tarde o temprano la transferencia de esfuerzos se reparte entre las piezas del sistema, pero no es menos verdad que un pequeño cambio en la presión debida a los cambios introducidos artificialmente pueden modificar esa transferencia, lo cual supone que las actividades humanas juegan un papel primordial en la configuración espacial y temporal de esta sismicidad.

Pensemos en un alud: una diminuta piedra cae por una ladera, poco a poco más material se suma al fenómeno hasta el estrépito, puede acabar en catástrofe si el impacto final concluye en el medio humano. Así es la sismicidad desatada ahora. Erróneamente nos transmiten desde nuestras instituciones algo que no debería considerarse un dilema, si técnico o natural. Lo que ha detonado esta sismicidad es una actitud, un problema cultural, y por ende humano, social. No se consideró importante adelantarse a ella a pesar de los avisos de geólogos y plataformas ciudadanas.

Los geólogos deberemos insistir en que el medio humano y la Naturaleza no pueden destruirse mutuamente. Es parte de nuestro deber. Tenemos que conocernos y querernos, y con recortes en investigación no lo conseguiremos. Hoy Tarragona y Castellón viven un claro ejemplo de ello. Deberemos repensar la aplicación de normas sismorresistentes, configuraciones arquitectónicas y urbanas contemporáneas en nuestro hábitat. Hemos tomado medidas razonables, aunque mejorables, cerca de las zonas de conocida sismicidad, pero no en aquellas donde estamos cambiando el régimen hidrológico, climático, industrial.

Realmente lo sucedido es provocado. La inspección actual para conocer mejor el medio geológico sobre el que se actúa para aclararlo, se suma así al estudio pedido en 2010 por la Plataforma Ciudadana en Defensa de les Terres del Sénia. Alertaron entonces de la posible fractura de las rocas calizas por la alta presión, también de la activación de fallas cercanas. Justamente a lo que hoy todo apunta. No obtuvieron respuesta. Al no evaluarse adecuadamente el riesgo y comunicarlo a quienes debieron tomar decisiones, tampoco se le reveló a los ciudadanos. En Lorca nadie lo esperaba. Ricos patrimonios arruinados, paisajes modificados de por vida, dramas personales irremediables. Las comunidades que no concedieron importancia a la seguridad sísmica quedan heridas por décadas, a veces para siempre.


LOS SEÍSMOS INDUCIDOS EN CASTOR (JUSTO A LA MITAD)
EN RADIO EUSKADI, CON EVA CABALLERO

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