jueves, 12 de mayo de 2016

CINCO AÑOS DEL TERREMOTO DE LORCA, EL MÁS MEDIÁTICO DE EUROPA


Estado en el que quedó la iglesia de Santiago en Lorca tras el segundo terremoto del 11 de mayo de 2011. La única que colapsó por culpa de unas obras de restauración desacertadas en 1994-1995.


Tengo que dar las gracias a un periodista: Manuel Cuellar del Rio por publicar estas reflexiones cuando se cumplen cinco años del ‪#‎Terremoto‎Lorca‬, el más mediático de la historia de ‪Europa‬. Estos días y hoy en especial, han salido muchos artículos al respecto, todos ellos bastante reiterativos e incluso aburridos que no aportan ya nada singular, por eso le he dado este enfoque nuevo, no cabe duda de que los medios de comunicación tuvieron por primera vez en la historia de Europa un papel protagonista en una catástrofe tan grande. 

En realidad este pequeño artículo es un reconocimiento a los periodistas y medios que nos echaron una mano a los científicos, sin ellos no hubiera sido lo mismo, pero sin la más mínima duda. Al cumplirse los cinco años de los terremotos de Lorca, el segundo impacto el más mediático hasta ahora de todos los ocurridos en Europa, hay que reconocer que ellos, los periodistas, fueron la pieza clave que nos despertó a la vehemente realidad del medio que nos sustenta. Gracias a su labor, existe un antes y un después en la concienciación de una sociedad, como la española, que vive sobre fallas activas.

Además, veo que estos días aparecen noticias en los diarios locales del lamentable estado de cientos de familias que aún no han normalizado su situación, algo que años después de tantas y tantas promesas, proyectos solidarios, festivales y ayudas muestra la insuficiencia e incapacidad de nuestras administraciones para afrontar este tipo de fenómenos naturales, aprender las lecciones y salir fortalecidos, es decir la resiliencia.

Pamplona, 11 de mayo de 2016
Antonio Aretxabala.        


ARRIBA: LA FALLA DE ALHAMA DE MURCIA (FAM) ABAJO: TRINCHERAS  DE ESTUDIO DEL MOVIMIENTO (FUENTE: MARTA FERRER EL AL. Active tectonics, paleoseismology and associated methodological challenges posed by the slow moving Alhama de Murcia fault (SE Iberia).


Hace cinco años la ya famosa Falla de Alhama de Murcia estremeció por tres veces Eliocroca (Ciudad del Sol), Lorca. Aquella tarde del 11 de mayo de 2011 a las 17.05 horas, un primer terremoto de 4,5 grados de magnitud puso en aviso a vecinos, autoridades, cuerpos de seguridad, de emergencias…, pero sobre todo a medios de comunicación. Por este motivo se acercaron a reportar la noticia de un terremoto que no había causado daños graves, pero sí había asustado a una población que enseguida acudió, siguiendo las recomendaciones por radio y de las autoridades, a zonas abiertas y seguras por aquello bien conocido de las réplicas.

Mientras radios, televisiones locales, autonómicas y nacionales grababan los testimonios de unos vecinos sorprendidos y asustados, a las 18.47 horas, quedó para siempre cincelado en la memoria colectiva el terremoto principal de magnitud 5,1, cuyo latigazo (aceleración básica) sobre el terreno, los edificios y toda la ciudad impactó con una violencia insólita. Las cámaras estaban activas, los micrófonos abiertos. Los dispositivos de seguridad de negocios y oficinas sirvieron más tarde para valorar aquel daño en muchos casos irreversible que impactó a toda Europa. La torre de Santa María de las Huertas colapsando en directo se vio en todo el orbe, la espadaña de San Diego desplomándose y casi atrapando a varios reporteros que estaban cubriendo la noticia del primer terremoto nos dejó estupefactos; coches aplastados, gente corriendo asustada, nubes de polvo y ambulancias por doquier…, pero sobre todo, y a cuentagotas, nos fue llegando la peor de las noticias: las víctimas. Finalmente fueron nueve. Pocas podríamos decir, gracias al primer aviso de 4,5, pero muchas al fin y al cabo. Hacía dos años que en l’Aquila (Italia) un terremoto de 5,8 no fue adelantado por un primer aviso como sucedió en Lorca; el resultado: 309 víctimas.

Lorca pasó a la historia. Aquel terremoto de mediana magnitud y de fuerte intensidad (VII-VIII) supuso un antes y un después en la concepción de España como país sísmico. Pronto los estudiosos del fenómeno natural nos acercamos a comprobar in situ la vehemencia y el poder de la Naturaleza, algo que nos empequeñeció. Nuestras normas de construcción se habían quedado cortas, muy cortas. Las expectativas de aceleración básica del terreno para Lorca que eran 0,12g (el 12% de la aceleración de la gravedad) se habían más que triplicado (0,37g). Nos dimos cuenta de que Iberia puede causar mucho daño con terremotos moderados. El terremoto principal se dio a poco más de 1 km de profundidad y a tan sólo 2 kms de una ciudad histórica que aglutinaba a cerca de 90.000 personas. El movimiento sísmico fue sentido en toda Murcia, Almería, Albacete, Granada, Jaén, Málaga, Alicante, Ciudad Real y Madrid, donde el tipo de suelo amplificó los movimientos.

Esa noche, a las 22.37 horas, cuando ya se había asumido la catástrofe, nuevamente la tierra tembló, esta vez lo hizo con menor intensidad; miles de familias se fueron al campo o a casas de familiares lejos de Lorca, los días posteriores las réplicas fueron continuas. La primera estimación de las pérdidas económicas superó los 1.650 millones de euros.

Hoy muchos de los retos que una situación tan extraordinaria nos dejó como legado aún no se han solventado. Cierto es que la reconstrucción y mucho del daño ya está curado o cicatrizado; no obstante, el sistema de ayudas y compensaciones muestra carencias por el hecho de que cientos de familias aún no han normalizado su situación y las denuncias de malas prácticas se acumulan por cientos en los juzgados.

Los terremotos de Lorca pasarán a la historia como los más mediáticos del devenir de Europa, las circunstancias descritas así lo propiciaron. Nunca antes en directo se había captado a la Tierra en acción con tanta violencia, unas imágenes impactantes que, gracias a los medios de comunicación de masas, estuvieron varios días dando la vuelta al mundo. Más tarde se relajaron y los técnicos comenzamos nuestro trabajo. Todo es poco cuando se trata de salvar vidas; es nuestra responsabilidad estar bien preparados, nadie está libre de verse afectado por una catástrofe natural, ni el rico ni el pobre, ni grande ni pequeño.