viernes, 15 de diciembre de 2017

POLIBIO CHIFLADO ANTE EL PEAK OIL


Los cynetenses se convirtieron en el pueblo más feroz, cruel e inhumano de todos los griegos. Según Polibio el motivo fue la pérdida de las buenas costumbres y sobre todo el haber abandonado la formación y la profesión de la música.

1. INTRODUCCIÓN

Las siguientes líneas son un relato ficticio, lo siento, se me fue la olla porque me enviaron uno de esos chistes tontos por WhatsApp que reproduzco aquí:


Hace un tiempo y en varias ocasiones en este blog, analizamos algunos procesos por los que caen y colapsan las civilizaciones. Hoy nos encontramos en la encrucijada de la expansión de actuaciones y planificaciones políticas que atentan contra la base misma del factor Biosfera, poniendo en peligro cada vez con más ahínco las bases materiales y biofísicas que garantizan nuestra propia existencia. Desde el cambio climático antropogénico hasta el envenenamiento del medio que nos sustenta (aire, agua y tierra) y sobre todo, esa falta de agua que parece hacerse endémica en España, hasta la acelerada pérdida de biodiversidad que ya es denominada la sexta gran extinción; nos toca pues asumir que vivimos tiempos en los que no todo está perdido y aún queda algo de margen para ver la botella medio llena...



También en el blog hemos analizado en ocasiones el que la ciencia y la cultura en una civilización en decadencia como la que nos toca vivir, se identifican estrechamente con los intereses de las élites gobernantes, y si no lo hacen se produce una reacción contra la propia fuente de la ciencia o la cultura que se aventure a desdecirla. El mejor ejemplo de los vientos que soplan ya fue objeto de un programa en mi espacio para la ciencia "Conversaciones con Atenea" en la Cadena COPE, y es la desaparición del concepto de "Cambio Climático" en las publicaciones científicas de los EE.UU. desde hace un año en cerca ya del 50%, además de su desaparición en las páginas oficiales de la EPA, poco a poco se ve sustituido por eufemismos como "Cambio Ambiental" o similares.

Muchas organizaciones científicas, tecnológicas, universidades, centros de investigación, muestran diversas formas de identificación de la ciencia y la cultura con los valores que imponen las élites. Su desmantelamiento (ya en marcha) es aplaudido por una gran cantidad de personas fuera de los círculos de los que llamamos ricos y pudientes. La ciudadanía asiste encantada desde unos medios de comunicación dominantes a una suerte de autoengaño en que se premia a bombo y platillo con gran fanfarria a aquellas instituciones que presenten los estudios más lucrativos para los sectores industriales, tecnológicos o financieros, al fin y al cabo son los que pagan, y se aplaude aunque sus prácticas sean un ataque a la misma esencia del ciclo vital. ¿Se están perdiendo programas y proyectos que valen la pena para el común de las personas en favor de una gran oferta que no valdrá la pena y dejarán un reguero de proyectos inservibles e incluso amenazantes? Por supuesto, España es pionera en desechos arquitectónicos, urbanísticos, infraestructuras abandonadas y restos de obras faraónicas de cualquier administración comidas por el paso del tiempo y la maleza. Pero lo que es terrible es pensar que alguas de ellas no sólo son ruinas y esqueletos abandonados, son verdaderas amenazas para el medio humano, en su momento las llamé "bombas de relojería".


2. POLIBIO

Y aquí está el quid de la cuestión: porque esas maneras suicidas colectivas son características comunes en los años crepusculares de una organización social. Se trata de un ciclo regular de concentración, difusión de poder y control de los medios que por ejemplo el historiador griego Polibio desarrolló con detalle. Entonces él lo llamó "anaciclosis".

Polibio  (Megalópolis, 200 a.C. - ?, 118 a.C.).
Su estancia en Iberia le sirvió para estudiar la geografía,
los pueblos y las costumbres de Hispania.
Este apasionante momento de la historia encierra una visión muy poliédrica de la anaciclosis, por supuesto que en historiografía el avance es enorme. Sin embargo el detalle relevante ahora es esta fase de crisis de la que no podemos ni podremos salir; hace ya una década de brotes verdes, luz al final del túnel o esperanza de lo que sea, pero la crisis española perdura, incluso con los precios bajos del petróleo que gozamos desde hace tres años, no ha servido para evitar el rescate a bancos, el vaciado de la hucha de las pensiones o el crecimiento de la pobreza, la exclusión y la desigualdad récord. Que España mantenga ciertos niveles de presencia como una economía destacable a nivel internacional no ha sido sino por el flujo de riqueza que se ha ido desde las capas más pobres de la población hacia dichas élites. En estos momentos el petróleo marca máximos bianuales.



Ahora, cuando no queda casi nada, la deuda se desborda y las grandes masas que aplaudieron lo que todo el mundo reconoce ya como el gran saqueo de la estafa contable global, se han quedado paralizadas. Además el poder se ha consolidado y petrificado a un nivel sin precedentes democráticos, y lo ha hecho dentro de sus propios centros e instituciones. Ya se ha formado una red de corrupción tan poderosa que hace imposible al propio sistema escapar de esas políticas contraproducentes y que atentan contra la propia esencia de la vida (agua, estabilidad, sostenibilidad, salud...). Para Polibio hay una solución que acabaría con semejante agonía: la aparición del  demagogo carismático que arrebata el poder, anula el orden existente y pone en marcha una lucha general de todos contra todos, las viejas alianzas se rompen mientras lo más inverosímil impone su presencia. Seguro que al ciudadano occidental y especialmente al norteamericano le suena la cantinela.

¿Pero qué significa de verdad la exposición de Polibio hoy? Pues que entre otras cosas, nuestro estilo de vida derrochador y basado en la subvención de los combustibles fósiles se esfuma. La descomplejización y desglobalización ya ha comenzado, lo centralista está en declive y las comunidades autogestionadas son más económicas y sostenibles si quieren garantizar una vida mínimamente digna a sus componentes. Esto acarrea una cierta tristeza, ya que las manifestaciones de este fenómeno que podríamos calificar de natural o lógico, se muestran de muchas maneras, desde las redes de autogestión y consumo responsable hasta los impulsos nacionalistas y separatistas en auge. En cualquier caso toda ruptura con antiguos órdenes que agonizan aportan su trauma, la única manera de conducirlos es haciendo diagnósticos acertados, y éstos necesitan análisis globales y locales por igual.


2. UN ANÁLISIS PARA CHIFLADOS

El caso es que lo que pudimos hacer para evitar un declive tan marcado ha traspasado su fecha de caducidad: no lo hicimos. Incluso ante las evidencias tan palpables de un colapso que nadie quería seguimos a la expectativa porque no interiorizamos el lento pasar del tiempo a ritmo de cierre de negocios y auge de contratos precarios. Pero en caso de que no lo hayas notado querido lector, el declive de la era industrial tecnológica ya está en marcha; los sustitutos de la industria 4.0 son una mala copia de lo que pudimos y ahora ya no podemos.

La fracción de adultos en edad de trabajar que ya viven permanentemente fuera de la actividad laboral está en su punto álgido y sigue aumentando; también crece la fracción de adultos jóvenes que viven con sus padres y se relacionan en bajeras, porque no pueden permitirse comenzar a esculpir ni sus propios hogares, ni aprovechar el diseño de los lugares de ocio. Su presencia en nuestras ciudades y pueblos se extienden al ritmo que lo hacen el alcohol y las drogas.

2.1 EL MOTOR DEL TRABAJO Y LA SANGRE DEL SISTEMA FALLAN

Las reservas de combustible fósil económicamente accesibles de nuestro planeta disminuyen día a día y no hay nueva tecnología 4.0 ni eficiencia que contrarreste el declive; el exceso temporal que vivimos desde finales de 2014 en los mercados del petróleo está disminuyendo tan rápido que los analistas y la misma AIE pronostican el próximo aumento de precios tan pronto como 2018. Mientras escribo estas líneas el barril Brent ronda los 65$ marcando el récord de los últimos dos años. Seguimos hablando de la transición de los combustibles fósiles a la energía renovable, por un lado, o la energía nuclear, por el otro, o a un cambio en los hábitos por el más allá... Lo que sea antes de enfrentarnos a la cruda realidad y forzar a nuestros dirigentes a que se despierten y reaccionen de una vez. Porque aunque ya nos ha pillado el toro aún tenemos alguna posibilidad de evitar la peor de las caídas.

Nuestro mundo económico y nuestras relaciones sociales, culturales de movilidad o afectivas permanecen encadenadas a los combustibles fósiles por la sencilla razón de que ninguna otra fuente de energía cuya producción fue un peculiar regalo de la Tectónica de Placas (algo único en esta zona del universo conocido) proporciona el suministro de trabajo abundante, concentrado y versátil que es la "Madre" de nuestro extravagante e igualmente peculiar estilo de vida actual. Siempre hubo una alternativa, incluso habiendo hecho los deberes en los momentos en que el petróleo estuvo barato para ir haciendo el camino de transición por el que irremisiblemente vamos a transitar, pero ahora ya sabemos que será sin su ayuda. Si en los años que fue asequible "perdimos hasta la camisa" qué no perderemos a partir de ahora. Cuanto más tardemos en asumirlo peor lo van a pasar las capas más desfavorecidas, también quienes aún viven en lo que se denominó "la clase media", porque vamos pasando a formar parte de ellas poco a poco.

2.2 LA MEDITERRANIZACIÓN Y SAHARIZACIÓN DE IBERIA ES IMPARABLE

Mientras tanto vivimos una sequía que no conocimos nunca. Groenlandia nos envía mensajes en forma de variaciones extremas de frío, sequía o calor cuando más duele. La plataforma de hielo Larsen C, que hasta hace unos meses era considerada inamovible por la mayoría de los glaciólogos, está en proceso de triturado, un bonito programa que abordamos en el espacio de Ciencias de la Tierra de "La Mecánica del Caracol" en Radio Euskadi hace unos días. Groenlandia se encarga de desbaratar los hasta ahora bastante estables patrones de clima europeos, especialmente los ibéricos. Nadie hicimos nada al respecto.

Escucho a un representante del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente quejarse de la violencia de las últimas lluvias en el país con más pantanos per cápita del mundo porque ésta se pierde en el mar, como si los ríos fueran alguna suerte de castigo divino para fastidiar al ser humano moderno y arrebatarle su agua; un error de la Naturaleza que vinimos a solventar con nuestros embalses, por cierto, los más numerosos sí, pero están vacíos.

Sabemos por científicos expertos, por la NASA, Paneles Intergubernamentales, asociaciones ecologistas, activistas y un largo etcétera de investigadores que la única manera de detener el cambio climático antropogénico es dejar de poner gases de efecto invernadero en la atmósfera, nuestro basurero favorito después del mar. El mundo tendría que cerrar sus aerolíneas, convertir sus carreteras en vías verdes para bicicletas y carretas de asnos y bueyes, y acabar con las tecnologías que ya no serán económicamente viables si tienen que depender de la energía fósil o de la difusa e intermitente energía denominada renovable. ¿Existe la voluntad política o ciudadana de aceptar tales cambios? No. No nos hemos preparado porque la resiliencia, la palabra o concepto de fundación de este blog resultó y resulta ser un adorno de la sociedad.

2.3 UNA RESILIENCIA DE ADORNO

Lo que me fascina es que esto es algo que hemos estado diciendo en las últimas décadas, con más acento quizás durante todo el tiempo que ha estado apareciendo este blog, desde 2011. La ventana de oportunidades para hacer una transición sin problemas al único futuro posible, el renovable, se cerró en los años ochenta del siglo XX. Entonces hablar de sostenibilidad era algo romántico, de hippies soñadores, de ecologistas barbudos que la cruzada del cortoplacismo económico aplastó de un sólo golpe y permitió permanecer, eso sí, en las estanterías de las universidades, hasta que comenzaron a caerse por tanto adorno acumulado, tanto como el peso del propio ladrillo que nos hundió.

Las excusas para no hacer nada y las justificaciones para aferrarse a estilos de vida que el planeta no pudo ni ya puede soportar han proliferado a ritmo de deuda, esquilmando grandes áreas del planeta y empobreciendo a millones de seres humanos. Tras tantos años de prosperidad anunciada, acreditada y celebrada, el 20% de la población sigue pasando hambre, unas 20 personas mueren cada minuto porque no tienen nada que comer. Los movimientos ecologistas siempre jugaron a que el futuro todavía dejaba un cierto margen de acción y si su presencia en las propias organizaciones ecologistas es homeopática, en los grupos dirigentes ahora está por debajo del número de Avogadro. La izquierda también ha abrazado el discurso del crecimiento como la única posibilidad de acabar con el hambre, la pobreza, el paro o la desigualdad, a pesar de haber sido su padre. Ni siquiera se ha dado cuenta de que crecer sólo es posible de manera ineconómica.

ANACICLOSIS


3. Y UN DIAGNÓSTICO DE CHIFLADOS

Sí, pero como ya advertí arriba, se me fue la olla con la bobada que me mandaron por WhatsApp, nada de lo que viene puede ser real, al menos no está en nuestra agenda porque somos seres inteligentes, ¿verdad? Hay un detalle importante para nosotros los ciudadanos: ¿Qué vamos a hacer el día en que nuestros ingresos valgan la mitad en términos de bienes, alimentos, luz, agua, servicios...? ¿Y cuando valgan la cuarta parte? Pues asume querido lector que ese incremento de los precios que ya pagas a regañadientes por calentarte o mantener tu negocio no ha hecho nada más que empezar. Porque España ni produce el grueso de la energía ni la tecnología que ahora utiliza, de momento sólo la compra a cargo de una deuda que posiblemente sea impagable. Vivir con un tercio de lo que tenemos es posible e incluso saludable sí, lo sabemos, ¿pero quién se lo dice a los ciudadanos, estoy yo o estás tú dispuesto a predicar con el ejemplo?

¿Qué tipos de ataques de ansiedad y depresión vamos a tener cuando Internet, el cajero o la atención médica inmediata no estén disponibles en absoluto o no estén disponibles a un precio asequible, pero ni haya teléfono al que llamar ni terminal conectada que funcione? ¿Cómo vamos a enfrentarnos a una debilidad institucional con un Estado que implosiona como lo han hecho tantos en Europa, Latinoamérica, Oriente y ahora lo hacen los mismísimos EEUU? ¿Cómo afrontaremos el que administraciones locales que no disponen de medios para pagar los servicios básicos se hagan con las riendas de sus comunidades autónomas con el apoyo de millones de excluidos? ¿Hasta cuándo vamos a estar creyendo en brotes verdes o luces al final del túnel viendo que las cuentas de casa y los trabajos familiares no casan?

3.1 POLIBIO EN HISPANIA EN EL SIGLO XXI

Así es como se ve el declive y la caída de una civilización desde la mirada de un Polibio del siglo XXI que vuelve a viajar por Hispania. Cree este Polibio tecnológico, que ésto no se arregla sentándose en una mecedora de mimbre con cojines de lino bajo una cubierta cargada de paneles solares y un molino y un pozo al lado del gallinero, un poco más allá de la huerta, haciendo justamente las mismas cosas o muy parecidas a las que hasta ahora hemos hecho mientras vemos por la televisión cómo el resto del mundo se hunde en un estercolero de mierda y miseria mientras tú y yo, los tuyos y los míos, estamos calentitos, gorditos y a salvo.

En una decadencia como la que vivimos hay caos social, desorden político y mucha inseguridad, porque organizar a tanta gente a la que se le ha ocultado la realidad mientras se le robaba lo poco que producía para salvar los muebles de los bancos y las grandes corporaciones empresariales, a la que además ya se está dando cuenta de cómo y quiénes les han engañado tanto, es tarea prácticamente imposible. Querido lector asúmelo, ya nunca vas a poder votar a unos líderes que te convenzan, que satisfagan tus necesidades, menos aún tus aspiraciones personales. Seguramente tu felicidad y la de los tuyos no estará garantizada por ningún Estado de Derecho.

En una implosión económica como la que ya estamos comenzando a saborear; tu salario puede esfumarse y tus ahorros cada día tendrán menos valor hasta que no valgan nada. Si dispones de cosas que temporalmente tengan cierto valor como joyas o metales preciosos, gasolina e incluso alimentos no perecederos, mejor que no se entere nadie, porque no importará quitártelo a golpes o amenazar con torturar a tus niños. Puedes no seguir leyendo si deseas no enfadarte con Polibio e insultar al autor.

Dennis L. Meadows en 2012 ante la revisión 40 años después de "Los límites del Crecimiento".


3.2 POLIBIO XXI ANTE EL CAOS AMBIENTAL, ECONÓMICO Y SOCIAL

Seamos realistas y pongamos los pies en la tierra, se trata de un caos ambiental y una economía de subsistencia, lo que significa que aunque de momento sean sólo la tercera parte de la población quienes (te importe o no) hay días que pasan hambre, pronto serán más; aunque rara vez lo veas en la televisión, ya sabes que según los medios de desinformación de masas, el 80% de las familias españolas están en la playa cuando hace sol y esquiando en Sierra Nevada cuando hay temporal, porque el Cambio Climático es lo que tiene, unos cambios tan bruscos que admite temporales en plena sequía.

Pero como digan lo que digan las televisiones, las cifras de la pobreza y exclusión aumentan mes a mes y ya estamos sin reservas económicas con el camino hacia una transición resiliente todavía sin comenzar, no hay ningún motivo por el que tú o yo, tengamos que pensar que nos vamos a librar mientras millones de personas hacen lo que pueden para subsistir al mal tiempo y a otra sequía que arruina nuevamente las cosechas. Quizás morir por culpa de algún microbio venido con un nuevo mosquito tropical al que le encanta la mediterraneización del clima ibérico y tu sabrosa sangre latina sea la mejor solución antes de seguir vagando por el barrio. Otro paseo viendo los hierros oxidados de lo que fueron la carnicería, la peluquería, el banco, la cafetería donde te reías con la gente que ya no está; porque se trata también de una rápida contracción demográfica que no tiene solución. La desertificación o saharización del sur de Hispania está dejando perplejo al Polibio cibernético que te observa.

Es muy simple, realmente simplísimo: se trata de abrazar con paciencia la cultura de la pérdida. ¿QUÉ? Ahora entiendes lo de chiflado, ¿verdad? Las cosas que valoras, cosas que piensas que son importantes, significativas e incluso necesarias, desaparecerán para siempre. La idea de que en una cultura de mercado cada uno tiene lo que se merece la llevamos incrustada en los huesos. Si hay algo que esté arraigado en nosotros es esa premisa. Pero es algo tan peligroso como imprudente, porque si algo sale como no esperabas, te vas a sentir además de hambriento y miserable, culpable de tu desgracia. Eso es algo que a la propia organización social capitalista le encanta,  así que no se te ocurra insinuar que pueda haber otro factor de culpa que no seas tú y tu incapacidad para el emprendimiento, porque serás doblemente humillado y penalizado por inútil.

Pero no te preocupes demasiado, quizás el mercado regule y te libres de ir a prisión, pues mantener a un preso en la cárcel es más caro ya (1.806 €) que lo que cuesta un sueldo medio (1.170 € contando con los estratosféricos salarios de los directivos de las grandes empresas). Crecer es imposible cuando estás inmerso en un caos ambiental, económico y social, el territorio nos permite un crecimiento ineconómico como ya planteamos hace un par de años, o puede, como afirmó Dennis L. Meadows en 2012, que "el crecimiento económico de los últimos cuarenta años es una danza en los bordes de un volcán" . Pero ahora ya sólo podemos decrecer, y sabemos que lo podemos hacer de dos maneras: por las buenas o por las malas, de momento parece que nuestros dirigentes se decantan por la segunda opción. Ánimo.

Explosión del reactor número 1 de Fukushima el 12 de marzo de 2011. La catástrofe más cara de la historia (de momento sobrepasará lo 500.000.000.000 €, una buena aportación al PIB mundial año tras año de actividades enfocadas a paliar un daño irreparable) y no se ve una solución factible en los próximos 300 años.

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