jueves, 18 de julio de 2019

LA CAÍDA ANUNCIADA DEL CAPITALISMO FOSILISTA

 Libre Pensamiento. Invierno de 2018-2019. Nº97.

Queridos lectores, en numerosas ocasiones he comentado con allegados y otros científicos y humanistas que participan en el análisis y diagnóstico del acelerado cambio o transición justa o no, ecológica o no, que nos ha tocado vivir, que nuestra labor divulgativa debería ir encaminada también hacia las personas que normalmente denominamos conservadoras o más familiarmente "de derechas". Por ello hace algunos años, además  de en "nuestras parroquias" buscamos marcos de encuentro en sus entornos e hicimos, con muy buena voluntad, nuestras aportaciones en medios como ABC, Vocento, El Mundo, Cadena COPE, El Confidencial, etc.

Ese fue mi caso (y el de otros compañeros) en los inicios de la divulgación sobre el Peak Oil o pico del petróleo y sus consecuencias, el pico de todas las cosas (Peak Everything) el auge de las extracciones no convencionales como el fracking, el colapso de nuestra organización social por sectores, el declive de los recursos, la imposibilidad de garantizar la estabilidad de grandes obras e infraestructuras desmesuradas necesitadas de ingentes cantidades de energía para poder ser mantenidas a raya o la imposibilidad del crecimiento económico infinito como santo y seña de todo el espectro político. En definitiva, comunicábamos detalles sobre el decrecimiento innegociable al que estamos abocados y la transición energética que ha comenzado, además del caos climático derivado de nuestras desmesuras y su impacto ineconómico

También con el tiempo nos dimos cuenta de que más o menos a regañadientes, el mensaje sin edulcorar, a primera vista agorero e incluso apocalíptico, se filtraba por varias fases hasta la total aceptación de LA CRUDA REALIDAD, desde la negación, el descrédito a quienes lo transmitimos e incluso la crítica violenta. Matar al mensajero —como en mi caso— fue algo habitual, lo conozco bien, sobre todo desde que directa o indirectamente expliqué estas cosas en parlamentos y comisiones varias, y sobre todo desde las bancadas populares y socialistas casi siempre dominantes.

Sin  embargo asistimos simultáneamente a reacciones algo inesperadas que nos llevaron a un tiempo de debate apasionante:

Por un lado las denominadas derechas interiorizaron el mensaje y tomaron medidas a su manera, la de siempre. Prepararse como élite ante los acontecimientos ha sido su previsible apuesta, la desigualdad social creciente y la exclusión de cada vez más y más ciudadanas parece parte de su agenda. Un análisis más profundo nos llevó también a evaluar si los actuales auges del fascismo y el desplazamiento del espectro político al completo hacia la ultraderecha no eran sino maniobras deliberadas para afrontar a esa "su manera" el declive del capitalismo fosilista.

El caso es que en el otro lado, a la denominada izquierda y asociaciones y grupos de sensibilidad progresista, nuestro mensaje creíamos, se daba por comprendido y por lo tanto en la agenda de sus programas lo abarcarían consecuentemente con planteamientos de igualdad y hasta un decrecimiento pilotado. Ese fue un gran error por nuestra parte. El auge de partidos como Podemos y algunas confluencias periféricas o las reacciones en el seno de algunos sindicatos con frases como "hablar de decrecimiento no es sexy", "eso nos quita votos", y cosas por el estilo nos pusieron en la pista de la falta de percepción por parte de las izquierdas del problema del declive global, menos aún la voluntad de tomar medida alguna para garantizar, o al menos intentar, una transición justa.

El mayor obstáculo resultó ser el de siempre: la capacidad de asombro y admiración de las izquierdas hacia las derechas, pues aunque esté injustificado por sus movimientos iatrogénicos y ecocidas, además del aumento de la pobreza, la desigualdad y la exclusión, aún son capaces de sacar pecho y presumir de aquellos días de vino y rosas apuntalados por el crecimiento económico que parecía infinito; pero también era flor de un día por estar basado en la siempre creciente inyección de energía barata, versátil y muy abundante al sistema: la quema cada vez más salvaje de combustibles fósiles y el derivado crecimiento tóxico de cada vez más desechos que los ecosistemas no pueden absorber.

Eso se acabó, las caídas de las TRE fósiles reducen la energía neta que llega al sistema imposibilitando el crecimiento pero aumentando de manera alarmante la toxicidad del medio, el caos climático, la muerte de miles de especies y socavando el medio que garantiza nuestra propia existencia, las bases mismas de la vida. Y en este embrollo que ya no es advertencia y previsión como cuando empezamos, sino portada diaria de medios de comunicación más o menos fiables, las izquierdas se ven incapaces de enfrentarse a esa cruda realidad con las armas de la igualdad, la generosidad, el apoyo mutuo o la cooperación de que históricamente hicieron gala.

Han sustituido sus discursos y programas por esperanzas de crecimiento, si cabe menos acelerado, pero crecimiento al fin y al cabo, basado en un sueño injustificado y mil veces demostrado imposible de abundancia de energías renovables, coches eléctricos para todas o transporte de mercancías y personas de manera electrificada, pero sobre todo con la continuidad de un individualismo de smartphone cada vez más eficiente y con menú del día, un urbanismo bulldozer pero eléctrico, patinetes, bicicletas, la revolución del 5G, huertos urbanos súper fértiles y mucho verde por doquier en un oxímoron de "desarrollo sostenible" e incluso "crecimiento sostenible" copia-pega de los discursos más cínicos del neoliberalismo más dañino y destructor. Algo que sólo será accesible a una élite y viene acompañado irremediablemente de la überización económica y la era Glovo.

Así que ahora nuestros esfuerzos vuelven al inicio. Hemos facilitado el diagnóstico o la certeza del mismo, que por cierto ya conocían de sobra las tendencias más conservadoras, y se lo hemos reafirmado, recordemos que "The Limits To Growth" lleva sobre las mesas y los despachos de los Think Tank desde 1972. Sin embargo las izquierdas parecen seguir durmiendo y no se vislumbra en el horizonte de sus programas ninguna maniobra acorde con los tiempos que nos toca vivir y con un espíritu de igualdad y justicia, ni siquiera un mensaje que hable de decrecimiento controlado, ni siquiera de una crisis sistémica imparable pero modulable, una crisis ecológica, económica, social, individual que ninguna tecnología ni industria 4.0, ni internet de las cosas va a poder atajar.

Vamos a decrecer, nos guste o no, es más, ya lo estamos haciendo. Teníamos dos posibilidades: el hacerlo por las buenas (asumiendo y conduciendo de manera justa y equitativa el declive) o el hacerlo por las malas (conflictos, fascismo, ecofascismo, neofeudalismo, exclusión, desigualdad y pobreza e incluso guerras). De momento hemos escogido la segunda opción. Está en nuestras manos frenar a las tendencias más reaccionarias, parar un momento, ponernos a pensar, dejar el veneno de la caja tonta y tomar las riendas de nuestro destino, que puede ser brillante sí, además de una gran oportunidad colectiva e individual.

Antonio Aretxabala
Piedras Blancas, Asturias
18 de julio de 2019


Resumen

El colapso del capitalismo global basado en la abundancia de combustible fósil accesible y barato muestra los primeros estertores de su agonía final. Esa anomalía de tan solo los últimos doscientos años de nuestra historia de la humanidad toca a su fin, así que toca preguntarse por una solución que no cabe esperar que venga de la mano de la tecnología. Esa solución, o ha de ir encaminada a garantizar una vida digna para el mayor número de personas o nos abocará a un postcapitalismo fosilista neofeudal o ecofascista.

Localizado en occidente y sustentado en el petróleo, el impulso social y el instinto individualista que nos invade son una especie de extraña mutación del ser humano que aprovechó esa anomalía espacio-temporal de la época capitalista industrial y tecnológica para transmitirse. Sólo quienes consigan despertar a su propia naturaleza humana serán capaces de desarrollar la mejor de las tecnologías: el apoyo mutuo.


LA CAÍDA ANUNCIADA DEL CAPITALISMO FOSILISTA

Que la energía ni se crea ni se destruye y sólo se transforma no es ningún misterio, lo que pasa más desapercibido es que lo haga en la única dirección posible: de disponible a no disponible. Aquí se encierran dos leyes termodinámicas inviolables, tanto como la atracción gravitatoria. Es especialmente notorio cuando los límites naturales y los recursos físicos destinados a crecer ya se han sobrepasado, se trate de un organismo, una comunidad, un edificio, una empresa o nuestra civilización industrial tecnológica y su organización social ya en declive: el capitalismo fosilista.

Vivimos una época de tansiciones, incluso tenemos un ministerio para la transición ecológica, pero realmente veremos que no hay tiempo para transiciones justas. Hace unas décadas que debimos emprender ese derrotero y no lo hicimos. Las transiciones están sucediendo ya, pero se están produciendo en un contexto de desigualdades crecientes, sociedades individualistas dirigidas por poderosas élites que impulsan enfrentamientos, territorios carentes de autonomía dirigidos económica o culturalmente tan lejos de su tierra como de la relación ancestral con ella y entre sus habitantes, la mayoría son condicionantes que ya prácticamente no hay tiempo de detener. 

Capitalismo y energía en declive 

Hablando de nuestra civilización capitalista y su alimento cada vez más costoso, la energía, de la cual el 85% es fósil, en algún momento de 2006 se fraguó el colapso financiero de 2008 y el comienzo de la crisis de la que nuca vamos a salir, dado que nuestro sistema es un diseño de organización social creciente, siempre creciente. Los mercados colapsaron con la caída de Lehman Brothers y las subprime hace más de una década, entre otras cosas porque fue un par de años antes, en 2006, cuando alcanzamos el cenit del crudo, un producto milagroso, un regalo del planeta que no es sino energía solar fosilizada y cocida durante millones de años y devuelta a coste cero, una substancia a la que nunca mejor se le llamó oro negro. En el año 2010 brota como una desesperación el auge de las costosas nuevas técnicas de extracción de hidrocarburos no convencionales (arenas bituminosas, fracking, perforaciones oceánicas, en las que la inversión energética es tan alta que a veces iguala a la obtenida en el proceso) comenzó una nueva época de actividad ineconómica lubricada por la deuda, pero nunca ya se volvería a las situaciones elásticas previas a 2008. 

Figura 1. Relación entre el PIB (GDP) mundial en billones de dólares norteamericanos de 2010 y el consumo de energía en miles de millones de toneladas equivalentes de petróleo entre 1969 y 2013. Gail Tverg, Our Finite World 2015.

La demanda de energía se estanca porque la actividad económica no despega, y no lo hace precisamente porque no recibe la energía necesaria para crecer. La energía no es un servicio o una mercancía más sometida a las conocidas (hasta ahora) leyes de oferta y demanda, sino un precursor de la actividad económica. En 2010 entramos así en un bucle, o mejor dicho, en una espiral en la que los precios de las materias primas se volatilizan, pero cabe resaltar que en ese año más de la mitad de la humanidad comenzamos a vivir en ciudades; 2010 supone una nueva experiencia para la vida en el planeta. Las megaciudades nunca antes vistas en la historia, se convierten en las células estructurales de una urbanosfera que comienza a dar señales muy agudas de insostenibilidad, requieren ingentes cantidades de energía y recursos y generan tantos desechos que el planeta ya no los puede digerir. 

Entramos a vivir en la era de una deuda ecológica, económica, y de unos territorios contra otros, deudas de las que muchos de sus desenlaces posiblemente nunca veremos. En este camino vertiginoso hacia la complejización, globalización y jerarquización de las sociedades lo realmente sorprendente es que sólo hemos aprendido a quemar, lo que sea, madera, aceite de ballena, carbón, uranio o petróleo, pero el efecto sobre el PIB se considera todo un éxito a pesar de los efectos secundarios para la salud del planeta que habitamos y de nuestros propios cuerpos. 

Figura 2. La IEA, AIE en español (Agencia Internacional de la Energía, órgano asesor en esta materia de la OCDE de la que España es miembro) nos muestra cómo el crecimiento de la economía global y las emisiones de CO2 están estrechamente vinculadas y cómo desde 2010 hay un desajuste significativo. Nunca antes en la historia se había visto algo similar. Vemos también que hasta 2016 se produjo una leve caída en las emisiones globales, sin embargo en 2017 éstas aumentan y en 2018 se baten todos los récords históricos, alcanzando la concentración de CO2 en la atmósfera las 412 ppm. A pesar de ello la economía mundial está entrando en una fase de estancamiento. Cada vez quemamos más combustibles fósiles para extraer combustibles fósiles, no para revertir en el crecimiento de nuestras sociedades. IEA, Press Room 2017.

La OCDE a través de su órgano asesor en materia de energía, la Agencia Internacional de la Energía (AIE), nos advierte que ya no se puede crecer más, quizás con unas palabras más suaves pero apuntando que la era del crecimiento sostenido continuado se acabó, y se acabó para siempre. O lo que es lo mismo, el crecimiento económico no es sinónimo de desarrollo ni bienestar, menos aún en las condiciones actuales. Sin embargo los gobiernos son sordos y ciegos a tales advertencias. España es miembro de la OCDE. El crecimiento sigue siendo santo y seña de toda opción política, sea de derechas o de lo que en occidente se denomina izquierdas. Cuando los crecimientos son mayores del 3 % se aplaude, un poco por debajo ya se aprueba, más por debajo supone una frustración para los responsables, sus consecuencias van desde un vuelco electoral hasta protestas generalizadas o el auge de las tendencias más extremistas. 

El PIB es nuestro termómetro favorito, su temperatura es un dogma de fe. Un país que como España creciese al 3% anual para asegurar la salida de la pobreza del 30% de su población en riesgo, con la creación de empleos dignos como dicen todas las tendencias políticas, debería multiplicar por 4,5 su economía y sus recursos en medio siglo (ver figura 1). Imaginemos un año 2069, si aún quedase un país llamado España, con 210 millones de habitantes a los que alimentar, una capital llamada Madrid que multiplicaría por 4,5 sus vuelos o movimientos de tren, o vehículos individuales, pongamos que con ayuda de cinco aeropuertos y más de una docena de estaciones, sustentaría a cerca de 20 millones de habitantes y debería garantizar el agua potable, el alimento y la limpieza del aire que respiran sus ciudadanos. El crecimiento exponencial infinito no sólo es absurdo, es imposible. 

Pero la realidad es que parece que nos vemos obligados a gastar mucha más energía que en las ya agotadas o con claros signos de declive de las históricamente dominantes extracciones convencionales para hacer que esos recursos energéticos puedan ser consumidos y reviertan en el desarrollo de las sociedades, es decir hay que quemar más y más (figura 2), y por lo tanto producir más y más desechos para obtener una energía neta bastante menor cada año (entre un 2% y un 4%). 

Y claro, para compensar esta carrera agotadora como la de la Reina Roja de Alicia en el País de las Maravillas, no sólo estamos extrayendo cada vez más, sino que al hacerlo con cada vez más dificultades de acceso, necesitamos quemar cada vez más. Por eso las tasas de retorno energético (TRE) caen desde la década de 1940 (Court y Fizaine 2017, figura 3) a la par que el consumo y los desechos aumentaban. Si hace un siglo con la energía de un barril equivalente de petróleo obteníamos cien de muy buena calidad, hoy apenas llegamos a quince, esa diferencia en la relación (TRE) es la que nos permitió el crecimiento nunca antes visto en la historia. Al siglo XX lo llamamos la gran aceleración y al regalo geológico que lo hizo posible “oro negro”. Los nuevos petróleos ligeros hacen que el diésel sea cada vez más costoso de conseguir y que un porcentaje altísimo de lo extraído se utilice para poder perforar, extraer, refinar y transportar; apenas queda una fracción que garantice ya el crecimiento de una civilización tecnológica e industrial como la que hemos conocido (ver figura 3). 

El transporte internacional que nació con el carbón (barcos y trenes de vapor), también cada vez más costoso y de peor calidad, hoy es otro componente de la sangre que alimenta nuestro capitalismo globalizado, de hecho a pesar de las indicaciones de la ONU y de la totalidad de los estudios relacionados con el problema de emisiones de gases de efecto invernaderos (GEI) el consumo de carbón ha vuelto a crecer, pero cada vez es de peor índole y proporciona menos energía a la par que más GEI. El transporte está en declive sí, pero no sólo por el problema del diésel o el carbón (indirectamente como electricidad), también el gas y el uranio sufren el efecto Reina Roja. No podemos crecer sin flujos crecientes de materiales geológicos que nos procuren energía abundante, barata, accesible y versátil. 

No, no hay negociación posible con el planeta, puesto que no hay sustituto similar a los fósiles a la vista. Electrificar una economía boyante y siempre creciente como exige nuestra organización social no va a ser posible con un modelo capitalista globalizado, centralista, jerárquico, machista… Podría hacerse una transición justa si el modelo es el opuesto: desglobalizado, descentralizado, desjerarquizado, ecológico (que es lo que se persigue), feminista. Pero los ritmos de implantación de las energías denominadas renovables no suplen el ritmo de caída de la tasa de retorno energético (TRE) global. Si para entonces hemos llegado a construir una nueva organización social capaz de crear prosperidad, trabajo y riqueza material e inmaterial en un contexto estacionario e incluso de decrecimiento económico, hablaremos de un éxito colectivo y nos felicitaremos, pero ya no es capitalismo, es otra cosa. 

Transiciones ecológicas y malas decisiones 

Sin embargo el mensaje no cala entre nuestros dirigentes, vemos que a nivel mundial, el largo plazo que estamos experimentando es el de agotamiento de los recursos, mientras las medidas tomadas para intentar atajar la inevitable e imparable crisis, siguen siendo medidas a corto plazo, pero además suponiendo que dichos recursos no sólo van a estar siempre presentes, sino que van a crecer al ritmo deseado y en algún momento la volatilidad y la incertidumbre van a desaparecer. 

Con este panorama no es de extrañar que las contradicciones imperen en las previsiones de la creación (o más bien pérdida) de riqueza, agudizando el problema por falta o negación de un diagnóstico científico e interdisciplinar. Se está apelando a una supuesta limpieza ambiental que ahora es el santo y seña de cada Gobierno, de cada partido político, de cada campaña electoral; ello conlleva la creación de leyes y ministerios para la transición ecológica (y la solidaridad en Francia) muy ineficientes, pero que sin embargo ya están en auge a pesar de una tozuda realidad termodinámica y geológica que no computa en las previsiones. 

En otras palabras, la disminución global de la TRE de los combustibles fósiles que son la sangre que alimenta el capitalismo y suponen el 86% de su existencia (Kummel 2011), es irreversible y supone la imposibilidad de crear riqueza social en un marco mercantilista, o lo que es lo mismo: la inevitable expansión dentro y fuera de las fronteras de los países desarrollados de más pobreza material. Algo que se está escapando a los marcadores e indicadores oficiales y no está siendo percibido por quienes toman las decisiones a pesar del aumento de las brechas sociales insostenibles y de personas desahuciadas, gentes sin techo, personas pobres energéticas, trabajadoras precarias, paradas de larga duración, excluidas, ancianas desatendidas... 

No podemos estar seguros al 100% de cuál será el desenlace final de las denominadas transiciones ecológicas que no llevan en su seno la voluntad de equidad o la ayuda mutua, o si ya es irreversible el auge de los fascismos (incluidos los ecofascismos), porque esta vez carecemos de precedentes. 

La dinámica conocida de oferta y demanda convencional a la que estábamos acostumbrados ya no va a regular ni precios ni disponibilidad de energía o minerales, y por lo tanto de toda la actividad económica global, desde el sector primario a los servicios más tecnológicos, pero lo que sí podemos saber con certeza es que la era del crecimiento económico ilimitado, el que es la característica definitoria del capitalismo financiero neoliberal, globalizado, fosilista, tal cual lo conocemos, ha terminado de verdad

Si no tomamos medidas técnicas adecuadas y sobre todo sociales, la expansión acelerada de la pobreza será el mayor quebradero de cabeza de nuestros dirigentes y de la propia sociedad en general. Por lo tanto la tarea urgente es reescribir la economía para adaptarla al mundo real que sigue evolucionando. Con ello al mismo tiempo estamos, rediseñando nuestros conceptos de valor y prosperidad, de ética y solidaridad; precisamente para reconstruir nuestras sociedades con miras a ir adaptándolas a esta extraordinaria era de transición en la que la pobreza a nuestro alrededor se va a convertir en una compañera habitual si no tomamos medidas urgentes, técnicas y sociales. 

Figura 3. La gran ola (Court y Fizaine 2017). La productividad total de los factores (PTF o TFP del inglés Total Factor Productivity) es la diferencia entre la tasa de crecimiento de la producción y la tasa ponderada de incremento de los factores (trabajo, capital, etc.). La PTF constituye una medida del efecto de las economías de escala, en que la producción total crece más que proporcionalmente al aumentar la cantidad de cada factor productivo. Existe una correlación entre la PTF y la eficiencia de conversión de la energía. El nivel más alto de productividad se alcanzó alrededor de la década de 1930, y desde entonces con cada revolución industrial ha disminuido: IR1: revolución industrial del carbón. IR2: segunda revolución industrial impulsada por el motor eléctrico y el motor de combustión interna. IR3: tercera revolución informática y tecnológica en la era de la comunicación; en su esbeltez se observa el rápido aumento y disminución de la productividad de la última gran revolución en innovación tecnológica. Cada una de estas eras supuso un incremento exponencial del uso de energía. El período de disminución de la gran ola (The Great Wave), tras la segunda guerra mundial también corresponde aproximadamente a la era de las TRE posteriores al pico de los combustibles fósiles totales identificados por Court y Fizaine en 2017.

¿Soluciones técnicas o humanas? El apoyo mutuo 

El colapso del capitalismo global basado en la abundancia de combustible fósil accesible y barato ya está aquí dando sus primeros coletazos. La economía circular que nos acompañó el 96% de nuestra historia ha vivido una anomalía con una ruptura favorecida por la entrada de energía no renovable en la producción y en la cotidianeidad, y lo ha hecho por primera vez, pero tan sólo 200 de los 5000 años de historia (escrita) de nuestras relaciones entre nosotros y nuestro entorno. Pero toda anomalía por definición tiene un fin. Así que lo inmediato para quien afirma algo como lo mostrado es preguntarle por alguna solución. Éstas vendrán de diferentes ámbitos, pero quien crea que la tecnología (irremisiblemente consumidora de energía) va a aportar el grueso a dichas soluciones está muy equivocado. Aquí entran en juego todas las relaciones sociales, humanas y el diseño del entorno urbano y rural, obviamente también la tecnología. 

Este artículo no es una profundización en las claves de un nuevo urbanismo, la optimización y electrificación del transporte, la agricultura ecológica o el comercio de cercanía; lo que se pretende mostrar es que las soluciones encaminadas a garantizar una vida digna para el mayor número de personas es que lo que sea que venga tras el postcapitalismo fosilista, tendrá una mayoritaria componente ética y humana o las sociedades se verán abocadas a algún tipo de sociedad neofeudal o ecofascista. 

Como apuntamos más arriba no hay “una solución técnica” para seguir viviendo en esta anomalía histórica, más allá de la sustitución puntual y que puede derivar en soluciones elitistas o ecofascistas, porque los ritmos de implantación de las tecnologías renovables -que en cierta manera nos devuelven a la economía circular- son menores a los de la pérdida de TRE de los fósiles. La alarma ecológica por tanto nos obliga a racionalizar consumo y producción y la alarma social nos obliga a intentar hacer viable la continuidad de la vida humana civilizada. El mensaje de la contención y de un decrecimiento sin negociación posible es indigesto, impopular, parece una broma de mal gusto para una sociedad adicta a la opulencia, al individualismo, productos asimismo anómalos de una pequeña época anómala donde más de la mitad de la humanidad vive en la más absoluta miseria. 

Metafóricamente hablando, el pasado cultural se lleva en los genes y quienes sean capaces de despertar a su propia naturaleza humana serán capaces de desarrollar la mejor de las tecnologías: el apoyo mutuo. Así que hay millones de razones para saber que quienes antes lo desplieguen están avalados por las observaciones científicas libres de prejuicios, y sobre todo por millones de años de evolución. Con el declive de los recursos, en especial energéticos fósiles, muchas comunidades locales sabrán hacer frente a un reequilibrio tanto de materia como de energía de manera colaborativa, pero con un conocimiento y una relación circular con su territorio, no dependiendo de los recursos de otros y menos aún apropiándose de ellos por la fuerza militar. 

Las grandes infraestructuras de las épocas de la borrachera constructiva apuntaladas por el petróleo barato y accesible no tendrán otra utilidad que la achacable al patrimonio histórico, el reguero de autopistas sin coches, aeropuertos sin aviones, embalses llenos de aire, polideportivos sin deportistas, hospitales sin médicos que dejamos poco a poco serán el recuerdo y la lección de nuestro innecesario derroche y el símbolo de la avaricia y ceguera de unos pocos. Así, con una innegociable vuelta a la economía circular de siempre, y acompañada por las nuevas tecnologías, parece que los sujetos realmente individualistas no tendrán cabida por una simple inadaptación a un medio basado en la colaboración que les es adverso; la propia selección natural hará con ellos un lógico cribado. Pero no creamos que ese cribado será una transición amable, pacífica, de color de rosa. El individualismo acumula un poder proporcional a la energía de que dispuso desde la gran aceleración y ha demostrado históricamente que la violencia también es su alimento. 

No sabemos aún con total certeza cómo se transmiten ciertas disposiciones individuales y colectivas ante la vida. Sí sabemos no obstante, que hay una parte genética y otra social que vehiculan gestos, expresiones, órdenes, ingenios, aptitudes… El impulso social e instinto individualista que se transmite o expresa a través de las personas y organizaciones individualistas, aprovechó y aprovecharon una anomalía simultánea en el tiempo y en el espacio en la época capitalista industrial y tecnológica para transmitirse, aquí podríamos asemejarlo al esparcimiento de esporas de algunas especies oportunistas, los combustibles fósiles como flor de un día. Pero nunca se llegaron a imponer ad aeternum, nunca se transmitieron solas; fueron una especie de extraña mutación temporal con tasas de éxito importantes ligadas a un área y una cosmovisión muy localizadas: occidente y el petróleo. 

Como esta transición con su desglobalización, descentralización, desjerarquización y descomplejización de todo resquicio de la organización social se va a hacer sin opción a no hacerla, vamos a intentar tener un buen diagnóstico de la situación para planificar un futuro brillante y no pegar una frenada cuando ya hayamos sobrepasado la última línea del precipicio. Nuestro futuro puede ser brillante sí, pero lo será con menos dependencia de los combustibles fósiles, con más inteligencia y abnegación, con muchos más lazos prácticos, afectivos y más recursos espirituales, históricos y locales.


LA CRUDA REALIDAD. UN DOCUMENTAL DE AITOR IRUZKIETA

martes, 16 de julio de 2019

LOS TERREMOTOS DEL CASTOR EN EL PARLAMENT

Parlament de Catalunya, 15 de julio de 2019. Comisión sobre los terremotos inducidos y la paralización de El Castor.

Queridos lectores, el pasado día 15 de julio de 2019 comparecimos en el Parlament de Catalunya José Montilla, exministro de industria y energía y expresident de Catalunya, José Antonio Álvarez Álvarez, consejero delegado del Bamco de Santander y quien suscribe. En mi caso pedí el poder hacerlo por videoconferencia y así fue.

Como muchos sabéis, en este blog se adelantaron los acontecimientos sísmicos casi un año antes de que sucediesen. En noviembre de 2012 gracias a la aportación de Miguel de las Doblas en este artículo y que algunos alumnos de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Navarra me pidieron cuando a la sazón yo era profesor de geomorfología y geotecnia, comenzaba a hablarse en los medios de comunicación y a nivel profesional del potencial sismogenético de la fracturación hidráulica (fracking) inyección de fluidos, cambios de presión de agua, llenado de embales, almacenamiento de gas licuado, de CO2, cambio climático, etc., y terremotos inducidos.

La inducción de un millar de eventos sísmicos llevó al cierre de las instalaciones del almacén de gas Castor y posteriormente (en 2014) comenzamos a pagar el desaguisado en las facturas de la luz y el gas, algo que si no cambia, se extenderá durante los próximos 30 años, será un montante total del orden de 4.000 millones de €

Esta cuestión tan delicada de la sismicidad inducida por el ser humano no era muy conocida siquiera en círculos de expertos en aquel momento, aunque en Navarra después de los terremotos inducidos por el llenado del embalse de Itoiz, que vivimos entre 2004 y 2005 incluso con fuertes impactos en el área metropolitana de Pamplona (350.000 habitantes), estábamos familiarizados con ese concepto que fue portada de los diarios locales, apertura de programas de radio y televisión durante meses, especialmente en el otoño de 2004 tras los terremotos de Lizoáin y Nagore M5.3 y M5.2 respectivamente. Hoy están absolutamente reconocidos como inducidos y hay numerosos trabajos al respecto que también llegaron al Parlamento de Navarra mientras sufríamos el enjambre sísmico de 2013. 

En septiembre y octubre de 2013 se produjo lo que también advirtieron o adelantaron entidades como el observatorio sismológico del Ebro, La Plataforma Ciutadana en Defensa de les Terres del Sénia, Shell España que operó en el campo petrolífero de Amposta y otros geólogos independientes como puede verse en esta recopilación de hechos que supone a mi modo de ver, la mejor instantánea que pudimos hacer de aquel momento y de la que participaron otros profesionales de las Ciencias de la Tierra o el periodismo.

El entonces ministro de industria y energía José Manuel Soria (PP) dio orden de paralizar la inyección de gas dado que varios terremotos alcanzaron magnitudes por encima de Mw 4 e intensidades IV-V, algunos incluso de menor magnitud llegaron a sentirse en los barrios sur de Barcelona, los más enérgicos tuvieron impactos importantes en las poblaciones costeras de Vinaròs, Benicarló o Peñíscola y en otras zonas habitadas más al interior, tanto en Castellón como en Tarragona.

Precisamente José Manuel Soria (PP), además de Teresa Ribera (PSOE), actual ministra en funciones para la Transición Ecológica (antes Industria, Energía y Medio Ambiente) quien dio el visto bueno al estudio de impacto ambiental del Proyecto Castor, estaban citados a comparecer ante la máxima institución de Cataluña, pero declinaron su comparecencia al igual que el director general del departamento de recursos geológicos del Instituto Geológico y Minero de España, Juan José Duran.

Aquí os dejo los vídeos que gracias al Canal Parlament podemos volver a ver.

Antonio Aretxabala
Piedreas Blancas, Asturias, 16 de julio de 2019



LAS COMPARECENCIAS COMPLETAS EN CANAL PARLAMENT:





martes, 14 de mayo de 2019

INDIVIDUALISMO FOSILISTA Y POBREZA: LAS DOS CARAS DE LA RUPTURA CIRCULAR

Los impactos de las decisiones relacionadas con el agua traspasan fronteras y nos afectan a todos. Son las decisiones actualmente más importantes para garantizar la estabilidad. La mejora de la gestión de recursos hídricos y del acceso seguro al agua y al saneamiento para todos, es fundamental para erradicar la pobreza. Es el único itinerario posible, necesario pero no suficiente, para construir sociedades prósperas y pacíficas. 

"El dinero piensa; el dinero dirige: tal es el estado de las culturas decadentes". Oswald Spengler (1880-1936).

Queridos seguidores, hace años venimos dando pautas sobre la recuperación de las comunidades que han sido azotadas por catástrofes naturales o creadas por nosotros. También con el tiempo este blog se erigió como una modesta referencia en la actividad de la prevención, a veces muy a pesar de grandes poderes políticos y empresariales que perciben nuestras advertencias como un peligro para sus lucrativos negocios basados en lo que se denominó el "capitalismo de amiguetes" que es todo lo contrario al libre mercado o al liberalismo que pregonan. En este artículo veremos que los tres últimos informes de la FAO, Save the Children y UNESCO apuntan a lo que hace algo más de un año adelantamos como un diagnóstico insalvable en las actuales condiciones de crecimiento ineconómico.

1. La recuperación económica

En realidad lo vivido desde hace ya más de una década en el mundo tras la denominada globalización, también en España y nuestras CC.AA., incluida esta especial Navarra, es una estafa al contribuyente al que por mucho que se empeñe por la fuerza de sus votos —en intentar procurarse un medio físico y cultural más seguro y justo— se le obliga desde los grandes poderes a vivir un sofisticado "comunismo" de lo más radical.

A la hora de ser equitativos se cuenta con él para pagar la miseria que se va generalizando con las grandes pérdidas (rescate a los bancos, autopistas, Castor, Yesa, AVE...) generadas por proyectos insostenibles o abocados a la ruina desde su inicio. Obviamente el mecanismo es la socialización de las pérdidas.

Además nos vemos obligados a ser expulsados de los beneficios de las grandes empresas públicas que funcionaron bajo gestiones razonables y honradas (que las hubo). También los resultados de las apuestas exitosas en investigación pagadas por todos a través de la subvención o la adecuación de apuestas colectivas brillantes en sectores como el turismo, la cultura o la innovación hoy son aprovechadas para el lucro de unos pocos. Éstos impulsaron o articularon leyes con objeto de revertir el proceso público y quedarse con las gallinas de los huevos de oro, las cuales una vez estrujadas, vuelven a ser rescatadas por la ciudadanía.

Así se puede resumir el avance de la economía europea y española de los últimos tiempos, algo que continúa por los mismos derroteros. Pero ahora la cosa va a más. La denominada "recuperación económica española" de la que se comenzó a hablar por 2012 ha consistido en lo arriba expuesto pero con una agudeza sin precedentes. En realidad ha consistido y consiste en un flujo de recursos que ha ido desde las capas más humildes hacia unas pocas manos en lo que expusimos hace poco más de un año como un camino muy bien trazado hacia una economía de subsistencia (un aumento del PIB de las empresas a costa de mayor pobreza institucionalizada). Entonces ya hacíamos comparaciones sobre la riqueza de tres personas: Amancio Ortega, presidente de Inditex, su hija y Juan Roig, presidente de Mercadona, poseedores de tanta riqueza como los 15 millones de españoles (el 30% de los ciudadanos o una población como la de Madrid y Cataluña juntas) que viven en condiciones de pobreza.

2. Uno de cada tres niños españoles es pobre

Esta semana hemos conocido gracias a Save de Children que el declive no sólo no se ataja, no hay una voluntad política ni tampoco colectiva por parar este problema estructural, sino que la tendencia es a ir agudizándose como advertimos aquí cuando quisimos mostrar desde una visión holística el origen innegociable de la escasez de recursos que está minando nuestra última organización social ya en una caída muy peligrosa: el capitalismo fosilista. Si en el año 2004 uno de cada 10 menores pobres estaba en situación de pobreza severa (10,5%), en el año 2017 el porcentaje subió hasta el 15%, una tendencia "creciente e impermeable” (Save the Children). El dato se duplica ante el riesgo de pobreza o exclusión social, siendo en Europa sólo Rumanía y Bulgaria las que muestran peores índices.


En el último informe de Save the Children leemos cosas así.
Actualmente uno de cada tres niños en España está en riesgo de pobreza o exclusión social. La infancia de nuestro país es el colectivo que más está sufriendo las consecuencias de una crisis que nunca va a acabar en un marco de economía basada en el crecimiento ineconómico y en los recortes en la inversión social para beneficio de las grandes corporaciones que pagamos todas. Como insistimos en este blog la educación es la herramienta más poderosa para romper el ciclo de transmisión de la pobreza de padres a hijos.

Garantizar el éxito escolar de los niños y niñas en riesgo de pobreza o exclusión social es la mejor estrategia para asegurar su desarrollo. Además, deberemos trabajar con todas nuestras energías en programas y acciones de sensibilización contra la violencia hacia los menores, una asignatura pendiente que se ha estado tapando durante décadas y que ahora irremisiblemente está saliendo a la luz de manera bastante desagradable con datos tan escandalosos como que una de cada dos denuncias por abusos o agresiones sexuales corresponde a menores de edad.

3. Soluciones individuales y globales

Por si era poco, en España hay un total de 1,8 millones de hogares monoparentales, de los cuales la gran mayoría (82%) están encabezados por una mujer, conforme a los últimos datos de la Encuesta Continua de Hogares del Instituto Nacional de Estadística (INE). Las acciones individuales cuentan (tu voto, tu distribuidora de energía, el tipo de comercio que usas, el transporte...), pero no son nada en comparación a los movimientos internacionales que apuestan por el beneficio a corto plazo que ya conlleva el ecocidio generalizado (cambio climático, hundimiento de sectores al completo, guerras por el petróleo, el gas o el uranio, exportación de desechos, vertidos tóxicos, plástico, agricultura intensiva, aniquilación de millones de especies...) arrasando países enteros para mantener un cierto estatus de las élites de nuestros países occidentales, las cuales necesitan de nuestro consumo desaforado, pero como vemos el deterioro planetario se agudiza, la pobreza se expande, las diferencias entre grandes masas pobres y la concentración de la riqueza en pocas manos se convierten en un abismo insalvable.

La fuerza de la comunidad es ahora la única herramienta de la que disponemos los ciudadanos para revertir el proceso al que nos están arrastrando; y su mayor exponente es el consumo irresponsable. Es necesario que este discurso que nace "por abajo" y se extiende a duras penas en el mismo estrato pueda dar un salto para alcanzar un nivel superior y que sea debatido entre nuestros dirigentes. Nuestros niños aún no son conscientes de que somos la primera generación que les está dejando un mundo peor, más pobre, más tóxico, más inseguro física y moralmente, con un caos climático que tendremos que afrontar mientras nos dan la mano, confian ciegamente en quienes les trajimos de manera consciente a esta situación sin precedentes, y además  lo hemos hecho con unas arcas vacías y endeudadas como nunca antes se vio.

Y digámoslo alto y claro: revertir la situación será muy difícil, supone renuncia, supone asumir que los niveles patológicos de consumo y derroche no eran lo normal y eran dañinos para todas, no eran sino una enfermedad oportunista, una patología que fue posible temporalmente porque los insumos energéticos propiciados por los combustibles fósiles hicieron posible apuntalar una anomalía evolutiva: el individualismo desorbitado. Ahora éste se ha convertido en algo normal y acarrea otra enfermedad más: el desgarro ético o moral.

4. El individualismo también es fosilista. Angustia, depresión, vileza... 

Hasta la irrupción y generalización de la sociedad capitalista basada en la quema de combustibles fósiles, en algunos lugares del planeta como en el que vivimos, las esferas primigenias que definen la vida humana como los objetivos (voluntad), cultura (pensar) y la afectividad (sentir) solían entrelazarse a nivel de individuo, familia, comunidad, Estado, marcando una relación armónica acorde con un bagaje cultural o espiritual basado en una relación circular y sostenible con la dinámica geológica y planetaria: las fuentes de energía, principalmente animal, biomasa, sol y viento entraban y salían del mismo lugar tras ser aprovechadas.

La irrupción de los combustibles fósiles hace unos dos siglos rompe la relación circular con la Tierra desde que el ser humano la habita, aporta energía no renovable que se disipa en una sola dirección: de disponible a no disponible, por lo que para seguir aumentando su disponibilidad es necesaria una explotación cada vez más costosa de los recursos, y esto es así hasta que llega un momento en que la inversión supera al beneficio (TRE menguante, deuda, ineconomía).

Paralelamente la ruptura de la relación circular con su entorno se extiende a sus semejantes, de esta manera se rompe la relación circular con la comunidad, sin referencia colectiva también puede ser sometida a ruptura y en la mayoría de los casos, se hace. El egotismo moderno le debe mucho a las fuentes de energía no renovables. Las relaciones de cooperación suponen una enérgica fusión de objetivos (voluntad), afectividad y cultura colectivas bien reconocidas. Sin embargo, ya en sociedades bastante avanzadas del pasado, el caso de un desfase en alguno de ellos se describió como patológico, apareciendo durante la historia el estudio psicológico y psiquiátrico cuyo objeto a investigar era la disociación de alguna de las tres dimensiones humanas: pensar, sentir y querer.

Las esferas del pensar, del sentir y de la voluntad se enfocaron desde la ruptura con la economía circular previa a la irrupción fosilista hacia objetivos dispares, de tal manera que lo que antes se consideraba una enfermedad hoy es lo más habitual. El individuo occidental moderno piensa de una manera, actúa o proyecta sus ideales y su vida hacia la contraria y finalmente su afectividad desgarrada y fuera de la órbita de sus acompañantes naturales se convierte en angustia, depresión, insomnio, nerviosismo, vileza o frustración, tras ellas un elenco de nuevas descripciones comenzaron a arroparse de nombres para denominar a las nuevas patologías, algunas tan extendidas que se cronifican.

La vida utilitarista supone nuestro analfabetismo afectivo por necesidad, la imposibilidad de detectar el origen de la disarmonía agudiza el problema. Nos acompañan unos medios de comunicación en manos de quienes desean un mundo así de desgarrado, hijos también del individualismo fosilista, crecen a costa de masas impulsando el consumo desaforado como remedio a la frustración, a la depresión, a la angustia.

El poseer es el nuevo bálsamo instaurado, pero desafortunadamente para la gran mayoría sus efectos duran muy poco. Nos hemos acostumbrado a ello e incluso algunos hemos nacido en esta atmósfera, y hoy asumir por enésima vez nuestro papel en el deterioro de la salud de los ecosistemas, la aniquilación de la vida, el envenenamiento del medio que garantiza nuestra propia existencia o el incremento de la pobreza infantil nos es prácticamente indiferente o directamente matamos al mensajero que ose recordarnos la cruda realidad.

Y aquí está el problema del ser humano de una sociedad materialista en declive: no quiere asumir la lógica del propio declive y se aferra con pasión, entrega y devoción, ¡e incluso fanatismo!, a soluciones nacidas en el seno de lo que le ha llevado a su situación de desgarro normalizado y que le prometen poder seguir acumulando bienes materiales en detrimento de sus arcas más importantes vacías: su cultura y su afectividad. Porque si pusiera a punto sus objetivos (voluntad) en procurarse esa cultura tanto intelectual como afectiva, se daría cuenta de que el individualismo fosilista que le alimentó además de tener los días contados era el auténtico verdugo de su desgracia, la de sus hijos, sus tortuosas relaciones, las del planeta...

La implantación de energías renovables por necesidad (el petróleo es cada vez más costoso de extraer y de peor calidad, además de los problemas ambientales que acarrea) vuelve a empujar al ser humano a una relación circular con la geología del planeta y su dinámica. Por tanto el entrelazado natural de las tres dimensiones humanas; pensar, sentir y querer vuelven a orbitar con mayor armonía. Así los individuos incapaces de cooperar y trabajar por el grupo, sea por epigenética o por supervivencia. ¿Podrá seguir aumentando el individualismo en un mundo con cada vez menos aporte de trabajo desviado a los combustibles fósiles? O en su caso la pregunta sería: ¿Para garantizar la continuidad del ser humano sobre el planeta, el papel del amor, la admiración, la colaboración…, es secundario y sustituible, o es algo primordial?

Creo, como tantos otros científicos y humanistas que seguimos de cerca e inmersos en el colapso de la civilización capitalista, que sí existe una selección natural como la que Lynn Margulis describió desde las primeras bacterias colaborativas y dieron lugar a toda la evolución. La históricamente reciente visión darwiniana transmutada a fascista, que pregona que el fuerte se come al débil, sería una visión anómala, está íntimamente ligada al homo industrialis y proyecta su sombra sobre el homo tecnologicus que no parece tenga mucho futuro sin la energía fósil. El ADN de la colaboración está en la base de la evolución de todas las especies. El ser humano no se escapa a ello.

Lynnn Margulis (1938-2011) insistió en razonar sus ideas científicas en un marco sociopolítico, las teorías de Darwin o el marco neodarwinista fueron criticados por ella y sus discípulos, escogió así no ceñirse al marco de la discusión científica y extrapolar sus observaciones al plano político y social. Probablemente por eso no recibió el premio Nobel al que varias veces fue propuesta. Ver apartado 3 de este artículo en Revista 15/15`\15: https://www.15-15-15.org/webzine/2016/09/30/grandes-infraestructuras-bombas-de-relojeria-y-sociedad-colaborativa/

5. No hacer nada

La pobreza material que poco a poco nos inunda llegará a besarnos también a quienes creemos estar a salvo. Las excusas para no hacer nada y las justificaciones para aferrarse a estilos de vida que el planeta no pudo ni ya puede soportar han proliferado a ritmo de deuda, esquilmando grandes áreas del planeta y empobreciendo a millones de seres humanos, tanto en los lugares de origen de los recursos que anhelamos, como en casa. Nuestro estilo de vida derrochador y basado en la subvención de los combustibles fósiles se esfuma. Siempre hay excusas para sospechar de movimientos organizados que pueden ser fagocitados en beneficio de un Green New Deal a medida de las élites.

La descomplejización, desjerarquización, descentralización y desglobalización ya han comenzado, lo centralista está en declive o se impone por la fuerza con un costo inasumible por las periferias. Los Estados ya no luchan tanto entre ellos como en las guerras de antaño, sino contra sus ciudadanos y las comunidades autogestionadas, las cuales son más económicas y sostenibles si quieren garantizar una vida mínimamente digna a sus componentes. Esta realidad acarrea una cierta tristeza, ya que las manifestaciones de este fenómeno que podríamos calificar de natural o lógico, se muestran de muchas maneras, desde las redes de autogestión y consumo responsable hasta los impulsos nacionalistas y separatistas en auge. En cualquier caso toda ruptura con antiguos órdenes que agonizan aportan su trauma, la única manera de conducirlos es haciendo diagnósticos acertados, y éstos necesitan análisis globales y locales por igual, además de mucha flexibilidad y cultura.

Tras tantos años de prosperidad anunciada, acreditada y celebrada, el 20% de la población sigue pasando hambre, unas 20 personas mueren cada minuto porque no tienen nada que comer y la pobreza en el mundo sigue creciendo. Por ejemplo, la mejora de la gestión de recursos hídricos y del acceso seguro al agua y al saneamiento para todos es fundamental para erradicar la pobreza, construir sociedades prósperas y pacíficas. El "informe mundial sobre Desarrollo de los Recursos Hídricos 2019. No dejar a nadie atrás" advierte que de mantenerse el ritmo actual de degradación del medio ambiente natural y presiones insostenibles sobre los recursos hídricos mundiales estará en riesgo para 2050 el 45% del PIB global, el 52% de la población mundial y el 40% de la producción de cereales. España se encuentra en una situación de vulnerabilidad notable puesto que las políticas hídricas en el país más afectado —por la desertización debida al cambio climático— de Europa siguen siendo nefastas.

Los movimientos ecologistas siempre jugaron a que el futuro todavía dejaba un cierto margen de acción y si su presencia en las propias organizaciones ecologistas es homeopática, en los grupos dirigentes ahora está por debajo del número de Avogadro. La izquierda también ha abrazado el discurso del crecimiento como la única posibilidad de acabar con el hambre, la pobreza, el paro o la desigualdad, a pesar de haber sido su padre. Ni siquiera se ha dado cuenta de que crecer ya sólo es posible de manera ineconómica.


viernes, 29 de marzo de 2019

¿DESMONTANDO A TURRIÓN?

Francisco Turrión. Hidrogeólogo.

Queridos lectores, traigo a este blog una colaboración que creo muy importante y trascendental para la recuperación y resiliencia de una zona de España que sufre los problemas del agua de una manera a veces agonizante, como vimos aquí y aquí: la cuenca del Segura. Los tribunales han dado la razón al hidrogeólogo Francisco Turrión y confirman que "el auténtico móvil" de la sanción que le interpuso la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) el pasado diciembre de 2017 fue "coartar la libertad de expresión" del experto al publicar un informe con Greenpeace en el que ponía en duda la necesidad de los trasvases, según la sentencia del Juzgado de lo Social Número 6 de Murcia.

La juez ha condenado a la Confederación a indemnizar a Turrión con 12.000 euros por "daños y perjuicios morales", aunque la Administración puede recurrir la sanción y así lo ha ordenado.

Una historia tan española como habitual y desconcertante, en la que nadie ha presentado todavía unas cuentas contundentes que nos hagan reaccionar; sabemos que entre la Comunidad Valenciana y Andalucía suman el 60% de todas las pérdidas de España por la mala planificación del agua. La Región de Murcia representa el 3%. Impredecibles y destructivos, los desastres por inundaciones en una zona tan seca son muy costosos, siguen pesando sobre las economías y las sociedades afectadas por décadas, y a veces, para siempre, al igual que las propias sequías, prolongadas tras planificaciones nefastas basadas en favorecer la especulación y el mercadeo, y que no sólo no solucionan un problema endémico, sino que lo empeoran cuando llenamos el paisaje de embalses que almacenan aire.

Turrión afirma, y lo hace desde hace más de una década, que la cuenca del Segura no es deficitaria y que por lo tanto no necesitaría trasvase gracias al agua subterránea de carácter renovable que no entra en los flujos y salidas, porque quizás así se puedan justificar trasvases y grandes obras de infraestructura. Una vez publicado el informe de Greenpeace, la CHS suspendió al técnico de empleo y sueldo durante seis meses y cinco días mediante diferentes sanciones supuestamente "muy graves" que la jueza desmontó y obligó a rectificar e indemnizar al trabajador, afirmando además que no hay ninguna prueba científica que ponga en duda lo que se afirma en el informe de Greenpeace como se puede ver al final del siguiente extracto de la sentencia:

Punto 7 de la Sentencia del Juzgado de lo Social Número 6 de Murcia


No es el único caso de científico que disiente de los postulados oficiales, yo mismo como saben quienes siguen este blog fui objeto de descalificaciones y represalias por mantener unas expectativas nada optimistas sobre la reconsideración del desafortunado pasado, el inestable presente y el incierto futuro de Yesa, una obra que debería haber sido entregada en 2009 y prácticamente ha quintuplicado su presupuesto hasta cerca de 500 millones de euros contando con obras adicionales, periféricas, expropiaciones, etc., con la consiguiente bronca de tribunales de cuentas españoles y europeos. Puede que en 2024 veamos su calamitosa conclusión, la cual se prometió en diferentes ocasiones: "estará completada para 2011" se afirmaba allá por 2009, luego tras la catástrofe de 2013 se dijo que en 2017, pero tras la imposibilidad de continuar con unas obras que garantizasen un mínimo de seguridad se amplió a 2019, luego a 2021 y con un tiempo de prueba y la última información apunta a 2024 como se puede seguir en la prensa o en los informes de la Confederación Hidrográfica del Ebro.

También tras los terribles incendios de Portugal, Galicia, Asturias y Cantabria de octubre de 2017, Xabier Vázquez Pumariño tuvo que saborear la amarga y al mismo tiempo dulce fruta de no alinearse con los intereses cortoplacistas de quienes quieren hacer negocio con el agua, las obras innecesarias y amenazantes o la madera. Recientemente los tres fuimos entrevistados en un programa de radio de Ampliando el Debate: "La Inquisición Moderna" gracias a la disposición e interés del ingeniero y escritor Jesús Nácher Fernández.

Al poco tiempo de salir la sentencia se publicaron varios artículos en blogs muy minoritarios y en redes sociales que en un tono de pataleta dejaban ver su disconformidad e insistían en descalificaciones personales e incluso profesionales sobre las propuestas de estudio de Fran. Uno de ellos "Desmontando a Francisco Turrión. O por qué en el Segura NO sobra agua" nos deleita con confusiones entre conceptos tan básicos para quienes estudiamos hidrogeología como "escorrentía subterránea" que es parte de un curso fluvial y por lo tanto no es "recarga" como se aprecia en las críticas a Turrión. Es de destacar la salida del ámbito científico de varios párrafos inexplicables como este:

"... ¿Y por qué habría de actuar Turrión de mala fe? Indudablemente ha obtenido una gran notoriedad pública –incluyendo premios del Gobierno de Castilla-La Mancha-, por lo que el ego podría ser una de las grandes motivaciones. Cabría preguntarse también si existen intereses económicos o corporativos -pues la perforación de pozos en condiciones require (sic.) de un estudio hidrogeológico-, o incluso si con ello trata de reivindicar la importancia de los pozos de sequía dentro del seno de la CHS -pues ha sido uno de sus principales impulsores, siendo estos motivo de orgullo personal para el susodicho-. Dejamos estas especulaciones a juicio del lector."...

Pues eso, que sea la persona lectora la que juzgue. Os dejo con Fran.

Antonio Aretxabala
Pamplona, 29 de marzo de 2019.



¿Desmontando a Turrión? 
Francisco Turrión Peláez, Hidrogeólogo 

En relación con el artículo “Desmontando a Francisco Turrión. O por qué en el Segura NO sobra agua.” Publicado en https://paisajesdelagua.wordpress.com/2019/03/27/desmontando-a-francisco-turrion-o-por-que-en-el-segura-no-sobra-agua/ donde se viene a decir que mi relato sobre las aguas subterráneas en la cuenca del Segura y la posibilidad que éstas ofrecen, junto con las desaladas, de dejar de depender del trasvase del Tajo Segura, algo que por cierto será de obligado cumplimiento a la luz de las recientes 4 sentencias del Tribunal Supremo sobre el caudal ecológico del Tajo en todos sus tramos, es erróneo; y sin entrar en las valoraciones personales o motivaciones que el autor deduce que tengo para hacer las cosas, voy a responder a las escasas cuestiones técnicas que se exponen en él y a añadir tres razones más que creo refuerzan mis tesis. En rojo copio texto literal del artículo. Veamos: 

1. Francisco Turrión afirma que en la cuenca del Segura sobra agua, como para cerrar el Trasvase y aun así seguir ampliando regadíos. 

Respuesta: Esto dicho así es falso, no se pretende ampliar regadíos, todo lo contrario, se pide crear en el Código Penal el delito contra los recursos hídricos para que cuando se implante un nuevo regadío ilegal, sea la justicia y no las Confederaciones las que actúen por vía penal. 

Lo que se propone, es fomentar regadíos sociales de bajo consumo en el interior de la cuenca para frenar el despoblamiento. Se explica aquí:

El agua secuestrada

2. El principal impulsor de este bulo es un hidrogeólogo ‘díscolo’ de la Confederación Hidrográfica del Segura -Francisco Turrión Peláez-, quien utiliza su título y cargo (véase también el ‘efecto halo’) para decirle a los agricultores del Segura que pueden abrir pozos sin más

Respuesta: Esto es falso, lo que se pide es que sea el Estado el que gestione los embalses subterráneos al igual que hace con los superficiales. 

Pero eso sí, que se acate la reciente sentencia del Tribunal Supremo que obliga a que en la cuenca del Segura se puedan hacer los pozos del Artículo 54.2 de la Ley de Aguas (pozos de menos de 7.000 m3/año) sin autorización como en el resto de España. 

3. Para desmontar este bulo, como casi siempre, no hay más que recurrir a las fuentes -las documentales, no las que brotan en nuestros paisajes del agua-Echarle un vistazo al Plan Hidrológico del Segura (PHDS), en cuyo inventario de recursos podemos ver claramente que hay una partida específica (de 94 hm³ anuales) dedicada a las aguas subterráneas “no drenantes al río Segura” -aspecto importante, como veremos más adelante-. 

Respuesta: El balance del ciclo natural del agua en todas las cuencas del mundo es el mismo:

P – ETR = E + R 

Donde la P es la Precipitación (la lluvia y nieve caída de media al año en dicha cuenca); la ETR es la Evapotranspiración Real (la parte de la P que se evapotranspira y vuelve a la atmósfera), E es la Escorrentía (el agua que baja por los ríos –de origen directo y subterráneo-) y R es la Recarga (el agua subterránea infiltrada en los acuíferos que no discurre por los ríos y se transfiere lateralmente a otras masas de agua subterránea, a otras cuencas hidrográficas o al mar). 

Todo ello, en cumplimiento de la Instrucción de Planificación Hidrológica (IPH) (2.4. INVENTARIO DE RECURSOS HÍDRICOS NATURALES) y en consonancia con la práctica habitual que se sigue en el resto del mundo a la hora de cuantificar dicho balance. Citamos por ejemplo el caso de Alemania, que podemos ver en la web de su Instituto Federal de Geociencias y Recursos Naturales (BGR). https://www.bgr.bund.de/EN/Themen/Wasser/Bilder/Was_wasser_startseite_wasserkreis_g_en.html



Como vemos en la Figura de arriba, la resta de la P (859 mm)- la ETR (532 mm) es igual a la suma de la E (192 mm) + R (135 mm) = 327 mm. Y no creemos que dicho balance hídrico de Alemania se haga aplicando directivas comunitarias distintas a las que se encuentran en vigor en España. 

En este sentido, tenemos que resaltar dos errores conceptuales encadenados que aparece en la página 79 de la Memoria de los Documentos Iniciales del Plan 2021-2027 de la cuenca del Segura. En efecto, en ella se vuelve a confundir (una vez más) los conceptos de Escorrentía Subterránea y Recarga. Y además, se considera que el valor de la Escorrentía Subterránea, estimado en 685 hm3/año, son los recursos hídricos subterráneos renovables totales. 

Debemos aclarar que la Escorrentía Subterránea es simplemente una componente del caudal de los ríos, es por tanto agua ya contabilizada como fluvial dentro de los 856 hm3/año de Escorrentía total. Por tanto, ese agua no es Recarga, o lo que es lo mismo, no es el recurso subterráneo renovable de las masas de agua subterránea, que es otro valor totalmente distinto del de flujo fluvial. 

En efecto, lo vemos claramente en la Figura anterior. La Escorrentía, o flujo fluvial (con sus dos componentes Escorrentía Directa y Subterránea) tiene un valor de 192 mm. Y la Recarga o flujo subterráneo de 135 mm. 

La suma de ambos flujos ( 192 + 135) es igual a la resta de la lluvia (859 mm) no evapotranspirada (532 mm). En ambos casos el resultado es de 327 mm. 

Pero por si esta aclaración no fuera por si sola suficiente, además de la literalidad de la IPH (donde se define el concepto de Recarga como algo totalmente distinto a la Escorrentía) y por lo que veremos más adelante sobre el concepto “recurso renovable zonal” y el modelo PATRICAL el Plan del Júcar; traemos ahora aquí el esquema del ciclo hídrico del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS). Donde por colores, diferencia lo que es flujo fluvial (verde) de lo que es flujo subterráneo (marrón) e independientes totalmente ambos el uno de otro. Ver Figura siguiente. https://water.usgs.gov/edu/graphics/water-cycle-spanish-screen.jpg

Confiamos en que con los relevantes ejemplos internacionales expuestos del ciclo natural del agua, se haya aclarado para siempre la diferencia conceptual que hay entre Escorrentía y recursos naturales subterráneos (Recarga). 


4. Profundizando en el Anejo 2 del PHDS, encontramos también una extensa tabla con los balances hídricos de todos los acuíferos, con sus entradas y sus salidas, comprobando que la práctica totalidad de los mismos o drenan al río o son esquilmados por bombeos para regadío. En todo caso, eso significa que en ‘régimen natural’ (sin intervención humana) pasarían a engrosar las aportaciones al río -esos 740 hm³ (en serie corta) que conforman el grueso de los recursos propios-. 

Respuesta: Los recursos subterráneos de las masas de agua del Segura están mal contabilizados porque en el concepto Recarga no se han incluido las variables: Trasferencias laterales y pérdidas de cauces a los acuíferos. 

Esto es así porque según el Apartado 2.3.2 de la IPH, los componentes de la Recarga son cuatro: infiltración de lluvia, retornos de riego, aportaciones laterales de otras masas e infiltración desde los cauces de los ríos. La suma de los cuatro son los recursos renovables de dicha masa. 

Y los recursos disponibles de agua subterránea son el valor medio interanual de la Recarga (recurso renovable) menos el flujo interanual medio requerido para conseguir los objetivos de calidad ecológica para el agua superficial asociada. 

Por último, la IPH define el buen estado cuantitativo como el estado cuantitativo alcanzado por una masa de agua subterránea cuando la tasa media anual de extracción a largo plazo no rebasa los recursos disponibles de agua y no está sujeta a alteraciones antropogénicas que puedan impedir alcanzar los objetivos medioambientales para las aguas superficiales asociadas. 

En consecuencia, para poder calificar el estado cuantitativo de una masa de bueno o malo, es fundamental conocer el volumen medio anual de los cuatro componentes de la Recarga (recursos renovables). 

Pues bien, el modelo SIMPA que es el que utiliza el CEDEX para conocer la Escorrentía, no puede calcular la Recarga y por tanto una parte muy importante de los recursos disponibles de agua de cada masa. 

En efecto, los propios autores del modelo reconocen las dos limitaciones del mismo con respecto al flujo de las aguas subterráneas, y es que no puede contabilizar dos de las cuatro componentes de la Recarga que son: la infiltración desde cauces y las transferencias laterales. 

Para ello, el Plan Hidrológico del Júcar, por ejemplo, utiliza otro programa informático de cálculo, el PATRICAL (Pérez, 2005). Ver figuras siguientes. 

En el esquema de flujo de este modelo, que reproducimos a continuación, vemos claramente que hay una componente de los recursos naturales de agua que no va a los ríos, que por tanto no es Escorrentía, y que es agua que se trasfiere entre masas de agua subterránea en profundidad (transferencias laterales) hasta llegar al mar. 


Esquema de flujo del modelo Patrical tomado de la página 19 del Anexo 2 del Plan Hidrológico del Júcar 2015-2021 


Esquema conceptual del modelo de simulación Patrical. Obsérvese cómo los recursos naturales totales propios son la suma de la aportación a la red fluvial (Escorrentía) más las trasferencias subterráneas al mar o a otros territorios (Recarga). 


Además, el Júcar define el concepto “RECURSO RENOVABLE ZONAL” y lo calcula para cada masa como la diferencia entre el Recurso renovable (Recarga) menos las Salidas laterales. Lo podemos ver en la Figura 7 siguiente obtenida de la página 86 del citado Anexo 2. 

Extracto de la Tabla 47 del Anexo 2 Recursos Hídricos del Plan del Júcar donde vemos que el Recurso Renovable es la suma de los 4 componentes de la Recarga. Además, se cuantifica el concepto “Recurso renovable zonal”. 

Y como vemos, dicho Recurso Renovable es la suma de los cuatro componentes de la Recarga: Lluvia infiltrada + Retornos de riego + Perdidas desde cauces + Entradas laterales. 

Por tanto, para poder llegar a saber con rigor cuál es el estado cuantitativo de cada masa de agua subterránea, es de obligado cumplimiento haber establecido previamente los valores de todos los componentes que constituyen la Recarga. Y eso no se puede saber con el modelo SIMPA. 

El valor de la componente aportaciones laterales de otras masas requiere la aplicación de otro programa de cálculo, en el caso del Júcar, el PATRICAL (Pérez, 2005). 

En consecuencia, como en el Plan del Segura solo se estima la Escorrentía, pues el modelo SIMPA es el único que se utiliza, no podemos saber cuáles son los recursos renovables totales de cada masa de agua subterránea, ni por tanto los recursos disponibles, y en consecuencia no se puede determinar el estado cuantitativo de cada una de ellas ni su Índice de Explotación a la luz de la normativa de aplicación. 

5. Una de las primeras operaciones que hace -aunque su trascendencia sea menor- es inflar precipitaciones con un fuerte redondeo al alza: el Plan Hidrológico de la CHS reconoce precipitaciones de 374,9 mm (7.132 hm³ en los 19.025 km²) de promedio para toda la cuenca en la llamada “serie corta” (1980-2012); Turrión por su parte critica que este dato provenga de una simulación del Centro de Estudios Hidrográficos del CEDEX (a partir de datos de la Agencia Estatal de Meteorología -AEMET-) en vez de venir directamente de la AEMET. Irónicamente él tampoco toma sus datos de la AEMET directamente (pues no existe un promedio oficial para toda la cuenca) sino que recurre a una vaga referencia del Plan Hidrológico de 1998, en la que no se cuantifica de forma muy precisa la precipitación: se considera que tiene una “media anual de unos 400 mm” (7.610 hm³) -cifra que dicho Plan redondeaba generosamente al alza, pues no tenía ninguna pretension de exactitud ya que entonces no se precisaba para realizar balance alguno-. 

Respuesta: Esto es falso, es el propio Plan del Segura 2009-2015 en su Documentos Iniciales el que fija la Precipitación en la cuenca del Segura en 400 mm. como vemos en la figura siguiente. 


Veamos ahora por qué es tan importante que las variables climáticas del ciclo hidrológico de la cuenca del Segura sean determinadas por la AEMET (Agencia Estatal de Meteorología) del Ministerio para la Transición Ecológica, y no por el Centro de Experimentación de Obras Públicas (CEDEX) del Ministerio de Fomento como se ha venido haciendo hasta ahora en los anteriores ciclos de planificación 2009-2015 y 2015-2021. 

Todo ello, en cumplimiento del Anexo VII de la Instrucción de Planificación Hidrológica -en adelante IPH- (Orden ARM/2656/2008, de 10 de septiembre) en relación con los artículos 1 y 3 del Real Decreto 186/2008, de 8 de febrero, por el que se aprueba el Estatuto de la AEMET. 

Veamos el ejemplo del Segura: En los Documentos Iniciales del proceso de planificación (2009-2015) se decía que la P media de la cuenca del Segura era de 400 mm como hemos visto en la figura anterior; y en el Plan Hidrológico vigente 2015-2021 de 374,9 mm -para la serie corta (1980-2012) en ambos casos-. Lo que supone una reducción del 6% de la lluvia caída de media en la cuenca y, por tanto, un volumen de 478 hm3/año menos (siendo la superficie de la cuenca de 19.025 km2). 

Y ese volumen de 478 hm3/año que se detrae del total de la lluvia caída, no se fundamenta en estudios del organismo oficial que tiene la competencia en la materia, la (AEMET). Sino en los del CEDEX, mediante el modelo de precipitación-escorrentía SIMPA -de cuyas limitaciones hablaremos más adelante- , y reconociéndose que, como no se sabe lo que llueve en las zonas de montaña (porque no hay pluviómetros), se tiene que simular esa lluvia caída en las cotas más altas (donde más llueve) en base a “pluviómetros ficticios”. 

Pues bien, quien tiene que hacer esas simplificaciones y ponderaciones mediante modelos numéricos y pluviómetros simulados debe ser la AEMET y no el CEDEX. Y según sus estudios climáticos para el levante peninsular, si bien se aprecia un ligero aumento de la Tº media en los últimos 100 años de unos 0,5 ºC, por efecto del cambio climático, no así en la pluviometría, que se mantiene constante. 

A mayor abundamiento, si analizamos ahora el valor que da el CEDEX para la ETR en la cuenca del Segura (serie corta ampliada ahora hasta 2015/16), ésta es del 88% de la P. Es decir, según esta estimación, de cada 10 gotas de agua que caen en ella, casi 9 se evapotranspiran. Y solo 1 de ellas es recurso natural de agua fluvial o subterránea. 

Dato este del 88% que consideramos sobredimensionado y que se aleja mucho de los valores del orden del 80% que se estiman para las cuencas vecinas como las del Júcar, Sur, Guadiana en los Documentos Iniciales 2021-2027 o Guadalquivir. 

Por tanto, también debe ser la AEMET y no el CEDEX quien nos diga cuál es la ETR media de la cuenca del Segura (si del casi 90% o del 80% o menor) por los fundamentos jurídicos expuestos y por una cuestión vital y trascendental. En efecto, veamos: 

Decir que en la cuenca del Segura se evapotranspira el 88% de lo que llueve (P =375 mm según la Memoria de los Documentos Iniciales para la nueva serie corta) es lo mismo que decir que los recursos naturales de la cuenca del Segura son de 856 hm3/año (45 mm * 19.025 km2). 

En cambio, con el dato inicial de P (400 mm) y considerando una ETR similar a la de las cuencas vecinas (80% de la P), los recursos naturales son de 1.522 hm3/año. Es decir, casi el doble. Exactamente un 44% mayores. 

Por tanto, está plenamente justificado, por la relevancia que ello tiene, el hecho de que sea la AEMET y no el CEDEX quien calcule las variables atmosféricas del ciclo hidrológico. Porque de ello va a depender el volumen de agua natural disponible, que puede ser el doble o la mitad. Pues hay ni más ni menos que 666 hm3/año diferencia en un caso o en otro. 

APARTE DE ESTAS CARENCIAS EN LA PLANIFICACIÓN HIDROLÓGICA EN MATERIA DE AGUAS SUBTERRÁNEAS, ESTÁN ESTAS OTRAS: 

1. ALMACENAMIENTOS SUBTERRÁNEOS (RESERVAS) 

Otra carencia del plan del Segura en materia de aguas subterráneas es que no se han contabilizado las reservas de agua embalsadas en los acuíferos. 

El inventario de los recursos hídricos naturales debe incluir y contabilizar las reservas de agua almacenadas en sus acuíferos. Pues ese volumen almacenado es lo que realmente caracteriza una “masa de agua subterránea”, según la definición que de ella da la Directiva 2000/60/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 23 de octubre de 2000, y traspuesta por la Ley de Aguas (Real Decreto Legislativo 1/2001, de 20 de julio): “un volumen claramente diferenciado de aguas subterráneas en un acuífero o acuíferos”. 

Además, esto ya está previsto en el artículo 2.4.1 de la IPH (Contenido del inventario de recursos hídricos naturales), donde se dice que: “incluirá las aguas que contribuyan a las aportaciones de los ríos y las que alimenten almacenamientos naturales de agua, superficiales o subterráneos”. 

Pues según recientes estudios, dicho volumen de agua embalsada en los acuíferos de la península, es del orden de los 400.000 hm3, volumen que es 7 veces más que la capacidad de los pantanos fluviales y que hasta ahora no ha sido contabilizado ni incluido en los distintos procesos de planificación.) 

En este sentido, y a tenor de lo dispuesto en el artículo 33.1 de la Ley 10/2001 de 5 de julio del Plan Hidrológico Nacional, el Ministerio debería tener y mantener un registro oficial de datos del estado de las existencias embalsadas en los acuíferos de las cuencas intercomunitarias. Registro que todavía no existe en la actualidad. 

Sobre este concepto de reservas subterráneas nos volvemos a referir al esquema del ciclo hídrico del USGS de la Figura 2. En la línea inferior de la imagen se puede leer “agua subterránea almacenada”. 

¿Cuánta? Ese dato debe estar inventariado y cuantificado en los documentos de planificación de la cuenca del Segura. Como ya dijimos en anteriores alegaciones a los ciclos precedentes, el IGME y el IRYDA lo cuantificaron en diferentes estudios en unos 100.000 hm3 para dicha cuenca. Lo que supone un volumen 100 veces superior a la capacidad de sus embalses superficiales. 

Como resumen de lo dicho hasta aquí, diremos que no podemos prescindir, en la planificación del agua natural de la cuenca del Segura, además los 666 hm3/año correspondientes a la Recarga (a los recursos hídricos subterráneos renovables reales), además de unos 100.000 hm3 de reservas embalsadas en las masas de agua subterránea. 

2. MASAS DE AGUA SUBTERRÁNEA SUPERIORES E INFERIORES 

Otra carencia del Plan del Segura en materia de aguas subterráneas es que no se han definido las masas de agua subterránea superiores e inferiores. 

Todo ello en cumplimiento de la IPH (Apartado 2.3.1 e) y a la luz de los distintos estudios hidrogeológicos realizados por el IGME y el IRYDA en los años 70, 80 y 90 –y otros más recientes- que caracterizaron y definieron acuíferos superiores e inferiores en toda la cuenca del Segura. 

El hecho de que se haga referencia en los Documentos Iniciales a una única masa de agua subterránea inferior, como es el caso del Acuífero Inferior de la Sierra de Segura (070.017), nos da idea del trabajo que queda por hacer hasta completar el conocimiento hidrogeológico de la cuenca entera a la luz de dichos estudios. 

Máxime, cuando a dicha masa de agua subterránea, de más de 1.400 km2 de extensión, y que representa el 10% de la superficie del total de todas las masas de agua subterránea de la demarcación, no se le calculado ni los recursos disponibles, ni los recursos renovables, ni los valores de los componentes de la Recarga ni sus reservas. 

Por otra parte, debemos decir que no se pide otra cosa distinta que aplicar la misma metodología, utilizada en el Plan Hidrológico del Duero, en el del Segura. Allí se han definido: 52 masas inferiores y 12 superiores y se han contabilizado sus recursos renovables de forma independiente y diferenciada. Aquí en cambio, solo una y no sabemos el agua que tiene. 

Y para ello, las Fichas de Caracterización Adicional de las Masas de Agua Subterránea de los anteriores procesos de planificación ya nos dicen que debería ser así. Pues en no pocos casos definen en ellas acuíferos superiores e inferiores con características litológicas e hidrodinámicas distintas. 

Y recordemos que una masa de agua subterránea es el volumen contenido en un acuífero. Veamos a continuación tan solo dos ejemplos extraídos de dichas fichas. 

El caso de Conejeros-Albatana y el de Ontur. En ambos casos se describen tres acuíferos superpuestos en la vertical del terreno: uno inferior de edad Jurásico, otro intermedio Cretácico y otro superior Cuaternario. 




3. PUNTOS DE CONTROL PIEZOMÉTRICO REPRESENTATIVOS 

Otra carencia del Plan del Segura es que el ESTADO CUANTITATIVO de cada masa de agua subterránea no se ha medido, en muchos casos, en puntos de control representativos de la situación general de la masa a lo largo del tiempo, y sí en pozos con bombeo frecuente o cercanos a pozos de bombeo. 

El Anexo V 2 (Aguas Subterráneas) de la Directiva 2000/60 nos dice que el buen estado cuantitativo se alcanza cuando el nivel piezométrico de la masa de agua subterránea es tal que la tasa media anual de extracción a largo plazo no rebasa los recursos disponibles de aguas subterráneas (salvo afecciones a ecosistemas vinculados a las masas de agua superficial asociadas). 

Para ello, obliga a crear una red de seguimiento de las aguas subterráneas concebida de modo que proporcione una apreciación fiable del estado cuantitativo de todas las masas. 

En cuanto a la densidad de los puntos de control, añade la Directiva Marco del Agua, que la red incluirá puntos de control representativos suficientes para apreciar el nivel de las aguas subterráneas en cada masa -habida cuenta de las variaciones de la alimentación a corto y largo plazo- y para poder evaluar bien el efecto que las extracciones y alimentaciones tienen sobre él. 

Pues bien, hasta ahora y en muchas masas, no existen piezómetros representativos suficientes para conocer la evolución de los recursos disponibles a lo largo de los años. 

En efecto, frecuentemente se han venido utilizando pozos de bombeo de empresas y particulares para medir el nivel piezométrico del acuífero; y en no pocos casos además, los piezómetros se encuentran afectados por el bombeo de pozos muy próximos a ellos. 

Pues bien, en los acuíferos confinados, el nivel piezométrico medido en un pozo de bombeo no es una medida representativa del estado cuantitativo de la masa de agua subterránea. Ya que en ese punto, la presión de confinamiento está anormalmente abatida por la extracción del agua subterránea en bombeos cíclicos diarios. Son los conocidos “conos de bombeo”. 

Para poder conocer la situación real de la evolución del nivel de las agua subterránea en el tiempo, debemos alejarnos de esas anomalías puntuales y buscar piezómetros distanciados varios kilómetros de los focos de bombeo. Es decir, puntos que nos informan de la situación general del conjunto de la masa, y no de la anomalía local existente en un campo de pozos de bombeo que se afectan mutuamente. 

Por otro lado, cada masa superpuesta en la vertical debe tener si propia red de piezómetros representativos, como así tiene la Red Piezométrica de la cuenca del Duero. Por tanto, resulta descorazonador leer en la Memoria de los documentos iniciales del Plan del Segura cómo se hace referencia a informes desactualizados donde se mide la piezometría en pozos de bombeo de fecha muy anterior la trasposición de la Directiva Marco del Agua, desde los años 70 se dice en algún caso. 

Pues es bien sabido que muchos pozos antiguos dejan de ser representativos como piezómetros con los años en cuanto en su entorno se construyen nuevos pozos de bombeo, que deprimen la superficie piezométrica de esa zona, abatiendo el cono de depresión conjunto generado por la suma de los bombeos. Esto da una falsa apariencia de descenso piezométrico generalizado de la masa, cuando en realidad es el simple caso de afección puntual entre pozos próximos. En consecuencia, frecuentemente se confunde “pozo sobreexplotado” con “acuífero sobreexplotado”. Cuando se toman medidas en pozos alejados de esos focos de bombeo, se comprueba como los niveles piezométricos siguen estables en el tiempo. 

Por tanto, deben declararse no representativos y por tanto nulos, todos los datos piezométricos obtenidos de pozos de bombeo y los anteriores a la Directiva 2000/60, que obliga a implementar una red piezométrica de puntos de control “representativos y suficientes” distribuidos por el conjunto de la superficie de la masa. 

Espero haber desmontado las piezas de la deficiente planificación hidrológica en España en materia de aguas subterráneas. 

Esto mismo o parecido ya lo publiqué en la FNCA 


La crítica constructiva es muy necesaria y el debate del agua en España más. Yo estoy en esa línea.

Francisco Turrión Peláez