viernes, 29 de junio de 2012

TERREMOTOS, RESILIENCIA Y ESPIRITUALIDAD: UN MENSAJE DE BENEDICTO XVI EN EMILIA ROMAGNA

Magic Garden by Schiller on Grooveshark
MÚSICA: SCHILLER, MAGIC GARDEN (VOYAGE)


LAS RUINAS DE JERICÓ DURANTE LAS EXCAVACIONES DE 1990


1. LA FRAGILIDAD DE LA MATERIA

¿Qué fenómeno provocó que las sólidas paredes de Jericó se derrumbasen? La explicación de la lógica científica dice que fue un terremoto. Pero la naturaleza de aquel terremoto fue caprichosa, como los de la crisis sísmica de Emilia Romagna. Golpeó de semejante manera que permitió que la parte norte de la pared de la ciudad permaneciera en pie, las otras colapsaron. La casa de Rahab se localizó en el lado norte de la ciudad. Ella era la ramera de Canaán que escondió a los Israelitas espías que habían venido a investigar la ciudad. 

La Biblia dice que su casa estaba construida contra la pared de la ciudad. Antes de volver al campamento israelita, los espías le dijeron a Rahab que llevara a su familia a su casa y que ellos se salvarían. Según la Biblia, la casa de Rahab fue milagrosamente salvada mientras el resto pereció. Esto es exactamente lo que los últimos estudios de los arqueólogos encontraron. La pared del lado norte de la ciudad se mantiene conservada con casas contruidas contra la pared, una costumbre de la época que se extendió hasta hace bien poco tiempo por todo el orbe, especialmente en localidades de conocida actividad sísmica.

BENEDICTO XVI EN EMILIA ROMAGNA

Benedicto XVI, ha dicho en su visita a Emilia Romagna que en estos días rezando el Salmo 46, encontró esta frase: 

"... Dios es nuestro refugio y fortaleza, socorro fácil de encontrar en las angustias. Por eso no tememos aunque se conmueva la tierra y se derrumben los montes en lo hondo del mar. ¿Cuántas veces leí estas palabras? Un sinfín, y sin embargo, en momentos como éste, son un aldabonazo, porque tocan la carne viva; dan voz a una experiencia que están atravesando y que comparten todos los que rezan. Pero estas palabras del Salmo no me llaman la atención sólo porque utilizan la imagen del terremoto, sino, sobre todo, por lo que dicen acerca de nuestra actitud interior ante el trastorno de la naturaleza: una actitud de gran seguridad, asentada en esa roca firme, inquebrantable, que es Dios. 

Nosotros no tememos aunque se conmueva la tierra, dice el salmista, porque 'Dios es nuestro refugio y fortaleza' es 'socorro fácil de encontrar en las angustias'. Aquí, en Rovereto de Novi, en el derrumbamiento de la iglesia -que acabo de ver- perdió la vida el sacerdote Ivan MartiniLe rindo homenaje y dirijo un saludo particular a ustedes, queridos sacerdotes, y a todos los hermanos, que están demostrando, como ya sucedió en otros momentos difíciles de la historia de esta tierra, su amor generoso por el pueblo de Dios ...”.

Escribió Bruno Volpe en “Pontifex”:

“... Dejar este mundo entre los brazos de la Santa entre los Santos fue una bellísima muerte. María es la mujer del silencio, la discípula perfecta y Don Iván murió para honrar una imagen de la discípula perfecta. La Iglesia oficial debería meditar sobre este gesto ...”


UNA DE LAS 27 VÍCTIMAS DE LOS TERREMOTOS DE EMILIA ROMAGNA: EL PADRE IVÁN MARTINI, SU ARROJO, Y SU AMOR POR LA CULTURA CRISTIANA DEJARON HUELLA ENTRE LAS GENTES DE ROVERETO DE NOVI HASTA INCLUSO EL DIA DE SU MUERTE RESCATANDO UNA FIGURA DE LA VIRGEN.

2. LA SOLIDEZ DE LA DIMENSIÓN ESPIRITUAL

El Sumo Pontífice hace referencia así a una de las cuestiones que más queremos impulsar en este blog: la resiliencia como una colaboración entre las personas a partir de su disposición interior, habla de la actitud interior ante el trastorno de la naturaleza. La analogía espiritual entre la fortaleza de un apoyo sobre roca firme, inquebrantable, que es la ley mejor conocida de la geotecnia y la solidez interna basada en lo trascendental y espiritual. Las escrituras sagradas de todos los pueblos están llenas de ejemplos que vinculan la solidez del mundo mineral sobre el que asentamos nuestras viviendas y nuestra actividad humana con la actitud interior. Es una constante que vincula el medio mineral o el mundo sólido con la parte más sutil y espiritual del ser humano.

Aparentemente, nuestra vida tan inmersa en relacionarnos con la materia, con lo mensurable, tiende a confiar en ella de forma ciega y se arroja a sus leyes como las únicas vigentes, hasta que algo las hace tambalear. Cuando alguien ha vivido la profunda experiencia de un terremoto y se da cuenta de que lo sólido no lo es tanto, una nueva disposición revoluciona su alma y un giro radical se implanta en su vida. 

Puedo constatar como geólogo que ha entrevistado, vivido y entablado profunda amistad con afectados de todo el orbe que han vivido esa experiencia natural,  que un factor común subyace a todos ellos, y sean herederos culturales (practicantes o no, o ateos) de la confesión que sea, renace de entre su disposición anímica una nueva perspectiva. Una fortalecida parte espiritual de su ser toma las riendas y es la verdaderamente sólida y fuerte para el resto de sus días, otra de las formas que la Tierra tiene de recordarnos que no solamente nos proporciona un cuerpo, sino algo mucho más fuerte. Todo estruendo, todo ruido, todo portazo o explosión recordará ya de por vida los estremecedores momentos de inestabilidad, inseguridad física y vulnerabilidad que uno experimenta. Alexander von Humboldt, el gran investigador y expedicionario estudió estas reacciones en buena parte del mundo. Sus palabras:


ALEXANDER VON HUMBOLDT
"No terminaremos nuestras consideraciones acerca de este gran fenómeno que hemos examinado, menos aún en sus detalles que en sus relaciones generales con la física del globo, sin señalar también el origen de la impresión profunda y del efecto singularísimo que el primer temblor de tierra que sentimos, nos produce aún cuando no venga acompañado de ruidos subterráneos. Esta impresión no proviene, a mi juicio, de que las imágenes de las catástrofes cuyo recuerdo ha conservado la historia, se ofrecen en tropel entonces a nuestra imaginación. Lo que nos embarga es que perdemos de una vez la confianza innata en la estabilidad del suelo. Desde nuestra infancia nos acostumbramos al contraste de la movilidad del agua con la inmovilidad de la tierra, hábito fortificado con el testimonio constante de nuestros sentidos, basta que el suelo tiemble para que se destruya la experiencia de toda la vida. Es una potencia desconocida que se revela de repente; vese que la calma de la naturaleza era una ilusión, y nos sentimos arrojados violentamente en un caos de fuerzas destructoras. Entonces, cada ruido, cada golpe de aire llama la atención, y desconfiamos, sobre todo, del suelo sobre el cual andamos."


Hoy, tomado exclusivamente con perspectiva empírica, lo vemos en las inquietudes científicas que buscan la vía espiritual en las ciencias, en un mundo reglado por nosostros y en el que el hombre, al constatar su vacío abismal y la total limitación de sus facultades y alternativas, encuentra de nuevo en el mundo espiritual y divino con todas sus fuerzas, la síntesis y la autotransformación, para llegar a ser un verdadero ciudadano del mundo, en todas sus dimensiones.

Para lograrlo como nos dice tanto la filosofía perenne, como lo vemos en las palabras de Benedicto XVI en Emilia Romagna,  ha de haber un matrimonio real de ambos opuestos: la intelectualidad y la espiritualidad, la inteligencia y la sabiduría, la ciencia y la revelación. En definitiva un matrimonio entre la fe (Πίστιςpistis, como sinónimo de evidencia; el sentir de carácter universal, más en relación con la lógica o la intuición que con el proceso intelectual) y la ciencia (como proceso intelectual).

ALDOUS HUXLEY, UNO DE LOS MODERNOS PENSADORES OCCIDENTALES QUE MEJOR DIVULGÓ LA FILOSOFÍA PERENNE

Únicamente mediante la recuperación de la vía espiritual como terreno sólido sobre el que cimentar nuestra casa se llegará a producir esa síntesis o unión entre los opuestos: mente y moral, intelecto y amor compasivo, ciencia y revelación, aquello que significa el matrimonio sagrado entre la inteligencia y el calor lleno de vida de la sabiduría, y también de la compasión del corazón. Una ciencia con alma es igual de ciencia, pero mucho más viva y calurosa.

"El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca. El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente".   Del Evangelio de Mateo.