viernes, 18 de noviembre de 2022

NUEVA ECONOMÍA VERDE Y DIGITAL EN UN PLANETA RECALENTADO. ENERGÍA, CAOS CLIMÁTICO Y ORGANIZACIÓN SOCIAL

Donella Meadows (1941-2001)

Queridas y queridos lectores, quisiera compartir unas reflexiones desde la playa de Arnao en Castrillón, Asturias (figura 2), porque es aquí donde comenzó la explotación industrial de hidrocarburos y con ello el primer ferrocarril de la España peninsular a principios del siglo XIX. Estas rocas del Devónico y del Carbonífero son un auténtico libro abierto de más de 400 millones de años. Podemos leer las páginas del viaje de Iberia desde el hemisferio sur hasta nuestras actuales latitudes, pero además, esta deslumbrante geología nos ayuda a comprender por qué hemos avanzado tan poco en cooperar entre nosotros mismos por nuestro bienestar, habiendo aprendido de maravilla a quemar cosas para tener cosas que quemar.

Integrando los datos de consumo, emisiones, destinos de los "fondos de recuperación y resiliencia" y unas cuantas variables más, vemos que vivimos en un momento crítico en que las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) se han disparado en todo el mundo con un impacto nulo o negativo en nuestras economías, pero esto ya sucedía antes de la guerra de Ucrania y de la pandemia. Por tanto, deberíamos asumir un diagnóstico certero para no tomar decisiones que nos abocan al fracaso. Y eso, tomar decisiones que pagaremos muy caras nosotros, pero sobre todo nuestros hijos, es lo que estamos haciendo.

Estamos quemando lo peor que hemos encontrado en nuestra historia, y de manera desesperada para obtener cada vez menos energía. Algo, por otro lado, de lo que desde la comunidad científica ya se advirtió. Estamos, literalmente, quemando porquería porque no sabemos hacer otra cosa. Y las modernas tecnologías de captación de energías renovables, no han venido a sustituir nada, simplemente se han sumado a esta macabra fiesta de los excesos.

Sobre Arnao, su historia y su importancia para comprender nuestro presente, recomiendo este artículo en la Revista 151515 que escribí cuando se cerró la última mina de carbón española (se decía no rentable) en 2019 y comenzamos a trazar una Transición Energética de la que ya disponemos de una buena mirada por el retrovisor, pues más de tres años apuntan a que hemos tomado el camino opuesto al que nos habíamos propuesto.

Han pasado, además, casi otros tres años desde que se pusieron en marcha los itinerarios de recuperación y resiliencia basados en las nuevas economías verdes, digitales y de adaptación a los impactos ante eventos extremos derivados del cambio climático antropogénico debido al calentamiento global de apenas 1,2ºC, cuando ya tenemos que asumir que no vamos a poder frenar la maquinaria que nos lleva a los 1,5ºC del acuerdo de París de 2015. Aquí estarían incluidas las que afectan a nuestra salud física, mental y social de manera cada vez más difícil de separar. Desde olas de calor, incendios y sequías históricas, hasta inundaciones que se calificaron como prácticamente imposibles en 500 años, los impactos físicos, por ejemplo en Navarra, han sido catastróficos al menos cuatro veces en la última década. Imaginar alcanzar los 2ºC que están a la vuelta de las esquina debería hacernos reaccionar de manera radical (desde la raíz).

 Antonio Aretxabala

Arnao, Asturias, 18 de noviembre de 2022 

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Primera generación que ha quemado lo de nuestros abuelos y lo de nuestros nietos (el fantasma de la deuda con el pasado y con el futuro)

La estrella del cambio de modelo productivo son los fondos Next Generation EU con la proliferación de las tecnologías de captación de energías renovables y la electrificación de la economía. Pero no es nada nuevo, han pasado también tres lustros desde el colapso de los mercados de 2008 y la consolidación de "la crisis" de la que somos incapaces de salir. Fue entonces cuando Europa ya se comprometió a transitar por una economía verde y digital basada en la incorporación de las tecnologías de la información y el conocimiento (TIC) con la propuesta Smart 2020. La meta apuntaba a 2020. Gracias a los servicios digitales se podría refundar el capitalismo (Merkel, Sarkozy, 2009) con una caída cercana al 20% en emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y un aumento global del 20% del PIB.

Pero nada de todo aquello llegó a suceder. Las emisiones de CO2 no disminuyeron, se incrementaron en más del 15% y vivimos de una deuda impagable con las “Next Generations”. El montante que pagamos y pagarán nuestras nietas ha ido a parar a las mismas grandes corporaciones que nos trajeron a esta situación de crisis económica, desigualdad, saqueo a las arcas públicas y caos medioambiental. Hoy, además, ostentamos el récord de sobrepasar las 420 ppm de CO2 por primera vez en tres millones de años (figura 1), cuando el homo sapiens aún no existía. La adaptación a estas alturas, sigue chocando, por ejemplo, contra una especulación inmobiliaria agonizante que aún ejercitan los ayuntamientos. 

Figura 1. Concentraciones de CO2 atmosférico (en rosa) en comparación con datos de núcleos de hielo (línea continua negra) y otros indicadores relativos al 18O (%) y la Tª global (ºC). Las temperaturas medias globales nunca excedieron los niveles preindustriales en más de 2ºC en los últimos tres millones de años. La comparación de isótopos de oxígeno estables modelados y observados (Lisiecki y Raymo 2005) en núcleos de sedimentos profundos abarca esos últimos tres millones de años. El área sombreada en gris indica el período caracterizado por la transición de ciclos glaciales con un período de 40.000 años a ciclos con un período de 100.000 años. La línea roja representa el aumento de CO2 observado desde el comienzo de la revolución industrial y el cuadrado rojo indica el valor observado a finales de 2018 (411 ppm). Modeling perspectives on the mid-Pleistocene transition Willeit M. & Ganopolski A. (2019).

En los sectores estratégicos no está sucediendo absolutamente nada de lo propuesto. Aunque la tecnología digital ya se ha extendido ampliamente entre los itinerarios productivos y la mayoría de procesos se han optimizado con las cadenas de montaje y suministro de bienes materiales o virtuales, las emisiones de todos los sectores continuaron en aumento hasta marzo de 2020, cuando debido a la pandemia de COVID-19 se frenaron, pero posteriormente se volvieron a desbocar y hoy más que nunca debido sobre todo a la vuelta al carbón.

A pesar de ello entramos en recesión. Las grandes corporaciones empresariales y sus medios culpan a la pandemia, a China o a la guerra en Ucrania, pero los síntomas son muy anteriores y desde la comunidad científica ya se vino avisando del problema hace décadas. ¿Entonces, qué es lo que realmente está ocurriendo con la energía? Negacionismos de varias índoles cada vez más sorprendentes.

Negacionismo teórico, negacionismo dopado y, ¿nuevas oportunidades?

Hoy necesitaríamos abrir cientos de minas de litio, cobalto, níquel o grafito (que funcionan con diésel) de aquí a 2035 para poder completar las expectativas de movilidad verde y “sostenible” que nos hemos propuesto. ¿Vamos a ser capaces de cumplir el sueño del desacoplamiento de la economía? Recomiendo leer esto al respecto.

Todo apunta a que seguir intentando avanzar en una sociedad termoindustrial es prácticamente imposible con energías renovables; pero tampoco como base para digitalizar a escala una economía basada en la automatización y las TIC. Considerar que eso es posible, que el consumo de recursos y materiales geológicos, energéticos o críticos, puede seguir creciendo a demanda y además, tomar así decisiones a largo plazo involucrando a las generaciones por venir, sin que ellas puedan decidir sobre sus vidas, nos está llevando a un nuevo fracaso económico y medioambiental.

Obviamente esta manera de actuar viene acompañada de una suerte de negacionismos de lo más absurdos y peligrosos y que, ignorantes o interesados, han permeado ya nuestras instituciones. Nuestras hijas y nietas están pagando muy caros los excesos y decisiones que tanto les afectan pero en las que no pudieron participar. Nuestras abuelas se echarían las manos a la cabeza si lo pudiesen presenciar.

La primera reacción ante quien pone sobre la mesa con toda crudeza estos hechos y los datos que los acompañan, es pedir una solución, generalmente técnica o tecnológica. Un ejemplo vivido por el autor hace casi un lustro, vino con la publicación en la revista Libre Pensamiento de este artículo, que fue devuelto hasta tres veces porque los revisores querían ver "una solución".

Realmente no existe "una solución" y menos aún que venga de la esfera tecnológica, al fin y al cabo toda tecnología sin una energía versátil (y sobre todo barata) de respaldo es escultura. Las soluciones son muchas, variadas y no sólo técnicas, sino sobre todo, de un cambio de organización social, pero no serán las mismas para cada comunidad. No es lo mismo solventar el problema de las entradas de energía o recursos básicos y las salidas de desechos en Madrid que en Arnao; una necesitará reinventarse completa y rápidamente, tal y como vimos aquí y otra tiene más fácil su transición de manera sosegada (las decisiones de Felipe II y la importancia de Arnao se explican en este artículo y en el siguiente vídeo se dan unas pinceladas).

Figura 2. Arnao, Castrillón, Asturias. Al fondo el castillete (hoy Museo de la Mina) por el que bajaban los mineros para extraer el carbón de las capas inclinadas en estratos ricos en hidrocarburos (Valey) llegando a introducirse decenas de metros bajo el nivel del mar. Más información en este artícuo de la Revista 151515.

Y es que una solución global se daría en un mundo globalizado, pero el nuestro ha comenzado su andadura por la desglobalización, nos guste o no, algo que también genera un negacionismo irracional e incluso la crítica violenta. Las fuerzas de descentralización son cada vez más fuertes porque se adaptan a entornos de menores flujos de energía versátil y barata, pero también podrían resultar más necesarias para la dignificación de la vida en esta innegociable transición que hemos comenzado prácticamente a la fuerza. Con la geología no se negocia.

Lo que sí se debe hacer es intentar reforzar el comprender nuestro papel como seres humanos en relación a lo que hemos denominado nuestro "patrimonio natural" o nuestro "patrimonio geológico", dando muestras así de una mentalidad muy moderna, pero también conlleva una voluntad de apropiación. Nos hemos hecho dueños (unos más que otras) de algo que apenas comprendemos, pero que menos aún podemos controlar.

Tenemos en nuestras manos la responsabilidad de mejorar nuestras vidas con la de la de las personas que nos acompañan y la de nuestros descendientes, y lo vamos a lograr, siempre que, desde un diagnóstico certero, seamos capaces de vivir de manera creativa, cooperativa y fecunda en armonía con un mundo al que hemos sometido a cambios importantes. Pero dichos cambios son el reflejo de nuestra manera de pensar, de vivir y de relacionarnos entre nosotros y con el medio que garantiza nuestra propia existencia. Ahí está la solución, una cuestión tan ética, social y política como tecnológica y científica.

  Nueva economía verde y digital en un planeta recalentado
Energía, caos climático y organización social
 
Vídeo completo: presentación, mesa de reflexión y debate
Con Rosa M. Tristán, Joseph Tainter, María Alegre y Antonio Aretxabala. Organizado por la Green European Foundation (GEF) con la colaboración de la Fundación Transición Verde y La Casa Encendida de Fundación Montemadrid (pinchar sobre la imagen).

miércoles, 21 de septiembre de 2022

LA FALTA DE AGUA MÁS ALLÁ DEL CAMBIO CLIMÁTICO: UNA TRAGEDIA POLÍTICA

Queridas y queridos lectores, dejo aquí la traducción al castellano de esta conversación con Ion Orzaiz publicada por Berria en euskera a la que también podéis acceder pinchando en la imagen de arriba. Salud.

Antonio Aretxabala.
Pamplona, 21 de septiembre de 2022

El geólogo Antonio Aretxabala (Vigo, Galicia, 1963) cree que los datos de los embalses en Euskal Herria son "el reflejo de una tendencia". Según el investigador, cada vez habrá más fenómenos extremos; por ello, ha instado en numerosas ocasiones a las autoridades a "adaptarse a la situación".

El tema de la sequía está en los titulares de los medios. ¿No es lo habitual entre agosto y septiembre?

El problema es que tendremos cosas así cada vez con más frecuencia, pero en cuanto llueva, la gente se olvidará. Las lluvias de los próximos días no solucionarán el problema de raíz. Tendemos a pensar que aquí llueve, y que la sequía es un problema actual en este momento. Desafortunadamente, la evidencia científica nos muestra que estas sequías serán cada vez más comunes y que tendremos que estar preparados para enfrentar lo que pueda venir en el futuro.

¿Cuál es la situación en Navarra?

En Navarra tenemos el problema de la sequía principalmente en el embalse de Yesa. En este momento, el nivel del agua (y barro) en Yesa es de aproximadamente un 15%. El nivel de los embalses de Eugi e Itoiz también es bajo por la sequía, pero no tanto. ¿Por qué? Por el uso del agua. Entre el 85% y el 93% del agua de Yesa se utiliza para regadío (aquí hay muchas cosas). En los últimos años, las hectáreas de regadío en Navarra han aumentado de forma desproporcionada.

¿Se necesita tanta agua para regar los campos agrícolas?

Si el objetivo es mantener un modelo agrícola intensivo, sí. Este modelo también requiere de muchos productos derivados del petróleo: fertilizantes, herbicidas, pesticidas... ¿Y por qué se prioriza este tipo de agricultura? Básicamente, porque deja mucho dinero en manos de unas pocas empresas. Además, la mayoría de las verduras y productos que se producen aquí se exportan. Navarra no es el único caso: a pesar de ser una de las zonas más secas de Europa, la Península Ibérica gasta una cantidad desproporcionada de agua cada día para vender tomates y lechugas en París o Londres. Aquí es donde va más del 80% de nuestra agua.

¿Qué soluciones proponen las administraciones para este problema?

Básicamente, poner la responsabilidad sobre la espalda de los ciudadanos: cerrar el grifo, no ducharse demasiado, no lavar el coche... Bueno, todo eso está bien, pero yo haría dos puntualizaciones: por un lado, no se puede comparar lo que gastamos la ciudadanía (12-15%) con lo que gastan las empresas y, por otro lado, el consumo de agua en pueblos y ciudades ha disminuido considerablemente en los últimos años. Los ciudadanos ya hemos cumplido con nuestra parte.

También se han aprobado ayudas económicas para ayudar al sector...

La sequía es una tragedia climática, pero va más allá: es también una tragedia política, por las políticas sin sentido implementadas por las autoridades. Gastar mucho dinero (obras públicas, más infraestructuras, más embalses...) no creará agua; tampoco la construcción de infraestructuras cada vez más grandes, complejas y vulnerables. El embalse de Yesa es el ejemplo más claro: ahora mismo está al 15% (85% aire). Si se hubieran podido completar las obras de ampliación después de 21 años, ¿retendría más agua hoy? no. Almacenaría un 7,5% de agua y barro (92,5% de aire). El hecho de que el recipiente sea más grande no significa que sea más fácil de llenar. No estoy en contra de los embalses en general, pero pensar que un embalse producirá agua es de una ingenuidad gallarda.
 
 YESA, 21 AÑOS DESPUÉS

Navarra Suma dijo que no había necesidad de implementar restricciones de agua en la comarca de Pamplona, gracias al embalse de Itoiz...

Necesitan ponerse medallas en las solapas, sí, pero es una visión completamente retrógrada y desinformada. ¿Cómo vendieron el binomio embalse de Itoiz-Canal de Navarra? Como una forma de llevar agua limpia del Pirineo a la Ribera. Pues bien, ya existía un sistema superior en ingeniería para transportar agua desde los Pirineos hasta la Ribera: el río Ebro. Los agricultores no querían usar esa agua porque estaba contaminada. Bueno, pensemos por qué sucede esto y pongamos los recursos para garantizar que esta agua nos llegue limpia. Se necesitan otras políticas, no embalses más grandes.

¿También en Karrantza?

Hay una gran falta de inversión e infraestructura en esa región, así como una gran miopía política. Para EAJ-PNV, la solución es incluir a Karrantza en el Consorcio de Aguas de Bilbao Bizkaia (CABB), porque controlan la organización. Sin embargo, para los granjeros y ganaderos de Karrantza, eso sería un desastre económico. Por tanto, viendo que Karrantza rechaza históricamente su entrada en el consorcio, ¿cuál viene siendo la respuesta de las autoridades de Bizkaia? Dar la espalda a la comarca. Cabe señalar lo más trágico, y es que Karrantza es la despensa de Bizkaia: los vizcaínos comen lo que les ofrece Karrantza. La economía digital y el 5G no funcionan aquí. Las personas no funcionan con microchips y fibra óptica.
 
Pareja de vacas uncidas al carro con el verde para las vacas de la cuadra. El Cueto (Pando), 1977. Colección fotográfica del Valle de Karrantza. MSabino, Karratza. Visión gráfica del silo XX.

¿Cómo deben abordar las administraciones el tema de las sequías y el cambio climático?

El primer paso es acordar un buen diagnóstico. Y, entre los científicos, el consenso es casi completo: en los próximos años los caudales de los ríos disminuirán, pero los eventos extremos aumentarán. El caudal del río Aragón, por ejemplo, se reducirá en torno a un 10-20%, pero veremos inundaciones, sequías y lluvias torrenciales más frecuentes. Por tanto, deberíamos hacer un esfuerzo por adaptar los modelos agrícolas y ganaderos, la economía, el urbanismo y otras políticas a la situación actual. Si no entendemos que las inundaciones, sequías y otros fenómenos son parte de la naturaleza y serán cada vez más comunes, lo estamos haciendo mal.

¿Cómo será el futuro?

Como decía el investigador del CSIC Fernando Valladares, este último podría ser el verano más fresco de tu vida. La Península Ibérica se va saharizando. Las Bardenas se expanden hacia el norte, en unas décadas estarán llamando a las puertas de Pamplona. Esta evolución del clima no se puede evitar, pero el problema es que tenemos muchos negacionistas e ignorantes en puestos de responsabilidad.

Ion Orzaiz
Pamplona, 20 de septiembre de 2022

martes, 20 de septiembre de 2022

LAS CONSECUENCIAS DE UN VERANO MUY SECO Y LOS DAÑOS DE UNA GOBERNANZA INTERESADA

 



Queridas y queridos lectores, coincidiendo con que se han secado la mayoría de los ríos, arroyos y manantiales en el valle de Karrantza (Bizkaia) y han saltado todas las alarmas sectoriales y ¡cómo no! políticas, y añadiendo que el agua con barro en el embalse de Yesa (Navarra) ha caído por debajo del 15%, vamos a dedicar unas líneas a mostrar que la tragedia climática no es sólo la peor amenaza a la que la humanidad se enfrenta en los próximos tiempos, sino que es más una tragedia política que, como ciudadanos responsables, deberemos atajar cuanto antes.
 
Las peores decisiones tomadas por intereses partidistas —o por el beneficio cortoplacista de una élite empresarial que ha secuestrado a la política—, han traído efectos nefastos contra la vida de las personas y los ecosistemas que nos mantienen y garantizan nuestra existencia.
 
Un ejemplo: si se hubiera podido recrecer el embalse de Yesa con las obras que empezaron en 2001 para ser entregadas en 2005 (en principio se iban a invertir 113 millones de euros hasta esa fecha, pero la última cifra es que quizás esté terminado en 2027 por unos 550 millones), ahora la capacidad sería el doble, es decir, estaría al 7,5% de agua y barro, o lo que es lo mismo, en vez de almacenar un 85% de aire, almacenaría un 92,5%.

Soluciones que empeoran las cosas
 
La solución a nuestros problemas con el agua no pasan por que el país con más embalses del mundo por superficie, continúe construyendo más embalses, como si esto fuese a hacer brotar el agua. El problema es que, en los últimos 50 años, el 55% del tiempo han almacenado más aire que agua. Siendo España el país más seco de Europa, es el que peores expectativas presenta frente al caos climático en ciernes, y por si fuese poca esa tragedia, es además, el que más agua exporta: la podemos encontrar en forma de tomate, lechuga o aguacate en los mercados de París, Berlín o Estocolmo.
 
En el programa de ETB2 "EnJake" que lidera Xabier Lapitz, éste entrevistó recientemente a Raúl Palacio, alcalde de Karrantza —un territorio de Bizkaia colindante con Cantabria donde más de 12.000 cabezas de ganado suministran los alimentos básicos, lácteos y carne para cientos de miles de personas— y también a un servidor.
 
Cada cierto tiempo en la zona se producen fuertes sequías, como la que actualmente se vive (que ha llevado a tener que traer agua desde Cantabria fundamentalmente para el ganado), que secan ríos, arroyos y manantiales; la más recordada fue la de 1989, entonces, esa parte de la denominada "España Húmeda" apenas despertaba a la posibilidad de hacer obras de almacenamiento, depuración o distribución de algo que habitualmente se presentaba en exceso y sólo muy ocasionalmente se echaba en falta.
 
Karratnza fue la última comarca vizcaína en construir esas infraestructuras para almacenar agua, recordemos que se trata de la Iberia húmeda y en general, no se percibió como algo necesario hasta alcanzar cierto grado de industrialización en el sector primario. Los embalses de La Argañeda (350.000 m³) y de La Cerroja (107.300 m³) datan de principios del siglo XXI, pero no han solucionado el problema del consumo ni de los periodos de sequía. Además, ambos sufrieron serios contratiempos de funcionalidad en sus inicios, incluso a día de hoy, el segundo apenas puede llenarse hasta menos de la mitad por problemas estructurales.

Cuando no se asumen los impactos del cambio climático, las malas decisiones tomadas en el pasado pueden afectar de manera muy negativa a las comunidades, y no solo a la que lo sufre de manera directa como es el caso de Karrantza. No es una excepción, pero es un buen ejemplo de un desastre colectivo. Hablamos de la despensa de Bizkaia (su mayor sector primario) insertada en un territorio fundamentalmente tecnológico con un hipertrofiado sector terciario ya en declive irreversible que además ha caído en la trampa de tratar todos los problemas desde esas perspectivas burocráticas y de enfrentamiento político al mejor estilo burgués. Como veremos, un error de cálculo que se paga muy caro.

Karrantza, en su contexto humano y su ecosistema simbiótico, nada o muy poco tendría que ver con el sector servicios ni con la industria 4.0, como parecen entender los burócratas vizcaínos, sino que es algo mucho más importante: es la reserva y la despensa que da de comer a una comunidad que no produce ni el 10% de lo que se lleva a la boca. Esto, o se entiende, o se condena a las bases que garantizan la vida al colapso sectorial y alimentario, y justo cuando todos los esfuerzos deberían enfocarse a aumentar ese porcentaje en la mayor medida posible.

Son tiempos de desglobalización, descentralización, decrecimiento..., si no se comprende, se está condenando a miles de personas a la pobreza y a la miseria. Dice el escritor vasco-galaico Manuel Casal Lodeiro que:

"Si tenemos que tomar decisiones como sociedad ante el caos climático en marcha, hacerlo mediante un sistema repleto de elementos intermedios ineficientes y que trasmiten mal las señales como los partidos políticos, los grupos de presión económica (lobbies), los sistemas parlamentarios pseudorrepresentativos, los gobiernos estatales, las burocracias complejas, etc., nos aboca a tomar decisiones demasiado lentas y muy difíciles de corregir si se observa que son erróneas o incluso peligrosas".

Por qué la democracia directa es la clave para evitar nuestra extinción.

Casal Lodeiro. M. 2022

El abandono y la incomprensión de los señoritos 

Karrantza, a partir de varios estudios entre los que se incluye un informe de 2018 de Deloitte, sabe que su entrada en el Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia (CABB) es su sentencia de muerte; incluso cuando llueve. Siempre se ha hablado de chantajes y malas prácticas por el choque político que supone oponerse a ello. Acabarían desapareciendo el 70% de pequeñas empresas agro-ganaderas (Deloitte, 2018).
 
Karrantza ha sufrido siempre una gran falta de inversiones (de todo tipo) que venía acompañada de una gran miopía política. Para EAJ-PNV, que es quien domina la entidad, la solución ha sido siempre incluir a Karrantza en el Consorcio de Aguas de Bilbao Bizkaia (CABB), porque controlan esa organización. Sin embargo, para los granjeros y ganaderos de Karrantza, esto sería un desastre económico. Por tanto, viendo que Karrantza ha rechazado históricamente el consorcio, ¿cuál ha sido la respuesta de las autoridades de Bizkaia? ¡A por ellos, oé! Veamos:

Hace dos años la Diputación de Bizkaia rescindió los dos convenios suscritos con el Ayuntamiento de Karrantza en 2011. La ley obliga a las diputaciones, como entidad supramunicipal, a prestar asistencia a los ayuntamientos que por ser tan poco poblados y dedicarse a mantener la despensa de cientos de miles de personas, no pueden ejecutar costosas infraestructuras como depuradoras o abastecimiento (Karrantza mantiene 2.700 habitantes y 12.000 cabezas de ganado).

La paralización de aquellos convenios llevó al Ayuntamiento de Karrantza a presentar el pasado año dos denuncias en los tribunales por la no ejecución de las redes de saneamiento y abastecimiento. El Tribunal Superior del País Vasco, en sentencias del pasado 1 de julio de 2022, considera que los dos convenios están caducados. Y da la razón al Ayuntamiento de Karrantza:

"... La anulación, y por tanto la paralización de las ayudas por 30 millones de euros, se debe a la negativa a integrarse en el Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia (CABB) [...] con respecto a la extinción de que se trata en las presentes denotan cierta connotación entre el hecho de no haberse integrado el Ayuntamiento de Karrantza en el CABB y, así, bien puede entenderse que tal circunstancia no es ajena al propósito que anida en el acuerdo recurrido...”. 

Lo que se está viviendo en el municipio vizcaíno de Karrantza con la gestión del agua es inconcebible. Cada vez en mayor medida nuestros dirigentes pierden contacto con las bases que garantizan nuestras vidas. El CABB es un consorcio donde dictan las grandes empresas que sustentan las puertas giratorias de los partidos políticos.
 
Desde allí se están tomando decisiones letales para la ciudadanía por el beneficio cortoplacista de una minoría empresarial elitista. Ésta tiene secuestrada a buena parte de la clase política. No se sabe muy bien si lo hacen por ignorancia o directamente por perjudicar a los encargados y centinelas de nuestra despensa (en román paladino: por joder).

Las consecuencias de un verano muy seco y los daños de una gobernanza interesada