lunes, 29 de noviembre de 2021

LA GEOLOGÍA QUE SUSTENTA LOS CIMIENTOS DE UNA CIVILIZACIÓN QUE SE TAMBALEA

Vista aérea de Norilsk el 6 de junio de 2020. Kirill Kukhmar a través de Getty Images
 
Queridas y queridos lectores, llamamos cimiento a la unidad estructural cuya misión es transmitir las cargas de una superestructura a la tierra, con objeto de ser sostenida y que tal sostenibilidad sea estable en el tiempo en previsión de cambios. Los cimientos distribuyen las cargas de forma que no se supere una tensión admisible ni se produzcan cargas zonales que pongan en peligro toda la construcción, y se debe conseguir tanto desde impactos externos: terremotos, deslizamientos o empujes de viento, como internos: colapso del suelo por saturación, consolidación, pérdida de cohesión, etc. 

Cimientos 
 
Podemos considerar nuestros pies como nuestros cimientos físicos personales, o nuestra cultura como los cimientos de los impulsos sociales, igual que las zapatas o los pilotes lo son de nuestras casas y ciudades estratificadas en pisos y plantas.
 
Nuestra organización social también estratificada, con sus diferentes plantas, agricultura, industria, sectores sanitarios, de cuidados, cultura, educación, arte, tecnología, informática…, tiene sus cimientos que también se sustentan sobre la Tierra (figura 1). Es la minería y la extracción, refinado y transporte de recursos geológicos energéticos la base sobre la que hemos podido construir nuestra compleja sociedad tecnológica e industrial, da igual que se trate de hidrocarburos o de minerales para captadores de energías renovables. 


Sabemos que sobrecargar los edificios con más plantas sin reforzar la parte más importante, pero que no vemos porque está enterrada y casi ni le damos la importancia que tiene, puede poner en peligro la estructura al completo. Sabemos también que perturbar la propia tierra o roca que interactúa con la base que suponen los cimientos, puede provocar el colapso inminente de toda la estructura.

Esta metáfora geotécnica nos viene como anillo al dedo para señalar que la base que sustenta nuestro modo de vida se ha visto tocada por una crisis que viene de muy lejos, pero que ha golpeado con una nueva ola llamada COVID-19. Sabemos lo difícil que es arreglar el cimiento por cuestiones de accesibilidad y economía, en comparación, al tejado, una ventana o el circuito de electricidad. Y si no que se lo pregunten a los rusos. La minería, los cimientos de nuestra sociedad se está tambaleando, urge una actuación.

Cimientos que se tambalean, aunque sean del mejor hormigón armado

El país más grande del mundo, Rusia, está en estado de emergencia geotécnica y minera desde mayo de 2020 por un accidente relacionado con el hundimiento de unos cimientos muy importantes a causa del derretimiento del permafrost: Norilsk, uno de los mayores complejos mineros del mundo, vio en la primavera de 2020 hundirse sus depósitos de carburante y derramarse en el Ártico el gasoil que alimenta el complejo con más de 20.000 toneladas de combustible perdido y disperso dispuesto a contaminar el que es quizás, el ecosistema más frágil de nuestra casa común.

En el verano de 2021 se repitió el patrón de fusión del permafrost, algo que viene sucediendo de manera especialmente intensa desde hace una década aproximadamente, era la capa siempre congelada a la que se confió el apoyo de las cargas de ciudades enteras de más de un millón de habitantes como Novosibirsk o Krasnoyarsk (figura 2), además de infraestructuras gasísticas, petrolíferas, puentes, ferrocarriles...
 
Figura 2. Novosibirsk (1.511.000 habitantes) y Krasnoyarsk (1.070.000 habitantes) al sur de Norilsk (177.600 habitantes) en Siberia.
 
Entonces, en el verano de 2020, se había registrado la mayor concentración conocida por el homo sapiens de CO2, con 418 ppm (hacía unos dos millones de años que los registros geológicos no mostraban estas cifras, pero homo sapiens no existía entonces). En mayo de 2021 ya eran 420 ppm, a pesar del parón económico por la pandemia de COVID-19 y las promesas de la Cumbre de París.
 
Ahora, tras la COP26 de Glasgow nada indica que le podamos dar buenas noticias al permafrost. Mayo de 2020 fue también el mes más caluroso de la serie medida desde 1850 con 1,3ºC por encima de la media preindustrial. El permafrost (el 25% de la tierra emergida) en Rusia se descongela y no sólo lo hace permitiendo que se hundan las obras del ser humano, lo hace también liberando millones de toneladas de metano retroalimentando el calentamiento global.

Vladimir Putin declaró entonces el estado de emergencia, sus infraestructuras y ciudades se hunden en lo que antes era una sólida roca helada y ahora es arena, limo y arcilla mojada. Centrales nucleares, térmicas, complejos de minería, carreteras, puentes y esas ciudades (donde aún viven cerca de diez millones de personas) confiaron en apoyar las cargas geotécnicas sobre la parte que se creyó estaría siempre congelada bajo el suelo, pero ésta se funde sin solución (figura 3).

Dentro del Círculo Polar Ártico se alcanzaron en junio de 2020 temperaturas de 38ºC en el aire y 45ºC en el suelo, nadie había visto nunca nada igual hasta ese año. Pero 2021 llegó con sorpresas y en Canadá se alcanzaron los 50ºC en un infierno que supuso la muerte y desaparición de millones de organismos terrestres y acuáticos; junto con la extrema sequía que aún asola California, todo derivó en el consumo de ingentes cantidades de carbón para aliviar la situación que no se pudo solventar con energía hidroeléctrica, los embalses estaban en mínimos nunca vistos, todo un escollo para la Transición Energética a la que se sumó la volatilidad de los precios del petróleo, tal y como vimos aquí.
 
La emergencia declarada por Rusia (y también en cada rincón del planeta) supone la revisión y refuerzo urgente de las infraestructuras del país más grande del mundo tras los vertidos de gasoil en Siberia y los imparables incendios que asolan la tundra sin dar tregua siquiera en invierno. Según estudios recientes la broma del permafrost puede costarnos más de 62 billones de euros. 

Figura 3. Norilsk. (A) Ejemplo de deformación estructural de un edificio causada por un diseño estructural inadecuado agravado por la fusión del permafrost. (B) Ejemplo de erosión criogénica de la base por efecto de ciclos de congelación y descongelación en cimientos y parte baja de la base de apoyo. (C) Fugas y acumulación de agua alrededor de los pilotes de una cimentación profunda. (D) Asentamiento en el suelo bajo cargas mínimas, en este caso un pequeño quiosco que debido a la fusión del permafrost se está hundiendo. (Fotografías de V.I. Grebenets y N.I. Shiklomanov). Conquering the permafrost: urban infrastructure development in Norilsk, Russia. (E) Extensión del permafrost en el hemisferio norte (25% de la superficie emergida del planeta). International Permafrost Association.

Los cimientos de nuestras sociedades

En el verano de 2020 presentamos en Pamplona un informe advirtiendo de cómo han quedado los injustamente denostados cimientos de nuestra sociedad, el sector minero, sobre el que nos apoyamos pensando que nunca sufrirá falta de suministros y siempre contará con la posibilidad de su expansión globalizada.
 
Es muy habitual acusar de todo el mal de nuestros problemas ambientales a la base de la pirámide que nos conecta directamente con la tierra, pero también es verdad que lo podemos hacer mientras cómodamente y de manera irreflexiva encendemos todas las luces para hacer un clic con el ratón o escribir en nuestro móvil esculpido y diseñado con cobre, oro, plata, hierro, níquel, zinc, rodio, paladio, berilio, magnesio, molibdeno, vanadio, galio, cobalto, tántalo, carbonato de calcio, carbonato de sodio, mica, talco, boratos, caolín, wollastonita, cuarzo, feldespatos…, lo malas que son las empresas extractoras y lo crueles que son en África, Asia o Latinoamérica (figura 4).

Figura 4. ¿De qué están hechos nuestros móviles?: Un 57% de plásticos, están en la estructura externa, teclado, circuitos impresos y otros componentes. Un 15% de cerámica y vidrio en pantalla y componentes internos. Otro 24% son metales, circuitos impresos, piezas mecánicas y componentes electrónicos. El 3% de cristal líquido en la pantalla y el 1% de otros elementos. Informe: Departamento de estudios medioambientales. Universidad de Yale.

Quizás en alguna ocasión se han ganado a pulso esa mala fama, también en Navarra, y ejemplos hay de sobra. Hoy, tras la crisis de 2008 y su gigantesca nueva ola representada por la COVID-19, nuestros cimientos están comenzando a tambalearse y así lo debemos dar a conocer, sin medias tintas.
 
Existe un impulso contradictorio que nace en el seno de un sector necesitado de adaptación a la nueva y prometedora era de transición y simplificación de las viejas estructuras hipertrofiadas y que construimos en los últimos años a costa de destruir el medio que garantiza nuestra existencia. Pero también se quiere abrir paso una nueva forma de reposición; también de pensar y comunicar, y por lo tanto de vivir, de comprar, de compartir y de gestionar las cargas de nuestro edificio social.

Hacia una economía local de verdad, o lo que es lo mismo, hacia una contracción económica

El día 2 de julio de 2020, estas consideraciones estuvieron muy presentes en la presentación de un diagnóstico multidisciplinar del estado de nuestra base o cimiento social: la minería en Navarra; fue en la sala de conferencias de Katakrak, con Sustrai Erakuntza y varios medios de comunicación local (se puede ver un resumen de la jornada en esta página de la fundación). Allí fuimos comprendiendo la imparable revolución de frugalidad que se le impone a nuestras instituciones y a nuestra sociedad al completo, aunque éstas se resistan o simplemente lo ignoren (figura 5).
 
Fundamentalmente, porque a la base sobre la que se asientan sus privilegios (la explotación de los recursos geológicos) no se le puede exigir que soporte aún más nuestros faraónicos y arrogantes caprichos tecnológicos e industriales y además nos esté constantemente demostrando a los señoritos que, no sólo es resistente y nos va salvar de la fusión de nuestro permafrost particular, sino que además, lo va hacer de manera limpia y a ser posible que no se vea mucho, porque eso de remover piedras y levantar polvo no nos agrada.

Como sociedad podemos mejorar de forma sostenible nuestro bienestar sin necesidad de aumentos en el PIB, una medida que bajo el prisma de los objetivos del desarrollo sostenible de la ONU (Agenda 2030) no es necesariamente indicativo de bienestar; bajo la lupa del Dictamen SC/048 de la UE sobre nuevas economías, presentado el 21 de noviembre de 2019 en Pamplona por el Gobierno de Navarra, podría también definirse el viejo PIB como una medida de la destrucción de los ecosistemas, de la degradación del medio que garantiza el bienestar y de la desposesión de las comunidades.

Nuestro objetivo ahora es superar una dinámica económica que si no crece no funciona, y si crece destruye las bases naturales que la hacen posible, incluidos sus cimientos. La minería en España y en Navarra se va a desarrollar en un contexto histórico en que esta sensibilidad emergente está impregnando ya a toda la sociedad. Escuchémosla.
 
Figura 5. "LA MINERÍA EN NAVARRA ANTE EL NUEVO CONTEXTO HISTÓRICO DE TRANSICIÓN ENERGÉTICA Y GLOBAL” Informe realizado para Sustrai Erakuntza, presentado el día 2 de julio de 2020 en Katakrak (Pamplona).

El papel de la minería en nuestra sociedad y en todo el territorio de Euskal Herría
El futuro de la minería en Navarra ante el nuevo contexto histórico
El accidente de Norilsk como metáfora

Noticia y vídeo sobre el accidente de Norilsk en EL PAIS
Por María R. Sahuquillo:

Mapa de las centrales nucleares en la Federación Rusa


miércoles, 24 de noviembre de 2021

NUEVAS NOTICIAS SOBRE EL CASTOR, SU DESMANTELAMIENTO, LOS TAPONES CADUCADOS, PUERTAS GIRATORIAS Y SISMICIDAD INDUCIDA


Disposición epicentral de los terremotos provocados por El Castor frente a las costas de Vinaròs, Benicarló y Peñíscola tras comenzar el llenado de El Castor en 2013.

Queridas y queridos lectores, a finales de noviembre de 2021, los tapones que deben sellar de forma segura el almacén de gas Castor llevan ya casi dos años caducados y que se sepa, el Gobierno español sigue sin cambiarlos.
 
El Castor, después de ser paralizado por lo que contamos en este artículo, sigue pendiente de su desmantelamiento definitivo, pero no se conoce ningún plan concreto del Gobierno español, ya que, como se puede ver al final del último vídeo de abajo en la comparecencia en el Parlament de Catalunya el día 15/07/2019, tras las preguntas reiterativas de sus señorías, se explica cómo y por qué tanto la explotación o el desmantelamiento podrían causar nuevos episodios sísmicos similares a los de 2013, datos que, por otro lado, se presentaron también en estudios liderados por el Massachusetts Institute of Technology (MIT) o la Universidad de Harvard. Un fallo en los tapones caducados puede ser una vía para la liberación de tensiones con consecuencias imprevisibles.
 
Varios grupos del Congreso de España registraron el mes pasado una solicitud para que la Cámara Baja depurara responsabilidades por el fallido proyecto de gas Castor, que finalmente podría costar a la ciudadanía más de 4.700 millones de euros vía factura de la luz y el gas. Cerca de 1.500 millones ya han sido pagados en conceptos de indemnización y otras partidas a las empresas de Florentino Pérez.
 
Rechazo al debate sobre el problema de El Castor
 
Coincidiendo con el inicio del juicio contra directivos de la concesionaria Escal UGS, propiedad de la constructora ACS y Escal, ha sido con los votos del PSOE, PP, Vox y Unión del Pueblo Navarro (UPN) como se ha rechazado debatir el problema e investigar los pasos hacia la consecución de semejante saqueo a las arcas públicas; tanto de las responsabilidades políticas como del desmantelamiento definitivo en el Pleno de la semana del 30 de noviembre de 2021 no se debatirá, como tampoco sabremos mucho sobre el desenlace final de los tapones caducados o si aún perdura la idea que asoma tímidamente de cuando en cuando de retomar las inyecciones de gas.

¿Qué tendrían que ocultar estas organizaciones políticas? Mucho. Pero no es el objeto de este análisis denunciar los maletines que vienen y van ni los pagos de favores a quienes propician el avance de la corrupción en lo más íntimo de la columna vertebral (la energía) que sostiene un Estado que se desmorona. Y lo hace a causa de, precisamente, este tipo de actitudes que están a la orden del día. Aquí nos interesan más las consecuencias sociales y a la larga, posiblemente territoriales de semejantes actuaciones en un medio inestable y en declive energético irreversible e innegociable (contemplemos la energía con gafas geológicas para verla como una suerte de pegamento de la sociedad).
 
Hay que destacar que uno de los comparecientes en esta misma comisión impulsada por el Parlament de Catalunya —en la que participé para explicar los problemas geofísicos a sus señorías—, es José Montilla, expresident de la Gerenalitat, y exministro de Industria con el PSOE. Y es que Montilla era el ministro de Industria cuando, en 2006, el actual presidente de esta compañía energética del Ibex, Antonio Llardén (considerado cercano al PSC), fue nombrado consejero de Enagás.
 
En las comparecencias además de José Montilla, también estábamos citados José Manuel Soria López, exministro de Industria, Energía y Turismo, Teresa Ribera Rodríguez, ministra de Transición Energética y Medio Ambiente, Juan José Durán, director del Departamento de Recursos Geológicos de l’Institut Geològic i Miner d’Espanya, un directivo del Banco de Santander y quien suscribe. Más información en este enlace.
 
El poder de las puertas giratorias

La empresa que gestiona la red gasista, cuyo máximo accionista (5%) es el Estado a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), nombró durante la última fase del confinamiento por la pandemia de Covid-19, en mayo de 2020, al expresidente de la Generalitat de Catalunya y exministro de Industria, José Montilla, y al exministro de Fomento y exvicesecretario general del PSOE, José Blanco, consejeros de Enagás.
 
Podemos ver aún esta sorprendente noticia en este enlace de elDiario.es.

Este tipo de comportamientos, que desde la ciudadanía denominamos "puertas giratorias", es el mayor escollo para culminar de manera exitosa la Transición Energética vital que deberíamos haber comenzado hace años, si no décadas; es totalmente necesaria antes de que el Estado colapse de manera catabólica o implosione violentamente, algo que hemos analizado en este blog en innumerables ocasiones y sigue siendo invisible en los medios generalistas.

El declive energético mundial y por tanto, de España, ya ha comenzado y el desenlace final de sectores económicos clave en colapso por desmembración del tejido energético y social es inevitable si no se acompaña de una verdadera cohesión (el pegamento) en una transición justa. Dicha cohesión puede y debería ser de carácter social, cosa que no está ocurriendo, tal y como analizamos aquí en términos de Tasa de Retorno Energético (TRE).
 
No obstante, también puede venir impuesta por la fuerza, a través de la implementación progresiva de una contención violenta y una corrupción estructural que salvaguarde los privilegios de ciertas élites, incluso con la vuelta de regímenes totalitarios prometiendo días de vino y rosas que, ni lo fueron ni volverán sin insumos crecientes de energía versátil, abundante y barata, como también fue objeto de análisis en este otro artículo para la revista Libre Pensamiento.

"En una sociedad inestable los privilegiados tienen mala conciencia. Unos la esconden con aire desafiante y dicen a las masas: 'Es del todo conveniente que no tengáis privilegios y yo sí'. Otros les dicen con benevolencia: 'Reclamo para todos vosotros una parte igual en los privilegios que poseo'. La primera actitud es odiosa. La segunda carece de sentido común. También es demasiado fácil". Simone Weil. La persona y lo sagrado.

La violencia tras las puertas giratorias

Esta segunda opción de contención violenta y corrupción incrustada en la médula energética, podría funcionar en el corto plazo, pero a la larga estaría condenada al fracaso por la simple cuestión de que el acceso a la energía abundante, versátil y barata que garantiza su imposición ya no estará disponible a demanda en un sistema fuertemente centralizado, tal y como analizamos aquí.
 
Sin embargo, es sobre la que parece que se ha decidido avanzar con el impulso y normalización de grupos de carácter nacionalista y neofascista, pero ha encontrado una resistencia lógica entre una ciudadanía que ve mermar su acceso a necesidades básicas fundamentales y que, en general, está bastante mejor formada desde el punto de vista intelectual —además de éticamente—, de lo que creen sus líderes, como vimos por ejemplo, aquí hablando de las dos Españas de Machado desde una perspectiva que sí considera la energía neta (el pegamento).

También, en los últimos tiempos, hemos podido comprobar la tendencia de los sucesivos gobiernos españoles a decantarse por la segunda opción de contención violenta y corrupción estructural. Las tanquetas han comenzado a formar parte del decorado urbano cada vez con más frecuencia en conflictos cuyo detonante no es otro que el declive energético mil veces anunciado y que la mayoría de nuestros dirigentes —y buena parte de la ciudadanía— no percibiría ni incluso bajo la luz de las velas, desde Bilbao a Cádiz o desde A Coruña a Barcelona.

Se constata así que las porras, los vehículos militares y blindados tienen prioridad a la hora de resolver dichos conflictos derivados del innegociable declive energético que vivimos y que habitualmente tratamos en el blog. Sin embargo, también sabemos que aunque la última gota de gasolina sea para un tanque, será la última...

Recientemente, este aspecto de la imposibilidad de llegar a buen puerto en estas condiciones —con un sistema energético corrompido— fue puesto encima de la mesa en el Parlamento de Navarra con motivo del anteproyecto de Ley Foral de Cambio Climático y Transición Energética al que también fui invitado a participar para ofrecer algunos datos y contrastar los aspectos más controvertidos ante la más alta institución de Navarra.
 
Se puede ver ese momento en el minuto 2':30'' en esta intervención con referencia explícita al capítulo dedicado al Régimen Sancionador y a los casos de José Montilla y Pepiño Blanco; aproveché para incluir como bonus track el caso de Antonio Carmona en Iberdrola. Probablemente nunca más me vuelvan a invitar a este tipo de debates y reflexiones, la propia presidenta, al comunicarle mi hilo argumental, me dijo antes de empezar con cara de cierta ansiedad: "por favor no me revuelvas el gallinero".
 
Más información sobre la jornada dedicada a esa "futura ley del pasado" puede verse en este enlace.

Os dejo con los contratiempos geológicos del almacenamiento de gas en El Castor y el "problema de actitud" al que se refiere algún parlamentario de manera muy acertada.

Antonio Aretxabala en la comisión sobre la sismicidad inducida por El Castor.
Parlament de Catalunya.
 
Comisión Castor. Respostes a les seves senyories.
Parlament de Catalunya.
 
En este enlace se puede ver toda la jornada.

jueves, 18 de noviembre de 2021

MONITORIZACIÓN DE LA ACTIVIDAD SÍSMICA EN GALICIA, EUSKADI Y NAVARRA

Terremotos M>4-Int>V registrados en Galicia, Euskadi y Navarra en el último medio siglo

Por cada terremoto gallego que se produce de manera bastante dispersa en un territorio (29.574 km²) que ocupa el triple de superficie que Navarra (10.391 km²), se producen casi dos navarros —generalmente concentrados alrededor de la cuenca de Pamplona (364.000 habitantes)— y por cada terremoto en territorio vasco (7.234 km²) se producen en Navarra, ¡casi diez! 

Queridas lectoras y lectores, recientemente, tras los últimos enjambres sísmicos vividos en Galicia, más concretamente en la provincia de Ourense en el área de Laza al norte de Verín y frente a las costas lucenses el 29/10/2021 Mw 4,2 (figura 1), además de por la sismicidad histórica que los precede, varios investigadores de la Facultad de Geología de la Universidad de Oviedo han propuesto la implantación de una red de control sísmica —como la que ya está operativa en Euskadi (Euskalsis)— al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo.

Figura 1. Localización del epicentro del terremoto Mw 4,2 del 29/10/2021 y mapa de intensidades a partir de los testimonios recogidos por la población en las cuatro provincias gallegas, Asturias y norte de Portugal. (IGN). Más información sobre este terremoto y las localidades afectadas en este enlace.

Precisamente Euskalsis cumple un año desde su implantación en una de las áreas de la Península Ibérica de menor actividad sísmica. Fue inaugurada el 3 de diciembre de 2020, día de Navarra. En Navarra y alrededores se han producido en los últimos 50 años más de 9.200 terremotos (figura 2). Entre agosto de 2020 y noviembre de 2021 han sido 915 terremotos, de los cuales 821 han golpeado cerca de la capital, Pamplona, en el área de Lizoáin-Egüés-Esteribar (figura 3). Solo en 2020 ese área registró 749 eventos de los cuales 86 fueron sentidos por la población (figura 3).
 
Figura 2. Número de terremotos registrados en Galicia (29.574 km²), Euskadi (7.234 km²) y Navarra (10.391 km²) en el último medio siglo (1971-2021) y número de ellos por encima de magnitud 4 o intensidad V. La densidad de terremotos por km² en Galicia (0,18) es similar a la de Euskadi (0,16). Navarra supera a ambos territorios en casi seis veces (0,89).

De ellos, en 2020, cuatro superaron la magnitud 4. Sin embargo, no es posible determinar las fallas, juego de fallas, o cualquiera de los accidentes tectónicos que los generan, pues son aún desconocidos, y es porque no están cartografiados ni se hace un seguimiento acorde con la intensidad y la frecuencia vividas en los últimos años. Este tema de la falta de estudios y "falllas fantasma" fue investigado por el periodista Rodrigo Saiz que lo recogió en esta publicación para elDiario.es Navarra.

El Plan Especial de Protección Civil sobre el Riesgo Sísmico en Navarra (SISNA, febrero de 2011) debería haberse actualizado como mínimo dos o tres veces, ya que es obligatorio hacerlo tras eventos de estas características y no se hizo. Pero es que además, si no se hubieran vivido todos estos terremotos, es oblicatorio actualizarlo cada cinco años, con lo cual debería haberse hecho, al menos, en 2016 y en 2021. Pues tampoco.

Figura 3. Arriba: línea temporal de la sismicidad (821 eventos, de los cuales fueron sentidos 85) registrada en el área de Lizoáin-Egüés-Esteribar, a unos 10 km al este de Pamplona, desde finales de agosto de 2020 hasta el día 2 de noviembre de 2021. Abajo: distribución de epicentros de los 821 eventos en ambos años 2020 y 2021. La mancha blanca abajo a la izquierda es el área metropolitana de Pamplona. Más información sobre esta serie aquí.

2013-2016

Veamos un ejemplo tremendamente mediático por su persistencia (duró medio año) que fue tratado en una comisión especial en el Parlamento de Navarra: tras los más de 330 terremotos vividos en la Sierra de El Perdón en 2013 (figura 4) con dos impactos M4,2 (uno en marzo y otro en abril) ya era suficiente para haber actualizado el SISNA, además de ir planteándose una red propia de monitorización, tal y como se les comunicó a sus señorías en sede parlamentaria en la comisión de seguimiento de la sismicidad creada ese año por la presión realizada en las instituciones por personas influyentes y alcaldes de las zonas afectadas.

Hubo días en la primavera de aquel año con hasta una treintena de temblores que inquietaron notablemente a los habitantes de las localidades situadas en las áreas epicentrales y en los barrios sur de Pamplona. El año 2013 fue denominado por los medios locales como "el año de los terremotos". Nadie imaginó que lo que vendría el verano de 2020 (y parece que aún continúa a finales de 2021) iba a fulminar aquel calificativo con otro tipo de sismicidad que disipó casi el triple de energía que la liberada en El Perdón-Etxauri en 2013 (figura 4).

En la comisión parlamentaria se acordaron fundamentalmente dos acciones: una de carácter pedagógico para, al menos una vez al año, educar en la cultura sísmica a los estudiantes, qué son los terremotos, qué hacer si un día vamos a vivir a una zona sísmica, por qué Navarra tiembla, qué terremotos relevantes ha habido en la zona pirenaica, cuál sería su mayor grado destructivo, etc., y otra de carácter técnico enfocada a la inspección técnica de los edificios más vulnerables, principalmente del Casco Viejo de Pamplona y del barrio de la Txantrea (SISNA 2011, página 55) como se puede ver en este vídeo resumen de aquella jornada.

Pero no sólo no se cumplieron las promesas de carácter pedagógico tras aquel año en que el fenómeno sísmico abría portadas y noticieros, sino que el estudio propuesto dedicado a conocer las implicaciones de las antiguas explotaciones de potasa y las infiltraciones de agua, tampoco se abarcó por reticencias de algunos grupos políticos representados en la cámara, las cuales sonaron más a excusas de cualquier naturaleza pero no de carácter científico.

Una vez más los habitantes del área de Erreniega-El Perdón quedaron desamparados a la espera del brote de nuevos enjambres cuyo origen volvería a ser "un misterio" (fue el caso de un pequeño brote sucedido en octubre de 2015) y en el mejor de los casos atribuible a la Falla de Beriain, aunque las localizaciones epicentrales no coincidiesen para explicar lo ocurrido ni en 2013 ni en 2015. Pero es que tampoco se dio ningún paso hacia la propuesta consensuada por todos los grupos de realizar una inspección técnica del parque inmobiliario en las zonas más vulnerables apuntadas en el SISNA de 2011  (página 55) y también en sede parlamentaria, tal y como hizo, por ejemplo, el Gobierno Vasco en 2012. Más información al respecto aquí.

Figura 4. Los 332 eventos sísmicos superficiales registrados entre febrero y noviembre de 2013 al sur y oeste de la ciudad de Pamplona. De ellos fueron sentidos por la población 36 con dos impactos ML4,2 ampliamente sentidos en Navarra y otras comunidades cercanas. Más información aquí.

2017-2018

Otro ejemplo más: habría que considerar sin más preámbulos el enjambre de más de un centenar de terremotos que comenzó el 10 de marzo de 2017 con el Mw4,2 de Olagüe y aceleración básica del terreno registrada en Pamplona de 0,16g que cuadruplicó las expectativas de la norma de construcción sismorresistente, NCSE 2002 y duplicó a la última actualización de 2012 (figura 5).

A estos datos, hay que añadir, además, los eventos descritos entre 2020 y 2021 (figura 3) que continúan activos y de cuando en cuando alcanzan intensidades que la población no especializada y alguna prensa califica como que "vuelven los  terremotos", pero la realidad es que nunca se fueron.

Todo apunta a lo oportuno y necesario de considerar el implantar una red de control similar a Euskalsis o a la propuesta para Galicia. La prioridad es desvelar la situación, longitud, evolución etc., de las fallas activas desconocidas a fecha de hoy y por supuesto, su potencial destructivo. Una labor ya avanzada en Galicia, con la mitad de terremotos generalmente dispersos y ya funcional en el País Vasco, un territorio con la décima parte de sismicidad que la de carácter concentrado de Navarra y sin impactos de magnitud 4 ni de intensidad V en los últimos 50 años (figura 2).

Figura 5. Los 85 eventos sísmicos (superaron la centena hasta 2018) registrados entre marzo y octubre de 2017 al noreste de la ciudad de Pamplona. De ellos fueron sentidos por la población 22 destacando el primer evento con un impacto de intensidad V-VI de magnitud momento Mw4,2 ampliamente sentido en Navarra y otras comunidades cercanas. Este evento generó una aceleración básica de hasta 0,16g cuadruplicando las expectativas para Pamplona de la Norma de Construcción Sismorresistente Española (NCSE 2002) y duplicando su actualización de 2012. Más información aquí.
 
Lizarraga 1998, Itoiz 2004-2008. Le Plan Séisme 2011

Es de destacar que unos kilómetros al norte, en Francia, se presentó su nueva normativa de construcción sismorresistente el día 1 de mayo de 2011, diez días antes de los terremotos de Lorca de mayo de 2011 M4,5 y M5,1 —tras un exhaustivo programa de actualización histórica que incluyó además del de Lizarraga del 27/10/1998 (mb 5,2-ML 4,9 RéNaSS, ver figura 7) los de 2004 derivados del primer llenado del embalse de Itoiz, expresados en magnitud local ML o de Richter, que fueron los de Lizoain (5,3) y Nagore (5,2) Más información sobre estos terremotos del año 2004 aquí.
 
Es verdad que desde los impactos de Itoiz el área está monitorizada. Y es que varios de los estudios, como este Sismicidad inducida asociada al embalse de Itoiz, España: un estudio del caso publicado en la Geophysycal Journal International (Oxford Academic) por Inmaculada Durá-Gómez, Pradeep Talwani et al., (figura 6) sugieren que la sismicidad inducida aún podría extenderse unos cuantos años más. El crecimiento más espectacular de la sismicidad cerca de 17 km al oeste y 35 km al este del embalse de Itoiz, y dentro de la cuenca Jaca-Pamplona, ​​se produjo tras el aumento de unos 35 m en el nivel del embalse en 2007.

Figura 6. Llenado de Itoiz y sismicidad inducida: a) Las cinco fases de llenado de Itoiz con los cambios en el nivel de la cota de agua desde finales de abril de 2003 hasta diciembre de 2008: el llenado del embalse de Itoiz comenzó en enero de 2004. b) Las barras verticales muestran el número de terremotos por mes con M≥ 0,2 en el área embalsada en Itoiz. c) y d) Número de terremotos de M≥ 2,0 y ≥3,0 por día cerca del área de influencia de Itoiz. Reservoir-induced seismicity associated with the Itoiz Reservoir, Spain: a case study. Inmaculada Durá-Gómez, Pradeep Talwani.

Con esos valores de las presiones intersticiales (<10 kPa) debido a la carga (efecto no drenado) y la observación de un desfase de tiempo entre el llenado anual y el crecimiento del área epicentral (figura 6), la sismicidad se atribuyó a un frente difuso de presión intersticial bastante alejado del embalse. No cabe duda de que un aumento en estas presiones de poros a niveles críticos fue responsable de la sismicidad que se vivió en la zona alrededor de Itoiz. Por tanto, se infirió que la difusión de la presión intersticial era la principal causa de la sismicidad inducida. Los franceses tomaron buena nota.
 
En efecto, nuestros vecinos del norte adjudicaron a la sismicidad de la zona occidental de los Pirineos el calificativo de moyenne que se puede traducir como mediana, moderada o significativa. Mientras tanto, en el SISNA de febrero de 2011 (página 11) se afirma: "... La baja sismicidad de Navarra explica que el tema del riesgo sísmico no haya recibido tanta atención por parte de la comunidad científica, como otros riesgos naturales...". Más información sobre el terremoto M5,2 de Lizarraga de 1998 aquí (figura 7).

Figura 7. Terremotos más destacables sucedidos en el área oeste de Pamplona entre el 27/10/1998 y el 02/04/2003 destacando el de Lizarraga del 27/10/1998 mb5,2 y la convivencia de tres tipos de magnitudes, mb, MbLg y mbLg que se usaron esos años. Más información sobre el uso de diferentes tipos de magnitudes aquí.

Por cada terremoto gallego se producen dos navarros y por cada terremoto vasco se producen en Navarra, ¡casi diez! 

Si te interesan estos temas puedes consultar más sobre sismicidad en el norte de la Península ibérica en este enlace. Se recogen estudios científicos, históricos, humanos y de carácter multidisciplinar de aquellos eventos que han marcado de alguna manera el devenir de las comarcas que alguna vez fueron golpeadas por estos fenómenos naturales. Algunas comunidades que no le dieron importancia, quedaron afectadas por años, por décadas, a veces para siempre.

Se detalla información de campo, hemeroteca, aspectos singulares sobre algún terremoto histórico que quedó en el recuerdo de los habitantes y dejó su impronta en los edificios, caminos, iglesias..., sus efectos, cuáles fueron sus consecuencias y cómo algunas comunidades aprovecharon este fenómeno natural para poner en valor su historia y su cultura.

Otros enlaces con información geohistórica recogida en campo y hemeroteca sobre eventos sísmicos singulares en la historia de Navarra y alrededores se pueden encontrar en este blog, tales como los estudios arqueológicos e históricos que sugieren el origen sísmico del colapso de la catedral de Pamplona en 1390. El episodio sísmico de Pamplona y Sangüesa de 1612 adjudicado a un castigo divino. El conocido como Terremoto de Pamplona de 1903 con los primeros datos de la era científica muy influenciados, eso sí, por las novelas de Julio Verne y las teorías del fuego interno. El posterior Terremoto de Martes de 1923 (a la cola del embalse de Yesa) y el enjambre que se extendió hasta 1925 en los albores de la era científica. Los ya denominados Terremotos de Naranjito de 1982 en Pamplona y muchos más...

Una charla con Eva Caballero en el espacio de Ciencias de la Tierra de la Mecánica del Caracol de Radio Euskadi sobre las propuestas de monitorización de la actividad símica en Galicia y sus alrededores.