miércoles, 26 de agosto de 2026

HIDRÓGENO BLANCO, NATURAL O GEOLÓGICO. EL CASO DE ARALAR

 Sierra de Aralar (Pueblos de Navarra)

Queridas y queridos lectores, dejo aquí esta colaboración informativa respondiendo a la petición de la Fundación Sustrai Erakuntza. Se ha publicado en su web para informar a la ciudadanía sobre el último de los "milagros energéticos" limpios y eternos que tanto buscadores de subvenciones como incansables políticos mediocres (algunos incluso de buena fe) lanzan a la actualidad cada vez con más frecuencia. Fracking, Shale Gas, Renovable Eléctrica Industrial (REI), biomasa, biometano, biogás, bombeo inverso, minería de potasas, litio, fosfatos, cobre, tierras raras, minerales estratégicos [1], fusión, hidrógeno verde, rosa, azul y hoy, se presenta a bombo y platillo el hidrógeno blanco. El primer proyecto del Estado se explorará en territorios de Navarra y de la Comunidad Autónoma Vasca, concretamente en los alrededores de la Sierra de Aralar.

Todas o varias de esas tecnologías, sin duda, formarán parte del mix energético del futuro y se implantarán en alguna modalidad local, que es donde funcionan, donde son sostenibles y pueden ser efectivas por su carácter democrático y descentralizado. La causa es debida a la dificultad de concentrarlas en manos de especuladores, explotadores y negociantes, aunque es lo que se está intentando: ver el caso de la corrupción hidroeléctrica, las pretensiones con modernas tecnologías de captación de energías renovables o con la nuclear. A ellas hay que sumar las tecnologías de almacenamiento locales, como GridScale, una variante tecnológica moderna que hereda la experiencia de Euskal Herria en sectores como la industria metálica o láctea y también las maneras no eléctricas del uso de la energía solar y eólica, asumiendo la imposibilidad de su concentración, de su centralización y de su explotación a gran escala, al contrario de lo que sucedió en esta anomalía histórica que nos abandona con la era de los hidrocarburos.

Colaboración de Antonio Aretxabala sobre la exploración de hidrógeno natural en Navarra y la CAV 

Ante la publicación en varios boletines oficiales (1, 2, 3 y 4) y medios de comunicación de la autorización de investigación para una posible futura extracción de hidrógeno y/o helio en nuestro territorio, hemos preguntado al geólogo Antonio Aretxabala sobre el particular. Esto es lo que nos ha explicado. Fundación Sustrai Erakuntza

Hidrógeno blanco, natural o geológico 

El hidrógeno blanco, natural o geológico se genera en la corteza terrestre a través de procesos geológicos. El agua reacciona con rocas ricas en hierro y magnesio liberando hidrógeno como subproducto. Se trata de un proceso generalizado que se da en cualquier lugar del planeta. Así, puede acumularse en almacenes subterráneos si se dan unas condiciones extraordinariamente adecuadas: rocas porosas que lo almacenen, otras exhaustivamente impermeables que sellen la estructura y una derivación canalizada con salida reducida donde poder recogerlo y consumirlo. A diferencia de los hidrógenos de “colorines” producidos industrialmente —verde por electrolisis con energía renovable, rosa con nuclear, marrón con carbón o gris y azul con metano—, no habría producción industrial, sino extracción directa en esas condiciones ideales.

Así se ha convertido en una opción que atrae tanto a sinceros impulsores de una transición verde como a los habituales aprovechados buscadores de subvenciones que lo venden como la panacea económica y, de paso, ambiental. Leemos a estos últimos afirmar sobre el elemento más abundante del universo que podría haber “trillones” de toneladas de hidrógeno natural subterráneo. Que si tan solo el 1% fuera accesible, tendríamos hidrógeno geológico para cientos de miles de años. Una fuente casi infinita de energía para sectores industriales de alta demanda energética. Pero sin embargo, la idea tiene múltiples problemáticas asociadas, que veremos a continuación.

Aprovechamiento 

¿Cómo no se nos ocurrió antes explotar semejante fuente de riqueza y nos pusimos a quemar hidrocarburos con los efectos tan dañinos que ahora tenemos que sufrir? ¿No será que por fin estamos despertando desesperadamente a que los recursos geológicos energéticos y metálicos no eran renovables? ¿Que era cada vez más costoso (energéticamente) acceder a ellos? Si tenemos que gastar más energía en su exploración y explotación que la que nos proporcionan, ¿dónde está el negocio? Obviamente, en las subvenciones.

El único pozo de hidrógeno, el elemento más abundante del universo (nueve de cada diez átomos existentes) que se encuentra actualmente en operación en nuestro planeta es el modesto pozo de Bourakebougou, Mali, donde por casualidad, tras un accidente, se dieron cita una constelación de circunstancias para que hoy se aproveche hidrógeno geológico. Abastece ya a unas 1500 personas. 

La emergente exploración del elemento que más abunda en el cosmos, sin embargo, va paralela a la comentada desesperación por el acceso a más fuentes energéticas y minerales como las que apuntalaron la gran aceleración que las últimas generaciones conocimos, y si se vuelven caras o imposibles de extraer, vamos a por a sustitutos. 

Todo ello está conformando un caldo de cultivo para que la ignorancia y el lucro se den cita y acaben como los proyectos de hidrógeno verde. Porque el coste de aprovechar el hidrógeno natural también es un factor clave en que, hasta ahora, sabiendo que existen reservas para miles y miles de años en cualquier lugar, no haya sido nuestra principal fuente de energía. Entre los buscadores de subvenciones prolifera la publicidad de que puede ser mucho más barato que el hidrógeno verde o el gris, lo que lo haría “muy competitivo”, hay incluso panfletos de marketing minero que dan cifras por debajo de un dólar el kilo. Ahora bien, para utilizarlo hay que explorar, encontrar las condiciones óptimas señaladas, y extraer*.

El hidrógeno blanco de Aralar

La zona de influencia pirenaica está siendo clave en la búsqueda de este recurso. Las óptimas condiciones geológicas y económicas descritas, especialmente la porosidad de la cordillera y la reactividad con el agua subterránea, podrían darse cita en algún lugar de los casi mil kilómetros cuadrados que aparecen en el punto de mira de administraciones y empresas “especializadas” en la modelización de estos macizos rocosos. La empresa Mantle8 comenzará sus trabajos en Aralar tras la concesión por la Dirección General de Política Energética y Minas, entre Navarra y Euskadi. Ya se han convertido en los proyectos de exploración Aralar I y Aralar II [2].

La vertiente sur de los Pirineos compartiría similitudes geológicas con las del permiso Comminges que la empresa explora del lado francés. Los trabajos iniciales serían “no invasivos” usando simplemente modelado digital-geológico como HOREX para imágenes y movimientos y APoGeH para evaluar el potencial en hidrógeno. Mantle8 no ha comenzado aún las modelizaciones, pero ya estima que podría llegar a producir hidrógeno natural en alrededor de 0,80 €/kg y los compara con los casi 6 €/kg que se le adjudican en estos momentos al hidrógeno verde. Acaba de cerrar la mayor ronda de financiación Serie A del sector con 31 millones de euros y ha recibido 2,2 millones en subvenciones del Gobierno francés. Lleva más de 36 millones recaudados en total con la cartera de permisos más extensa del sector y esperan más autorizaciones en los próximos meses.

¿Dónde estamos y hacia dónde vamos?


Como vemos, a diferencia de los hidrocarburos, no existe industria ni experiencia para su exploración, aún está en desarrollo; menos aún para su explotación a gran escala. Pero el gran problema del hidrógeno nunca fue su escasez o abundancia, representa el 75% de la materia visible del universo. Como todos los hidrógenos, del color que sean, es una molécula tan pequeña que no se puede almacenar ni transportar sin que se pierda y difunda con rapidez. No se garantiza su retención ni su extracción. Además, hay que añadir lo altamente inflamable e inseguro que llevó a sectores importantes como la automoción a suspender iniciativas clave en electrolizadores y centros de distribución en Europa; debido a su falta de viabilidad, proyectos de transporte público o de vehículos de alta gama han sido abandonados. 

Todos los hidrógenos son altamente reactivos, forman hidruros y otros compuestos frágiles que rápidamente deterioran tanques, depósitos, tuberías o almacenes. La licuación de alta presión y baja temperatura sufre problemas similares y convierte los procesos en altamente ineficientes con hasta un 90% de pérdidas de energía. En cuanto al de origen geológico se sabe que, además, la presencia de microorganismos lo consumen produciendo metano, reduciendo la disponibilidad. Como el resto de hidrógenos, el blanco sería interesante sin transporte ni almacenaje, aprovechándolo donde brota, como en el sobrio pozo de Bourakebougou. 

Ahora bien, el problema de la falsa transición verde [3] es que, sumada a la apuntada desesperación y la falta de cultura geohistórica, no encontraríamos valentía suficiente en las instituciones para afrontar la realidad del fin de la era de los hidrocarburos baratos de alta calidad y, por tanto, el fin de la era termoindustrial y de la complejización de las sociedades industrializadas centradas en la ciudad capitalista como unidad estructural. Y es que haber puesto en manos de las grandes corporaciones transnacionales, energéticas, constructoras y militares, la búsqueda de un Eldorado energético verde o de cualquier otro color, así como prometer transiciones que han acabado en otro bombeo de riqueza desde las clases más humildes a esas empresas, ha convertido la desesperación en un ataque al territorio, a sus comunidades (incluidas las humanas) y su a futuro [4]

Por eso está siendo ampliamente contestada, poniendo así en tela de juicio las afirmaciones del Green Deal o Pacto Verde sobre la electrificación de la economía, el crecimiento verde o la voluntad de una transición justa. Parece brotar más cultura científica, sociológica y ecológica en las comunidades sometidas a sacrificio que en las instituciones y empresas que promueven semejante destrucción del medio que garantiza la vida para lucro de unas elites políticas y empresariales **

Retomar sentido científico y social en proyectos estratégicos y vitales


El ecosistema científico lleva décadas gritando con desesperación ante los oídos sordos de las administraciones que esos valiosos recursos deberían estar urgentemente ligados a la investigación, desarrollo e innovación de la regeneración de suelos, de la urbana, en garantizar la alimentación sin hidrocarburos y en cómo adaptar la arquitectura social a las nuevas circunstancias geológicas y climáticas. Se incide especialmente en que la tecnología sin fuentes de energía baratas, versátiles y abundantes puede ser dañina o simplemente un adorno: no funciona. Y no solamente porque estamos muy preocupados por la crisis alimentaria, el clima o haber sobrepasado siete de los nueve límites planetarios que garantizan la vida humana “civilizada”, sino para garantizar el futuro, la sostenibilidad y la vida de las personas que aún son niñas y niños o están por venir [5].

Quienes lideran este último expolio impusieron la implantación masiva de tecnologías de captación de energía eólica, solar, biomasa, biometano o la minería intensiva por parte de esas grandes empresas como la única solución a nuestros problemas ante el innegociable final de la era termoindustrial. En demasiadas ocasiones se ha hecho de manera violenta, aplicando leyes coercitivas como la Ley Mordaza y condenando a multas o penas de cárcel a científicos y activistas.

Por ejemplo, el caso de esa empresa de hidrocarburos española y los más de 3000 millones de euros derivados a la investigación de hidrógeno verde que fueron a parar a los bolsillos de sus accionistas es significativo y debió hacernos reflexionar profundamente. Para concluir con algo tan ampliamente conocido como que desde la ciencia se lleva advirtiendo desde hace décadas: el hidrógeno verde a escala no es rentable. Así que hemos permitido todo un despilfarro de tiempo, energía, recursos, dinero, juicios... Las imágenes que dieron la vuelta al mundo de su consejero delegado deberían habernos hecho recapacitar. Trincar sin pudor en España lo que debería haber ido a la investigación de la verdadera transición ecológica, mientras prometía al presidente de los EE.UU. triplicar la extracción de petróleo pesado de Venezuela, tras el secuestro de su presidente, nada tiene de verde ni de transición y mucho de dejar claro que aquí lo que importa son sus beneficios a costa de lo que sea y de quien sea. 

Y como este caso, existen tantos otros relacionados con la minería, la biomasa, la biometanización o el almacenamiento hidroeléctrico inverso en una sociedad que cada vez consume menos electricidad al compás de su desindustrialización. Y es que las soluciones no son tecnológicas, son sobre todo sociales. 

¿Estamos a favor de la investigación? Por supuesto, bienvenida sea la apertura de horizontes, pero sabemos de antemano que todas estas nuevas tecnologías, incluida la del hidrógeno natural, blanco o geológico, no van a sustituir ni apuntalar la era termoindustrial que nos abandona caracterizada por el crecimiento constante que impulsaron los hidrocarburos.

La era de aquel crecimiento económico ilimitado ha terminado de verdad y ahora el crecimiento del PIB, de la mano de las actividades económicas de estas grandes corporaciones subvencionadas, se habría convertido ya en un medidor del grado de destrucción de los ecosistemas, la vida, la desigualdad y de la desposesión de las comunidades de sacrificio. Por estas razones y otras más, sería más deseable que ciertos proyectos y su gestión no se llevasen a cabo sin antes una consulta popular, científica y social. Si es estrictamente necesario darles nuestro dinero, les damos el dinero, pero que dejen los ecosistemas y los medios de vida tal como estaban y, al menos, unas migajas para avanzar con premura en la más que nunca necesaria transición ecológica y social.

Ya son demasiados los destrozos infligidos al medio natural y humano con la excusa de una falsa transición verde que no es sino transacción multicolor. El lucro de unos pocos a costa de sacrificar a las clases más humildes, a las generaciones más jóvenes, a las que están por venir y a las otras especies que nos mantienen vivos y con las que, en teoría, compartimos nuestro territorio.

Referencias bibliográficas: 

[1] Cobalto rojo. Kara, S. 2024. ISBN: 9788412779790.
[2] mantle8 UnTierrahidrógeno natural: https://mantle8.com/es/
[3] La farsa de la transición ecológico-energética. Aretxabala, A., Taibo, C., Turiel, A. 2026. ISBN: 9788410675735.
[4] La minería en Navarra ante el nuevo contexto histórico de transición energética y global. Sustrai Erakuntza F. 2020. Informe.
[5] We Are in the Anthropocene—Now What? Earths’s Future. Rockström, J., Martin M.M., Ganopolski, A., Donges J. F., Feulner, G., Marwan, N., Rahmstorf. S. 2026. AGU. ISSN 2328-4277.

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* La pregunta seria es si realmente necesitamos una fuente de energía limpia y eterna para vivir sin destruir el medio que nos sustenta. La respuesta, posiblemente sea un rotundo NO. Da igual si es la fusión o el hidrógeno. Hay literatura al respecto, y si algún día la descubrimos, posiblemente nos multiplicaríamos hasta acabar con todos los ecosistemas. Peor aún, solo el calor desprendido por los miles de actividades mineras, industriales y la propia maquinaria harían aumentar la temperatura en más de 10ºC en unas décadas, en pocos siglos los océanos hervirían.

** Pongamos los pies en la tierra y recapacitemos, pues solo conocemos dos tipos de minería: la de diésel y la de la esclavitud, la primera se encarece irremisiblemente por obvias razones geológicas y termodinámicas y la segunda sigue en expansión bajo el eufemismo de “minería artesanal” (ver [1]). Miles de niñas y niños mueren o malviven entre aguas tóxicas para garantizar el flujo de materiales geológicos hacia nuestra fallida transición verde y digital, pero, sobre todo, para nuestra industria militar, la que más beneficios a corto plazo ofrece a los inversores, especialmente generando guerras y conflictos con escaparates a tiempo real retransmitidos en directo desde los dispositivos digitales que esos niños alimentan (ver [3]). 

 Se puede descargar este artículo en formato PDF desde aquí 

lunes, 18 de mayo de 2026

YESA: UN CUARTO DE SIGLO DE PALOS DE CIEGO DESDE QUE JAUME MATAS, CONDENADO POR CORRUPCIÓN, PUSIERA LA PRIMERA PIEDRA

 

Queridas y queridos lectores. Hoy, las obras para el recrecimiento del embalse de Yesa que siguen paradas debido a las inestabilidades geotécnicas denunciadas una y mil veces, cumplen un cuarto de siglo. El 18 de mayo de 2001 el entonces ministro de Medio Ambiente del Gobierno Aznar, Jaume Matas, condenado por corrupción (incluyendo entre otros el caso Palma Arena y el caso Nóos y excarcelado desde 2020), puso la primera piedra del recrecimiento del embalse de Yesa [31] .
 
La obra debió entregarse en 2006 por 113 millones de euros. Las últimas expectativas, tras unos 500 millones, apuntan más allá de 2031 [34]. A partir del minuto 5 del siguiente vídeo puede verse un resumen de notas de prensa enviadas por la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) a los medios, afirmando su próxima entrega en 2009, 2015, 2016, 2017, 2019, 2020, 2021, 2023, 2024, 2027, 2030... (también en el vídeo corto que aparece en el enlace [30] de abajo).
 
La obra sigue inacabada. Desde hace más de tres años no puede avanzar debido a diferentes problemas geológicos, de inestabilidad y a la espera de un nuevo modificado de proyecto (el número 4 aprobado hace una década). Incumple las normativas de seguridad de la época en que se proyectó y aún más las actualmente vigentes en España sobre seguridad de presas y embalses reguladas principalmente desde el Real Decreto 264/2021 y complementada por la Orden TED/934/2025.
 
El Factor de Seguridad (FS) y los frikis del Reyno
 
Las laderas siguen en movimiento [22] y todo este proyecto sigue siendo cuestionado por su inseguridad, destrozos, incumplimiento de objetivos, despilfarro, presuntas corrupciones, etc. Desde 2013 el consenso de que su factor de seguridad (FS) es cercano a la unidad es del 100% [1]. Sin embargo, aparecieron hasta 2021 diferentes eufemismos con la absurda intención de ocultarlo, tales como que el movimiento era extremadamente lento o imperceptible, que estaba en equilibrio estricto (lo cual acabó derivando en un mote al consejero de Interior de entonces) o que esto podría mejorar sin parar las obras, simplemente siguiendo con ellas por el método de ensayo-error (método observacional) [20].
 
Pero los casos más preocupantes —y técnicamente aterradores— vinieron precisamente de quienes tienen el deber de velar por la seguridad de la población aguas abajo del embalse y la presa sustentada en laderas móviles. Es digna de recordar la frase de Javier Remírez cuando era responsable de Interior y por tanto, de Protección Civil, de que la ladera derecha, cuando ya era reconocida al 100% su inestabilidad afirmó: "tiene estabilidad y pido evitar mensajes alarmistas". Hoy, este político al que le quedó el mote de Míster Equilibrio Estricto en las redes sociales, tras pasar por el Senado, es portavoz del Gobierno de Navarra. Aunque quizás la frase más sinsentido y surrealista es la ya mítica sentencia de la consejera de Interior y también responsable de Protección Civil del anterior Gobierno de María Chivite (PSN-PSOE), Amparo López: "Si bien hay movimiento en Yesa, tiene una estabilidad suficiente" (sic).

Incluso por esas fechas, quienes ya afirmaban que las laderas eran inestables tras más de una década demostrado, eran tachados de alarmistas, sometidos a la crítica violenta o en el peor de los casos apartados de sus puestos de trabajo por la presión de políticos sin escrúpulos, corruptos o bajo las directrices de empresas corruptoras, tal y como fue mi caso [8 y 9].

Recuerdo especialmente, en mi comparecencia parlamentaria de febrero de 2016, a la hoy responsable de Protección Civil, la consejera de Interior, Inma Jurío, acusarme de generar «muchísima  alarma» (ver video enlazado más abajo, sale varias veces y es contestada en el minuto 10:30). También, y con entrañable cariño, al responsable de Fomento del último Gobierno de UPN, Luis Zarraluqui, al preguntar, o más bien mofarse, de si el experto compareciente a petición del Parlamento era más listo que los ingenieros de la Confederación Hidrográfica del Ebro, pues éstos ya habían afirmado en aquel año de 2016 que la obra estaría lista para entregar en 2017, y lo hizo cuando le aseguré que eso era imposible. Este político afirmó en 2013 que la ladera derecha estaba absolutamente paralizada aunque un año después había ralentizado ya su movimiento. Desde 2021, gracias al dictamen del colegio de Ingenieros de Caminos, asumimos que siempre se moverá, eso sí, con movimiento extremadamente lento y dentro de un margen que nadie ha definido pero que podría ser "seguro".
 
En el siguiente vídeo se puede ver un resumen desde que se produjo la catástrofe de 2013 hasta 2021. La ladera derecha se movió más de 30 cm y quedó rota para siempre, se levantó el estribo cerca de 1,5 cm, se expropiaron de manera forzosa las urbanizaciones Lasaitasutna y Mirador y las afecciones al medio fueron enormes, especialmente tras la demolición completa de todas las viviendas y obras de reparación para el vaciado de la montaña, además se declaró el estado de Alerta 1 en Sangüesa sin plan de acción ni simulacros [24], los aliviaderos se vieron afectados y deben ser reubicados, etc. Los impactos económicos y sociales estarían aún por investigar (ver vídeo a partir del minuto 10).
 
Eppur si muove [22]

Desde esas fechas hasta la parada de las obras en 2023, el seguimiento por satélite (como hasta hoy) revela la existencia de diferentes movimientos que poco a poco, y como fueron previstos desde la Universidad de Navarra (Aretxabala, A. 2013), la de Zaragoza (Casas, A. 2013) o la de Nápoles (Picarelli, L. 2019), van produciendo un triturado interno que empeora las condiciones geotécnicas y de permeabilidad del conjunto [5], especialmente en zonas profundas. 

En 2013, tras superar el punto de no retorno, la CHE se planteaba como segundo objetivo “la estabilización de la ladera” afirmando haber conseguido el primero: “paralizar el movimiento”. En 2020 y nuevamente en 2025, ya era al revés: buscamos primero alcanzar una situación “reconocidamente estable” para segundo: “reducir el movimiento”, pero paradójicamente en 2013 estaba paralizado y tras el dictamen del Colegio de Caminos de 2021 (conocido año y medio después de su entrega al Gobierno de Navarra) asumimos que siempre se moverá hasta valores que quizás pudiéramos admitir como definitorios de estabilidad. Se han propuesto unos valores, pero se superan en más del triple y no se prevé poder anularlos. Desde entonces vivimos atrapados en ese bucle.

Por eso el incremento en el gasto no trajo la seguridad, muy al contrario de lo que repetían sin rubor nuestros maravillosos dirigentes. Tal y como mostró en 2015 la Universidad de Navarra en su informe [6], se realizaron obras de reparación y acondicionamiento de accesos e infraestructuras mientras avanzaban las deformaciones y se iban arruinando las viviendas de las urbanizaciones Lasaitasuna y Mirador de Yesa. Ya no pueden decir que no fueron avisados, sobre todo después de las comisiones parlamentarias en las que explicamos con todo lujo de detalles geológicos y económicos los nefastos resultados cruzando los gastos y la seguridad.

Muros, contenciones, carreteras de acceso, instalaciones de ocio y deporte, conducciones y tuberías, etc., fueron reparadas o reconstruidas durante los episodios con mayores índices de movimiento de la ladera derecha hasta que se frenara su movimiento, cosa que según la CHE ya se consiguió en 2013 queriendo obligar a los vecinos a volver a unas ruinas llenas de pegotes, parches y remiendos en la esperanza de evitar los tribunales. 

Dichas obras siguieron en ejecución incluso tras haber decidido los vecinos no volver a sus ruinas. En junio de 2013 se reunieron para tomar esa decisión e ir a los tribunales. Yo mismo les asesoré y cubrí sus inquietudes geotécnicas. A petición de la Universidad de Navarra, donde trabajaba entonces, hice los informes periciales a los abogados Jaime Ignacio del Burgo (en este caso en nombre propio porque quería mi participación y que no apareciese el nombre de la Universidad de Navarra, con lo cual doné los informes a los afectados) y Rodolfo Jareño (en este caso, la Universidad de Navarra aceptó el encargo y el pago, aunque el Director de la Escuela de Arquitectura fuera avisado del engorroso trabajo del que, como director técnico, avisé de ser dinero envenenado) para exigir las mejores indemnizaciones tras reconocer en el ministerio las malas praxis en materia de ingeniería geológica y las negligencias consumadas. El entonces ministro Cañete acordó con ellos (y con los abogados) unas generosas cifras para evitar así los juzgados. Y aquí hay cosas muy interesantes...
 
El saqueo a las arcas públicas, un peligro para la vida 
 
Todas aquellas obras realizadas sin objetivos claros o incumplibles, tal y como los obviados informes periciales indicaban, fueron demolidas entre 2020 y 2021 con objeto de vaciar la zona que ocupaban, aliviar peso y así frenar los movimientos, pero como hemos visto, tirar el dinero de los contribuyentes sirvió de bien poco o nada. Sin duda, sí sirvieron para llenar bolsillos en ciertas constructoras y a algún facilitador sin escrúpulos (ver vídeo a partir del minuto 4:00).

Esos gastos, primero de arreglos y parches y después de demolición, son indicativos del sinsentido y del perjuicio que se genera al planificar coexistiendo hasta tres modelos geológicos, sin datos comprobados u obviando las certezas estudiadas por peritos o técnicos independientes. O simplemente actuando para favorecer intereses personales o empresariales a costa de destruir el medio que garantiza la vida.

Son tiempos en que las decisiones deben ser valientes, la prudencia se debe imponer para reconocer con humildad el lugar en el que nos encontramos debido a nuestras equivocadas decisiones. Son tiempos de expulsar de las instituciones a mediocres y corruptos y de no contratar con corruptores. El daño no es solo económico. Yesa es el ejemplo perfecto de cómo actuando así, el saqueo a las arcas públicas va necesariamente acompañado de un daño irreparable al medio natural y al humano y supone una amenaza para la vida de miles de personas.

La decisión más trascendental y valiente para garantizar la vida de las comunidades tiene un nombre: retirada estratégica. Y no solo es una cuestión de actualidad, debemos pensar sobre todo en la vida de quienes están por venir obligados a vivir bajo una bomba de relojería en condiciones reiteradamente demostradas más inestables que antes de 2013, en un planeta cuyo clima ya es otro, en un contexto energético en declive irreversible y por tanto, con un mantenimiento cada vez más costoso [24].
 
VÍDEO SOBRE LAS OBRAS DE YESA HASTA SU PARADA 21 AÑOS DESPUÉS
 
 
Fuentes para consultar y algunos enlaces interesantes de estos años:
 

2013:

1. Yesa, subir la cota puede suponer más seguridad, o no... 

2. Todo movimiento en Yesa lo ha provocado el hombre

3. Yesa en el punto de mira

2014: 

4. Berdún, Yesa, Sangüesa y la sismicidad olvidada

5. Yesa: la ladera triturada que se desmorona

2015:

6. Estudio sobre la evolución de las laderas del embalse de Yesa (Ayto. de Sangüesa). Universidad de Navarra

2016:

7. Grandes infraestructuras y bombas de relojería

2017:

8. La inestabilidad de Yesa y el despido

9. Agradecimiento a la Fundación Nueva Cultura del Agua por su reconocimiento y mención especial

2018:

10. Informe de fiscalización de contratación 2014-2017 (Tribunal de Cuentas) 

11. Navarra y la falta de solidaridad en torno a Yesa, un obstáculo para el progreso 

2019:

16. Análisis del estudio de estabilidad y evaluación de la seguridad de la ladera derecha del embalse de Yesa y discusión de sus conclusiones (Ayto de Sangüesa, INGEOTYC, Universidad del País Vasco)

2021:

17. Yesa y la avioneta de juguete a la que se le rompió el ala derecha 

2024:

24. La protección en Navarra frente a eventos extremos y el precio de la inacción

2025:

25. El eterno recrecimiento de la presa de Yesa, un proyecto empantanado que divide al Pirineo (RTVE)

26. Navarra, exploración y explotación minera ante la corrupción 

27. Yesa: la seguridad de la población nunca fue lo primero 

28. Las obras de Yesa, 3 meses paradas y no tienen fecha de retorno (Diario de Noticias)

29. El ministerio espera "reiniciar" el recrecimiento de Yesa y confía en la aprobación del cuarto modificado (El Periódico)

30. Un cuarto de siglo engordando los bolsillos de las grandes constructoras (vídeo) 

2026:

31. ¿Padecemos corrupción hidroeléctrica? 

32. La obra para el recrecimiento del embalse de Yesa se prolongará más allá del año 2030 (El Diario)

33. La CHE admite otro retraso en Yesa y defiende que la seguridad de la presa "está garantizada" (Navarra.com)