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sábado, 5 de septiembre de 2026

¿HAY MÁS SISMICIDAD, O SIMPLEMENTE ESTÁ CAMBIANDO COMO NUESTRA PERCEPCIÓN DE ELLA?

  

Queridas y queridos lectores, en lo que va de 2026 se han producido unos cuantos terremotos que han saltado a la actualidad por su peculiaridad geofísica. Desde el enjambre sísmico vivido en la Sierra de Grazalema en febrero de este año, con una componente hidrosísmica que no pudo pasar desapercibida como vimos entonces, hasta la serie sísmica de Alhendín (Granada), donde ya se han producido más de 1690 temblores, de los cuales unos 130 han sido sentidos por la población, con dos de ellos, el 14 y 18 de agosto, ambos Mw4,8, con daños de intensidad V-VI. Esta serie muestra cierto paralelismo con lo sucedido alrededor de la ciudad andaluza en enero de 2021.

Durante el verano, vivimos el terremoto doble de Venezuela, también los de Colombia, Indonesia, Filipinas, Japón, Perú, México, etc., y el muy significativo y moderado evento M5,2 de Nepal asociado al movimiento de una enorme y densa masa de tierra, hielo y agua que destruyó poblaciones enteras (con cerca de 1500 víctimas mortales y más de 5000 desaparecidos), presas, carreteras, infraestructuras y cambió completamente la morfología de la zona afectada.

La pregunta clave en las entrevistas que nos hacen a los geólogos es por qué se producen tantos terremotos y si hay un aumento de la sismicidad. Y la respuesta es que no. No hay aparentemente más sismicidad como la que hemos conocido de manera tradicional, sino que tanto ésta como nuestra percepción de ella están cambiando y las actividades humanas tienen mucho que ver en los fenómenos intraplaca (dentro de las placas y no en las zonas de convergencia de dos de ellas) lo que probablemente esté incrementando respuestas sísmicas —u otro tipo de sismicidad— hasta ahora poco o nada tenidas en cuenta.

Recordemos que los años con un solo gran terremoto M9 o mayor como 2004 (Indonesia), 2010 (Chile) o 2011 (Fukushima), equivalen energéticamente a más de mil terremotos M7, cada uno. Hasta hoy, sería absurdo afirmar que 2026 está siendo un año especialmente sísmico. Sin embargo, considerando ciertos intervalos de magnitud y enfrentando su recurrencia al aumento de la temperatura global o del nivel del mar, observamos una relación al alza, como vimos hace exactamente una década.

El estrés climático no es solo biológico o social, también es geológico

Como indicamos tras la DANA de Valencia, la velocidad del cambio climático actual solo tiene precedentes en lo relativo a cataclismos, los anteriores cambios duraron miles de años para que, con subidas o bajadas de la temperatura, mutaran y se adaptasen patrones y dinámicas atmosféricas, geológicas y biológicas. Actualmente desaparecen especies, ecosistemas (e incluso sociedades humanas obligadas a emigrar) con ritmos comparables a las cinco extinciones que precedieron a la aparición del homo sapiens. Pero entonces no existíamos. Ahora lo estamos estudiando en directo.

En poco más de un siglo, la quema de millones y millones de toneladas de hidrocarburos (luz solar atrapada por la vida, fosilizada por el trabajo de cientos de millones de años de la tectónica de placas fabricando esos hidrocarburos que ahora estamos quemando al ritmo de unos dos millones de años de ese trabajo ¡cada año!) ha conseguido invertir una probable situación de enfriamiento hacia un calentamiento que ya roza los 2ºC con respecto a la era preindustrial. Esto ha llevado a un estrés biológico y social que se puede calibrar por el hecho de haber cruzado siete de los nueve límites que garantizan la vida humana "civilizada". La naturaleza responde de muchas maneras, pero su herramienta habitual para adaptarse, el fuego, es ahora más significativa, especialmente en latitudes medias como el área mediterránea-atlántica europea.

Los perfiles fluviales, las ramblas e incluso glaciares, lagos y otras masas de agua están adaptándose a nuevos contextos que ya no son los estacionales o cíclicos que determinaron, de una manera más o menos estable, su dinámica. Se trata, al fin y al cabo, de una interacción entre la atmósfera, la hidrosfera y la corteza. Está bien contrastado que muchos ríos europeos están viviendo un estrés sin precedentes. Demasiadas obras hidráulicas, infraestructuras de refrigeración de centrales nucleares, regadío intensivo y un clima que ya no conocen ni sus cursos ni los ecosistemas que sustentaban, les lleva a disminuir su caudal, a desaparecer e incluso a cambiar de trazado. Hemos experimentado este profundo cambio sobre los grandes ríos de Europa en el verano de 2022 y especialmente este 2026. Las consecuencias sobre la agricultura, infraestructuras u ordenación territorial y urbana no son solo económicas, sino vitales.

La corteza vive su propia adaptación 

Aun siendo rápido y reciente el último gran cambio climático del Holoceno, hace 12.000 años, con una subida de unos 6ºC, la dinámica cortical, la hídrica, la vida y las primeras sociedades humanas se adaptaron con intervalos de tiempo no solo suficientes, sino localmente muy favorables a nuevas circunstancias y condiciones climáticas que han permanecido más o menos estables hasta hace unos años. Ciertos cambios genéticos, la selección y la cooperación entre especies fueron claves en el proceso adaptativo y el éxito de algunas, en especial la humana.

La fascinante cifra de 52 millones de kilómetros cúbicos de agua, que previamente eran hielo, fue redistribuida por todo el planeta. El nivel del mar subió unos 130 m. Ello produjo una sismicidad por relajación que aún continúa en Norteamérica o Escandinavia con elevaciones de la corteza de más de 300 m por rebote elástico tras unos 3 km de capa de hielo perdida. Cambiaron los perfiles de cuencas y costas, ríos y taludes submarinos con grandes deslizamientos y tsunamis. Ahora, otras áreas, debido a la pérdida de agua por extracción intensiva o minería, se hunden (subsidencia) como son los casos de California, Lorca, El Perdón... Islandia explotó en un vulcanismo que permanecía sellado bajo el hielo como un tapón. La Revolución Francesa ofrece muchas pistas... Incluso se pudieron determinar pequeñas fluctuaciones en el eje terrestre por compensación de masas al desaparecer grandes masas de agua. El gran ciclo del agua es algo que va mucho más allá del elemento visible, el cual sería solamente la punta del iceberg.

Subsidencia registrada desde el satélite Sentinel-1 del Programa Copernicus para el European Ground Motion Service (EGMS-EEA) entre enero del 2018 y octubre de 2022 en 625 puntos que engloban la Sierra de El Perdón, a unos 10 km al sur de Pamplona. Se produce un hundimiento rítmico del terreno cercano a 1,5 cm en una media de unos 2,7 mm/año. El hundimiento tiende a estabilizarse e incluso revertirse levemente durante los meses de verano para incrementarse nuevamente durante los meses de invierno. Fuente: Geología y Ciudad.

Hoy la corteza vive su propia adaptación a la acelerada velocidad de cambio impuesta por el calentamiento global antropogénico. Cuanto más aumentan las temperaturas, más capacidad de albergar vapor de agua posee la atmósfera, de media un 7% más con cada grado, aunque en escalas de tiempo de una o varias horas se han observado porcentajes muchos mayores como en el episodio de la DANA de Valencia de 2024, donde las acumulaciones de precipitación en periodos de tiempo entre una y seis horas batieron récords. Hablamos de miles de millones de toneladas de agua en suspensión. Las cada vez más frecuentes precipitacones históricas alteran la estabilidad cortical más externa, y agitan la tierra en zonas propensas a la sismicidad, tal y como vimos en la Sierra de El Perdón y en la Loma de Úbeda en 2013 o en Grazalema en 2026.

Pero también las sequías más severas y prolongadas interfieren por deshidratación en la estabilidad cortical. El acelerado calentamiento está modificando progresivamente el glaciarismo de alta montaña y secando la corteza. El retroceso de los glaciares alpinos, pirenaicos o del Himalaya, como vimos en la reciente catástrofe de Nepal, y la degradación del permafrost abren y modifican vías de agua, permitiendo saturar y lubricar zonas de falla que anteriormente estaban menos conectadas con la superficie. Según el estudio Climate-change-induced seismicity: The recent onset of seasonal microseismicity at the Grandes Jorasses, Mont Blanc Massif, France/Italy (Verena, S. et al. 2025): “Ahora tenemos una primera evidencia observacional de que el retroceso de la criosfera provocado por el cambio climático puede aumentar los peligros sísmicos en los Alpes”.

En este trabajo se revela además, una importante componente de sismicidad migratoria que afecta especialmente a los terremotos más grandes. Aunque inicialmente se desencadena por el agua de deshielo estacional, esta componente se expande principalmente a través de un mecanismo tectónico asísmico, como una mancha de aceite y como la sismicidad migratoria inducida por embalses, minería o inyecciones de la industria petrolífera. No está relacionado directamente con las formas de sismicidad conocidas en áreas de convergencia, sino que el incremento, desplazamiento o cambio observado en estos nuevos patrones de sismicidad después de las sequías prolongadas, especialmente desde 2015, se da en áreas intraplaca donde no tenemos fallas cartografiadas. Posiblemente se consideraban inactivas, o como aquí en Navarra, porque nunca hubo voluntad para estudiarlas a pesar de activarse cada cierto tiempo con el consiguiente desasosiego de la ciudadanía.

Cómo cambia nuestra percepción y el fenómeno sísmico

Las teorías científicas dominantes hoy sobre las causas de los sucesos sísmicos, volcánicos y tectónicos se han concebido como si el movimiento espacial de la materia mineral fuera el único acontecimiento a tener en cuenta. No es de extrañar que ninguna de las teorías, hasta ahora, haya resultado realmente satisfactoria incluso para el pensamiento de orientación más mecanicista. Antes del gran terremoto de Lisboa de 1755 —de momento el más enérgico, dañino y también un revulsivo que cambió la historia de Europa tanto como su mentalidad—, el fenómeno sísmico se debía a una suerte de castigo divino porque la ira de Dios no podía más ante tantos vicios y pecados humanos.

Durante los estudios arqueológicos e históricos en la Catedral de Pamplona quedaba manifiesta la vergüenza que suponía ante los otros reinos haber vivido un terremoto, consecuencia directa de esos vicios y pecados, por lo que eran tachados y eliminados de los archivos y escritos antiguos como también vimos en Sangüesa al estudiar la sismicidad histórica ante las obras del embalse de Yesa. De esa manera quedó subestimada la actividad sísmica del pasado en muchas regiones europeas, y especialmente en Navarra. Con el tiempo simplemente cambió el dios: del Todopoderoso y la vergüenza, pasamos al lucro de las empresas constructoras y a la corrupción. Como explicamos en su momento, en ambos contextos históricos se perdió una información vital para haber tomado medidas paliativas y de protección ante los impactos sísmicos.

Tras el terremoto de Lisboa y el descubrimiento de la electricidad, los siglos XVIII y XIX se caracterizaron por todo tipo de explicaciones de naturaleza eléctrica, como las tormentas. La Península Ibérica comenzó a instalar paratemblores metálicos mirando hacia el Atlántico por si algo como lo de Lisboa podría volver a suceder.

A partir, sobre todo, de los trabajos de los naturalistas alemanes y de las obras de Julio Verne, el fuego interno era el responsable, algo que entra de lleno incluso en la era científica con el siglo XX y que pudimos estudiar también con motivo del terremoto de Pamplona del 10 de marzo de 1903. Muchas localidades, como en Granada, vieron hacer pozos enormes para que se disipase el calor interior y así evitar la desgracia.

Con el desarrollo de la Deriva Continental de Alfred Wegener y de la Tectónica de Placas, la explicación de cómo se producen los fenómenos sísmicos y volcánicos adquirió una nueva dimensión y se pudo avanzar en la prevención, especialmente en áreas propensas. Pero esto es muy reciente en nuestra historia.

Apenas medio siglo después, estamos descubriendo que nuestras actividades industriales y la dinámica hídrica juegan un papel importante en la recurrencia de fenómenos sísmicos. La investigación no solo geológica, sino también geohistórica y social, libre de prejuicios, es por tanto, trascendental para afrontar un futuro exitoso ante el impacto sísmico. Ese fue el cometido del trabajo de décadas de estudio e investigación resumidos y recogidos en Geología y Ciudad.

La geología y la cultura se relacionan con la personalidad de cada pueblo, cada barrio, su folclore, sus leyendas, las historias que contaban los viejos, sus refranes..., y sobre todo, con su modo de vida, el que muchas veces se vio impactado por el fenómeno sísmico. Algunas comunidades que no le dieron importancia, quedaron afectadas por años, por décadas, a veces para siempre. Otras, tras sufrir los terribles impactos de los terremotos, supieron aprovechar esa peculiaridad para poner en valor sus territorios y compartir sus experiencias con los demás. En ello estamos...

 
Una conversación con Sergio Jiménez en Navarra Televisión

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En otros medios: 

Onda Vasca I y II

 La Vanguardia 

COPE

EITB 

lunes, 18 de mayo de 2026

YESA: UN CUARTO DE SIGLO DE PALOS DE CIEGO DESDE QUE JAUME MATAS, CONDENADO POR CORRUPCIÓN, PUSIERA LA PRIMERA PIEDRA

 

Queridas y queridos lectores. Hoy, las obras para el recrecimiento del embalse de Yesa que siguen paradas debido a las inestabilidades geotécnicas denunciadas una y mil veces, cumplen un cuarto de siglo. El 18 de mayo de 2001 el entonces ministro de Medio Ambiente del Gobierno Aznar, Jaume Matas, condenado por corrupción (incluyendo entre otros el caso Palma Arena y el caso Nóos y excarcelado desde 2020), puso la primera piedra del recrecimiento del embalse de Yesa [31] .
 
La obra debió entregarse en 2006 por 113 millones de euros. Las últimas expectativas, tras unos 500 millones, apuntan más allá de 2031 [34]. A partir del minuto 5 del siguiente vídeo puede verse un resumen de notas de prensa enviadas por la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) a los medios, afirmando su próxima entrega en 2009, 2015, 2016, 2017, 2019, 2020, 2021, 2023, 2024, 2027, 2030... (también en el vídeo corto que aparece en el enlace [30] de abajo).
 
La obra sigue inacabada. Desde hace más de tres años no puede avanzar debido a diferentes problemas geológicos, de inestabilidad y a la espera de un nuevo modificado de proyecto (el número 4 aprobado hace una década). Incumple las normativas de seguridad de la época en que se proyectó y aún más las actualmente vigentes en España sobre seguridad de presas y embalses reguladas principalmente desde el Real Decreto 264/2021 y complementada por la Orden TED/934/2025.
 
El Factor de Seguridad (FS) y los frikis del Reyno
 
Las laderas siguen en movimiento [22] y todo este proyecto sigue siendo cuestionado por su inseguridad, destrozos, incumplimiento de objetivos, despilfarro, presuntas corrupciones, etc. Desde 2013 el consenso de que su factor de seguridad (FS) es cercano a la unidad es del 100% [1]. Sin embargo, aparecieron hasta 2021 diferentes eufemismos con la absurda intención de ocultarlo, tales como que el movimiento era extremadamente lento o imperceptible, que estaba en equilibrio estricto (lo cual acabó derivando en un mote al consejero de Interior de entonces) o que esto podría mejorar sin parar las obras, simplemente siguiendo con ellas por el método de ensayo-error (método observacional) [20].
 
Pero los casos más preocupantes —y técnicamente aterradores— vinieron precisamente de quienes tienen el deber de velar por la seguridad de la población aguas abajo del embalse y la presa sustentada en laderas móviles. Es digna de recordar la frase de Javier Remírez cuando era responsable de Interior y por tanto, de Protección Civil, de que la ladera derecha, cuando ya era reconocida al 100% su inestabilidad afirmó: "tiene estabilidad y pido evitar mensajes alarmistas". Hoy, este político al que le quedó el mote de Míster Equilibrio Estricto en las redes sociales, tras pasar por el Senado, es portavoz del Gobierno de Navarra. Aunque quizás la frase más sinsentido y surrealista es la ya mítica sentencia de la consejera de Interior y también responsable de Protección Civil del anterior Gobierno de María Chivite (PSN-PSOE), Amparo López: "Si bien hay movimiento en Yesa, tiene una estabilidad suficiente" (sic).

Incluso por esas fechas, quienes ya afirmaban que las laderas eran inestables tras más de una década demostrado, eran tachados de alarmistas, sometidos a la crítica violenta o en el peor de los casos apartados de sus puestos de trabajo por la presión de políticos sin escrúpulos, corruptos o bajo las directrices de empresas corruptoras, tal y como fue mi caso [8 y 9].

Recuerdo especialmente, en mi comparecencia parlamentaria de febrero de 2016, a la hoy responsable de Protección Civil, la consejera de Interior, Inma Jurío, acusarme de generar «muchísima  alarma» (ver video enlazado más abajo, sale varias veces y es contestada en el minuto 10:30). También, y con entrañable cariño, al responsable de Fomento del último Gobierno de UPN, Luis Zarraluqui, al preguntar, o más bien mofarse, de si el experto compareciente a petición del Parlamento era más listo que los ingenieros de la Confederación Hidrográfica del Ebro, pues éstos ya habían afirmado en aquel año de 2016 que la obra estaría lista para entregar en 2017, y lo hizo cuando le aseguré que eso era imposible. Este político afirmó en 2013 que la ladera derecha estaba absolutamente paralizada aunque un año después había ralentizado ya su movimiento. Desde 2021, gracias al dictamen del colegio de Ingenieros de Caminos, asumimos que siempre se moverá, eso sí, con movimiento extremadamente lento y dentro de un margen que nadie ha definido pero que podría ser "seguro".
 
En el siguiente vídeo se puede ver un resumen desde que se produjo la catástrofe de 2013 hasta 2021. La ladera derecha se movió más de 30 cm y quedó rota para siempre, se levantó el estribo cerca de 1,5 cm, se expropiaron de manera forzosa las urbanizaciones Lasaitasutna y Mirador y las afecciones al medio fueron enormes, especialmente tras la demolición completa de todas las viviendas y obras de reparación para el vaciado de la montaña, además se declaró el estado de Alerta 1 en Sangüesa sin plan de acción ni simulacros [24], los aliviaderos se vieron afectados y deben ser reubicados, etc. Los impactos económicos y sociales estarían aún por investigar (ver vídeo a partir del minuto 10).
 
Eppur si muove [22]

Desde esas fechas hasta la parada de las obras en 2023, el seguimiento por satélite (como hasta hoy) revela la existencia de diferentes movimientos que poco a poco, y como fueron previstos desde la Universidad de Navarra (Aretxabala, A. 2013), la de Zaragoza (Casas, A. 2013) o la de Nápoles (Picarelli, L. 2019), van produciendo un triturado interno que empeora las condiciones geotécnicas y de permeabilidad del conjunto [5], especialmente en zonas profundas. 

En 2013, tras superar el punto de no retorno, la CHE se planteaba como segundo objetivo “la estabilización de la ladera” afirmando haber conseguido el primero: “paralizar el movimiento”. En 2020 y nuevamente en 2025, ya era al revés: buscamos primero alcanzar una situación “reconocidamente estable” para segundo: “reducir el movimiento”, pero paradójicamente en 2013 estaba paralizado y tras el dictamen del Colegio de Caminos de 2021 (conocido año y medio después de su entrega al Gobierno de Navarra) asumimos que siempre se moverá hasta valores que quizás pudiéramos admitir como definitorios de estabilidad. Se han propuesto unos valores, pero se superan en más del triple y no se prevé poder anularlos. Desde entonces vivimos atrapados en ese bucle.

Por eso el incremento en el gasto no trajo la seguridad, muy al contrario de lo que repetían sin rubor nuestros maravillosos dirigentes. Tal y como mostró en 2015 la Universidad de Navarra en su informe [6], se realizaron obras de reparación y acondicionamiento de accesos e infraestructuras mientras avanzaban las deformaciones y se iban arruinando las viviendas de las urbanizaciones Lasaitasuna y Mirador de Yesa. Ya no pueden decir que no fueron avisados, sobre todo después de las comisiones parlamentarias en las que explicamos con todo lujo de detalles geológicos y económicos los nefastos resultados cruzando los gastos y la seguridad.

Muros, contenciones, carreteras de acceso, instalaciones de ocio y deporte, conducciones y tuberías, etc., fueron reparadas o reconstruidas durante los episodios con mayores índices de movimiento de la ladera derecha hasta que se frenara su movimiento, cosa que según la CHE ya se consiguió en 2013 queriendo obligar a los vecinos a volver a unas ruinas llenas de pegotes, parches y remiendos en la esperanza de evitar los tribunales. 

Dichas obras siguieron en ejecución incluso tras haber decidido los vecinos no volver a sus ruinas. En junio de 2013 se reunieron para tomar esa decisión e ir a los tribunales. Yo mismo les asesoré y cubrí sus inquietudes geotécnicas. A petición de la Universidad de Navarra, donde trabajaba entonces, hice los informes periciales a los abogados Jaime Ignacio del Burgo (en este caso en nombre propio porque quería mi participación y que no apareciese el nombre de la Universidad de Navarra, con lo cual doné los informes a los afectados) y Rodolfo Jareño (en este caso, la Universidad de Navarra aceptó el encargo y el pago, aunque el Director de la Escuela de Arquitectura fuera avisado del engorroso trabajo del que, como director técnico, avisé de ser dinero envenenado) para exigir las mejores indemnizaciones tras reconocer en el ministerio las malas praxis en materia de ingeniería geológica y las negligencias consumadas. El entonces ministro Cañete acordó con ellos (y con los abogados) unas generosas cifras para evitar así los juzgados. Y aquí hay cosas muy interesantes...
 
El saqueo a las arcas públicas, un peligro para la vida 
 
Todas aquellas obras realizadas sin objetivos claros o incumplibles, tal y como los obviados informes periciales indicaban, fueron demolidas entre 2020 y 2021 con objeto de vaciar la zona que ocupaban, aliviar peso y así frenar los movimientos, pero como hemos visto, tirar el dinero de los contribuyentes sirvió de bien poco o nada. Sin duda, sí sirvieron para llenar bolsillos en ciertas constructoras y a algún facilitador sin escrúpulos (ver vídeo a partir del minuto 4:00).

Esos gastos, primero de arreglos y parches y después de demolición, son indicativos del sinsentido y del perjuicio que se genera al planificar coexistiendo hasta tres modelos geológicos, sin datos comprobados u obviando las certezas estudiadas por peritos o técnicos independientes. O simplemente actuando para favorecer intereses personales o empresariales a costa de destruir el medio que garantiza la vida.

Son tiempos en que las decisiones deben ser valientes, la prudencia se debe imponer para reconocer con humildad el lugar en el que nos encontramos debido a nuestras equivocadas decisiones. Son tiempos de expulsar de las instituciones a mediocres y corruptos y de no contratar con corruptores. El daño no es solo económico. Yesa es el ejemplo perfecto de cómo actuando así, el saqueo a las arcas públicas va necesariamente acompañado de un daño irreparable al medio natural y al humano y supone una amenaza para la vida de miles de personas.

La decisión más trascendental y valiente para garantizar la vida de las comunidades tiene un nombre: retirada estratégica. Y no solo es una cuestión de actualidad, debemos pensar sobre todo en la vida de quienes están por venir obligados a vivir bajo una bomba de relojería en condiciones reiteradamente demostradas más inestables que antes de 2013, en un planeta cuyo clima ya es otro, en un contexto energético en declive irreversible y por tanto, con un mantenimiento cada vez más costoso [24].
 
VÍDEO SOBRE LAS OBRAS DE YESA HASTA SU PARADA 21 AÑOS DESPUÉS
 
 
Fuentes para consultar y algunos enlaces interesantes de estos años:
 

2013:

1. Yesa, subir la cota puede suponer más seguridad, o no... 

2. Todo movimiento en Yesa lo ha provocado el hombre

3. Yesa en el punto de mira

2014: 

4. Berdún, Yesa, Sangüesa y la sismicidad olvidada

5. Yesa: la ladera triturada que se desmorona

2015:

6. Estudio sobre la evolución de las laderas del embalse de Yesa (Ayto. de Sangüesa). Universidad de Navarra

2016:

7. Grandes infraestructuras y bombas de relojería

2017:

8. La inestabilidad de Yesa y el despido

9. Agradecimiento a la Fundación Nueva Cultura del Agua por su reconocimiento y mención especial

2018:

10. Informe de fiscalización de contratación 2014-2017 (Tribunal de Cuentas) 

11. Navarra y la falta de solidaridad en torno a Yesa, un obstáculo para el progreso 

2019:

16. Análisis del estudio de estabilidad y evaluación de la seguridad de la ladera derecha del embalse de Yesa y discusión de sus conclusiones (Ayto de Sangüesa, INGEOTYC, Universidad del País Vasco)

2021:

17. Yesa y la avioneta de juguete a la que se le rompió el ala derecha 

2024:

24. La protección en Navarra frente a eventos extremos y el precio de la inacción

2025:

25. El eterno recrecimiento de la presa de Yesa, un proyecto empantanado que divide al Pirineo (RTVE)

26. Navarra, exploración y explotación minera ante la corrupción 

27. Yesa: la seguridad de la población nunca fue lo primero 

28. Las obras de Yesa, 3 meses paradas y no tienen fecha de retorno (Diario de Noticias)

29. El ministerio espera "reiniciar" el recrecimiento de Yesa y confía en la aprobación del cuarto modificado (El Periódico)

30. Un cuarto de siglo engordando los bolsillos de las grandes constructoras (vídeo) 

2026:

31. ¿Padecemos corrupción hidroeléctrica? 

32. La obra para el recrecimiento del embalse de Yesa se prolongará más allá del año 2030 (El Diario)

33. La CHE admite otro retraso en Yesa y defiende que la seguridad de la presa "está garantizada" (Navarra.com)