miércoles, 26 de marzo de 2014

AGUA Y FRACTURA HIDRÁULICA, UNA MIRADA CRÍTICA

MÚSICA: SCHILLER, DESERT EMPIRE VARIATION (OPUS)


POZO PARA EXTRACCIÓN DE GAS POR FRACTURA HIDRÁULICA 


Algunos científicos, después de los terremotos desatados por el llenado del embalse de Itoiz o por las inyecciones en la plataforma Castor, sugerimos que con el tiempo los gobiernos reconozcan que el daño antropogénico puede convertirse en una realidad. 

Pero lo peor es seguir obviándolo como hasta ahora, evitando así aportar fondos de investigación que deberíamos dedicar a la comprensión de esta frágil interfaz, entre la atmósfera y la hidrosfera, en la que vivimos. 



Fractura, la maldición de los recursos



1. INTRODUCCIÓN: LA FRACTURA HIDRÁULICA UNOS AÑOS DESPUÉS

El 22 de marzo, día mundial del agua, vino este año acompañado por una de las palabras más escuchadas y controvertidas en círculos tanto sociales como científicos: “fracking”. Se trata de una técnica para extraer gas no tan novedosa como se suele presentar pero que ha revolucionado durante estos últimos años el mercado energético de EEUU. La fractura hidráulica o fracking ofrece varias modalidades para romper las rocas profundas y extraer el gas inaccesible para los métodos convencionales. 

Poco a poco se fue presentando como la única y gran salida a una crisis energética mundial ávida de expectativas y nuevas estrategias; apareció entonces con una nueva orquestación, aunque no muy diferente a las anteriores, que vista en retrospectiva histórica, supuso la ostentación, auge y caída de otro fugaz producto financiero como al que ya nos tienen acostumbrados los mercados y ciertos grupos de inversión. 

Pero como todo, tarde o temprano tenía que suceder el declive, y es que algunas de las formaciones rocosas más ricas en el denominado “shale gas” (gas de pizarra o esquisto) están empezando ya a mostrar claros signos de agotamiento y bajo rendimiento, tan sólo una en EEUU, la denominada Marcellus, sigue con su producción, pero ya buena parte de la prensa y asociaciones ecologistas hacen cábalas para ver cuando comienza también su caída. 

EXTENSIÓN DE LA FORMACIÓN MARCELLUS EN EL ESTE DE EEUU.

Al mismo tiempo el desarrollo y avance de las prospecciones que entonces comenzaron a investigar el potencial gasístico encerrado en las formaciones rocosas en cualquier parte del mundo, pusieron de manifiesto que lo que se vendió como la panacea energética de un futuro cómodo y feliz no eran sino castillos en el aire. Las expectativas económicas y energéticas se reducían cada año a la mitad de la mitad. Muchos de los proyectos iniciales como los de Polonia ya han sido totalmente abandonados.

Si no hubiese sido por las subvenciones dadas a tan seductoras y políticamente inmediatas promesas, nunca se hubiese extendido una técnica “novedosa” como lo hizo la fractura hidráulica, opina la crítica prensa especializada norteamericana. Sin embargo ese efecto de alza y ahora decadencia es dudosamente extrapolable a Europa, y en especial a España.

Ni la geología, ni la distribución del territorio, ni nuestra manera de interactuar con él, de convivir con él, de desarrollar la agricultura, la ganadería o el aún incomprendido turismo científico y cultural del segundo país del planeta con más reservas de la Biosfera y lugares patrimonios de la humanidad (UNESCO), son comparables.

Es verdad que tenemos un gran problema energético, especialmente en nuestra dependiente España, pero el debate al respecto en EEUU ha sido y es abierto, el mutismo con respecto a esta técnica por parte de nuestras autoridades es cómplice del oscurantismo y la confusión que la acompaña. En su último informe, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) afirma que el fracking, o extracción de gas pizarra o gas de esquisto, por fracturación hidráulica, “podría llegar a ser limpio”, eso lo dice todo sobre lo que hay que avanzar al respecto y de la actualidad de la técnica. 

Como vimos en el debate del parlamento europeo de noviembre de 2012, harán falta códigos más estrictos para obligar a los productores a adoptar tecnologías seguras, pues aún son tanto un quebradero de cabeza como un objeto de desencuentro para gobiernos y ciudadanos. Pero la técnica en sí no está exenta de problemas y riesgos, tanto para la salud humana como para la estabilidad del medio que habitamos.


2. AGUA Y FRACTURA HIDRÁULICA

El problema más conocido relacionado con la fractura hidráulica es el desorbitado consumo de agua necesaria y su fácil contaminación con los materiales utilizados y provenientes de las rocas profundas. Se necesitan unos 20 millones de litros a alta presión por cada pozo para crear las fracturas en la roca que liberarán las burbujas de gas natural allí atrapado desde hace millones de años. 

El cómo deshacerse del agua contaminada utilizada en el proceso es la otra de las preocupaciones. La fractura hidráulica también podría contaminar, y así ha sucedido en EEUU, las reservas de agua potable y aumentar la contaminación del aire. La preocupación de que aumente la emisión de gases de efecto invernadero debido a los inevitables escapes de metano podría ser decisiva en el futuro de esta técnica, la ONU lo estudia ya en relación al cambio climático, el cual no conoce fronteras.

Según la AIE, en la mayoría de los casos el problema no es la contaminación de los acuíferos. La fractura hidráulica suele tener lugar a cientos de metros bajo ellos y en general es fácil detener la propagación de las fracturas. Para romper la roca hacen falta altas presiones. Si se deja de aplicar presión, la fracturación se detiene y no se afecta a las formaciones que contienen agua. 

En España cerca de 15 millones de personas nos abastecemos de agua de los acuíferos de manera directa. Hay algunas potenciales explotaciones mediante fractura hidráulica que están relativamente cerca del nivel de agua potable, algunas formaciones interesantes como en Cantabria o Jaén incluso inmersas en los acuíferos. Precisamente la AIE sugiere que tendría sentido prohibir el método en dichos lugares. Varias zonas del territorio nacional que se proponen ser estudiadas caerían de lleno en esta categoría. Ninguna empresa con sentido común, ningún gobierno resolutivo o ciudadano comprometido debería permitir su explotación tal y como indica la AIE.

Pero EEUU nos adelanta unas décadas y nos sirve de espejo, al menos dentro de su marco legislativo y ambiental es una referencia. Y la realidad es que incluso con las medidas más ambiciosas se han encontrado en el agua niveles significativos de metano, el principal componente del gas natural, especialmente en las reservas de agua potable situadas cerca de algunos los lugares donde se extrae gas mediante fractura hidráulica; cada vez más estudios lo confirman. 

Hay defensores del medio ambiente que sugieren que este proceso, que crea fracturas en las pizarras o en los esquistos, podría abrir un camino para que el gas natural y otros químicos alcanzasen los acuíferos superiores y se mezclen con el agua potable. La AIE afirma que es más probable que la contaminación del agua se deba a que las empresas extractoras construyen pozos inadecuados para conducir el gas natural. Los modelos geológicos utilizados para la explotación deben ser dinámicos, exhaustivos, muy detallados. La AIE da ciertas pautas para evitar una contaminación irreversible que puede manifestarse dentro de años, décadas, o puede que nunca.

Sin embargo la realidad es que una vez que los mejores lugares ya han sido determinados y luego explotados va quedando lo más difícil y caro de extraer, y por ende lo menos rentable. A medida que va pasando el tiempo el precio mínimo para la rentabilidad de la técnica está subiendo en EEUU, hasta que los yacimientos poco a poco van dejando de ser rentables y son abandonados, tal es el caso de Shell o Exxon en Polonia y varios estados norteamericanos. 

Las mejores zonas de extracción parecen haber tocado techo allí y no se recuperan desde septiembre de 2012. La promesa de la creación de puestos de trabajo se ha desvanecido con ellas, eran puestos que en realidad le quitaron a las energías renovables y frenaron el irremisible avance de la investigación en el marco de la eficiencia energética; los estudios independientes de impacto ambiental cada vez son más negativos, el agua ya no es potable en muchas zonas de EEUU, el caso más alarmante es el de Colorado.

INUNDACIONES DE COLORADO EN EL OTOÑO DE 2013, BALSAS, DEPÓSITOS, TANQUES DE ADITIVOS A LA DERIVA

En aquel estado, las últimas inundaciones del otoño se llevaron instalaciones de fractura completas, los depósitos de aditivos arrastrados con los restos de agua contaminada y químicos dispersaron los productos de desecho desde las propias instalaciones y balsas de inyección por toda la geografía afectada. 

El agua contaminada entró en la red natural de drenaje, los ríos, arroyos y aguas subterráneas tardarán siglos en volver a ser potables. Los ciudadanos denuncian ante los tribunales a las empresas e incluso a la administración. La NGSA (asociación norteamericana de suministradores de gas natural) afirma que no se ha confirmado ningún caso de contaminación de acuíferos hasta la fecha.

MAPA INTERACTIVO DE LOS ACCIDENTES DEL FRACKING EN EEUU



3. EL AGUA Y LA SISMICIDAD INDUCIDA. HIDROSISMICIDAD ANTROPOGÉNICA Y FRACKING


Otro gran peligro asociado al fracking está relacionado con la sismicidad inducida, en menor medida por la propia fractura, pero especialmente a posteriori y de manera secundaria, especialmente por la presión ejercida por el agua de desecho inyectada a grandes profundidades. Este tipo de sismicidad producida por la actividad humana, conforma ya un bien documentado campo de estudios desde hace décadas en un apartado especial para las ciencias geológicas; una cuestión que por cierto se toma muy en serio en países como EEUU. Por desgracia no se puede decir lo mismo de España. Holanda, Polonia y Gran Bretaña ya están pagando el precio de experimentarlo en su territorio.

Aunque incluso círculos de expertos en nuestro país aún miran a la sismicidad inducida como un fenómeno de ciencia ficción, los terremotos artificiales han sido una realidad durante décadas, especialmente en las últimas. En España esta cultura es demasiado reciente y contradictoria al oponer ciertos intereses sociales a los corporativos.

OKLAHOMA 2011: ABRAZOS DESPUÉS DE "EL TERREMOTO CINCO PUNTO SIETE"

Como casi siempre ocurre en nuestro país, después de un buen susto nos despertamos a su realidad; concretamente la sismicidad inducida dio el salto a la actualidad popular a finales de 2013 con la paralización de la plataforma Castor frente a Vinaròs debido a sus más de 500 terremotos inducidos, así no sólo la opinión pública se sensibilizó ante ello, también un buen número de científicos escépticos se concienciaron entonces ante semejante contundencia y tozudez: somos capaces de provocar terremotos con nuestras prácticas, pero no sabemos cómo pararlos. 

Desde hace tiempo se ha venido considerando y cada vez más entendiendo, que los terremotos pueden ser inducidos por la acumulación de agua en embalses, cambios en las condiciones climáticas o minería, pero sobre todo por la inyección de fluidos en formaciones subterráneas, y si hay fracturas afectadas por esa presión en la corteza, la sismicidad suele desatarse.

El agua utilizada y extraída para fractura hidráulica o fracking es contaminada por productos químicos y debe ser eliminada de una manera que evite la contaminación de las fuentes de agua dulce. Ya no se puede devolver a ríos o lagos. Su depuración es económicamente inviable. Así que lo más económico es forzar una suerte de rapto geológico mediante la inyección subterránea bajo los acuíferos que abastecen de agua potable. Ese agua entonces puede presionar y lubricar las fracturas que por doquier están presentes en la corteza terrestre, y aunque sean inactivas se dispara la sismicidad incluso en zonas hasta ahora catalogadas como no sísmicas o inertes. Para ello una mínima energía elástica acumulada es necesaria.

INYECCIÓN DE AGUAS RESIDUALES Y TERREMOTOS EN EL TIEMPO EN EEUU (Matt Weingarten/UC-Boulder)


Hoy, gracias a estudios americanos, alemanes, holandeses o ingleses, sabemos además que hay que contar con la influencia de sismos remotos en esas fallas previamente debilitadas por las actividades humanas. La Tierra como un todo no conoce de fronteras administrativas, en especial nos fijamos en aquellas zonas donde se realiza la comentada eliminación por inyección a cierta profundidad del agua. 

Un nuevo estudio realizado por científicos de la Universidad de Columbia y publicado en julio de 2013 en Science indica que fuertes terremotos al otro lado del planeta pueden desatar temblores menores cerca de los pozos de inyección en zonas no especialmente propensas a la sismicidad como ya se viene observando desde hace décadas en Yellowstone. Se explica ahora que terremotos de gran magnitud como los de Chile de 2010 (8,8 Mw), Sumatra 2012 (8,7 Mw) o Japón en 2011 (9,1 Mw) fueron responsables de otros sismos disparados en zonas tan alejadas como Texas, Oklahoma o Arkansas, otras partes del mundo esperan los resultados de estudios similares. 

LOS TERREMOTOS DE GRONINGEN DE 1996 A 2012 EN LOS CAMPOS DE GAS

Oklahoma ya ostenta el reconocido récord sísmico de origen humano de magnitud 5,7 debido a estas prácticas de inyección de agua contaminada, también en Colorado o Texas conocen el fenómeno. En Europa, aparte de los terremotos polacos o del Reino Unido asumidos por la empresa explotadora Cuadrilla Resources frente a Blackpool, en Holanda recientemente, tras miles de denuncias se han destinado cientos de millones de euros para reparar los efectos en viviendas y desperfectos urbanos de los ya conocidos como terremotos de Groningen.



Todos estos ejemplos tienen un factor común: son áreas sometidas a un alto estrés provocado por la fracturación e inyecciones de agua provenientes de la actividad petrolífera o el fracking.





4. UN FUTURO INCIERTO

En España ya son tres las autonomías que han prohibido por diferentes causas esta técnica en sus territorios, Cantabria, La Rioja y Navarra, otras están avanzando en leyes parecidas. Al mismo tiempo que se conceden nuevas y más numerosas licencias de exploración a las empresas del sector, las asociaciones ciudadanas y ecologistas que se alzan en contra de esta técnica y piden a las administraciones una reflexión se multiplican. 

El informe de la AIE de 2012 concluye que el proceso de fractura hidráulica, al igual que muchas otras prácticas de industrias que tienen que ver con productos químicos peligrosos, puede ser relativamente seguro si se legisla adecuadamente. La AIE calcula que las medidas necesarias para conseguir que el proceso sea más seguro aumentarían en un 7 por ciento el coste de un pozo medio. No se incluyen las medidas de refuerzo de edificios si algún día se considera el impacto sísmico.

En España, no hemos investigado adecuadamente este fenómeno, aún no sabemos si hemos terminado varios episodios sísmicos relacionados con cambios extremos de presión de fluidos de manera natural o artificial bajo nuestros pies. Pero ya comenzamos a ser conscientes de nuestra influencia sobre el medio que nos sustenta. Lorca, Jaén o Pamplona han sido y están siendo objeto de estudios más detallados; recientemente varios enjambres símicos en esas localidades apuntan al tan difícil de determinar papel jugado por el agua para el detonado de la sismicidad. 

Algunos científicos, después de los terremotos desatados por el llenado del embalse de Itoiz o por las inyecciones en la plataforma Castor, sugerimos que con el tiempo los gobiernos reconozcan que el daño antropogénico puede convertirse en una realidad. Pero lo peor es seguir obviándolo como hasta ahora, evitando así aportar fondos de investigación que deberíamos dedicar a la comprensión de esta frágil interfaz, entre la atmósfera y la hidrosfera, en la que vivimos. Nos hemos adueñado de ella, la hemos convertido en patrimonio natural o industrial, pero casi ni la conocemos, no sabemos cómo reacciona, y menos aun cómo la podemos controlar. La fuerza del agua sigue siendo una gran desconocida.

Por ejemplo Cantabria, la primera comunidad autónoma que prohibió la fractura en su territorio, ha concedido el estudio de viabilidad para dos terceras partes de su territorio, entre ellas la zona de los acuíferos de los que cerca de 400.000 personas se abastecen. Cantabria es prácticamente un acuífero toda ella, pero carece de estudios geológicos más allá de los 2 km de profundidad, menos aún del potencial sísmico de sus fallas, aunque como en 1938, en plena guerra civil, toda la región y sus provincias colindantes, pero en especial la capital Santander fuera impactada por un terremoto M 5,2 conocido como el terremoto de Arredondo.

La fractura hidráulica puede abrir nuevas puertas al deficiente balance energético español, pero no puede ser a costa de penalizar a otros sectores económicos que no se han sabido ni se saben explotar, tales como el turismo cultural y científico prácticamente sin desarrollar en algunas de las zonas candidatas a ser fracturadas, y lo triste es que algunas de ellas albergan patrimonios de la humanidad insuficientemente rentabilizados. Por eso el fracking y otras técnicas agresivas con el medio natural y humano que habitamos no es un problema sólo de recursos energéticos, ni siquiera una cuestión exclusivamente geológica, no acertamos con nuestro potencial económico, científico ni cultural ¿Nos tiraríamos a la piscina para comprobar si está llena? 

Las ciencias de la Tierra son vistas cada vez más como una serie de disciplinas que practican científicos cualificados y avezados para dotar a la sociedad de materias primas y recursos industriales y energéticos, pero también de armas eficientes con las que resistir los embates de la Naturaleza o sus respuestas a nuestras acciones más agresivas, adelantando propuestas efectivas para que el medio humano y la propia Naturaleza correctamente manipulada no lleguen a destruirse mutuamente; adelantándose también a los acontecimientos desde la idea de que determinados elementos del medio humano, pueden ofrecer resistencia a los efectos negativos de una catástrofe natural o inducida. 

Pero como hemos visto aún esa mirada no es suficientemente ejercitada por nuestras instituciones, empresas energéticas y científicos al servicio de la especulación con la energía. El fracking, como apunta la AIE, podría llegar a ser limpio, bien, podría ser…, he ahí el potencial y la viabilidad que deberemos debatir sin prejuicios, tarea difícil en el país sin tonalidades, el país del blanco y negro, del Madrid-Barça, del conmigo o contra mí…

iAgua Magazine nº2 pg. 36

EN EL CSIC, EL DÍA 23 DE ABRIL DE 2014.

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