jueves, 26 de febrero de 2015

LAS INUNDACIONES EN PAMPLONA EN FEBRERO DE 2015: EL CRECIENTE ÉXITO DE UNA CIUDADANÍA CONCIENCIADA



LA ROCHAPEA, PAMPLONA, 25 DE FEBRERO DE 2015 (EFE)


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La ligeramente menor cuantía de los parámetros físicos que generaron las inundaciones, no es razón para reconocer el papel de la ciudadanía, mucho más experta y concienciada, con una mejor coordinada información desde las instituciones, y en definitiva, el aprendizaje desde la experiencia, lo que sin duda, ha paliado daños como los vistos en avenidas anteriores.



1. LAS COINCIDENCIAS NATURALES DE SIEMPRE

Menos de dos años después de las inundaciones de junio de 2013 se reproduce el fenómeno en febrero de 2015, pero esta vez de una manera en la que se han minimizado los daños aún sin haber modificado el medio físico afectado de manera remarcable. Es por tanto la experiencia, sensatez y prudencia de la ciudadanía, la que explica el cómo los perjuicios generados en algunos barrios de Pamplona han sido mucho menores esta vez.

Parte del medio humano asentado en cotas topográficas bajas, con una estratigrafía y geomorfología ligadas a unidades de valle fluvial o llanura de inundación, y que ha sufrido grandes avenidas a menudo en los últimos años, esta vez ha salido airoso.

Se ha aprendido mucho mejor la lección, la colaboración ciudadana ha evitado escenas de calamidad como las presenciadas en anteriores episodios, el sentido común, como no aparcar en las nuevas zonas urbanizadas durante la década pasada de ya bien conocida reincidencia inundable con avenidas moderadamente frecuentes, el no utilizar según qué vías de comunicación, o preparar las bajeras de los edificios para la embestida del agua..., han amortiguado el efecto negativo de otras ocasiones; y todo ello a pesar de unas débiles mejoras en infraestructuras, ya que las medidas urbanísticas tomadas después de junio de 2013 han sido prácticamente insignificantes.

También se debe destacar el hecho de no haber progresado la crecida tan intensa y rápidamente como por ejemplo en junio de 2013, además de haberse quedado un poco por debajo en cuanto al nivel alcanzado. Estos detalles, sin duda, suponen factores determinantes para evitar peores resultados, pero no eclipsan el motivo y ensalce del éxito ciudadano.


Así, la ligeramente menor cuantía de los parámetros físicos que generaron las inundaciones, no es razón para reconocer el papel de la ciudadanía, mucho más experta y concienciada, con una mejor coordinada información desde las instituciones, y en definitiva, el aprendizaje desde la experiencia, lo que sin duda, ha paliado daños como los vistos en avenidas anteriores.

Las causas de estas inundaciones mucho mejor gestionadas por nuestros dirigentes y por los ciudadanos, son las mismas apuntadas otras veces:

1. Precipitaciones intensas, deshielo por subida de temperaturas y no regulación del río Ulzama

2. Saturación hídrica de la comarca: el terreno no tiene capacidad de absorber más

3. La voracidad urbanística de las últimas décadas, se han urbanizado llanuras de inundación


Así se veía el día 25 de febrero de 2015 a las 18 horas la confluencia de los ríos Ulzama y Arga

El análisis geomorfológico, urbanístico y meteorológico se puede ver en este enlace publicado en 2013. Aunque la implantación de políticas preventivas y optimizadoras, acordes con los rasgos ambientales, geológicos, climáticos, y de distribución del territorio, todavía se advierten por parte de nuestros dirigentes, como algo difuso y limitativo de desarrollo económico, pero hemos mejorado sensiblemente. Las actuaciones post-catástrofe se siguen orientando mucho más hacia una exigencia de recuperación de la situación igual a la anterior que hacia la posibilidad de impulsar nuevas políticas para garantizar la resistencia futura y la resiliencia.

Está claro que no sabemos cuánto, cuándo, cómo y dónde va a llover pero sí sabemos por dónde sí y por dónde no va a discurrir el agua. Conociendo semejantes precedentes no es tan difícil organizar nuestras necesidades de manera acorde con las avenidas.


2. LA PROTECCIÓN Y LA PEDAGOGÍA INSTITUCIONAL

La extraordinaria complejidad del entramado jurídico español sobre la gestión del agua y la confusión derivada de su frecuente uso en el ámbito de los enfrentamientos políticos, aún son responsables en buena medida también de nuestras catástrofes, a veces mucho más que su desequilibrado reparto e incomprendida dinámica.

Sin lugar a dudas, en Navarra sigue habiendo un exceso de discurso vertical: nuestros dirigentes insisten en sus grandilocuentes "soluciones definitivas" y así mucha gente (que no es especialista en estos temas) acaba adoptando esa visión como la única posible creyendo que su papel es irrelevante o nulo ante la embestida de una catástrofe natural, una muestra más de la deficiencia pedagógica de nuestras instituciones, con actitudes muy paternalistas allí donde verdaderamente no debieran serlo.

MEDIDAS SENCILLAS PARA VIVIENDAS EN ZONA INUNDABLE
La prevención, con o sin esa cultura pedagógica, que debiera acompañarla, alcanza siempre el nivel familiar, escolar, laboral..., que también deberá enfrentarse con sus propias armas al rostro más doméstico, pero también devastador de una inundación. Por eso sus armas deberán renovarse, y ese debiera ser el papel fundamental de los programas de carácter pedagógico prácticamente inexistentes en nuestra comunidad.


La protección es una actividad intuitiva y permanente, tanto individual como colectiva, pero ésta sólo es eficaz si está basada en unos conocimientos que crean hábitos de protección sistemáticos y racionales. La práctica de la autoprotección por los componentes de un grupo social, además de favorecer a cada uno de ellos, genera la seguridad del colectivo: de aquí su importancia y necesidad de proyección a la comunidad a través de programas educativos serios y creíbles.

Los medios de comunicación de masas pueden hacer mucho más. Entre otras cosas promocionar esta propuesta pedagógica que tan buenos resultados ofrece, algo que repercute también para su propio bien, pues al fin y al cabo son personas que pueden ser afectadas quienes cubren esta información.

Suele ser fruto de la debilidad política institucional el que se utilice el entramado de medios para precisamente mostrar su debilidad disfrazada de fortaleza; en vez de divulgar soluciones resistentes y resilientes a medio y largo plazo, presentan los siempre mediática y ostentosamente exhibidos "parches" rodeados de pompa, y a ser posible con mucho bombo y platillo...


3. MIRANDO HACIA EL FUTURO

En ocasiones, las circunstancias difíciles o los traumas, permiten desarrollar recursos que se encontraban latentes y que la propia comunidad desconocía hasta el momento, lo que ha sucedido en la Cuenca de Pamplona esta vez es un éxito. Es lo que estamos haciendo aflorar desde este tipo de blogs y desde estos planteamientos más humanos o de supervivencia, en contraposición a los eternos discursos políticos que se siguen mostrando estériles; también el trabajo debe ser a pie de obra, de colegio, de instituto, de universidad: desarrollar e impulsar por un sector de los técnicos que trabajamos en desastres naturales esta filosofía traerá muchos beneficios humanos, sociales y ahorro económico. 

Nuestras publicaciones, conferencias, proyectos y trabajos deben apuntar en esa dirección con la mayor intensidad de la que seamos capaces, si la lección no se aprende por la aplastante fuerza de la voluntad especulativa, debilidad institucional o intereses partidistas, cualquier día cualquier localidad de la Cuenca de Pamplona se volverá  a ver una vez más en las mismas condiciones en que una vez se vio en pleno siglo XXI: con el agua al cuello, pérdidas millonarias, desgracias humanas y sociales, o perjuicios de cuaquier naturaleza. Esta vez podemos decir que hemos salido airosos, este espíritu debe mantenerse y así como se aprende de las desgracias y los errores para no volver a caer en ellos, la ciudadanía debe interiorizar este último relativo éxito, sin relajarse, asumiendo que se ha mejorado, y sobre todo: siendo consciente de que la protección es una labor tan comunitaria como individual.

Pero lo primero que deberemos interiorizar es que si no empezamos por nosotros mismos como individuos, la comunidad no llegará nunca a poder desarrollar dicha resiliencia. De nada sirve desarrollar y acumular normativa sobre las piezas de un sistema que desconoce su propia dinámica: nuestras villas, pueblos, ciudades, como los verdaderos escenarios de los desastres naturales, se van haciendo cada vez más vulnerables de la mano de la especulación, los recortes en mejora y mantenimiento de infraestructuras, en un medio natural cuyo aumento en la frecuencia de los eventos extremos parece inevitable, y si no se da un cambio social importante (que parece que sí), va a ir progresando la falta de resistencia física a este tipo de episodios.

No obstante parece que los pasos en la buena dirección los está dando una ciudadanía que comienza a mostrar mucha mayor madurez, única manera de momento, capaz de compensar los nuevos retos y las viejas y nuevas deficiencias que una y otra vez vuelven a salir a la luz y más o menos corregimos, esta vez el más ha salido vencedor.

MAPA DE INUNDABILIDAD DE PAMPLONA
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