lunes, 2 de julio de 2012

SICILIA Y EL RIESGO SÍSMICO



Uno studio di Antonio Aretxabala, geologo, direttore tecnico del laboratorio di edificazione della Scuola di Architettura Università di Navarra.



SCICLI, SICILIA

Las zona oriental siciliana, a los pies de los montes Iblei entre Siracusa y Agrigento, es la zona catalogada con el critero de mayor peligrosidad sísmica italiana, como se puede ver en el mapa (abajo).

Eso quiere decir que se tiene muy en cuenta a la hora de construir, es de obligado cumplimiento con el Eurocódigo 8. Desde que entraron en vigor las normas de construcción anti-sísmicas en toda Europa se cumple a rajatabla. Por otro lado, Italia ha llevado durante años una labor de "inspección técnica" de edificios anteriores a las normativas que es la envidia de muchos estados europeos. No en vano Italia es el país del mundo con más patrimonio de la humanidad, una buena parte de su industria y economía se relaciona con el turismo cultural, por ello se emprendió desde hace décadas una labor de refuerzo estructural de muchos edificios, especialmente los históricos del patrimonio.

MAPA DE PELIGROSIDAD SÍSMICA EN ITALIA EN UNIDADES DE ACELERACIÓN SÍSMICA (g)

Alrededor de los años cincuenta, los técnicos, ingenieros, arquitectos y geólogos italianos buscaron nuevas técnicas para reforzar las estructuras de los edificios históricos y evitar que sus construcciones continuaran dañándose por los siempre inesperados terremotos. Una de las primeras técnicas fueron los cosidos armados. Consistí­a en realizar perforaciones rotativas con un diámetro hasta de 40 mm; después se introducían las barras de hierro y se inyectaban a presión lechadas de cemento Portland o de resinas; de esta manera, se rellenaban los huecos y se mejoraban las propiedades de las fábricas antiguas (consolidando las partes adyacentes). Más tarde se vieron inconvenientes de carácter físicoquímico.

A partir de mediados de los años 50 se comienza a reforzar el terreno con micropilotes, se conocen las propiedades de los suelos y su influencia sobre los edificios. Hoy Italia es pionera en este tipo de tecnologías de refuerzo y ayuda a otras naciones como España (por ejemplo en Lorca), en el conocimiento de las técnicas de refuerzo del patrimonio.

No obstante, los edificios antiguos confiaban su estabilidad a las fuerzas de compresión, ese era su espíritu y debería seguir siéndolo; hoy las fibras naturales y artificiales y la cultura del hormigón cuenta con las fuerzas de tracción; Assisi en 1997 fue testigo de la discutible eficiencia de contar con ellas en este tipo de edificios que no se pensaron para ese tipo de esfuerzos.

Nunca podemos estar tranquilos con los terremotos, deberemos aprender a convivir con ese fenómeno natural de por sí inofensivo como una tormenta o como la nieve, es nuestro medio artificial el que es vulnerable: las ciudades, donde nos aglutinamos, son las que se han y nos han hecho vulnerables. Europa necesita revisar no solamente su determinista concepción de las ocurrencia periódica de estos fenómenos, también el criterio de urbanismo en el siglo XXI. En 2020 más del 60% de la población viviremos en ciudades, en diez años 100 millones de chinos abandonarán el campo y vivirán en ciudades de todo el mundo. 

MAPA SÍSMICO DE FRANCIA (2011)

Francia de manera muy valiente, ya tiene en vigor desde el día 1 de mayo de 2011 una normativa no determinista, sino probabilística. Ello implica el haber multiplicado en algunas zonas por tres y por cuatro la aceleración básica esperable, sus fronteras con España o Italia conllevan valores de ese parámetro sísmico que con el simple cambio de frontera ya se considera el triple o más. Podemos ver mapas de riesgo sísmico franceses con aceleraciones básicas de 0,30g (g es la, aceleración de la gravedad) a los dos lados de las fronteras con España o Italia y en el lado español o italiano aparcer con 0,08g ó 0,16g. Es una proyección futura de inspección técnica de edificios y de refuerzo de zonas patrimoniales, una inversión obligada hecha por políticos bien asesorados y valientes.

MAPA SÍSMICO DE EUROPA

Es otra de las cosas que Europa debe unificar: el riesgo sísmico; tanto al nivel de las piezas del sistema: los edificios, como del sistema mismo: las ciudades. Además de una educación de la ciudadanía que carece de esa cultura, una cultura que salva vidas.

Sicilia es el lugar mejor estudiado símicamente de Europa, los lugares "Patrimonio de la Humanidad" en Italia están "casi bendecidos", aunque aún mucho trabajo queda por hacer, Italia es el lugar que mejor reforzados están, aunque la introducción del hormigón armado es discutible (Assisi 1997) se sabe ahora que hacer trabajar cúpulas y otros elementos a "tracción" de forma artificial no es tan seguro como se pensaba.

La ritmicidad y la cantidad de eventos sísmicos y su magnitud que afecta ahora a Sicilia muestra que es una bolsa de magma y un juego de fallas, hay que estar alerta, cuando los terremotos son muchos y seguidos es una liberación de energía, no es tan malo, al contrario que en Emilia Romagna que no pasó nada durante 450 años, se sufrió una amnesia sísmica, y mientras, se cargó de energía, así que un día de mayo de 2012 la descargó de golpe, eso es lo peor...


LAS FALLAS DE SICILIA ORIENTAL


Paciencia, como en El Hierro en España y en Hawai, USA, o Islandia, viven con terremotos todos los días, y a confiar y esperar que las normas, los ingenieros, arquitectos y los geólogos hagamos nuestro trabajo y nos apoyen desde las administraciones, casi lo peor para pedir en esta época de recortes, pero es lo que tenemos y hasta ahora ha funcionado, en el lugar mejor reconocido de Italia, la vulnerabilidad sísmica está muy amortiguada, mucho más que en 1693, 1980 o 1990; el siglo XXI ha traído algo bueno: el conocimiento holístico del medio y de nuestras ciudades, con sus fallos eso sí, y algo muy malo que es el peor de los enemigos de esta evolución positiva: la especulación, que no permite desarrollar buenas armas para protegernos, pero eso es otro tema muy complejo, pertenece a Europa y deberá debatirse en Europa, aunque no cabe duda de que el siglo XXI ha traído algo bueno, al menos para empezar hay que reconocerlo.





Para paliar desastres sísmicos hay que atender a 3 cuestiones fundamentales:

1. Normas sismorresistentes de construcción: en Italia la cuestión es notable, en Francia sobresaliente.

2. Urbanismo y microzonación sísmica, Italia y Europa suspenden, aprueba Turquía.

3. Educación de la población: Italia y Europa suspenden.

En la mentalidad de nuestros dirigentes y expertos el escenario sísmico sigue siendo una pieza del sistema: el edificio y su estructura, a veces, pero pocas, el diseño arquitectónico, y casi nunca la distribución adecuada del territorio a una realidad tridimensional muy dinámica. Se siguen publicando extensos trabajos de adecuación sísmica estructural, ductilidad y resonancia de edificios y estructuras; se siguen refinando las normativas de construcción sismorresistente a veces ya difíciles de aplicar por sus casi imposibles exigencias. Al mismo tiempo que se avanza en esa labor ingenieril se siguen construyendo barriadas enteras sobre auténticas cajas de resonancia sísmica por que no se conoce el medio donde se edifican esas piezas (edificios) del sistema (la ciudad). Es otra de las herencias del "urbanismo sobre plano" del siglo XX que introdujo los criterios industriales de "especialización" en el diseño y trazado, bajo un prisma bidimensional, del territorio.

La sismicidad es un fenómeno que no se ha actualizado como otros aspectos culturales de Europa. Se ha olvidado. Nuestra historia europea está repleta de ejemplos de terremotos destructivos con intensidades por encima de VIII en la escala Mercalli. Por ello la amnesia de la población y de nuestros dirigentes parece dominar sobre los esporádicos brotes de interés cuando algo como lo de l'Aquila, Lorca o Ferrara nos levanta de nuestros sillones, nos hace reflexionar y alguna zona de Europa se llena de expertos.

SCICLI, SICILIA


EN ITALIANO

Navarra - La zona della quale mi parli, ai piedi dei Monti Iblei tra Siracusa e Agrigento, è catalogata col criterio di più alto rischio sismico italiano come puoi controllare nella cartina.

Vuol dire che per costruire bisogna ottemperare alle norme europee contrassegnate col codice europeo 8. Da quando sono entrate in vigore queste norme antisismiche, infatti, in tutta Europa, esse sono state rispettate a qualsiasi costo. D’altra parte l’Italia già da molti anni, sta mettendo a punto un controllo rigoroso di tutti gli edifici costruiti prima che entrasse in vigore la normativa di cui sopra: controllo che ha destato una vera e propria invidia fra gli stati europei. Non a caso l’Italia è il Paese del mondo con più patrimonio bene dell’umanità. Una buona parte della sua industria e della sua economia è appunto strettamente relazionata con il turismo culturale, per questo da decadi s’insiste nel rinforzo strutturale di molti edifici specialmente quelli storici patrimonio dell’umanità.


Intorno agli anni Cinquanta del secolo scorso i tecnici, gli ingegneri, gli architetti e i geologi italiani studiarono nuove tecniche per rinforzare le strutture degli edifici storici ed evitare così che queste costruzioni continuassero a essere danneggiate da improvvisi terremoti. Fra le prime tecniche sperimentate, si possono annoverare i cosiddetti “cosidos armados” (strutture normali di cemento armato composte di ferri intrecciati tra di essi). Questi procedimenti consistevano nel realizzare delle perforazioni rotative con un diametro anche di 40 millimetri dentro le quali s’introducevano delle barre di ferro e s’iniettavano a pressione siringate di cemento Portland o di resine. In questo modo si riempivano gli eventuali spazi migliorando così le capacità delle fabbriche antiche (consolidando le parti adiacenti). Più tardi si rilevarono inconvenienti di carattere fisico chimico.

A partire dalla metà degli anni Cinquanta, s’inizia a rafforzare il terreno con micropilotes (Un micro pilote è un tubo di acciaio inserito come anima nell’interno di un buco perforato e fissato con una siringata di cemento). Si conoscono le proprietà dei terreni e la loro influenza sugli edifici. Oggi l’Italia è pioniera in questo tipo di tecnologie di rinforzo e aiuta altre nazioni come la Spagna (per esempio a Lorca) nello studio delle tecniche di rinforzo del patrimonio.


RAGUSA, SICILIA

Gli edifici antichi, in effetti, dovevano la loro stabilità alle forze di compressione. Quello era il vero sistema e dovrebbe continuare a esserlo: oggi le fibre naturali e artificiali e la cultura del calcestruzzo si affidano alle forze di trazione: Assisi nel 1997 fu la prova provata della discutibile efficienza di tali tecniche sperimentate su edifici che non furono pensati per assorbire quel tipo di sforzo.

Mai potremo stare tranquilli con i terremoti. Dovremo imparare, purtroppo, a convivere con questi fenomeni naturali, inoffensivi nella loro più intrinseca natura, come una tempesta o come la neve. È il nostro medio ambiente artificiale che è invece vulnerabile: le città nelle quali ci agglomeriamo sono quelle che si sono rese e ci hanno resi vulnerabili. L’Europa ha bisogno di rivedere non solo la sua concezione determinista della frequenza periodica di questi fenomeni ma anche il concetto di urbanizzazione nel secolo XXI. Nel 2020 più del 60% della popolazione vivrà nelle città. In dieci anni 100 milioni di cinesi abbandoneranno la campagna per vivere nelle metropoli di tutto il mondo. 

La Francia lodevolmente ha già reso vigente dall’1 maggio 2011 una normativa non determinista bensì probabilistica. Ciò comporta la moltiplicazione, in alcune zone, per tre e per quattro dell’accelerazione basica auspicabile. Le sue zone limitrofe a Spagna e a Italia sono catalogate in virtù di un parametro sismico che per il semplice cambio di frontiera già triplica o s’innalza. Possiamo trovare cartine di rischio sismico francesi con accelerazioni basiche di 0,30g ( dove “g” sta per accelerazione di gravità) ai due lati dei confini con Spagna e Italia mentre dal lato spagnolo o italiano quest’indice è stimato 0,08g o 0,16g. È una proiezione futura d’ispezione tecnica di edifici e di rinforzo di zone patrimoniali. Un investimento obbligato fatto da politici ben consigliati e saggi.

Questa è una delle cose che l’Europa dovrà unificare: il rischio sismico. Tanto a livello del sistema (edifici) quanto con riferimento al sistema stesso (le città). Oltre, poi, a un’educazione civica delle popolazioni che attualmente difetta (una cultura che salva la vita).

La Sicilia è la regione meglio studiata sismicamente di tutta l’Europa. I luoghi “patrimonio dell’umanità” in Italia sono molto protetti, anche se ancora c’è parecchio lavoro da fare. L’Italia è la regione più rinforzata nonostante l’introduzione del cemento armato abbia acceso molte polemiche(Assisi 1997). È universalmente noto, infatti, che per far lavorare cupole e altri elementi a trazione in modo artificiale non è poi così sicuro come si pensava.


RAGUSA, SICILIA

La ritmicità e la quantità di eventi sismici con la loro magnitudo, che stanno adesso interessando la Sicilia, dimostrano che il sottosuolo dell’isola è una borsa di magma e un susseguirsi di faglie. Bisogna star sul chi vive, perciò! Quando i terremoti sono molti e continui è tutta energia che si libera e, dunque, sono, anche se la cosa potesse sembrare un controsenso, un fatto positivo. In Emilia Romagna, invece, dove per ben 450 anni non era mai successo nulla, si è verificata una pericolosa amnesia sismica per cui, mentre il sottosuolo si caricava di energia, un giorno di maggio del 2012 questa energia fu scaricata improvvisamente sorprendendo anche noi studiosi. Questo è stato veramente grave. 

Lo stesso che in Sicilia avviene nell’isola de Hierro dell’arcipelago delle Canarie in Spagna e nelle Hawaii negli USA o in Islanda. In queste zone le popolazioni convivono giornalmente con terremoti e c’è solo da sperare nelle leggi, in ingegneri, architetti e geologi che facciano il loro lavoro correttamente e in amministrazioni che si dimostrino sensibili. Cosa molto difficile in questi tempi di grandi tagli alla spesa pubblica. Questo, purtroppo, ci passa ora il convento. Fino ad oggi comunque ha funzionato tutto discretamente. Nel luogo più riconosciuto d’Italia, la Sicilia, la vulnerabilità sismica è molto ammortizzata. Molto di più che nel 1693, molto di più che nel 1980 o nel 1990. Il secolo XXI (è innegabile) ha apportato delle novità positive: la conoscenza olistica del medio ambiente e delle nuove città con le loro pecche (quello sì!), Ha, invece, evidenziato fenomeni molto negativi come la speculazione edilizia che impedisce lo sviluppo e l’applicazione di armi nuove per proteggerci. Ma questo è un altro argomento, molto più complesso di quanto si possa immaginare, che appartiene all’Europa e che si dovrà dibattere in seno al parlamento europeo.

Per fare fronte a disastri sismici bisogna comunque porre l’accento su queste tre variabili fondamentali:

1) Norme sismoresistenti di costruzione. In Italia si potrebbe dare come voto “buono”. In Francia “ottimo”.

2) Urbanizzazione e microzonazione sismica. In Italia e in Europa la valutazione che si potrebbe dare è “insufficiente” mentre la Turchia è, invece, promossa a pieni voti.

3) Educazione delle popolazioni: Italia ed Europa bocciate.

Nella mentalità dei nostri governanti ed esperti, lo scenario sismico continua a essere solo una tessera del sistema: l’edificio e la sua struttura (a volte ma poche), il disegno architettonico e quasi mai la distribuzione adeguata del territorio a una realtà tridimensionale molto dinamica. Si pubblicano in continuazione estesi lavori di adeguazione sismica strutturale, duttilità e risonanza di edifici e strutture; si definiscono in continuazione le normative di costruzione sismoresistenti, spesso difficilmente applicabili per le loro esigenze quasi impossibili. Mentre si procede nel lavoro d’ingegneria, si continua al tempo stesso a costruire interi quartieri su delle autentiche casse di risonanza sismica perché si disconosce il medio ambiente nel quale si edificano quelle tessere (edifici) del mosaico (la città).È questa una delle eredità dell’urbanizzazione su piano del secolo XX che introdusse i criteri industriali di specializzazione nel disegno e tracciato, sotto un prisma tridimensionale del territorio.

La sismicità è un fenomeno che non si è attualizzato come altri aspetti culturali d’Europa. È stato lasciato, infatti, a sé`stesso. La nostra storia europea è piena di esempi di terremoti distruttivi con intensità che superano gli otto gradi della scala Mercalli. Per questo l’amnesia delle popolazioni e dei nostri governanti sembra avere la meglio su sporadici e timidi tentativi di studio quando eventi come quelli dell’Aquila, di Lorca o di Ferrara ci fanno sobbalzare dalle nostre comode sedie per farci riflettere. Ed è proprio allora che qualche zona d’Europa si popola di esperti in materia.