lunes, 28 de enero de 2013

LA SISMICIDAD: ALGO MÁS QUE UNA TRANSFERENCIA DE ESFUERZOS


DENN WER LIEBT (SEHNSUCHT)

Denn wer liebt, der ist voller Sehnsucht
Und findet nie den Schlaf
Sondern zählt die ganze Nacht hindurch
Die Tage, die da kommen und gehen
Sehnsucht!

Porque el que ama está lleno de nostalgia
Y nunca va a dormir
Cuenta toda la noche
Pero los días vienen y van
¡Nostalgia!


  • Todas las teorías científicas sobre las causas de los sucesos sísmicos, volcánicos y tectónicos, se han concebido como si el movimiento espacial de la materia mineral fuera el único acontecimiento a tener en cuenta. No es de extrañar que ninguna de las teorías, hasta ahora, haya resultado realmente satisfactoria incluso para el pensamiento de orientación más mecanicista. En realidad, lo que sucede por ejemplo en Solfatara no son fenómenos de un tipo muy diferente al relacionado con la actividad sísmica de la Tierra, y éstos deberían ser tomados en cuenta por igual.

  • Newton nos explicó el proceso mecánico por el cual cae la manzana, pero nunca pensó, utilizando sus propias y famosas leyes, en explicarnos algo mucho más complejo: el cómo la manzana subió hasta allí.

  • Podemos intentar comprender el tipo de impulsos que genera una erupción o la sismicidad, como fenómenos originados desde el polo opuesto de la gravedad, "la levedad"; sería algo como ese polo opuesto a por ejemplo una violenta avalancha. Ésta puede ser provocada por un fragmento de piedra que se suelta, y en su descenso arrastra y suma masas de nieve y roca en constante acumulación. 

  • Los también violentos procesos de "levedad", podrían verse como un polo opuesto a esta demostración de la gravedad, sería la producción de una creciente y poderosa "avalancha negativa" afectando a una zona amplia por una aspiración muy local relativamente débil, ésta podría tener su origen en una pequeña succión de (por ejemplo) una llama. Veamos algunos casos.




1. SOLFATARA Y LA LEVEDAD


La primera enseñanza sistemática sobre los cuatro constituyentes elementales de la naturaleza, tierra, agua, aire y fuego, aparece en Empédocles en el siglo V a.C. Fue posteriormente elaborada por Aristóteles. Esta manera de mirar al mundo era altamente didáctica y sirvió para orientar la observación natural a través de más de dos mil años, hasta la época de Van Helmont. Durante los cambios en la conciencia del ser humano, está claro que los cuatro términos, "tierra", "agua", "aire", "fuego", deben haber significado cosas diferentes en cada época. 

Hoy el "agua" no significaba más que una apariencia física, que en la química moderna se define por la fórmula H2O, ni era el "aire" la mezcla de gases característicos de la atmósfera de la Tierra. El Hombre en aquellos días, en razón de su particular relación con la Naturaleza, se impresionó en primer lugar por las diversas condiciones dinámicas, en número de cuatro, que encontró prevaleciendo tanto en su entorno natural como en su propio organismo. Con esos conceptos elementales trató de expresar, por lo tanto, las cuatro condiciones básicas de lo experimentado en el mundo y por él mismo. Vio sustancias físicas que podían subir y otras que no podían nada más que bajar. Movimientos que tampoco debieron significar nada relacionado con las leyes de Newton.

Solfatara es una especie de cráter rodeado de montículos montañosos, su suave fondo como una cacerola, cubierto con piedra pómez y arena blanquecina, convive con la violencia de cráteres que contienen barro hirviendo y humeante; el fango es famoso por sus propiedades curativas. Todo allí, en torno a los humos sulfurosos que salen por las grietas de las rocas, revela su incesante actividad subterránea: arena y barro de todos los colores rezuman como un líquido hirviendo desde las profundidades. 

La región en su conjunto da la impresión de estar en un estado de equilibrio inestable. Cuánto de cierto es, resulta evidente si se dejan caer trozos de papel ardiendo por aquí y por allá sobre la tierra: inmediatamente una nube de humo y vapor se eleva. El efecto es incluso más intenso si movemos una antorcha sobre más de uno de los agujeros de fango en ebullición. A continuación, las respuestas desde la profundidad son instantáneas: una intensificación extraordinaria del proceso de ebullición. El barro caliente parece estar sumido en un caos violento, emitiendo nubes de vapor, que pronto envuelven por completo al espectador.


SOLFATARA Y LAS FUERZAS DE "LEVEDAD" PARA TURISTAS


La mente científica, en primera instancia es propensa a ver en este fenómeno el efecto mecánico de reducción de presión de aire, debido a las temperaturas más altas por encima de la superficie del lodo hirviente, aunque se plantea las inevitables dudas derivadas de la inusual intensidad de la reacción. La sensación de que la explicación física es inadecuada se fortalece cuando los vapores han disminuido y uno se sorprende al ver que cada grieta en Solfatara, muestra signos de mayor actividad.

Ciertamente, esto no puede ser explicado por un nexo de causa y efecto del tipo que se encuentra en el ámbito de la causalidad mecánica, donde se propaga un efecto de un punto a otro y el efecto total es la suma de un número de efectos parciales. Parece más bien como si el pequeño impulso aplicado en un punto habría apelado a un mayor impulso actuando sobre Solfatara como un todo.

Como observadores que estamos tratando de comprender los fenómenos naturales mediante el reconocimiento de su importancia al modo de letras en una escritura de la Naturaleza, debemos mirar ahora por otros fenómenos que se pueden unir con éste para formar la correspondiente "palabra" que nos hemos propuesto descifrar.

Todas las teorías científicas sobre las causas de los sucesos sísmicos, volcánicos y tectónicos, se han concebido como si el movimiento espacial de la materia mineral fuera el único acontecimiento a tener en cuenta. No es de extrañar que ninguna de las teorías hasta ahora, haya resultado realmente satisfactoria incluso para el pensamiento de orientación más mecanicista. En realidad, lo que sucede en Solfatara no son fenómenos de un tipo muy diferente al relacionado con la actividad sísmica de la Tierra, y éstos debrían ser tomados en cuenta por igual.



2. GOETHE Y LA SISMICIDAD PREMONITORIA

Se ha subestimado el hecho de que los animales suelen mostrar una premonición ante las perturbaciones volcánicas o tectónicas. Se vuelven inquietos y tienden a esconderse, o bien, en el hogar, buscan la protección del hombre. Aparentemente, reaccionan de esta manera a los cambios en la Naturaleza que preceden a unos eventos descritos como puramente mecánicos que el ser humano registra como ocurrencia sísmica.

Un fenómeno muy llamativo y ya objeto de tratados científicos serios es el llamado "terremoto celeste, luces de terremoto, nube de terremoto, etc". Se trata de una peculiar, casi aterradora, decoloración intensa del cielo y, para aquellos familiarizados con ello, es un signo seguro de un terremoto inminente en algún lugar cercano. Este fenómeno nos enseña que un cambio en las condiciones de la Tierra, se traducen en un movimientos violentos de su corteza, afectando a una región de muchas más formas que haciéndolo sólo sobre las capas subterráneas donde se suelen dar las causas de los eventos puramente mecánicos. Ya son muchos los testimonos al respecto, youtube está lleno de ellos.

El ser humano no se excluye de experimentar directamente la naturaleza supra-espacial de los movimientos sísmicos; en la vida de Goethe hay un claro ejemplo de esa intuición. El escritor y científico germano lo manifestó con el terremoto de Messina de 1783, de ello informó su secretario Eckermann, quien se enteró de la historia por un anciano que había sido ayudante de cámara de Goethe en aquel momento. Su extensa obra científica incluye tratados de botánica, geología, mineralogía, etología, anatomía, etc. 

Esto es lo que el anciano, a quien conoció Eckermann por accidente un día cerca de Weimar, le dijo:

  "...Una vez Goethe me llamó en medio de la noche y cuando entré en su habitación vi que había arrastrado su cama de hierro a la ventana y estaba acostado allí, contemplando el cielo me preguntó: ¿no has visto nada en el cielo? y cuando contesté "No", me rogó que corriera a través de la ronda y preguntara al hombre de guardia si había visto algo. No se había dado cuenta de nada, y cuando volví me encontré al maestro que seguía en la misma posición, mirando al cielo. Escucha, dijo, este es un momento importante, ahora está habiendo un terremoto, o enseguida va a tener lugar uno. 

Entonces él me hizo sentar en la cama y me mostró en el cielo por qué signos sabía esto. Cuando le pregunté, acerca de las condiciones meteorológicas, Goethe dijo: ha sido un día muy soleado, muy tranquilo y bochornoso. Hay que creer en Goethe, para él sólo era una cuestión del tiempo, porque al final las cosas siempre ocurrían como él decía que lo harían...". 

Al día siguiente Goethe relató sus observaciones en la corte, algunas mujeres y hombres murmuraban sobre lo que llamaban "los sueños de Goethe", pero el duque y otros presentes le creyeron. Unas semanas más tarde la noticia llegó a Weimar, en esa noche (5 de abril de 1783) parte de Messina había sido destruida por un terremoto..."

No hay ningún registro por el propio Goethe sobre la naturaleza del fenómeno percibido por él durante aquella noche, a excepción de un breve comentario en una carta a la señora Stein, escrita al día siguiente, en ella afirma haber visto una luz "en el norte del sureste de un carácter extraordinario", lo que le hizo temer que "un terremoto habría tenido lugar en alguna parte".

Los informes posteriores de sus biógrafos, nos llegaron como que posiblemente no habría habido ningún fenómeno exterior perceptible; en absoluto, lo que Goethe debió creer que estaba viendo con sus ojos corporales fue además la proyección de una experiencia puramente suprasensible, intuitiva, pero no por ello, como está testificado, menos objetiva.

JOHANN WOLFGANG VON GOETHE FUE UN GRAN CIENTÍFICO



3. LA SISMICIDAD NO ES SÓLO UNA CUESTIÓN DE ESFUERZOS

En la imagen que nos hacemos los científicos en cada época de las actividades sísmicas de la Tierra, y que implica la existencia de fenómenos de este tipo, los efectos volcánicos o tectónicos no pueden atribuirse hoy a causas puramente locales y exclusivamente a la transferencia de esfuerzos. El ámbito meteorológico está también involucrado, los seres vivos, incluidos los seres humanos, reaccionan a veces de la manera descrita. Es evidente que debemos buscar el origen de las perturbaciones totales no sólo en el interior de la Tierra, sino en la expansión y la dinámica del espacio circundante.

En efecto, el fenómeno mismo de Solfatara, si se considera en este sentido, nos puede revelar que al menos los movimientos volcánicos de la corteza terrestre no son causados sólo por la presión desde dentro, sino por succión desde el exterior, un excepcional impulso de "levedad". Del mismo modo, la hidrosismicidad, cada día más considerada por la comunidad científica, explica no pocos de los enjambres sísmicos debidos a cambios en la presión de poros del agua entre las rocas. Recientemente National Geographic ha publicado un estudio sobre las fuertes lluvias, capaces de provocar grandes terremotos. Muchos son ya los estudios sobre el tema.

Cierto es que las fuerzas isostáticas, la erosión o el levantamiento cortical juegan un papel fundamental, y tarde o temprano la transferencia de esfuerzos de Coulomb se reparte entre las piezas del sistema, pero no es menos verdad que un pequeño cambio en la presión de poros de agua, debida a cambios meteorológicos, puede modificar esa transferencia de esfuerzos, lo cual supone que el agua juega un papel primordial en la configuración espacial y temporal de la sismicidad.

Cuando Alfonso Rey Pastor estudió el terremoto de Martes (Huesca) se hizo eco de forma brillante de fenómenos secundarios, meteorológicos y geodésicos asociados a la sismicidad, hoy los conocemos como fenómenos de ionización, terremotos celestes y otros nombres, algunos como fenómenos HAARP y sus asociadas teorías conspirativas, etc. Los fenómenos de ionización, levedad, etc., han sido conocidos desde siempre y ya los griegos y romanos los testifican en sus escritos, especialmente son famosos los visitables que se realizan con antorchas como se ha visto en Solfatara; youtube tiene varios videos que muestran el fenómeno a pequeña escala en ese parque geológico cuando la actividad telúrica no es especialmente intensa. Un estudio completo, muy didáctico y revelador lo hizo Ernst Lehrs en su obra "Man or Matter", que es la base que ha servido para escribir este artículo.

DESCRIPCIÓN DE FENÓMENOS METEOROLÓGICOS Y GEOLÓGICOS ASOCIADOS A LA SISMICIDAD. UNA INTERPRETACIÓN EN EL MARCO CIENTÍFICO DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XX REALIZADA POR ALFONSO REY PASTOR EN EL ESTUDIO DE 1931 SOBRE EL TERREMOTO DE MARTES (HUESCA)


Recordamos el hecho de que todo el fenómeno de Solfatara tiene su origen en una llama que se balancea sobre uno de los agujeros o grietas con fango hirviente. Aunque sigue siendo cierto que la succión resultante de la presión de aire se reduce inmediatamente sobre el agujero o grieta, no se puede explicar el aumento intenso de ebullición en el propio agujero, por no hablar de la participación de toda la región en este aumento.

Se ha constatado el hecho de que se puede generar el fenómeno a gran escala con una simple e individual succión. Toda producción local de calor, interfiere con las condiciones de gravedad en ese lugar, inclinando la balanza hacia el lado de la "levedad". La respuesta en un lugar como Solfatara es lo que hemos visto: el resultado de una extraordinaria inestabilidad en el equilibrio entre la gravedad y la levedad, una característica perteneciente al vulcanismo terrestre y a la sismicidad en general.

Para las personas que viven cerca de Solfatara es bien sabido que hay momentos en que esta inestabilidad es tan grande que la más mínima perturbación local atmosférica o del tipo que hemos descrito, puede provocar erupciones destructivas de grandes masas de barro subterráneo, normalmente  se evacua la zona y ¡en esos episodios el acceso a Solfatara queda terminantemente prohibido!
DEDICADO A J.K. COSTAIN

Antonio, gracias por esta dedicación. Como bien sabes, he sugerido que sólo hay dos tipos de sismicidad natural: (1) la relacionada con la dinámica de la tectónica de placas, y (2) la relacionada con la dinámica del ciclo hidrológico ("hidrosismicidad"). Esta última incluye cambios transitorios en la superficie que separa la atmósfera de las aguas subterráneas, e incluye cambios en la capa freática, pero también se da en ciclones y temporales. 

Los resultados de los más de 30 estudios en todo el mundo (Costain y Bollinger, 2010) de las correlaciones entre la lluvia y los terremotos, que hemos publicado durante los últimos 25 años, se llevaron a cabo en ambos ambientes, tanto en los intraplaca como en ambientes marginales de placa, en los cinco continentes; en conjunto proporcionan un fuerte apoyo para la hipótesis de la hidrosismicidad como una explicación satisfactoria para los terremotos intraplaca; produciéndose a través de la variación de la presión de poros, independientemente del régimen tectónico.

Son nuestras hipótesis de trabajo, debemos reconocer que todos vivimos en un área frágil entre la atmósfera y la Tierra. Tiene mucho sentido el intentar entender qué es lo que provoca los terremotos intraplaca en ambientes de todo el mundo. Comprendemos mejor los terremotos interplaca, como la falla de San Andrés en mi país, pero aún no hay un acuerdo general sobre lo que provoca los terremotos intraplaca. En pocas palabras, creo que es el clima, o tal vez mejor dicho: el ciclo hidrológico.

El público en general ha aceptado el hecho de que no podemos hacer nada frente a los terremotos asociados con la tectónica de placas. Además, creo que el público aceptará siempre la realidad de que no podemos hacer nada tampoco con respecto al clima. Pero en mi país hemos respondido bien, estableciendo normas de construcción sismorresistente en ambientes interplaca. 

Sin embargo, no hemos tomado las mismas precauciones en ambientes intraplaca. Tenemos que pensarlo cuanto antes y planificar en consecuencia. Ya no podemos asumir más que no se derivará daño alguno con la reducción y cambios de la capa freática, pensando de esa manera seguir con esas prácticas sin tomar medidas que se incluyan en las normas de construcción.

Espero que con el tiempo los gobiernos reconozcan que el daño antropogénico puede convertirse en una realidad; y peor si seguimos evitando aportar fondos de investigación que deberíamos dedicar a la comprensión de la frágil interfaz en la que vivimos. Gracias por tus traducciones al español, especialmete la palabra "hidrosismicidad".
John K. Costain