martes, 4 de octubre de 2016

GRANDES INFRAESTRUCTURAS Y BOMBAS DE RELOJERÍA


ESPECULACIÓN, DELITO E IGNORANCIA

La semana del 23 al 28 de mayo de 2016 tuvieron lugar en Donostia-San Sebastián las X JORNADAS DE GERENCIA DE RIESGOS Y EMERGENCIAS a las que como en años previos me invitaron a mostrar algunas de las conclusiones sobre las amenazas relacionadas con todas aquellas configuraciones urbanas, industriales y en general, grandes infraestructuras, creadas por el ser humano e identificar sus vulnerabilidades. Tal ejercicio es necesario para evitar el correr riesgos innecesarios y evitar accidentes.

El ser humano en las últimas décadas, gracias sobre todo al trabajo hecho por los combustibles fósiles, ha conquistado espacios que antes ni se hubiese imaginado, laderas, llanuras de inundación, zonas excavadas o rellenadas por él mismo..., ha modificado el medio natural a su antojo y ha trastocado muchos de los patrones dinámicos de la corteza, la biosfera, la hidrosfera o la atmósfera.

Al medio ambiente, recientemente se le denomina ya patrimonio natural. Actuando así adoptamos una postura muy moderna, pero refleja una actitud de apropiación; nos hemos apropiado de una dinámica que apenas conocemos y menos aún podemos controlar. Los gastos anuales en concepto de reparación y reinicio de grandes infraestructuras industriales o urbanas, debidos a problemas de estabilidad geológica o termodinámica, están creciendo por una serie de causas que se analizan en este artículo.

Si se extrapolan los datos de disponibilidad de energía neta que garantizaba dicha estabilidad hacia un futuro que siga la tendencia de la última década, en lo que a consumo y uso útil de energía primaria se refiere, ésta es claramente decreciente. Por ello será más difícil apuntalarlas o mantener a raya espacios conquistados a base de bulldozer.

CONSUMO DE ENERGÍA PRIMARIA EN ESPAÑA (ktep o miles de toneladas de equivalente de petroleo entre los años 1990-2014) DISTRIBUIDO POR FUENTES. (MINISTERIO DE INDUSTRIA, ENERGÍA Y TURISMO, GOBIERNO DE ESPAÑA, LA ENERGÍA EN ESPAÑA 2014). Obsérvese la caída en el período 2007-2014 de cerca de un 22%, la tendencia ha seguido. Con los datos suministrados por la AIE (OCDE) en el WEO 2016 la tendencia de los próximos años va a ser aún más acentuada.

Un porcentaje cada vez mayor de un flujo de energía decreciente (con un declive de entre un 3% y un 6% anual) se tiene que desviar al mantenimiento de grandes infraestructuras. Aspectos como el cambio climático antropogénico, un mayor conocimiento de las amenazas de un medio que por esa causa y otras es más vehemente y violento, el declive en la tasa de retorno energético (TRE) de nuestras fuentes de suministro y además la volatilidad en los precios de las materias primas, ponen en entredicho la viabilidad de algunas obras o contextos urbanos audaces, y tanto peor cuanto mayor grado de inestabilidad e insostenibilidad mostrasen en los estudios previos y actualizados.

Hablando con algunos economistas que no consideran el problema termodinámico del uso de energía en obra pública, o lo que es lo mismo, el vivir cotidiano, he llegado a la conclusión de que es harto difícil sugerirles que tengan una visión puramente física y práctica de este problema y no exclusivamente analítica o económica. El PIB, íntimamente ligado al consumo de energía, ha sido modificado en ocasiones acomodándolo a la actividad económica y erigiéndolo en un indicador de desarrollo que sería discutible.

No obstante, la energia (y por tanto la economía) desviada al objeto de paliar desastres debidos a las audacias humanas o a los eventos extremos derivados del cambio climático, son cada vez mayores. Ello computa en el PIB puesto que la puesta en marcha de maquinaria, movilización de materiales de construcción, transporte, etc., para arreglar "desaguisados" no deja de ser actividad económica, pero en realidad no hay crecimiento (desarrollo) alguno. Se están parcheando destrozos para volverlos a un estado anterior o similar (a veces incluso en peores condiciones) a la catástrofe. Así, la ausencia de resiliencia mortifica toda eficiencia. La energía no es una mercancía o servicio más que se compra y se vende sometida a las inviolables leyes de la oferta y la demanda, la energía es un precursor de la actividad económica y sin la primera no se puede desenvolver la segunda.

Tomando como hilo argumental y telón de fondo el problema de los costosos deslizamientos sufridos en Euskadi y Navarra el invierno pasado y anteriormente también, se dio un repaso a los retos cada vez más difíciles de afrontar por las comunidades ante el reguero de obras inservibles, mantenimiento de infraestructuras sobredimensionadas y otros despropósitos caros e inútiles que hemos heredado de la euforia constructiva y proyectiva de la década pasada; en algunos casos verdaderas amenazas para el medio natural y para el medio humano.

 
Tratamiento del riesgo de deslizamientos (una visión social)
Donostia-San Sebastián, 24 de mayo de 2016

Actualmente nos encontramos ante una paradoja histórica. La mayoría de nuestros dirigentes, embriagados por las grandes corporaciones del beneficio a corto plazo, apuestan por aquel modelo que ya no podemos sostener, ni siquiera mantener. Arreglar el problema si no es gastando ingentes cantidades de dinero, energía y recursos desviados de necesidades básicas como la salud, la cultura, la comida o la energía doméstica, no va a ser fácil para ellos, pero menos para nosotros en nuestro quehacer diario. Además de impopular, la imagen de mediocridad de nuestras instituciones, alimentada constantemente por tamaña borrachera, crece sin cesar. Corren el mismo peligro que algunas de sus obras faraónicas.

Indemnizaciones abusivas a grandes corporaciones por imposibilidad de explotación (ya se habla del Efecto Florentino), expropiaciones forzosas, abandono de urbanizaciones, infraestructuras obsoletas irreparables…, son un legado letal de una época de euforia que ya se advirtió como injustificada y que cuando se dieron los avisos pertinentes, los mensajeros fueron tachados de aguafiestas, agoreros, alarmistas, apocalípticos... Muchas de ellas son ya auténticas bombas de relojería.


El caso de la ladera de Ondarroa (Bizkaia) en marzo de 2016 (eitb) 


Esta introspección en la búsqueda de vulnerabilidades con el objeto de que una vez detectadas y evaluadas, puedan ser corregidas, fue el detonante para escribir y publicar en la revista 15/15\15 Revista para una nueva civilización  un artículo titulado como el que encabeza este post y al que añadí "sociedad colaborativa" pues creo que el concepto refleja la mejor, la más económica, la más práctica e inteligente manera de afrontar los retos de un siglo XXI que ya se nos presenta hasta con una nueva era geológica: El Antropoceno.

Dejo aquí y más abajo un enlace directo a dicho artículo. Una serie de reflexiones basadas en la observación de problemas derivados de lo anteriormente expuesto, pero sobre todo en los inapelables datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ponen de manifiesto que el ser humano aprende a base de errores y además tarda mucho en darse cuenta de los mismos, es más, en muchos casos huye hacia delante haciendo los problemas cada vez más graves y dañinos.

Como los insumos energéticos que vivimos desde 2007 son menguantes (aunque haya picos de subida puntuales), conociendo las reservas y las nuevas tecnologías de extracción, la tendencia es a seguir disminuyendo el aporte de energía neta a la sociedad; por lo tanto apelar a la eficiencia y el ahorro puede suponer mantener a raya temporalmente grandes infraestructuras cuya efectividad ya ha quedado en entredicho, y como comentamos, algunas se han convertido o lo harán en un futuro no muy lejano en grandes amenazas. Son nuestras bombas de relojería.


(15/15\15 Revista para una nueva civilización)


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