Queridas y queridos lectores, paso a definir y comentar tres conceptos con el objetivo de arrojar luz ante la avalancha de opiniones, muchas de ellas erróneas o confusas, sobre los fenómenos geológicos que se sucedn bajo el karst y al sur de Grazalema. Tras una decena de tormentas encadenadas y los más de 2300 mm de lluvias en apenas las cinco semanas de lo que llevamos de año 2026, se ha decidido muy acertadamente desalojar el pueblo de Grazalema y otras localidades. Corrimientos de tierras, explosiones subterráneas, colapsos de cavidades y agua brotando por tabiquerías, enchufes, etc., ofrecen una imagen del poder del agua y de nuestra impotencia ante la desmesurada fuerza de una naturaleza tan vehemente.
1. Bróntides
Las bróntides (del griego bronté, o trueno) son fenómenos acústicos naturales que provienen del subsuelo. Se trata de sonidos de baja frecuencia similares a truenos o explosiones sordas que ocurren sin tormenta eléctrica o actividad sísmica superficial sensible. Su causa exacta puede variar, frecuentemente se asocian con actividad sísmica de muy baja intensidad o microtemblores que no son sentidos por las personas, pero sí generan ondas acústicas al fracturarse el macizo rocoso o por la explosión de aire comprimido atrapado en las cavidades del macizo mientras el nivel de agua y la presión aumentan, especialmente de abajo hacia arriba.
Las bróntides (del griego bronté, o trueno) son fenómenos acústicos naturales que provienen del subsuelo. Se trata de sonidos de baja frecuencia similares a truenos o explosiones sordas que ocurren sin tormenta eléctrica o actividad sísmica superficial sensible. Su causa exacta puede variar, frecuentemente se asocian con actividad sísmica de muy baja intensidad o microtemblores que no son sentidos por las personas, pero sí generan ondas acústicas al fracturarse el macizo rocoso o por la explosión de aire comprimido atrapado en las cavidades del macizo mientras el nivel de agua y la presión aumentan, especialmente de abajo hacia arriba.
Se han reportado en diversas partes del mundo, zonas kársticas de India, Brasil, Suiza, Alemania o España, también en áreas volcánicas por el movimiento de la lava o zonas montañosas de California de manera estacional. En este blog hemos divulgado los estudios realizados en la Loma de Úbeda en Jaén y en la Sierra de El Perdón al sur de Pamplona, ambos en 2013. Uno de los primeros lugares con bróntides estudiados en España fue en Pastrana (Guadalajara) entre 1921 y 1922. El geógrafo Alfonso Rey Pastor describe perfectamente algo similar a lo que se vivió en la Loma de Úbeda o en los pueblos del sur de Pamplona aquel año récord en lluvias. Ahora le ha tocado a Grazalema. Los mecanismos, ligeramente diferentes a los de ahora en los alrededores de la localidad anzaluza, fueron explicados en su momento y forman parte del capítulo 6 del libro Geología y Ciudad.
2. Hidrosismos
Aunque este concepto no se usa habitualmente en geofísica, ha salido a relucir estos días al coincidir las explosiones bajo Grazalema con un enjambre sísmico con eventos de magnitudes mbLg entre 0,9 y 3,6 (entre el 2 y el 9 de febrero) que se extiende desde la Sierra de Grazalema hasta prácticamente la costa de Estepona. Muchos periodistas y líderes políticos se han aventurado a definir estos eventos como hidrosismos, que en la citada semana de febrero de 2026 fueron más de un centenar, incluyendo los fenómenos antes descritos: bróntides, golpes, roturas y colapsos de cavidades del macizo kárstico.
El concepto está mal utilizado intentando explicar, aunque de manera confusa, los procesos geológicos que se producen tanto a escala local como regional. Algunos investigadores han descartado este fenómeno porque según ellos, la mayoría de la actividad sísmica es profunda y no superficial, siendo «solo tres o cuatro» los eventos superficiales. Realmente, desde hace 48 horas, el 75% de la actividad sísmica se encuentra entre 0 y 1 km de profundidad (figura 2).
3. Hidrosismicidad
La hidrosismicidad es una hipótesis científica que sugiere que intensas precipitaciones y condiciones hídricas extremas provocan terremotos al aumentar la presión de los fluidos en el subsuelo, saturando el terreno y cambiando las condiciones tensionales, tanto en superficie como en zonas más profundas, provocando el reajuste y disparo de fallas y fracturas previamente tensionadas. Por lo tanto, los terremotos superficiales así como los profundos y también las explosiones o bróntides, conformarían actualmente un episodio de hidrosismicidad en que las ingentes cantidades de agua acumulada y filtrada podrían estar desestabilizando zonas profundas al igual que lo hace en zonas superficiales.
La hidrosismicidad es una hipótesis científica que sugiere que intensas precipitaciones y condiciones hídricas extremas provocan terremotos al aumentar la presión de los fluidos en el subsuelo, saturando el terreno y cambiando las condiciones tensionales, tanto en superficie como en zonas más profundas, provocando el reajuste y disparo de fallas y fracturas previamente tensionadas. Por lo tanto, los terremotos superficiales así como los profundos y también las explosiones o bróntides, conformarían actualmente un episodio de hidrosismicidad en que las ingentes cantidades de agua acumulada y filtrada podrían estar desestabilizando zonas profundas al igual que lo hace en zonas superficiales.
Las fuerzas isostáticas, la erosión o el levantamiento cortical juegan
un papel fundamental en el cambio de esfuerzos corticales y tarde o temprano la transferencia de esfuerzos
de Coulomb se reparte entre las piezas del sistema (trozos de corteza y fallas). Un pequeño cambio en la presión de poros de agua, debida a
cambios meteorológicos o por el llenado rápido o vaciado de embalses, puede modificar esa transferencia de esfuerzos,
lo cual supone que el agua juega un papel primordial en la configuración
espacial y temporal de la sismicidad (figura 1). Una buena cantidad del trabajo de investigación y divulgación científica sobre agua y terremotos, llevadas a cabo por el autor o en colaboración con otros científicos, puede encontrarse aquí.
Figura 1. Hay tres formas de disparar una falla (cuando el semicírculo toca la recta envolvente) según el criterio de rotura de Mohr-Coulomb: 1) aumentando la presión principal σ1, 2) disminuyendo la presión de confinamiento σ3 y 3) aumentando la presión de fluidos P que reduce la presión efectiva σ1 y la σ3. Hay dos formas de aumentar la presión de poros (caso 3), la natural por lluvias o inundaciones y la tecnológica: embalses e inyecciones de fluidos en las rocas. En todos los casos, las fallas se disparan y provocan sismicidad. Aquí τ define el esfuerzo cortante y σ el normal, sobre el plano (suponiendo que una falla pueda asemejarse a un plano), σ es positivo para la compresión, μ es el coeficiente de fricción y P la presión de poros. Por lo tanto, los terremotos (al igual que los deslizamientos) pueden ser desencadenados por cambios de esfuerzos (∆σ) tanto como por el cambio de presión del agua o de poros (∆P). Las réplicas posteriores se suelen asociar a cambios en los esfuerzos transferidos usando la misma ley. La transferencia de esfuerzos estáticos y la interacción entre fallas, satisfacen un papel de mecanismo físico que puede explicar la formación de enjambres, terremotos compuestos, premonitorios, principales, réplicas; los intervalos pueden ser horas, días, meses, años o décadas.
Es la transferencia de esfuerzos el agente que genera la sismicidad, así que un pequeño cambio en la presión de poros puede modificar esa transferencia de esfuerzos como vimos en los alrededores del embalse de Itoiz (Navarra) entre 2004 y 2012. Además, cuando ocurre un terremoto, éste puede aumentar los esfuerzos de Coulomb entre las fallas colindantes, lo que aumenta a su vez el momento de ocurrencia del próximo. Sobre todo, si la falla sobre la que influye está cerca del esfuerzo de rotura.
El agua, en este caso como en otros ya estudiados, sería el detonante del cambio en la distribución y transferencia de los esfuerzos. En la siguiente figura 2 puede verse la intensidad y la magnitud (arriba) y la profundidad de los eventos (abajo en azul). En la figura 3 la distribución epicentral del enjambre entre el 2 y el 9 de febrero de 2026 hasta las 23:00h. 
Figura 2. Sismicidad al SE de Grazalema 2 a 9 de febrero de 2026 (hasta las 23:00h). Magnitud, intensidad y profundidad. Son 135 eventos entre M0,9 y M3,6 con intensidad máxima de IV. En esa semana se observa: i) Aumento de la frecuencia. ii) Aumento de eventos M<1,5 y iii) Desde 08/02/2026 la mayoría (75%) se dan a 0 km de profundidad con un aumento considerable de los eventos superficiales.
Figura 3. Sismicidad al SE de Grazalema del 2 al 9 de febrero de 2026 (hasta las 23:00h). Localización de los epicentros. Satélite Sentinel-1. Proyecto Copernicus. KMZ del IGN.
Vídeo con explicaciones sobre la diferencia entre bróntides, hidrosismos, hidrosismicidad y los diferentes procesos geológicos que dan lugar a los fenómenos descritos por los vecinos afectados. EITB. EnJake.
