jueves, 13 de diciembre de 2018

ARNAO 185 AÑOS DESPUÉS: LA RESILIENCIA POR LA CULTURA ANTE EL DECLIVE DEL CAPITALISMO FOSILISTA


LA REVISTA ESPAÑOLA. VIERNES 13 DE DICIEMBRE DE 1833

Queridos lectores:

Hoy, 13 de diciembre de 2018 es una fecha simbólica en el devenir de la última organización social que acompaña a la compleja relación que mantenemos con el planeta, con el medio que garantiza nuestra existencia: se cumplen 185 años de una fecha crucial en el desarrollo de lo que conocemos como el último episodio económicamente crecentista de nuestra historia: el capitalismo fosilista nacido en Asturias, concretamente en Arnao

Arnao es símbolo de auge y caída. Tal día como hoy, el 13 de diciembre de 1833 en la publicación madrileña La Revista Española se anunciaba la llegada a Avilés del joven ingeniero belga Armand Nagel, primer director de la explotación de Arnao. La noticia de La Revista Española decía así: “Ha llegado a la villa de Avilés D. Armando Nagel, de nación belga, á explotar las minas de carbon de piedra que hay en aquellas cercanías” (Figura 1). Nagel llegó a Avilés el 25 de noviembre de 1833 y el 20 de diciembre, una semana después de la noticia, se iniciaba la explotación del carbón que llevaría a España al desarrollo fosilista, máquinas de vapor, ferrocarril y barcos de vapor.

Que se diese importancia a este evento es algo muy significativo de lo que vino después, más aun teniendo en cuenta el contexto histórico. España se desangraba en el caos de la primera Guerra Carlista, tal como podemos comprobar en el resto de noticias de la publicación referida, dedicadas al reclutamiento y los preparativos bélicos. Pero, por alguna causa, la presencia en España y las motivaciones de aquel joven ingeniero llegado desde Lieja se consideraron relevantes para el destino de una España a la que un grupo de intelectuales e inversionistas querían desarrollar a la manera británica, tal y como explicara Jovellanos unos años antes.

La noticia resulta premonitoria: lo que podría no haber sido más que una anécdota intrascedente entre páginas bélicas acabó convirtiéndose en el motor del desarrollo industrial del siglo XX en España, de la consolidación del capitalismo fosilista y en el símbolo de su declive y también hoy de su resiliencia a través de la cultura tras décadas de abandono y ruina.

Figura 1. "Ha llegado a la villa de Avilés D. Armando Nagel, de nación belga, á explotar las minas de carbon de piedra que hay en aquellas cercanías”.

La fecha no deja de ser simbólica, porque cuando ya no queda prácticamente minería del carbón en España, ya que en 2019 se habrán cerrado todas las explotaciones subterráneas de este combustible fósil, y sólo quedará una a cielo abierto según la Decisión 787 de la UE para el cierre de todas las explotaciones “no competitivas”, la transición energética que hoy tiene hasta un ministerio no es más que un enigma.

Lo que va a venir y que en este blog hemos recalcado, es la práctica imposibilidad física de cimentar una organización social de corte mercantilista y constantemente creciente sobre Tasas de Retorno Energético (TREs) decrecientes y abocadas a ser mucho más bajas de las que nos proporcionaron los materiales geológicos que representan los combustibles fósiles. Al menos no hay en el horizonte nada parecido y éstas, las energías renovables, aparte de ser fósil-dependientes tanto desde la extracción de minerales necesarios para su desarrollo como durante su implantación y mantenimiento, son intermitentes y mucho más pobres.

No se hicieron los deberes a tiempo y los flujos energéticos con altas tasas de retorno que nos propiciaron aquellos productos —fruto de la fotosíntesis y de la tectónica de placas— serán progresivamente sustituidos por otros flujos captados mediante tecnologías más modernas, pero mucho menos densos energéticamente, más caros, intermitentes. Y es que no nos queda más remedio: los combustibles fósiles son un recurso finito que hemos quemado como si no hubiese un mañana, y su uso tiene efectos secundarios sobre las corrientes que alimentan nuestros cuerpos-vórtices. Hoy ya estamos pagando las consecuencias de construir hasta la mitad de las moléculas de nitrógeno de nuestros cuerpos-vórtices a partir de las muy aceleradas y sofisticadas transformaciones de los hidrocarburos.

Antonio Aretxabala
Pamplona 13 de dciembre de 2018

Podéis leer el artículo completo titulado "Arnao observando el declive" en la revista 15/15\15:

ARNAO OBSERVANDO EL DECLIVE

Figura 2. ARNAO COAST  a la izquierda y Museo de la Mina de Arnao asomando al Cantábrico.

Figura 3.
Busto de Philippe Cousteau. Al fondo Arnao.
En Arnao, Concejo de Castrillón, Asturias, además de visitar la única mina de Europa bajo el mar (en el centro el castillete, Museo Mina Arnao, Figura 2) de las dos que quedan en el planeta, de vivir las tremendas sensaciones que evocan los trabajos agotadores de nuestros antepasados, quienes nos dejaron un mundo próspero en crecimiento lleno de energía (fósil) y vivir el nacimiento del ferrocarril o el transporte internacional a vapor, podemos hacer muchas otras cosas...

En la misma playa de Arnao además de darnos un baño, practicar deportes acuáticos o tocar miles de fósiles de formas extravagantes del Devónico, podemos aprender con sus paneles explicativos mientras damos un paseo por los acantilados o por la vieja carretera hasta el Museo de Anclas Philippe Cousteau y disfrutamos de una exposición temática al aire libre.

Se trata de en un marco natural (La Peñona) que resalta las fuerzas de la naturaleza y su relación con el ser humano (Figura 3). También podemos tomar un vermú, unos blancos insuperables o unas cañas en un ambiente lúdico en la terraza del Arnao Coast (Figura 2). ¿Te lo vas a perder?

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