lunes, 16 de octubre de 2017

#ARDEGALICIA #ARDEASTURIAS #ARDEPORTUGAL #ARDECANTABRIA ¿Y EL CAMBIO CLIMÁTICO?


BAYONA, PONTEVEDRA, ATARDECER DEL 15 DE OCTUBRE DE 2017 (FOTO: MANUEL FILGUEIRA)


Octubre de 2017. Con más de 400 incendios desde Portugal hasta Cantabria se cargan las tintas en la acción de los pirómanos e incluso el Presidente de la Xunta acusa a Portugal. A la Tierra no se le puede pedir más.

Esta es la manera en que hemos traído a nuestra casa a este invitado al que hemos llamado ‘cambio climático’, pero que no venía solo, de la mano traía la destrucción de la Biosfera, en términos económicos: la deuda.



¡Qué gran oportunidad para prepararnos y concienciarnos de la amenaza del Cambio Climatico! Ningún medio ha llevado a expertos que adviertan de una planificación futura acorde con la realidad ambiental que ya tenemos aquí, y la Península Ibérica aparece en todas las publicaciones científicas como una de las zonas más vulnerables del planeta.

Octubre de 2017. Con más de 400 incendios desde Portugal hasta Cantabria se cargan las tintas en la acción de los pirómanos e incluso el Presidente de la Xunta acusa a Portugal. A la Tierra no se le puede pedir más.

Sin embargo:

- El abandono del mundo rural, la falta del ancestral mantenimiento adecuado, el envejecimiento de la población y la tradición europea (figuras 4 y 5) de quema de maleza perviven en las zonas más afectadas (hace dos semanas que había incendios, ver figura 5).

- Seis meses apenas sin lluvia (ver figura 1).

- Una noche con cerca de 30°C en octubre en el norte peninsular (ver figura 1).

- Fuertes vientos de los restos del único huracán de la historia que llegó a categoría 3 en el Atlántico oriental trayendo masas de aire caliente hasta zonas tan septentrionales como las islas británicas (figura 2).

- Un monocultivo (eucalipto) con impactos negativos en la edafología, evapotranspiración, biodiversidad y dinámica hídirca, además de ser una especie altamente inflamable (figura 3).

- Las dotaciones insuficientes de expertos en cuanto a gestión del fuego y privatización del servicio (unos 60.000€/hora), un "negocio de amiguetes" típico de lo que ya nos tienen acostumbrados los políticos españoles.

- El desconocimiento de la población (incluidos los dirigentes) sobre cómo actuar de manera individual y colectiva, una cultura que salva vidas.

- La pretensión de la Xunta de que ayude la población inexperta tras despedir a casi medio millar de profesionales, una declaración irresponsable de manifiesta inutilidad pública. Más grave aún es el absoluto delirio de que hay grupos organizados dedicados al "terrorismo incendiario", una manera bsatante grosera de "echar balones fuera" inadmisible en una administración pública; contradice las investigaciones de los forenses, guardia civil o fiscalía.

El #CambioClimático es una realidad que no se puede obviar ni parar, será cada vez más violento e intenso (figura 5) y ya deberíamos estar preparando las herramientas para su impacto ineconómico: #Cultura, #Ciencia y #Urbanismo.


LOS INCENDIOS DE OCTUBRE DE 2017 EN CADENA COPE:
CONVERSACIONES CON ATENEA. CADENA COPE (A PARTIR DEL MINUTO 8):


Figura 1. Gráfica estadística para precipitaciones y temperaturas anuales de la comarca de Vigo. Sin negar la acción del viento, del combustible que suponen los eucaliptos, la acción de los pirómanos y las nefastas políticas arriba apuntadas, cualquier acción coordinada por pirómanos (en un octubre habitual  con unos 240 mm de lluvias frente a ninguna, y temperaturas máximas de 17ºC frente a 30ºC) hubiese estado condenada al fracaso.


Desde la comunidad científica damos voces de alarma, pero nuestros Gobiernos y burocracias sufren una sordera que se traduce en la más absoluta inactividad (figura 2). El crecimiento económico se ha ido afianzando como el objetivo central del esfuerzo humano en este insólito planeta. Su motor ha sido el suministro de energía fósil fácil de obtener, la sangre geológica que ha movido y aún a duras penas mueve la economía mundial, pero con un grave inconveniente: la acumulación de emisiones de gases de efecto invernadero a causa de la combustión de ingentes cantidades de combustibles fósiles.

Lo hacíamos porque podíamos, porque la energía estaba tan a mano que era fácil su extracción, refinado y transporte, tres actividades que también requieren de energía para poder culminar y contribuir a nuestro desarrollo tecnológico, la agricultura, la sanidad, el bienestar, la cultura. El homo tecnologicus que aún habita este extraño planeta fue posible gracias al carbón, al petróleo accesible o al gas natural, energía solar fósil, acumulada hace millones de años y que nos hemos “ventilado” en unas décadas.

Pero el suministro que mueve nuestra maquinaria ya no está tan a mano, el coste energético y por lo tanto económico de la extracción, refinado y transporte es tan alto y con tantos efectos nocivos que el bienestar, la cultura, la sanidad, se resienten. Esta es la manera en que hemos traído a nuestra casa a este invitado al que hemos llamado ‘cambio climático’, pero que no venía solo, de la mano traía la destrucción de la Biosfera, en términos económicos: la deuda.


Figura 2. Un día histórico en el planeta Tierra, el 16 de octubre de 2017. El huracán Ophelia que alcanzó categoría 3 frente a las costas de Europa supone un acontecimiento hasta ahora desconocido, alcanzando zonas tan septentrionales como las islas británicas, ya como tormenta tropical.


Ya somos un tercio de la población del planeta la que está expuesta a condiciones climáticas con olas de calor letales (figura 2). Las represas y los embalses que ha construido el hombre, son mayores emisores de gases de efecto invernadero de lo que creíamos, en especial de metano por descomposición de la materia orgánica que aportan los ríos. No existe tampoco una coordinación ni una ordenación del territorio y los pueblos en muchas localidades de Portugal, Galicia, Asturias o Cantabria están cercados por eucaliptos, algo que aumenta el riesgo para la población en caso de incendio.

La biodiversidad aumenta en proporción a la superficie cubierta por bosques autóctonos, incluida la presencia de peces en ríos y embalses. Los ríos y regatos con mayor presencia de eucaliptos en sus ecosistemas tienen una mayor probabilidad de secarse completamente en verano, según concluye el estudio realizado por el Laboratorio de Ecología Evolutiva y de la Conservación (Ecoevo) de la Universidad de Vigo.

Este aspecto es “muy relevante”, según los autores de esta investigación, porque indica que la tendencia a un cambio climático global hacia ambientes más secos podría agravar el problema, por otra parte bien conocido, ya que los árboles de crecimiento rápido como los eucaliptos consumen mucha más agua que las especies autóctonas participando de ciclos de reposición de agua, materia orgánica, y evapotranspiración disarmónicos y disruptores de los ecosistemas locales.

La segunda ley de la termodinámica es inapelable: la energía ni se crea ni se destruye, se transforma, y lo hace en una sola dirección: de disponible a no disponible, se disipa en la atmósfera y los océanos. No es la atmósfera nuestro único basurero favorito, los océanos mantendrán más toneladas de plástico que toda masa de vida marina en un par de décadas. También nuestros cuerpos lo son.

Figura 4. Hectáreas dedicadas al cultivo del eucalipto en la Península Ibérica.

Figura 5. Incendios en el área mediterránea la primera quincena de octubre de 2017 tras una sequía histórica en la zona. ¿Está el "terrorismo incendiario" al que apunta el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, detrás de semejante catástrofe? Fuente: Global Forest Watch Fire VIIRS y MODIS (NASA)



4. URGE UNA NUEVA ACTITUD ANTE EL CAMBIO CLIMÁTICO

domingo, 10 de septiembre de 2017

EL TERREMOTO DE CHIAPAS, MÉXICO, DEL 8 DE SEPTIEMBRE DE 2017 (M8.1) LUCES Y SOMBRAS


Figura 1. Zona epicentral del terremoto M8.1 del 8 de septiembre de 2017 (USGS).


En 2012 México dio una lección. Hoy más de 90 muertos, centenares de heridos y cerca de dos millones de personas sin suministros, nos recuerdan que no podemos luchar contra la naturaleza y vencerla, pero sí trabajar por mejorar nuestro entorno y modo de vida adaptándonos también a un medio a veces vehemente, pero que también es el que garantiza nuestra propia existencia. 


1. EL TERREMOTO DEL 8 DE SEPTIEMBRE DE 2017

El 8 de septiembre de 2017 a las 4:49h UTC, en la costa de Chiapas, en México, se produjo un terremoto como resultado del deslizamiento de alguna falla normal de profundidad media. Realmente la resolución de los mecanismos focales no aclara del todo si el terremoto se produjo en un falla que se hunde ligeramente hacia el SE o en un falla de inmersión bastante pronunciada con un desgarro NO-SE. 

En cualquier caso, la placa de Cocos colisiona y converge con América del Norte a una velocidad de aproximadamente 7,6 cm/año en dirección NE. La placa de Cocos se introduce por subducción por debajo de América Central en la conocida como "Trinchera de América Central" unos 100 km al SE de donde se produjo el desgarro. Tanto la localización, como la profundidad (unos 70 km) y el mecanismo de falla normal de este terremoto indican que es muy probable que se trate de un evento ligado a un accidente intraplaca, dentro de la propia Placa de Cocos que se hunde.


Figura 2. Área de desgarro y réplicas (USGS).
Normalmente los terremotos se representan como puntos en los mapas (figura 1), sin embargo los terremotos de este tamaño se describen mucho más acertadamente como deslizamientos de un área de falla extensa. 

Los eventos de falla normal del tamaño del terremoto del 8 de septiembre de 2017 (M8,1) son típicos del desgarro de superficies de alrededor de un área de 200 km de largo por 50 km de ancho, la cifra exacta de la prufundidad dada por ejemplo por el USGS (69.7 km) es por lo tanto una solución orientativa de varios datos (figura 2).

En los últimos 100 años, esta zona ha vivido otros ocho terremotos de escalas mayor de 7, la mayoría en la zona de subducción al SE del evento del pasado 8 de septiembre, cerca de la frontera México-Guatemala. Ninguna registrada fue superior a M7.5. 


El terremoto M7.4 en Guatemala en noviembre de 2012, resultó en al menos 48 muertos y más de 150 heridos con daños significativos cerca de la costa.

Figura 3. Epicentro del terremoto del 7 de noviembre de 2012 M7.4 Más info aquí.

Es interesante cómo se sintió en el la ciudad de México D.F. una vez más, pues en círculos de expertos es conocido el efecto "caja de resonancia" del área metropolitana sobre una base cuaternaria y de rellenos; una zona de amplificación de las ondas sísmicas, como sucedió por ejemplo en 1985 y estimuló una colaboración internacional de sus mejores técnicos y científicos en la comprensión de los fenómenos sísmicos.

México desde aquel 19 de septiembre de 1985 ha colaborado con la comunidad internacional activamente elaborando ejemplares planes de prevención, excelentes estudios sobre la distribución del territorio acorde con el tipo de riegos esperables, especialmente los sísmicos, una mejora considerable de los sistemas constructivos y una pedagogía de la cultura sísmica que salva vidas.

Dentro de los actos celebrados para conmemorar el 27 aniversario de la tragedia más grande jamás sufrida por México, el presidente Calderón afirmó con entereza: "... la tragedia de 1985 suscitó la respuesta unificada de un pueblo que nunca se rinde ante la adversidad, así sea tan grande como la de aquella mañana. Un pueblo que siempre, siempre encuentra el camino que le permite salir adelante...". Comentó además que "... un legado de la tragedia no fue el abandono, sino que de esta dolorosa experiencia, más que la apatía o la indiferencia, el mayor legado fue la unidad ante la tragedia, el sentido de pertenencia a una comunidad y a un gran país; la importancia de tendernos unos a otros la mano y, desde luego, la conciencia de tomar medidas preventivas para proteger la vida frente a la posibilidad de cualquier desastre...".


2. HISTORIA Y RESILIENCIA

En mi reciente viaje en mayo y junio de este 2017 a México para impartir una serie de cursos sobre Urbanismo y Geología, en la Facultad de Ingeniería Civil de la UANL en Monterrey, en el Estado de Nuevo León, pude comprobar la importancia que se le da a los fenómenos naturales como terremotos, deslizamientos, inundaciones, etc., a la hora de distribuir el territorio acorde con la realidad geológica y la dinámica del medio, dentro de los más modernos estándares internacionales, pero también la poca importancia que se le otorga desde las instituciones estatales y municipalidades más pendientes de valores económicos del territorio (figura 4).

Así es como se labraron muchas desgracias en el mundo entero. Articular buenas leyes basadas en el estudio científico para luego cumplirlas o no según convenga, sigue siendo un factor de desastre en México, en EE.UU. o en España.

Figura 4. Con varios profesores del Departamento de Geología y zonificación de la UANL (Monterrey) impartiendo un curso sobre urbanismo y dinámica del medio. La foto está tomada en una visita realizada a la Presa Rompepicos, proyectada para evitar las inundaciones catastróficas periódicas en buena parte de la ciudad de Monterrey. De momento su funcionamiento ha sido ejemplar tras el paso de varias tormentas y huracanes. Rompepicos se creó con la finalidad de ir dosificando las corrientes de agua que bajan de la Huasteca al río Santa Catarina y evitar las severas inundaciones, como las que ha sufrido la ciudad de Monterrey en las últimas décadas. El Cambio Climático estuvo en la mente de los proyectistas durante los estudios previos. Tras la catástrofe que se registró en 1988 a causa del huracán Gilberto, que dejó graves estragos en Nuevo León, nació la iniciativa de construir una presa que regulara el flujo de agua que baja de la Sierra Madre hacía la ciudad. Se inauguró en 2004, un año después vino la primera prueba con el huracán Emily y en 2010 con Alex. Se han evaluado como muy positivas y resilientes ambas experiencias. Nuevo León es una de las zonas con menos actividad sísmica de México, aún así en los planes urbanísticos de Monterrey se contempló esta realidad que saltó a la actualidad en los últimos años con varios terremotos M 4-5 ligados a las actividades de extracción de hidrocarburos no convencionales por medio de fracturación hidráulica (fracking).

En 1985, en la enorme y populosa Ciudad de México prácticamente nada ni nadie estaba preparado para una situación tan trágica; los elementos de rescate fueron insuficientes, se había vivido unos años antes, en 1957 "el terremoto del ángel", que sacudió México con una magnitud M7,9. El epicentro estuvo muy cerca de Acapulco. 

En la capital murieron más de 700 personas, casi 3.000 resultaron heridas, miles de edificios quedaron en ruinas, y la emblemática Victoria Alada del Paseo de la Independencia se desplomó. Pero en 1985 los bomberos, extasiados, salvaron a miles, y sí, fueron miles las personas atrapadas entre los escombros; fueron miles las personas que volvieron a nacer gracias al acto solidario de sus conciudadanos. Muchos, guiados por ese humano impulso que sale del alma lucharon hasta la extenuación, una vida salvada era el mayor de los regalos del cielo. México entonces dio al mundo una lección de solidaridad, una lección del corazón, todos lo vimos por las televisiones. La participación de la sociedad civil fue fundamental para amparar a la ciudad del trauma en que se encontraba inmersa, vimos a Plácido Domingo buscando a sus familiares, cuatro de ellos perecieron bajo las ruinas de aquella ciudad infernal, como tantos otros compañeros del arte, Rockdrigo, Frederik Vanmelle y muchos más.

Posteriormente, México fue resurgiendo de sus escombros, las políticas preventivas fueron ejemplares, y dieron otra lección, pero esta vez con la cabeza y para las cabezas. El sismo de 8,1 grados de 1985 había dejado una herencia de casi 15.000 edificaciones destrozadas y más de 100.000 viviendas sufrieron algún tipo de daño, principalmente en las delegaciones Cuauhtémoc con un 56%, Venustiano Carranza el 18%, Benito Juárez 17% y en las otras delegaciones el 13%. La cifra oficial de víctimas no estuvo nunca clara pero, se especula que pudo haber entre 10.000 y 40.000 muertos.

El 20 de marzo de 2012, cuando un terremoto de escala 7,8 con epicentro en el estado de Guerrero volvió a sacudir al país y a México D.F., algo había cambiado, esta vez no hubo muertos (se contabilizaron dos muertes, una por infarto y otra por caída de ladrillo), unos pocos heridos, y leves daños materiales, además después de dos réplicas destacables de 5,0 y 5,3. Entonces escribí este artículo a petición de ABC: "México ha dado una lección". Miles de personas en la capital, como ha sucedido esta vez tras desarrollar un avanzado sistema de alertas, después de reaccionar como aprendieron desde pequeños, salieron a las calles muy asustadas. Pero las lecciones ya se habían materializado, ya habían penetrado en lo más profundo de cada mexicano y automáticamente los resortes pedagógicos se accionaron, tras 32 años, las lecciones dieron su fruto. Sin embargo aún queda mucho por aprender y por trabajar.


3. PERO EL CAMINO HACIA LA EXCELENCIA NO ES FÁCIL

Esta vez, el pasado viernes 8 de septiembre, con el ya denominado "terremoto del siglo" no hizo falta que sonaran las alarmas instaladas en las ciudades. Sonaba ya con potencia el temblor bajo los pies de la ciudadanía, temblaron y se rompieron las ventanas, las farolas, el asfalto... La zona más pobre del país, en esa extraña elección de la naturaleza empeñada siempre en golpear donde más daño puede hacer, veía derrumbarse los edificios.

Más de 90 muertos, centenares de heridos y cerca de dos millones de personas sin suministros nos recuerdan que no podemos luchar contra la naturaleza y vencerla, pero sí trabajar por mejorar nuestro entorno y modo de vida adaptándonos también a un medio a veces vehemente, pero que también es el que garantiza nuestra propia existencia.

Es de destacar una foto en la era de las RR.SS.: se trata de un edificio público de la localidad de Juchitán que muestra un amasijo de escombros sobre el que se mantiene erguida la bandera nacional, se convirtió en viral en muy poco tiempo. Allí murieron 17 personas y colapsaron más de un centenar de edificios. La instantánea motivó rápidamente el espíritu de lucha de muchos mexicanos. En Twitter aparecieron diversos comentarios: “¡Vamos México!”, “México siempre en pie! Bandera en alto. Viva México!”, “México en pie. No desfallezcamos”... Un poco después se indicó que esa bandera fue puesta por un ciudadano afectado por el fuerte sismo que estaba tratando de rescatar personas entre los escombros. “La puso un señor, pero fue un tuit muy emotivo”, apuntó en su mensaje la usuaria con captura del momento.

Figura 5. Foto viralizada en RR.SS. tomada en Juchitán

 4. LAS LUCES DE TERREMOTO 

ARTÍCULO: LA SISMICIDAD: ALGO MÁS QUE UNA TRANSFERENCIA DE ESFUERZOS

Como en otras ocasiones y como ya hemos tratado en este blog, minutos antes y mientras se sucedió el terremoto del 8 de septiembre en México, se observaron luces conocidas como "luces de terremoto". Es un fenómeno bien conocido desde la antigüedad hasta nuestros días. Una de las primeras descripciones del fenómeno fue dada por el estoico Publius Cornelius Tacitus (Tacito), quien en su Annalium describió que en el terremoto de la ciudad de Achaian, en 373 a.C. fueron vistas unas luces. Cita el terremoto del 17 d.C. que destruyó 13 ciudades del Asia Menor, bajo el consulado de Cecilio y Pomponio. Se vieron flamas inmensas al momento del terremoto.

Todas las teorías científicas sobre las causas de los sucesos sísmicos, volcánicos y tectónicos, se han concebido como si el movimiento espacial de la materia mineral fuera el único acontecimiento a tener en cuenta. No es de extrañar que ninguna de las teorías, hasta ahora, haya resultado realmente satisfactoria incluso para el pensamiento de orientación más mecanicista. En realidad, lo que sucede por ejemplo en Solfatara no son fenómenos de un tipo muy diferente al relacionado con la actividad sísmica de la Tierra, y éstos deberían ser tomados en cuenta por igual.

Se trata de una peculiar, casi aterradora, decoloración intensa del cielo y, para aquellos familiarizados con ello, es un signo seguro de un terremoto inminente en algún lugar cercano. Este fenómeno nos enseña que un cambio en las condiciones de la Tierra, se traducen en un movimientos violentos de su corteza, afectando a una región de muchas más formas que haciéndolo sólo sobre las capas subterráneas donde se suelen dar las causas de los eventos puramente mecánicos. Ya son muchos los testimonos al respecto, youtube está lleno de ellos.

El ser humano no se excluye de experimentar directamente la naturaleza supra-espacial de los movimientos sísmicos; en la vida de Goethe hay un claro ejemplo de esa intuición. El escritor y científico germano lo manifestó con el terremoto de Messina de 1783, de ello informó su secretario Eckermann, quien se enteró de la historia por un anciano que había sido ayudante de cámara de Goethe en aquel momento. Su extensa obra científica incluye tratados de botánica, geología, mineralogía, etología, anatomía, etc. 

Esto es lo que el anciano, a quien conoció Eckermann por accidente un día cerca de Weimar, le dijo:

  "...Una vez Goethe me llamó en medio de la noche y cuando entré en su habitación vi que había arrastrado su cama de hierro a la ventana y estaba acostado allí, contemplando el cielo me preguntó: ¿no has visto nada en el cielo? y cuando contesté "No", me rogó que corriera a través de la ronda y preguntara al hombre de guardia si había visto algo. No se había dado cuenta de nada, y cuando volví me encontré al maestro que seguía en la misma posición, mirando al cielo. Escucha, dijo, este es un momento importante, ahora está habiendo un terremoto, o enseguida va a tener lugar uno. 

Entonces él me hizo sentar en la cama y me mostró en el cielo por qué signos sabía esto. Cuando le pregunté, acerca de las condiciones meteorológicas, Goethe dijo: ha sido un día muy soleado, muy tranquilo y bochornoso. Hay que creer en Goethe, para él sólo era una cuestión del tiempo, porque al final las cosas siempre ocurrían como él decía que lo harían...". 

Al día siguiente Goethe relató sus observaciones en la corte, algunas mujeres y hombres murmuraban sobre lo que llamaban "los sueños de Goethe", pero el duque y otros presentes le creyeron. Unas semanas más tarde la noticia llegó a Weimar, en esa noche (5 de abril de 1783) parte de Messina había sido destruida por un terremoto..."

No hay ningún registro por el propio Goethe sobre la naturaleza del fenómeno percibido por él durante aquella noche, a excepción de un breve comentario en una carta a la señora Stein, escrita al día siguiente, en ella afirma haber visto una luz "en el norte del sureste de un carácter extraordinario", lo que le hizo temer que "un terremoto habría tenido lugar en alguna parte".

Los informes posteriores de sus biógrafos, nos llegaron como que posiblemente no habría habido ningún fenómeno exterior perceptible; en absoluto, lo que Goethe debió creer que estaba viendo con sus ojos corporales fue además la proyección de una experiencia puramente suprasensible, intuitiva, pero no por ello, como está testificado, menos objetiva.


Figura 6. Luces de terremoto en 8 de septiembre de 2017.

martes, 29 de agosto de 2017

DECLIVE GLOBAL Y SOLIDARIDAD. UN AÑO DE LA CRUDA REALIDAD




El siglo XX desarrolló formas de gobierno firmes, decididas y que dispusieron de poderes fuertes para ser capaces de mantener el orden; un flujo de energía abundante, creciente y accesible lo hizo posible.

Hoy todo eso se esfuma con el declive energético y las únicas maneras de asegurarlo son una decidida apuesta por la cultura y cambio progresivo hacia un orden social acorde con las nuevas circunstancias, o en su caso alguna clase de totalitarismo.

Los conflictos del siglo XXI se diferencian de otros anteriores, incluidas guerras entre Estados, porque ahora éstos se están produciendo entre los ciudadanos y sus propios gobiernos.

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Hace unos años, al comienzo de este blog, casi no abarcábamos problemas de índole internacional, pero siguiendo el espíritu del mismo, y sin perder de vista el pilar fundamental de su fundación: la resiliencia de las comunidades, hay un tema que a golpe de presencia en nuestras vidas fue adquiriendo notoriedad, sobre todo a partir de la segunda mitad de 2014 coincidiendo con la caída de en los precios del barril de crudo que nuca se recuperó. Hablamos de la inestabilidad global internacional, la inestabilidad sistémica que afecta a los estados, a las economías, a los precios de las materias primas, a las políticas paliativas de desastres naturales, en especial los propiciados por el cambio climático, a las relaciones afectivas...


1. HA PASADO UN AÑO DEL ESTRENO DE LA CRUDA REALIDAD

El pasado 12 de agosto se cumplió un año del estreno de "LA CRUDA REALIDAD" y las cuestiones entonces tratadas han seguido el camino entonces previsto, en algunos casos se agudizan ciertos problemas de suministro de materias primas y una ligera caída en el transporte; en este tiempo incluso estamentos internacionales como la Agencia Internacional de la energía AIE, un órgano de la OCDE que asesora a los gobiernos en la materia de recursos energéticos, han dado la razón a quienes intentábamos advertir del problema inminente con los recursos energéticos y minerales, el cambio climático y el denominado "orden social".


Figura 1. Según la AIE la oferta de energía primaria que somos capaces de poner en el mercado en forma líquida comenzó en 2015 un ligero declive (es probable que fuese en la segunda mitad de 2014). Hacia el año 2018 la demanda sobrepasará a la oferta. Como hay una tremenda falta de inversión que parece alargar su sombra durante 2017 y más allá ya que no es rentable invertir en petróleo a 50 $/barril, extrayendo de lugares cada vez más costosos y de peor calidad, se produciría un repunte de precios que sólo podría ser compensado por un aumento de la producción o una caída de la demanda. En la AIE dan por supuesto que se producirá un aumento de la demanda y que ésta llevará a un aumento de la inversión que estimularía al petróleo de fracking en un nuevo auge, aunque ya sabemos que esta ruinosa técnica decae a ritmos de entre el 5% y el 10% anual en los mejores yacimientos norteamericanos, sobre todo desde 2015, por ejemplo Bakken se ha vuelto un escenario de quiebras en cadena. La AIE (OCDE) muestra la solución del problema: cuando los precios del petróleo vuelvan a ser altos entre 2018 y 2020 se producirá una caída de la demanda por el único itinerario que conocen los países occidentales no productores de petróleo: la destrucción de la actividad económica y su consiguiente recesión, nada nuevo que no conozcamos en casa cuando el precio del petróleo sube. Es decir, la propia OCDE está preparando a los gobiernos del cambio o de lo de siempre para afrontar una recesión que no tiene por otro lado, nada que no se conozca y que ni siquiera el problema energético podría disparar, sino que antes puede hacerlo la crisis de deuda. La respuesta local siempre ha sido la misma, con o sin cambio: destrucción de empleo y recortes en sanidad, cultura, educación, atención social, etc.

El mundo vive un recrudecimiento de las tensiones en toda actividad planetaria y la difícil coyuntura financiera aumenta las posibilidades de agresiones bélicas, terrorismo casero y control de las libertades ¿Cuáles son entonces los síntomas y cuáles las causas para poder tomar decisiones acertadas? Precisamente desde hace años, comentábamos que los conflictos del siglo XXI se diferenciaban de otros anteriores, incluidas guerras entre Estados, porque ahora éstos se están produciendo entre los ciudadanos y sus propios gobiernos. No hablamos sólo de Siria y una guerra alentada para esquilmar recursos o posicionarse en el control de los mismos, ni de Cataluña, salvando las grandes diferencias, en tensión permanente con el Estado al que todavía pertenece, pero bajo este inevitable paraguas podemos contemplar que las relaciones entre las personas se vuelven cada vez más violentas.

El término “tercera guerra mundial” no ha quedado en el ámbito de la ficción, afirman tantos y tantos expertos. En ese sentido destacan que el conflicto global se está originando por la crisis financiera mundial y enfrentará a coaliciones formadas sobre la base de preferencias de los países acerca del orden mundial: un modelo de dominio de los países desarrollados que no se quiere abandonar y un modelo de mundo multipolar desglobalizado.

Como comentamos más arriba la caída en los precios del crudo aparece como la manifestación de algo más profundo a lo que no se le ha dado la importancia que merece, pero es fundamental comprender que sin ser la única explicación del gran problema de esta crisis cada vez más violenta, sí supone un importante factor de desestabilización, dado que es el pilar fundamental de la actividad económica global tal cual ha regido el devenir de nuestra cultura tecnológica-industrial desde la segunda guerra mundial.

Según algunos "expertos" la caída de los precios de finales de 2014 se debe a la abundancia de crudo impulsada por las nuevas tecnologías como el fracking o nuevos refinados más eficientes. Según otros también "expertos" lo que hay es una guerra de poder y precios cuyas armas son financieras, una guerra contra ciertos países con motivos variopintos, Arabia Saudí, contra Irán, Rusia contra EEUU, varios viceversas e incluso EEUU contra todos "los malos", incluida la recientemente desaparecida de los medios Venezuela (el país con más reservas probadas del mundo, aunque sea de baja calidad), con sus armas estrella representadas primero por el fracking y después por la revolución del fracking 2.0 y la progresiva sustitución de energía fósil por energía renovable en algunos procesos, además de la financiación de grupos radicales donde parezcan necesarios para acceder a los ansiados recursos energéticos.

Otros analistas más avezados ya se dieron cuenta hace muchos años de un hecho incontestable: la energía es un precursor de la actividad económica y no un mero producto sometido a leyes de oferta y demanda. Los momentos históricos de crecimiento, euforia tecnológica y social coinciden con incrementos en el gasto de energía, una tónica que ha vivido con el homo sapiens en todas sus organizaciones sociales desde la salida de las cuevas hasta la revolución del fracking 2.0, salvando momentos puntuales de guerras o colapsos de civilizaciones, o ambas cosas.

LA CRUDA REALIDAD (AITOR IRUZKIETA)


2. LLAMANDO A LAS COSAS POR SU NOMBRE

Y he aquí que nadie quiere llamar a las cosas por su nombre, pero bajo esta perspectiva histórica energética vivimos ya una guerra global y vivimos tiempos de colapso. La primera la está viendo y percibiendo muy de cerca una buena parte de la ciudadanía, tan sólo hay que asomarse a los medios aquí o allá; pero el colapso de nuestra organización social actual está pasando más desapercibido por la cantidad de antídotos temporales y parches usados en su disimulo.

Los grandes centros hoy considerados creadores de ideas y tendencias son o están en manos de los partidos políticos, que a su vez deben actuar con pleitesía y sumisión hacia las grandes corporaciones empresariales y bancos que los mantienen; también dueños de los medios de comunicación de masas. A ninguno le interesa comenzar a asumir que la última organización social que nos ha hecho crecer y evolucionar está en franca decadencia y que por sus características específicas, el denominado capitalismo global es capaz de fagocitarse a sí mismo en estado terminal tan sólo por cuestiones de índole geológica. Explicar la crueldad no da votos. Sin embargo es la única manera de afrontar lo que viene porque o damos entrada a la cooperación o se instalará algún tipo de solución totalitaria.

No se es consciente en la clase dirigente del hecho científico inevitable, concretamente geológico, absolutamente innegociable, de que partes vitales de nuestra compleja sociedad, van a dejar de funcionar rápidamente a medida que el petróleo escasee. Idea por otra parte que no consigue entrar en las mentes esculpidas y formadas en un mundo en constante expansión y crecimiento y moldeadas con la modernidad industrial, pero un mundo abocado a esta inapelable descomplejización que ya vivimos, fenómeno social que incluso provoca un rechazo irracional y violento. El peligro consiste en meterse en callejones sin salida que habrá que desandar como sociedad con el costoso gasto de energía adicional que ello conllevará. Pero aún más peligroso será el enorme descontento y frustración social, caldo de cultivo para legitimar la vuelta de regímenes de extrema derecha en la falsa promesa de volver a un pasado lleno de optimismo, aunque ello conlleve la privación de los recursos más básicos o de derechos humanos elementales para amplias bolsas de población.

Volviendo a la energía como precursor de la actividad económica, tenemos que dar la razón a algunos de los "expertos" pero de manera parcial. Es verdad que estamos a las puertas de producir casi cien millones de barriles diarios de cosas que llamamos petróleo, bajo esta perspectiva nunca antes hemos dispuesto de tanta energía o capacidad de hacer trabajo, pero entonces algo falla tras una década de crisis, y las perspectivas no son precisamente optimistas por mucho que los voceros de los interesados en no resolver el problema lleven vendiéndonos brotes verdes, luces al final del túnel o varios fines de la crisis desde 2007.

El problema es que cada vez es más difícil obtener la energía que haga el trabajo de complejización y expansión de nuestra economía y nuestra sociedad, simplemente porque una parte muy importante ya de esa energía está siendo usada para conseguir la propia energía, hasta el punto que ciertas actividades denominadas de extracción de energía no lo son, sino que los gastos ingentes de energía utilizada para extraerla convierten esa actividad en un sumidero. El fracking es una de ellas. La mayoría de energías denominadas renovables no pueden ofrecer la densidad y capacidad de trabajo que brindó el nunca mejor llamado oro negro. Éstas no garantizan la continuidad de nuestro estilo de vida consumista y derrochador y probablemente nunca lo consigan.

Como era de esperar, paralelo a este fenómeno puramente geológico se produce el efecto contrario al esperado: la descomplejización de nuestra sociedad que está diseñada para el crecimiento continuo (y por lo tanto complejización creciente); así que el maquillado de indicadores como el PIB para enmascarar la cruda realidad vienen inevitablemente acompañados por la pérdida de poder adquisitivo de la gran mayoría, así como de una exclusión social cada vez más aguda, el incremento de la violencia global y el terrorismo casero, etc., todos son efectos colaterales, nada tienen que ver con religiones o culturas étnicas, no entraremos en algo tan obvio.


3. TIEMPOS DE CAMBIO, PERO MUY ACELERADO...

Vivimos tiempos en que lo local se impone a lo global, es pura lógica y necesidad. Las ideologías se resisten a admitir la desglobalización inminente, sean de izquierdas o de derechas, tampoco el contrastable hecho de que se ha llegado a varios topes (la literatura del #PeakOil suele hablar de picos) en los puntales que sostienen nuestra economía, nuestra sociedad y por lo tanto nuestras relaciones humanas, también con nuestro entorno ambiental. El ser humano no puede disponer de la capacidad de control del medio que garantiza su existencia como lo hizo en las últimas décadas gracias a la disponibilidad de energía barata y accesible. Menos aún hacerlo a sabiendas de que intentarlo puede acabar con que el medio natural, que siempre gana cualquier pulso, se vuelva demasiado inestable. El medio humano, tecnológico e industrial y el medio natural, no pueden ni deben acabar aniquilándose mutuamente.

Cuanto antes asumamos este hecho natural mejor para la propia organización social y por lo tanto urbana (más de la mitad de la población del planeta vivimos en ciudades desde 2010). Los efectos secundarios de la euforia vivida cada vez golpean con más crueldad y no nos hemos preparado para su impacto, el cambio climático sería el exponente más contundente. La tercera revolución urbana moderna suscita cambios profundos en las formas de pensar, construir y gestionar nuestras ciudades. La evolución a nuevas necesidades, a nuevas formas de pensar y actuar, de los vínculos sociales, el desarrollo de nuevas ciencias y nuevas tecnologías ya presentes y el cambio de naturaleza y escala de los desafíos colectivos.

Los nuevos tiempos traen un nuevo urbanismo de marcado carácter geológico, con una nueva economía que lo sustenta muy alejada ya de las propuestas carentes de resiliencia de aquel paleourbanismo posible gracias a la energía creciente disponible a lo largo del siglo XX. Aquella manera de interaccionar necesitaba formas de gobierno firmes, decididas y que dispusieron de poderes fuertes, para ser capaces de mantener el orden; un flujo de energía abundante, creciente y accesible lo hizo posible. Hoy todo eso se esfuma con el declive energético y las únicas maneras de asegurarlo son una decidida apuesta por la cultura y cambio progresivo hacia un orden social acorde con las nuevas circunstancias, o en su caso alguna clase de totalitarismo.

Figura 2. LA CRUDA REALIDAD es un documental de Aitor Iruzkieta que trata sobre el Peak Oil o más bien sobre el Peak Everything, es decir sobre el pico del petróleo y el de todas las cosas. Es quizás el más completo análisis divulgativo al respecto de todos los documentos multimedia en castellano, que tratan el tema de esta crisis interminable e imposible de atajar. En el documental varios científicos, economistas, ingenieros, artistas, analistas, investigadores, de la talla de Emilio Sández Álvaro, Ander Aguirre, Antonio Turiel Martínez, Margarita Mediavilla, Pedro A. Prieto, Antonio García-Olivares, Michael Höök, Gail Tverberg, Carlos Erdozáin, Gonzalo Escribano, Santi Piraña..., hablamos abiertamente del reto de este acelerado cambio global que ya tenemos aquí.