martes, 14 de mayo de 2019

INDIVIDUALISMO FOSILISTA Y POBREZA: LAS DOS CARAS DE LA RUPTURA CIRCULAR

Los impactos de las decisiones relacionadas con el agua traspasan fronteras y nos afectan a todos. Son las decisiones actualmente más importantes para garantizar la estabilidad. La mejora de la gestión de recursos hídricos y del acceso seguro al agua y al saneamiento para todos, es fundamental para erradicar la pobreza. Es el único itinerario posible, necesario pero no suficiente, para construir sociedades prósperas y pacíficas. 

"El dinero piensa; el dinero dirige: tal es el estado de las culturas decadentes". Oswald Spengler (1880-1936).

Queridos seguidores, hace años venimos dando pautas sobre la recuperación de las comunidades que han sido azotadas por catástrofes naturales o creadas por nosotros. También con el tiempo este blog se erigió como una modesta referencia en la actividad de la prevención, a veces muy a pesar de grandes poderes políticos y empresariales que perciben nuestras advertencias como un peligro para sus lucrativos negocios basados en lo que se denominó el "capitalismo de amiguetes" que es todo lo contrario al libre mercado o al liberalismo que pregonan. En este artículo veremos que los tres últimos informes de la FAO, Save the Children y UNESCO apuntan a lo que hace algo más de un año adelantamos como un diagnóstico insalvable en las actuales condiciones de crecimiento ineconómico.

1. La recuperación económica

En realidad lo vivido desde hace ya más de una década en el mundo tras la denominada globalización, también en España y nuestras CC.AA., incluida esta especial Navarra, es una estafa al contribuyente al que por mucho que se empeñe por la fuerza de sus votos —en intentar procurarse un medio físico y cultural más seguro y justo— se le obliga desde los grandes poderes a vivir un sofisticado "comunismo" de lo más radical.

A la hora de ser equitativos se cuenta con él para pagar la miseria que se va generalizando con las grandes pérdidas (rescate a los bancos, autopistas, Castor, Yesa, AVE...) generadas por proyectos insostenibles o abocados a la ruina desde su inicio. Obviamente el mecanismo es la socialización de las pérdidas.

Además nos vemos obligados a ser expulsados de los beneficios de las grandes empresas públicas que funcionaron bajo gestiones razonables y honradas (que las hubo). También los resultados de las apuestas exitosas en investigación pagadas por todos a través de la subvención o la adecuación de apuestas colectivas brillantes en sectores como el turismo, la cultura o la innovación hoy son aprovechadas para el lucro de unos pocos. Éstos impulsaron o articularon leyes con objeto de revertir el proceso público y quedarse con las gallinas de los huevos de oro, las cuales una vez estrujadas, vuelven a ser rescatadas por la ciudadanía.

Así se puede resumir el avance de la economía europea y española de los últimos tiempos, algo que continúa por los mismos derroteros. Pero ahora la cosa va a más. La denominada "recuperación económica española" de la que se comenzó a hablar por 2012 ha consistido en lo arriba expuesto pero con una agudeza sin precedentes. En realidad ha consistido y consiste en un flujo de recursos que ha ido desde las capas más humildes hacia unas pocas manos en lo que expusimos hace poco más de un año como un camino muy bien trazado hacia una economía de subsistencia (un aumento del PIB de las empresas a costa de mayor pobreza institucionalizada). Entonces ya hacíamos comparaciones sobre la riqueza de tres personas: Amancio Ortega, presidente de Inditex, su hija y Juan Roig, presidente de Mercadona, poseedores de tanta riqueza como los 15 millones de españoles (el 30% de los ciudadanos o una población como la de Madrid y Cataluña juntas) que viven en condiciones de pobreza.

2. Uno de cada tres niños españoles es pobre

Esta semana hemos conocido gracias a Save de Children que el declive no sólo no se ataja, no hay una voluntad política ni tampoco colectiva por parar este problema estructural, sino que la tendencia es a ir agudizándose como advertimos aquí cuando quisimos mostrar desde una visión holística el origen innegociable de la escasez de recursos que está minando nuestra última organización social ya en una caída muy peligrosa: el capitalismo fosilista. Si en el año 2004 uno de cada 10 menores pobres estaba en situación de pobreza severa (10,5%), en el año 2017 el porcentaje subió hasta el 15%, una tendencia "creciente e impermeable” (Save the Children). El dato se duplica ante el riesgo de pobreza o exclusión social, siendo en Europa sólo Rumanía y Bulgaria las que muestran peores índices.


En el último informe de Save the Children leemos cosas así.
Actualmente uno de cada tres niños en España está en riesgo de pobreza o exclusión social. La infancia de nuestro país es el colectivo que más está sufriendo las consecuencias de una crisis que nunca va a acabar en un marco de economía basada en el crecimiento ineconómico y en los recortes en la inversión social para beneficio de las grandes corporaciones que pagamos todas. Como insistimos en este blog la educación es la herramienta más poderosa para romper el ciclo de transmisión de la pobreza de padres a hijos.

Garantizar el éxito escolar de los niños y niñas en riesgo de pobreza o exclusión social es la mejor estrategia para asegurar su desarrollo. Además, deberemos trabajar con todas nuestras energías en programas y acciones de sensibilización contra la violencia hacia los menores, una asignatura pendiente que se ha estado tapando durante décadas y que ahora irremisiblemente está saliendo a la luz de manera bastante desagradable con datos tan escandalosos como que una de cada dos denuncias por abusos o agresiones sexuales corresponde a menores de edad.

3. Soluciones individuales y globales

Por si era poco, en España hay un total de 1,8 millones de hogares monoparentales, de los cuales la gran mayoría (82%) están encabezados por una mujer, conforme a los últimos datos de la Encuesta Continua de Hogares del Instituto Nacional de Estadística (INE). Las acciones individuales cuentan (tu voto, tu distribuidora de energía, el tipo de comercio que usas, el transporte...), pero no son nada en comparación a los movimientos internacionales que apuestan por el beneficio a corto plazo que ya conlleva el ecocidio generalizado (cambio climático, hundimiento de sectores al completo, guerras por el petróleo, el gas o el uranio, exportación de desechos, vertidos tóxicos, plástico, agricultura intensiva, aniquilación de millones de especies...) arrasando países enteros para mantener un cierto estatus de las élites de nuestros países occidentales, las cuales necesitan de nuestro consumo desaforado, pero como vemos el deterioro planetario se agudiza, la pobreza se expande, las diferencias entre grandes masas pobres y la concentración de la riqueza en pocas manos se convierten en un abismo insalvable.

La fuerza de la comunidad es ahora la única herramienta de la que disponemos los ciudadanos para revertir el proceso al que nos están arrastrando; y su mayor exponente es el consumo irresponsable. Es necesario que este discurso que nace "por abajo" y se extiende a duras penas en el mismo estrato pueda dar un salto para alcanzar un nivel superior y que sea debatido entre nuestros dirigentes. Nuestros niños aún no son conscientes de que somos la primera generación que les está dejando un mundo peor, más pobre, más tóxico, más inseguro física y moralmente, con un caos climático que tendremos que afrontar mientras nos dan la mano, confian ciegamente en quienes les trajimos de manera consciente a esta situación sin precedentes, y además  lo hemos hecho con unas arcas vacías y endeudadas como nunca antes se vio.

Y digámoslo alto y claro: revertir la situación será muy difícil, supone renuncia, supone asumir que los niveles patológicos de consumo y derroche no eran lo normal y eran dañinos para todas, no eran sino una enfermedad oportunista, una patología que fue posible temporalmente porque los insumos energéticos propiciados por los combustibles fósiles hicieron posible apuntalar una anomalía evolutiva: el individualismo desorbitado. Ahora éste se ha convertido en algo normal y acarrea otra enfermedad más: el desgarro ético o moral.

4. El individualismo también es fosilista. Angustia, depresión, vileza... 

Hasta la irrupción y generalización de la sociedad capitalista basada en la quema de combustibles fósiles, en algunos lugares del planeta como en el que vivimos, las esferas primigenias que definen la vida humana como los objetivos (voluntad), cultura (pensar) y la afectividad (sentir) solían entrelazarse a nivel de individuo, familia, comunidad, Estado, marcando una relación armónica acorde con un bagaje cultural o espiritual basado en una relación circular y sostenible con la dinámica geológica y planetaria: las fuentes de energía, principalmente animal, biomasa, sol y viento entraban y salían del mismo lugar tras ser aprovechadas.

La irrupción de los combustibles fósiles hace unos dos siglos rompe la relación circular con la Tierra desde que el ser humano la habita, aporta energía no renovable que se disipa en una sola dirección: de disponible a no disponible, por lo que para seguir aumentando su disponibilidad es necesaria una explotación cada vez más costosa de los recursos, y esto es así hasta que llega un momento en que la inversión supera al beneficio (TRE menguante, deuda, ineconomía).

Paralelamente la ruptura de la relación circular con su entorno se extiende a sus semejantes, de esta manera se rompe la relación circular con la comunidad, sin referencia colectiva también puede ser sometida a ruptura y en la mayoría de los casos, se hace. El egotismo moderno le debe mucho a las fuentes de energía no renovables. Las relaciones de cooperación suponen una enérgica fusión de objetivos (voluntad), afectividad y cultura colectivas bien reconocidas. Sin embargo, ya en sociedades bastante avanzadas del pasado, el caso de un desfase en alguno de ellos se describió como patológico, apareciendo durante la historia el estudio psicológico y psiquiátrico cuyo objeto a investigar era la disociación de alguna de las tres dimensiones humanas: pensar, sentir y querer.

Las esferas del pensar, del sentir y de la voluntad se enfocaron desde la ruptura con la economía circular previa a la irrupción fosilista hacia objetivos dispares, de tal manera que lo que antes se consideraba una enfermedad hoy es lo más habitual. El individuo occidental moderno piensa de una manera, actúa o proyecta sus ideales y su vida hacia la contraria y finalmente su afectividad desgarrada y fuera de la órbita de sus acompañantes naturales se convierte en angustia, depresión, insomnio, nerviosismo, vileza o frustración, tras ellas un elenco de nuevas descripciones comenzaron a arroparse de nombres para denominar a las nuevas patologías, algunas tan extendidas que se cronifican.

La vida utilitarista supone nuestro analfabetismo afectivo por necesidad, la imposibilidad de detectar el origen de la disarmonía agudiza el problema. Nos acompañan unos medios de comunicación en manos de quienes desean un mundo así de desgarrado, hijos también del individualismo fosilista, crecen a costa de masas impulsando el consumo desaforado como remedio a la frustración, a la depresión, a la angustia.

El poseer es el nuevo bálsamo instaurado, pero desafortunadamente para la gran mayoría sus efectos duran muy poco. Nos hemos acostumbrado a ello e incluso algunos hemos nacido en esta atmósfera, y hoy asumir por enésima vez nuestro papel en el deterioro de la salud de los ecosistemas, la aniquilación de la vida, el envenenamiento del medio que garantiza nuestra propia existencia o el incremento de la pobreza infantil nos es prácticamente indiferente o directamente matamos al mensajero que ose recordarnos la cruda realidad.

Y aquí está el problema del ser humano de una sociedad materialista en declive: no quiere asumir la lógica del propio declive y se aferra con pasión, entrega y devoción, ¡e incluso fanatismo!, a soluciones nacidas en el seno de lo que le ha llevado a su situación de desgarro normalizado y que le prometen poder seguir acumulando bienes materiales en detrimento de sus arcas más importantes vacías: su cultura y su afectividad. Porque si pusiera a punto sus objetivos (voluntad) en procurarse esa cultura tanto intelectual como afectiva, se daría cuenta de que el individualismo fosilista que le alimentó además de tener los días contados era el auténtico verdugo de su desgracia, la de sus hijos, sus tortuosas relaciones, las del planeta...

La implantación de energías renovables por necesidad (el petróleo es cada vez más costoso de extraer y de peor calidad, además de los problemas ambientales que acarrea) vuelve a empujar al ser humano a una relación circular con la geología del planeta y su dinámica. Por tanto el entrelazado natural de las tres dimensiones humanas; pensar, sentir y querer vuelven a orbitar con mayor armonía. Así los individuos incapaces de cooperar y trabajar por el grupo, sea por epigenética o por supervivencia. ¿Podrá seguir aumentando el individualismo en un mundo con cada vez menos aporte de trabajo desviado a los combustibles fósiles? O en su caso la pregunta sería: ¿Para garantizar la continuidad del ser humano sobre el planeta, el papel del amor, la admiración, la colaboración…, es secundario y sustituible, o es algo primordial?

Creo, como tantos otros científicos y humanistas que seguimos de cerca e inmersos en el colapso de la civilización capitalista, que sí existe una selección natural como la que Lynn Margulis describió desde las primeras bacterias colaborativas y dieron lugar a toda la evolución. La históricamente reciente visión darwiniana transmutada a fascista, que pregona que el fuerte se come al débil, sería una visión anómala, está íntimamente ligada al homo industrialis y proyecta su sombra sobre el homo tecnologicus que no parece tenga mucho futuro sin la energía fósil. El ADN de la colaboración está en la base de la evolución de todas las especies. El ser humano no se escapa a ello.

Lynnn Margulis (1938-2011) insistió en razonar sus ideas científicas en un marco sociopolítico, las teorías de Darwin o el marco neodarwinista fueron criticados por ella y sus discípulos, escogió así no ceñirse al marco de la discusión científica y extrapolar sus observaciones al plano político y social. Probablemente por eso no recibió el premio Nobel al que varias veces fue propuesta. Ver apartado 3 de este artículo en Revista 15/15`\15: https://www.15-15-15.org/webzine/2016/09/30/grandes-infraestructuras-bombas-de-relojeria-y-sociedad-colaborativa/

5. No hacer nada

La pobreza material que poco a poco nos inunda llegará a besarnos también a quienes creemos estar a salvo. Las excusas para no hacer nada y las justificaciones para aferrarse a estilos de vida que el planeta no pudo ni ya puede soportar han proliferado a ritmo de deuda, esquilmando grandes áreas del planeta y empobreciendo a millones de seres humanos, tanto en los lugares de origen de los recursos que anhelamos, como en casa. Nuestro estilo de vida derrochador y basado en la subvención de los combustibles fósiles se esfuma. Siempre hay excusas para sospechar de movimientos organizados que pueden ser fagocitados en beneficio de un Green New Deal a medida de las élites.

La descomplejización, desjerarquización, descentralización y desglobalización ya han comenzado, lo centralista está en declive o se impone por la fuerza con un costo inasumible por las periferias. Los Estados ya no luchan tanto entre ellos como en las guerras de antaño, sino contra sus ciudadanos y las comunidades autogestionadas, las cuales son más económicas y sostenibles si quieren garantizar una vida mínimamente digna a sus componentes. Esta realidad acarrea una cierta tristeza, ya que las manifestaciones de este fenómeno que podríamos calificar de natural o lógico, se muestran de muchas maneras, desde las redes de autogestión y consumo responsable hasta los impulsos nacionalistas y separatistas en auge. En cualquier caso toda ruptura con antiguos órdenes que agonizan aportan su trauma, la única manera de conducirlos es haciendo diagnósticos acertados, y éstos necesitan análisis globales y locales por igual, además de mucha flexibilidad y cultura.

Tras tantos años de prosperidad anunciada, acreditada y celebrada, el 20% de la población sigue pasando hambre, unas 20 personas mueren cada minuto porque no tienen nada que comer y la pobreza en el mundo sigue creciendo. Por ejemplo, la mejora de la gestión de recursos hídricos y del acceso seguro al agua y al saneamiento para todos es fundamental para erradicar la pobreza, construir sociedades prósperas y pacíficas. El "informe mundial sobre Desarrollo de los Recursos Hídricos 2019. No dejar a nadie atrás" advierte que de mantenerse el ritmo actual de degradación del medio ambiente natural y presiones insostenibles sobre los recursos hídricos mundiales estará en riesgo para 2050 el 45% del PIB global, el 52% de la población mundial y el 40% de la producción de cereales. España se encuentra en una situación de vulnerabilidad notable puesto que las políticas hídricas en el país más afectado —por la desertización debida al cambio climático— de Europa siguen siendo nefastas.

Los movimientos ecologistas siempre jugaron a que el futuro todavía dejaba un cierto margen de acción y si su presencia en las propias organizaciones ecologistas es homeopática, en los grupos dirigentes ahora está por debajo del número de Avogadro. La izquierda también ha abrazado el discurso del crecimiento como la única posibilidad de acabar con el hambre, la pobreza, el paro o la desigualdad, a pesar de haber sido su padre. Ni siquiera se ha dado cuenta de que crecer ya sólo es posible de manera ineconómica.


viernes, 29 de marzo de 2019

¿DESMONTANDO A TURRIÓN?

Francisco Turrión. Hidrogeólogo.

Queridos lectores, traigo a este blog una colaboración que creo muy importante y trascendental para la recuperación y resiliencia de una zona de España que sufre los problemas del agua de una manera a veces agonizante, como vimos aquí y aquí: la cuenca del Segura. Los tribunales han dado la razón al hidrogeólogo Francisco Turrión y confirman que "el auténtico móvil" de la sanción que le interpuso la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) el pasado diciembre de 2017 fue "coartar la libertad de expresión" del experto al publicar un informe con Greenpeace en el que ponía en duda la necesidad de los trasvases, según la sentencia del Juzgado de lo Social Número 6 de Murcia.

La juez ha condenado a la Confederación a indemnizar a Turrión con 12.000 euros por "daños y perjuicios morales", aunque la Administración puede recurrir la sanción y así lo ha ordenado.

Una historia tan española como habitual y desconcertante, en la que nadie ha presentado todavía unas cuentas contundentes que nos hagan reaccionar; sabemos que entre la Comunidad Valenciana y Andalucía suman el 60% de todas las pérdidas de España por la mala planificación del agua. La Región de Murcia representa el 3%. Impredecibles y destructivos, los desastres por inundaciones en una zona tan seca son muy costosos, siguen pesando sobre las economías y las sociedades afectadas por décadas, y a veces, para siempre, al igual que las propias sequías, prolongadas tras planificaciones nefastas basadas en favorecer la especulación y el mercadeo, y que no sólo no solucionan un problema endémico, sino que lo empeoran cuando llenamos el paisaje de embalses que almacenan aire.

Turrión afirma, y lo hace desde hace más de una década, que la cuenca del Segura no es deficitaria y que por lo tanto no necesitaría trasvase gracias al agua subterránea de carácter renovable que no entra en los flujos y salidas, porque quizás así se puedan justificar trasvases y grandes obras de infraestructura. Una vez publicado el informe de Greenpeace, la CHS suspendió al técnico de empleo y sueldo durante seis meses y cinco días mediante diferentes sanciones supuestamente "muy graves" que la jueza desmontó y obligó a rectificar e indemnizar al trabajador, afirmando además que no hay ninguna prueba científica que ponga en duda lo que se afirma en el informe de Greenpeace como se puede ver al final del siguiente extracto de la sentencia:

Punto 7 de la Sentencia del Juzgado de lo Social Número 6 de Murcia


No es el único caso de científico que disiente de los postulados oficiales, yo mismo como saben quienes siguen este blog fui objeto de descalificaciones y represalias por mantener unas expectativas nada optimistas sobre la reconsideración del desafortunado pasado, el inestable presente y el incierto futuro de Yesa, una obra que debería haber sido entregada en 2009 y prácticamente ha quintuplicado su presupuesto hasta cerca de 500 millones de euros contando con obras adicionales, periféricas, expropiaciones, etc., con la consiguiente bronca de tribunales de cuentas españoles y europeos. Puede que en 2024 veamos su calamitosa conclusión, la cual se prometió en diferentes ocasiones: "estará completada para 2011" se afirmaba allá por 2009, luego tras la catástrofe de 2013 se dijo que en 2017, pero tras la imposibilidad de continuar con unas obras que garantizasen un mínimo de seguridad se amplió a 2019, luego a 2021 y con un tiempo de prueba y la última información apunta a 2024 como se puede seguir en la prensa o en los informes de la Confederación Hidrográfica del Ebro.

También tras los terribles incendios de Portugal, Galicia, Asturias y Cantabria de octubre de 2017, Xabier Vázquez Pumariño tuvo que saborear la amarga y al mismo tiempo dulce fruta de no alinearse con los intereses cortoplacistas de quienes quieren hacer negocio con el agua, las obras innecesarias y amenazantes o la madera. Recientemente los tres fuimos entrevistados en un programa de radio de Ampliando el Debate: "La Inquisición Moderna" gracias a la disposición e interés del ingeniero y escritor Jesús Nácher Fernández.

Al poco tiempo de salir la sentencia se publicaron varios artículos en blogs muy minoritarios y en redes sociales que en un tono de pataleta dejaban ver su disconformidad e insistían en descalificaciones personales e incluso profesionales sobre las propuestas de estudio de Fran. Uno de ellos "Desmontando a Francisco Turrión. O por qué en el Segura NO sobra agua" nos deleita con confusiones entre conceptos tan básicos para quienes estudiamos hidrogeología como "escorrentía subterránea" que es parte de un curso fluvial y por lo tanto no es "recarga" como se aprecia en las críticas a Turrión. Es de destacar la salida del ámbito científico de varios párrafos inexplicables como este:

"... ¿Y por qué habría de actuar Turrión de mala fe? Indudablemente ha obtenido una gran notoriedad pública –incluyendo premios del Gobierno de Castilla-La Mancha-, por lo que el ego podría ser una de las grandes motivaciones. Cabría preguntarse también si existen intereses económicos o corporativos -pues la perforación de pozos en condiciones require (sic.) de un estudio hidrogeológico-, o incluso si con ello trata de reivindicar la importancia de los pozos de sequía dentro del seno de la CHS -pues ha sido uno de sus principales impulsores, siendo estos motivo de orgullo personal para el susodicho-. Dejamos estas especulaciones a juicio del lector."...

Pues eso, que sea la persona lectora la que juzgue. Os dejo con Fran.

Antonio Aretxabala
Pamplona, 29 de marzo de 2019.



¿Desmontando a Turrión? 
Francisco Turrión Peláez, Hidrogeólogo 

En relación con el artículo “Desmontando a Francisco Turrión. O por qué en el Segura NO sobra agua.” Publicado en https://paisajesdelagua.wordpress.com/2019/03/27/desmontando-a-francisco-turrion-o-por-que-en-el-segura-no-sobra-agua/ donde se viene a decir que mi relato sobre las aguas subterráneas en la cuenca del Segura y la posibilidad que éstas ofrecen, junto con las desaladas, de dejar de depender del trasvase del Tajo Segura, algo que por cierto será de obligado cumplimiento a la luz de las recientes 4 sentencias del Tribunal Supremo sobre el caudal ecológico del Tajo en todos sus tramos, es erróneo; y sin entrar en las valoraciones personales o motivaciones que el autor deduce que tengo para hacer las cosas, voy a responder a las escasas cuestiones técnicas que se exponen en él y a añadir tres razones más que creo refuerzan mis tesis. En rojo copio texto literal del artículo. Veamos: 

1. Francisco Turrión afirma que en la cuenca del Segura sobra agua, como para cerrar el Trasvase y aun así seguir ampliando regadíos. 

Respuesta: Esto dicho así es falso, no se pretende ampliar regadíos, todo lo contrario, se pide crear en el Código Penal el delito contra los recursos hídricos para que cuando se implante un nuevo regadío ilegal, sea la justicia y no las Confederaciones las que actúen por vía penal. 

Lo que se propone, es fomentar regadíos sociales de bajo consumo en el interior de la cuenca para frenar el despoblamiento. Se explica aquí:

El agua secuestrada

2. El principal impulsor de este bulo es un hidrogeólogo ‘díscolo’ de la Confederación Hidrográfica del Segura -Francisco Turrión Peláez-, quien utiliza su título y cargo (véase también el ‘efecto halo’) para decirle a los agricultores del Segura que pueden abrir pozos sin más

Respuesta: Esto es falso, lo que se pide es que sea el Estado el que gestione los embalses subterráneos al igual que hace con los superficiales. 

Pero eso sí, que se acate la reciente sentencia del Tribunal Supremo que obliga a que en la cuenca del Segura se puedan hacer los pozos del Artículo 54.2 de la Ley de Aguas (pozos de menos de 7.000 m3/año) sin autorización como en el resto de España. 

3. Para desmontar este bulo, como casi siempre, no hay más que recurrir a las fuentes -las documentales, no las que brotan en nuestros paisajes del agua-Echarle un vistazo al Plan Hidrológico del Segura (PHDS), en cuyo inventario de recursos podemos ver claramente que hay una partida específica (de 94 hm³ anuales) dedicada a las aguas subterráneas “no drenantes al río Segura” -aspecto importante, como veremos más adelante-. 

Respuesta: El balance del ciclo natural del agua en todas las cuencas del mundo es el mismo:

P – ETR = E + R 

Donde la P es la Precipitación (la lluvia y nieve caída de media al año en dicha cuenca); la ETR es la Evapotranspiración Real (la parte de la P que se evapotranspira y vuelve a la atmósfera), E es la Escorrentía (el agua que baja por los ríos –de origen directo y subterráneo-) y R es la Recarga (el agua subterránea infiltrada en los acuíferos que no discurre por los ríos y se transfiere lateralmente a otras masas de agua subterránea, a otras cuencas hidrográficas o al mar). 

Todo ello, en cumplimiento de la Instrucción de Planificación Hidrológica (IPH) (2.4. INVENTARIO DE RECURSOS HÍDRICOS NATURALES) y en consonancia con la práctica habitual que se sigue en el resto del mundo a la hora de cuantificar dicho balance. Citamos por ejemplo el caso de Alemania, que podemos ver en la web de su Instituto Federal de Geociencias y Recursos Naturales (BGR). https://www.bgr.bund.de/EN/Themen/Wasser/Bilder/Was_wasser_startseite_wasserkreis_g_en.html



Como vemos en la Figura de arriba, la resta de la P (859 mm)- la ETR (532 mm) es igual a la suma de la E (192 mm) + R (135 mm) = 327 mm. Y no creemos que dicho balance hídrico de Alemania se haga aplicando directivas comunitarias distintas a las que se encuentran en vigor en España. 

En este sentido, tenemos que resaltar dos errores conceptuales encadenados que aparece en la página 79 de la Memoria de los Documentos Iniciales del Plan 2021-2027 de la cuenca del Segura. En efecto, en ella se vuelve a confundir (una vez más) los conceptos de Escorrentía Subterránea y Recarga. Y además, se considera que el valor de la Escorrentía Subterránea, estimado en 685 hm3/año, son los recursos hídricos subterráneos renovables totales. 

Debemos aclarar que la Escorrentía Subterránea es simplemente una componente del caudal de los ríos, es por tanto agua ya contabilizada como fluvial dentro de los 856 hm3/año de Escorrentía total. Por tanto, ese agua no es Recarga, o lo que es lo mismo, no es el recurso subterráneo renovable de las masas de agua subterránea, que es otro valor totalmente distinto del de flujo fluvial. 

En efecto, lo vemos claramente en la Figura anterior. La Escorrentía, o flujo fluvial (con sus dos componentes Escorrentía Directa y Subterránea) tiene un valor de 192 mm. Y la Recarga o flujo subterráneo de 135 mm. 

La suma de ambos flujos ( 192 + 135) es igual a la resta de la lluvia (859 mm) no evapotranspirada (532 mm). En ambos casos el resultado es de 327 mm. 

Pero por si esta aclaración no fuera por si sola suficiente, además de la literalidad de la IPH (donde se define el concepto de Recarga como algo totalmente distinto a la Escorrentía) y por lo que veremos más adelante sobre el concepto “recurso renovable zonal” y el modelo PATRICAL el Plan del Júcar; traemos ahora aquí el esquema del ciclo hídrico del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS). Donde por colores, diferencia lo que es flujo fluvial (verde) de lo que es flujo subterráneo (marrón) e independientes totalmente ambos el uno de otro. Ver Figura siguiente. https://water.usgs.gov/edu/graphics/water-cycle-spanish-screen.jpg

Confiamos en que con los relevantes ejemplos internacionales expuestos del ciclo natural del agua, se haya aclarado para siempre la diferencia conceptual que hay entre Escorrentía y recursos naturales subterráneos (Recarga). 


4. Profundizando en el Anejo 2 del PHDS, encontramos también una extensa tabla con los balances hídricos de todos los acuíferos, con sus entradas y sus salidas, comprobando que la práctica totalidad de los mismos o drenan al río o son esquilmados por bombeos para regadío. En todo caso, eso significa que en ‘régimen natural’ (sin intervención humana) pasarían a engrosar las aportaciones al río -esos 740 hm³ (en serie corta) que conforman el grueso de los recursos propios-. 

Respuesta: Los recursos subterráneos de las masas de agua del Segura están mal contabilizados porque en el concepto Recarga no se han incluido las variables: Trasferencias laterales y pérdidas de cauces a los acuíferos. 

Esto es así porque según el Apartado 2.3.2 de la IPH, los componentes de la Recarga son cuatro: infiltración de lluvia, retornos de riego, aportaciones laterales de otras masas e infiltración desde los cauces de los ríos. La suma de los cuatro son los recursos renovables de dicha masa. 

Y los recursos disponibles de agua subterránea son el valor medio interanual de la Recarga (recurso renovable) menos el flujo interanual medio requerido para conseguir los objetivos de calidad ecológica para el agua superficial asociada. 

Por último, la IPH define el buen estado cuantitativo como el estado cuantitativo alcanzado por una masa de agua subterránea cuando la tasa media anual de extracción a largo plazo no rebasa los recursos disponibles de agua y no está sujeta a alteraciones antropogénicas que puedan impedir alcanzar los objetivos medioambientales para las aguas superficiales asociadas. 

En consecuencia, para poder calificar el estado cuantitativo de una masa de bueno o malo, es fundamental conocer el volumen medio anual de los cuatro componentes de la Recarga (recursos renovables). 

Pues bien, el modelo SIMPA que es el que utiliza el CEDEX para conocer la Escorrentía, no puede calcular la Recarga y por tanto una parte muy importante de los recursos disponibles de agua de cada masa. 

En efecto, los propios autores del modelo reconocen las dos limitaciones del mismo con respecto al flujo de las aguas subterráneas, y es que no puede contabilizar dos de las cuatro componentes de la Recarga que son: la infiltración desde cauces y las transferencias laterales. 

Para ello, el Plan Hidrológico del Júcar, por ejemplo, utiliza otro programa informático de cálculo, el PATRICAL (Pérez, 2005). Ver figuras siguientes. 

En el esquema de flujo de este modelo, que reproducimos a continuación, vemos claramente que hay una componente de los recursos naturales de agua que no va a los ríos, que por tanto no es Escorrentía, y que es agua que se trasfiere entre masas de agua subterránea en profundidad (transferencias laterales) hasta llegar al mar. 


Esquema de flujo del modelo Patrical tomado de la página 19 del Anexo 2 del Plan Hidrológico del Júcar 2015-2021 


Esquema conceptual del modelo de simulación Patrical. Obsérvese cómo los recursos naturales totales propios son la suma de la aportación a la red fluvial (Escorrentía) más las trasferencias subterráneas al mar o a otros territorios (Recarga). 


Además, el Júcar define el concepto “RECURSO RENOVABLE ZONAL” y lo calcula para cada masa como la diferencia entre el Recurso renovable (Recarga) menos las Salidas laterales. Lo podemos ver en la Figura 7 siguiente obtenida de la página 86 del citado Anexo 2. 

Extracto de la Tabla 47 del Anexo 2 Recursos Hídricos del Plan del Júcar donde vemos que el Recurso Renovable es la suma de los 4 componentes de la Recarga. Además, se cuantifica el concepto “Recurso renovable zonal”. 

Y como vemos, dicho Recurso Renovable es la suma de los cuatro componentes de la Recarga: Lluvia infiltrada + Retornos de riego + Perdidas desde cauces + Entradas laterales. 

Por tanto, para poder llegar a saber con rigor cuál es el estado cuantitativo de cada masa de agua subterránea, es de obligado cumplimiento haber establecido previamente los valores de todos los componentes que constituyen la Recarga. Y eso no se puede saber con el modelo SIMPA. 

El valor de la componente aportaciones laterales de otras masas requiere la aplicación de otro programa de cálculo, en el caso del Júcar, el PATRICAL (Pérez, 2005). 

En consecuencia, como en el Plan del Segura solo se estima la Escorrentía, pues el modelo SIMPA es el único que se utiliza, no podemos saber cuáles son los recursos renovables totales de cada masa de agua subterránea, ni por tanto los recursos disponibles, y en consecuencia no se puede determinar el estado cuantitativo de cada una de ellas ni su Índice de Explotación a la luz de la normativa de aplicación. 

5. Una de las primeras operaciones que hace -aunque su trascendencia sea menor- es inflar precipitaciones con un fuerte redondeo al alza: el Plan Hidrológico de la CHS reconoce precipitaciones de 374,9 mm (7.132 hm³ en los 19.025 km²) de promedio para toda la cuenca en la llamada “serie corta” (1980-2012); Turrión por su parte critica que este dato provenga de una simulación del Centro de Estudios Hidrográficos del CEDEX (a partir de datos de la Agencia Estatal de Meteorología -AEMET-) en vez de venir directamente de la AEMET. Irónicamente él tampoco toma sus datos de la AEMET directamente (pues no existe un promedio oficial para toda la cuenca) sino que recurre a una vaga referencia del Plan Hidrológico de 1998, en la que no se cuantifica de forma muy precisa la precipitación: se considera que tiene una “media anual de unos 400 mm” (7.610 hm³) -cifra que dicho Plan redondeaba generosamente al alza, pues no tenía ninguna pretension de exactitud ya que entonces no se precisaba para realizar balance alguno-. 

Respuesta: Esto es falso, es el propio Plan del Segura 2009-2015 en su Documentos Iniciales el que fija la Precipitación en la cuenca del Segura en 400 mm. como vemos en la figura siguiente. 


Veamos ahora por qué es tan importante que las variables climáticas del ciclo hidrológico de la cuenca del Segura sean determinadas por la AEMET (Agencia Estatal de Meteorología) del Ministerio para la Transición Ecológica, y no por el Centro de Experimentación de Obras Públicas (CEDEX) del Ministerio de Fomento como se ha venido haciendo hasta ahora en los anteriores ciclos de planificación 2009-2015 y 2015-2021. 

Todo ello, en cumplimiento del Anexo VII de la Instrucción de Planificación Hidrológica -en adelante IPH- (Orden ARM/2656/2008, de 10 de septiembre) en relación con los artículos 1 y 3 del Real Decreto 186/2008, de 8 de febrero, por el que se aprueba el Estatuto de la AEMET. 

Veamos el ejemplo del Segura: En los Documentos Iniciales del proceso de planificación (2009-2015) se decía que la P media de la cuenca del Segura era de 400 mm como hemos visto en la figura anterior; y en el Plan Hidrológico vigente 2015-2021 de 374,9 mm -para la serie corta (1980-2012) en ambos casos-. Lo que supone una reducción del 6% de la lluvia caída de media en la cuenca y, por tanto, un volumen de 478 hm3/año menos (siendo la superficie de la cuenca de 19.025 km2). 

Y ese volumen de 478 hm3/año que se detrae del total de la lluvia caída, no se fundamenta en estudios del organismo oficial que tiene la competencia en la materia, la (AEMET). Sino en los del CEDEX, mediante el modelo de precipitación-escorrentía SIMPA -de cuyas limitaciones hablaremos más adelante- , y reconociéndose que, como no se sabe lo que llueve en las zonas de montaña (porque no hay pluviómetros), se tiene que simular esa lluvia caída en las cotas más altas (donde más llueve) en base a “pluviómetros ficticios”. 

Pues bien, quien tiene que hacer esas simplificaciones y ponderaciones mediante modelos numéricos y pluviómetros simulados debe ser la AEMET y no el CEDEX. Y según sus estudios climáticos para el levante peninsular, si bien se aprecia un ligero aumento de la Tº media en los últimos 100 años de unos 0,5 ºC, por efecto del cambio climático, no así en la pluviometría, que se mantiene constante. 

A mayor abundamiento, si analizamos ahora el valor que da el CEDEX para la ETR en la cuenca del Segura (serie corta ampliada ahora hasta 2015/16), ésta es del 88% de la P. Es decir, según esta estimación, de cada 10 gotas de agua que caen en ella, casi 9 se evapotranspiran. Y solo 1 de ellas es recurso natural de agua fluvial o subterránea. 

Dato este del 88% que consideramos sobredimensionado y que se aleja mucho de los valores del orden del 80% que se estiman para las cuencas vecinas como las del Júcar, Sur, Guadiana en los Documentos Iniciales 2021-2027 o Guadalquivir. 

Por tanto, también debe ser la AEMET y no el CEDEX quien nos diga cuál es la ETR media de la cuenca del Segura (si del casi 90% o del 80% o menor) por los fundamentos jurídicos expuestos y por una cuestión vital y trascendental. En efecto, veamos: 

Decir que en la cuenca del Segura se evapotranspira el 88% de lo que llueve (P =375 mm según la Memoria de los Documentos Iniciales para la nueva serie corta) es lo mismo que decir que los recursos naturales de la cuenca del Segura son de 856 hm3/año (45 mm * 19.025 km2). 

En cambio, con el dato inicial de P (400 mm) y considerando una ETR similar a la de las cuencas vecinas (80% de la P), los recursos naturales son de 1.522 hm3/año. Es decir, casi el doble. Exactamente un 44% mayores. 

Por tanto, está plenamente justificado, por la relevancia que ello tiene, el hecho de que sea la AEMET y no el CEDEX quien calcule las variables atmosféricas del ciclo hidrológico. Porque de ello va a depender el volumen de agua natural disponible, que puede ser el doble o la mitad. Pues hay ni más ni menos que 666 hm3/año diferencia en un caso o en otro. 

APARTE DE ESTAS CARENCIAS EN LA PLANIFICACIÓN HIDROLÓGICA EN MATERIA DE AGUAS SUBTERRÁNEAS, ESTÁN ESTAS OTRAS: 

1. ALMACENAMIENTOS SUBTERRÁNEOS (RESERVAS) 

Otra carencia del plan del Segura en materia de aguas subterráneas es que no se han contabilizado las reservas de agua embalsadas en los acuíferos. 

El inventario de los recursos hídricos naturales debe incluir y contabilizar las reservas de agua almacenadas en sus acuíferos. Pues ese volumen almacenado es lo que realmente caracteriza una “masa de agua subterránea”, según la definición que de ella da la Directiva 2000/60/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 23 de octubre de 2000, y traspuesta por la Ley de Aguas (Real Decreto Legislativo 1/2001, de 20 de julio): “un volumen claramente diferenciado de aguas subterráneas en un acuífero o acuíferos”. 

Además, esto ya está previsto en el artículo 2.4.1 de la IPH (Contenido del inventario de recursos hídricos naturales), donde se dice que: “incluirá las aguas que contribuyan a las aportaciones de los ríos y las que alimenten almacenamientos naturales de agua, superficiales o subterráneos”. 

Pues según recientes estudios, dicho volumen de agua embalsada en los acuíferos de la península, es del orden de los 400.000 hm3, volumen que es 7 veces más que la capacidad de los pantanos fluviales y que hasta ahora no ha sido contabilizado ni incluido en los distintos procesos de planificación.) 

En este sentido, y a tenor de lo dispuesto en el artículo 33.1 de la Ley 10/2001 de 5 de julio del Plan Hidrológico Nacional, el Ministerio debería tener y mantener un registro oficial de datos del estado de las existencias embalsadas en los acuíferos de las cuencas intercomunitarias. Registro que todavía no existe en la actualidad. 

Sobre este concepto de reservas subterráneas nos volvemos a referir al esquema del ciclo hídrico del USGS de la Figura 2. En la línea inferior de la imagen se puede leer “agua subterránea almacenada”. 

¿Cuánta? Ese dato debe estar inventariado y cuantificado en los documentos de planificación de la cuenca del Segura. Como ya dijimos en anteriores alegaciones a los ciclos precedentes, el IGME y el IRYDA lo cuantificaron en diferentes estudios en unos 100.000 hm3 para dicha cuenca. Lo que supone un volumen 100 veces superior a la capacidad de sus embalses superficiales. 

Como resumen de lo dicho hasta aquí, diremos que no podemos prescindir, en la planificación del agua natural de la cuenca del Segura, además los 666 hm3/año correspondientes a la Recarga (a los recursos hídricos subterráneos renovables reales), además de unos 100.000 hm3 de reservas embalsadas en las masas de agua subterránea. 

2. MASAS DE AGUA SUBTERRÁNEA SUPERIORES E INFERIORES 

Otra carencia del Plan del Segura en materia de aguas subterráneas es que no se han definido las masas de agua subterránea superiores e inferiores. 

Todo ello en cumplimiento de la IPH (Apartado 2.3.1 e) y a la luz de los distintos estudios hidrogeológicos realizados por el IGME y el IRYDA en los años 70, 80 y 90 –y otros más recientes- que caracterizaron y definieron acuíferos superiores e inferiores en toda la cuenca del Segura. 

El hecho de que se haga referencia en los Documentos Iniciales a una única masa de agua subterránea inferior, como es el caso del Acuífero Inferior de la Sierra de Segura (070.017), nos da idea del trabajo que queda por hacer hasta completar el conocimiento hidrogeológico de la cuenca entera a la luz de dichos estudios. 

Máxime, cuando a dicha masa de agua subterránea, de más de 1.400 km2 de extensión, y que representa el 10% de la superficie del total de todas las masas de agua subterránea de la demarcación, no se le calculado ni los recursos disponibles, ni los recursos renovables, ni los valores de los componentes de la Recarga ni sus reservas. 

Por otra parte, debemos decir que no se pide otra cosa distinta que aplicar la misma metodología, utilizada en el Plan Hidrológico del Duero, en el del Segura. Allí se han definido: 52 masas inferiores y 12 superiores y se han contabilizado sus recursos renovables de forma independiente y diferenciada. Aquí en cambio, solo una y no sabemos el agua que tiene. 

Y para ello, las Fichas de Caracterización Adicional de las Masas de Agua Subterránea de los anteriores procesos de planificación ya nos dicen que debería ser así. Pues en no pocos casos definen en ellas acuíferos superiores e inferiores con características litológicas e hidrodinámicas distintas. 

Y recordemos que una masa de agua subterránea es el volumen contenido en un acuífero. Veamos a continuación tan solo dos ejemplos extraídos de dichas fichas. 

El caso de Conejeros-Albatana y el de Ontur. En ambos casos se describen tres acuíferos superpuestos en la vertical del terreno: uno inferior de edad Jurásico, otro intermedio Cretácico y otro superior Cuaternario. 




3. PUNTOS DE CONTROL PIEZOMÉTRICO REPRESENTATIVOS 

Otra carencia del Plan del Segura es que el ESTADO CUANTITATIVO de cada masa de agua subterránea no se ha medido, en muchos casos, en puntos de control representativos de la situación general de la masa a lo largo del tiempo, y sí en pozos con bombeo frecuente o cercanos a pozos de bombeo. 

El Anexo V 2 (Aguas Subterráneas) de la Directiva 2000/60 nos dice que el buen estado cuantitativo se alcanza cuando el nivel piezométrico de la masa de agua subterránea es tal que la tasa media anual de extracción a largo plazo no rebasa los recursos disponibles de aguas subterráneas (salvo afecciones a ecosistemas vinculados a las masas de agua superficial asociadas). 

Para ello, obliga a crear una red de seguimiento de las aguas subterráneas concebida de modo que proporcione una apreciación fiable del estado cuantitativo de todas las masas. 

En cuanto a la densidad de los puntos de control, añade la Directiva Marco del Agua, que la red incluirá puntos de control representativos suficientes para apreciar el nivel de las aguas subterráneas en cada masa -habida cuenta de las variaciones de la alimentación a corto y largo plazo- y para poder evaluar bien el efecto que las extracciones y alimentaciones tienen sobre él. 

Pues bien, hasta ahora y en muchas masas, no existen piezómetros representativos suficientes para conocer la evolución de los recursos disponibles a lo largo de los años. 

En efecto, frecuentemente se han venido utilizando pozos de bombeo de empresas y particulares para medir el nivel piezométrico del acuífero; y en no pocos casos además, los piezómetros se encuentran afectados por el bombeo de pozos muy próximos a ellos. 

Pues bien, en los acuíferos confinados, el nivel piezométrico medido en un pozo de bombeo no es una medida representativa del estado cuantitativo de la masa de agua subterránea. Ya que en ese punto, la presión de confinamiento está anormalmente abatida por la extracción del agua subterránea en bombeos cíclicos diarios. Son los conocidos “conos de bombeo”. 

Para poder conocer la situación real de la evolución del nivel de las agua subterránea en el tiempo, debemos alejarnos de esas anomalías puntuales y buscar piezómetros distanciados varios kilómetros de los focos de bombeo. Es decir, puntos que nos informan de la situación general del conjunto de la masa, y no de la anomalía local existente en un campo de pozos de bombeo que se afectan mutuamente. 

Por otro lado, cada masa superpuesta en la vertical debe tener si propia red de piezómetros representativos, como así tiene la Red Piezométrica de la cuenca del Duero. Por tanto, resulta descorazonador leer en la Memoria de los documentos iniciales del Plan del Segura cómo se hace referencia a informes desactualizados donde se mide la piezometría en pozos de bombeo de fecha muy anterior la trasposición de la Directiva Marco del Agua, desde los años 70 se dice en algún caso. 

Pues es bien sabido que muchos pozos antiguos dejan de ser representativos como piezómetros con los años en cuanto en su entorno se construyen nuevos pozos de bombeo, que deprimen la superficie piezométrica de esa zona, abatiendo el cono de depresión conjunto generado por la suma de los bombeos. Esto da una falsa apariencia de descenso piezométrico generalizado de la masa, cuando en realidad es el simple caso de afección puntual entre pozos próximos. En consecuencia, frecuentemente se confunde “pozo sobreexplotado” con “acuífero sobreexplotado”. Cuando se toman medidas en pozos alejados de esos focos de bombeo, se comprueba como los niveles piezométricos siguen estables en el tiempo. 

Por tanto, deben declararse no representativos y por tanto nulos, todos los datos piezométricos obtenidos de pozos de bombeo y los anteriores a la Directiva 2000/60, que obliga a implementar una red piezométrica de puntos de control “representativos y suficientes” distribuidos por el conjunto de la superficie de la masa. 

Espero haber desmontado las piezas de la deficiente planificación hidrológica en España en materia de aguas subterráneas. 

Esto mismo o parecido ya lo publiqué en la FNCA 


La crítica constructiva es muy necesaria y el debate del agua en España más. Yo estoy en esa línea.

Francisco Turrión Peláez


miércoles, 27 de febrero de 2019

EVENTOS NATURALES, CATÁSTROFES SOCIALES, POBREZA Y SORDERA INSTITUCIONAL

La Asamblea General de la ONU adoptó en 2015 la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, un plan de acción a favor de las personas, el planeta y la prosperidad, que también tiene la intención de fortalecer la paz universal y el acceso a la justicia.

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Podemos afirmar que la pobreza es el resultado de una inadaptación de una sociedad ―al completo al complejo universo de interacciones entre dicha comunidad con el medio, sus recursos y entre los propios componentes; y no es solo un problema de inadaptabilidad de determinados individuos.

De la misma manera que deberíamos utilizar herramientas para la zonificación de nuestro territorio como itinerario de interacción armónica, la planificación del decrecimiento es la única vía posible para evitar la pobreza y un colapso indeseado de nuestras sociedades.

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1. CATÁSTROFES NATURALES Y SOCIALES, ALGO MÁS QUE UNA ANALOGÍA

Queridos lectores, en este blog como sabéis, hemos tratado desde 2011 aquellos aspectos sociales que han servido para la realización de estudios profesionales dedicados. Tras aquel año ―el más dañino y caro en desastres de la historia conocida, con catástrofes récord como el terremoto de Japón y la explosión de la central nuclear de Fukushima, o en España, con los terremotos de Lorca―  intentamos crear un medio para compartir experiencias y potenciar la resiliencia o capacidad de sobreponerse de las comunidades y personas individuales afectadas o amenazadas, tanto a causa de las propias catástrofes como de las amenazas constantes muchas veces fruto de las actividades humanas, y muchas veces también mal previstas o calculadas. El objetivo que a veces conseguimos y otras fracasamos de manera contundente, ha sido y es la transformación de comunidades e individuos vulnerables en entidades mucho más resistentes, flexibles y adaptables.

A pesar de que existe abundante información que nos ayuda a evitar un desastre originado por amenazas relacionadas con el territorio, el clima o las grandes transformaciones del medio natural o urbano, como los terremotos, inundaciones, deslizamientos imparables, volcanes u otras de origen geomorfológico o hidrometeorológico, generalmente solo les prestamos atención y las tenemos en cuenta con cierto respeto y seriedad, cuando ya las tenemos encima o se incrementan sus manifestaciones. Pues bien, con las catástrofes de carácter social derivadas de organizaciones humanas basadas o desarrolladas en contextos económicos y naturales cambiantes, también pasa lo mismo.

Podemos afirmar que la pobreza es el resultado de una inadaptación de una sociedad ―al completo― al complejo universo de interacciones entre dicha comunidad con el medio, sus recursos y entre los propios componentes; y no es solo un problema de inadaptabilidad de determinados individuos, ese es el caso por ejemplo de sociedades cuyos niveles de exclusión llegan hasta un cierto nivel que normalmente nadie ha previsto ni estipulado, pero que en ciertos países es creciente, como por ejemplo España.

Por supuesto, cuando más presente se hace una desavenencia es cuando ocurre la desgracia. Pero siempre se es consciente a posteriori. En el intervalo que dura el olvido, los científicos que trabajamos en la identificación y prevención, solemos ser tachados de agoreros, aguafiestas e incluso de apocalípticos, y no pocas veces pagamos ese esfuerzo de manera personal porque existen otros intereses que pueden proporcionar algún beneficio cortoplacista.

Hemos recorrido el itinerario de desaciertos como algo habitual. El ejemplo de los terremotos del Perdón al sur de Pamplona en 2013 que llegó al Parlamento,  o los más de 7000 temblores de Jaén de 2012-2013 que acabaron siendo objeto de debate en el Senado, por no hablar de las constantes amenazas y las inestabilidades de Yesa en varias comisiones en las más altas instituciones de Navarra y Aragón; son ejemplos claros del papel protagonista que adquieren las amenazas físicas mientras suceden o después de los desperfectos, pero también del olvido o la sordera institucional compartida por buena parte de la ciudadanía mientras permanecen en estado latente, hasta que otra vez despiertan y vuelven a la actualidad; pero en general ni se toman medidas serias, ni mucho menos se abarca el problema desde la gravedad potencial que los científicos podemos cuantificar y exponer.

Menos aún se perciben sus implicaciones sociales con el derivado impacto económico o en el bienestar general, sobre todo si el sacrificio económico de muchas personas conlleva cierto beneficio y lucro a corto plazo para grandes corporaciones empresariales. Desde hace unos pocos años en España, las peores catástrofes relacionadas con el hábitat no son de tipo sísmico, tampoco por inundaciones, inestabilidades del terreno, volcanes o sequías prolongadas... El mayor número de catástrofes que afectan a los ciudadanos españoles no son de tipo natural sino financiero. El número de desahucios en España se acerca al millón desde el inicio de la crisis.

Hemos analizado en un contexto geológico dinámico, holístico e integral, algunos de los eventos que han venido sucediendo y en los que se ha trabajado activamente, centrando la atención en la relación del ser humano con su territorio y en definitiva con el planeta.

Los eventos naturales, mal llamados por algunos “desastres naturales”, son la expresión de una entidad que nunca está del todo quieta y en la que todo está en estrecha relación, una interrelación que los científicos detectores de vulnerabilidades estamos aprendiendo a identificar. Una inundación puede acabar para siempre con algunas especies o el hábitat de comunidades humanas en un área geográfica determinada, pero al mismo tiempo genera condiciones, regala lecciones y modifica el medio para que otras especies u otras comunidades humanas disfruten de un medio amable para alcanzar cierto desarrollo. Con respecto a las catástrofes sociales deberíamos ser conscientes de que la cuestión es exactamente igual.

2. ZONIFICACIÓN COMO ITINERARIO FÍSICO

Una de las mejores herramientas para evaluar y actuar en consecuencia sobre el territorio es la zonificación, sea ésta un mapa de riesgos sísmico-geotécnico, de inundabilidad, de vulnerabilidad a deslizamientos, etc; es un pronóstico basado en los accidentes geológicos o climáticos, el estudio de la geohistoria, de la historia física y de las características dinámicas de los territorios y terrenos que nos acogen, una división que puede hacerse por barrios, manzanas, ciudades, comunidades, y que nos permite conocer el medio sobre el que construimos nuestras casas, nuestros negocios, nuestro hábitat, adelantándonos a ciertas reacciones e impactos.

La confección de mapas de riesgo locales o microzonificación ha demostrado ser la mejor de las herramientas para adelantarse a los inevitables embates de la Naturaleza, también que su uso salva vidas y supone un importante ahorro en desgracias, además de económico para los estados; algo que está más que demostrado en los países de nuestro entorno que ya los tienen y utilizan.

Sin embargo uno de los mayores enemigos para desarrollar una sana planificación del territorio y vivir con mayor armonía sobre él es especialmente la pervivencia de un contexto económico prácticamente basado en el crecimiento a base de la creación de obra pública y grandes infraestructuras muchas veces inservibles, con importantes impactos en las dinámicas naturales alcanzadas durante milenios.

El reto del futuro urbanismo, por tanto, deberá ser el cambio de perspectiva histórica, abandonar los postulados post-industriales del siglo XX y abrirse a este urbano siglo XXI regido por la ciencia, la cultura y las nuevas tecnologías. Porque la sismicidad y las inundaciones seguirán existiendo en el siglo XXI, además el cambio climático está trayendo más eventos extremos y los incendios, sequías, inundaciones o deslizamientos están creciendo al mismo tiempo que un porcentaje cada vez mayor de la población cae en las garras de la pobreza. Efectivamente hay una analogía y una conexión entre la manera como tratamos al medio que garantiza nuestra existencia y la planificación de nuestras sociedades.

3. PLANIFICACIÓN COMO ITINERARIO SOCIAL: DECRECIMIENTO O COLAPSO

Aunque aún no está muy extendida entre la población la idea del colapso, parece que nos dirigimos irremediablemente hacia uno con marcado carácter ambiental, pero también por ello económico y social. Vemos cómo las nuevas fuerzas descentralizadoras, descomplejizadoras, desglobalizadoras, desjerarquizadoras, que moldean nuestra actual organización social, ahora son más relevantes y vienen acompañadas de una mayor dificultad en el acceso a recursos no renovables cada vez más escasos, de peor calidad y caros de extraer, una relación inseparable que podemos seguir a través del tiempo en cualquier rincón de este blog; pero sobre todo, el haber basado nuestra economía y por tanto nuestra estructura social, desde la idea de que esos recursos no renovables iban a estar apuntalando por siempre nuestra voluntad, ha sido un fallo aún no reconocido desde nuestras instituciones. Además el exceso generalizado nos ha llevado a envenenar nuestro hábitat y con ello nuestra sangre, hoy encontramos sustancias muy nocivas por doquier, especialmente tenemos microplásticos no sólo en acuíferos profundos, sino en nuestros hígados, riñones, cerebros...

¿Qué podemos hacer? Está claro, echar pulsos a la dinámica natural nos ha demostrado que es contraproducente porque siempre los perdemos. Hemos creído que aglutinando ingentes cantidades de energía para "defendernos" de los embates naturales a nuestras centrales energéticas, presas u obras lineales, iba a ser siempre una tarea fácil, pero esa ausencia de dificultades tiene los días contados, tanto por la durabilidad de los materiales, como de los diseños estáticos o del nunca visto antes grado de vehemencia de una simple tormenta o terremoto, pero es que también entra en juego el cada vez más complicado mantenimiento, profundamente dependiente de la disponibilidad de abundante energía como la que propició su construcción y puesta en servicio. Y esa energía neta está en recesión.

En 1972 en "Los límites del crecimiento" Meadows et al., no nos presentaron una profecía, sino una simulación que calculaba utilizando la dinámica de sistemas, un conjunto de escenarios venideros si persistían una serie de dinámicas. Como era de esperar las previsiones se van cumpliendo y hoy la crisis se agudiza en su vertiente ambiental, económica y social, siendo el síntoma de la pobreza, como comentábamos más arriba, el exponente de la inadapatación de nuestras comunidades.

DENNIS L. MEADOWS, ES UNO DE LOS AUTORES DE "LOS LIMITES DEL CRECIMIENTO"


Aquel informe era un llamamiento a actuar, no sólo una mera simulación de qué es lo que podría pasar y que desafortunadamente estaba en lo cierto. Daba pautas de en qué sentido había que actuar. Entonces se propuso un "estado de equilibrio" sin crecimiento. Sin embargo han pasado casi cincuenta años sin medidas de ningún tipo para evitar el colapso clmiático económico y social. Así que hoy por hoy detener el crecimiento no va a solucionar los problemas y seguir intentando crecer a base de deuda que pagarán las generaciones venideras ―además de la nuestra― menos aún.

Entretanto la comunidad científica da voces de alarma, pero nuestros gobiernos y burocracias sufren una sordera que se traduce en la más absoluta inactividad. El crecimiento económico se ha ido afianzado como el objetivo central del esfuerzo humano en este insólito planeta. Santo y seña de toda tendencia politica. Su motor ha sido el suministro de energía fósil fácil de obtener, la sangre geológica que ha movido y aún a duras penas mueve la economía mundial, pero con un grave inconveniente: era finita y la ingente acumulación de desechos y emisiones de gases de efecto invernadero sin medida tenía graves efectos secundarios.

No es de extrañar el actual auge de movimientos activistas y estudiantiles en el mundo entero de desobediencia civil pacífica, cuestionando el sentido de todo el sistema educativo en un mundo "sin futuro". Dado el volumen mundial de los impactos de medio siglo de retraso con la más desmesurada actividad económica y de polución sobre el medio que garantizaba nuestra existencia, la huella ecológica igual de desmesurada se ha vuelto en nuestra contra. Detener el crecimiento ya es insuficiente. Ahora nos hace falta decrecer.

No hay muchas líneas teóricas desarrolladas que traten de aportar conocimiento y prácticas sobre la organización de comunidades sin crecimiento, pero hasta la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha trazado desde 2015 un itinerario para el denominado "objetivos de desarrollo sostenible" con una serie de metas que no se están cumpliendo. Obviamente la número uno no podría ser otra que "la pobreza". La Asamblea General de la ONU adoptó entonces la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, un plan de acción a favor de las personas, el planeta y la prosperidad, que también tiene la intención de fortalecer la paz universal y el acceso a la justicia.



La activista climática de 16 años, Greta Thunberg, pronunció un discurso  en TEDxStockholm a finales de 2018 y en febrero de 2019 en un acto de la UE en Bruselas. La adolescente abrió un evento de la Comisión Europea frente al presidente Jean-Claude Juncker. Le dijo a los políticos que dejaran de "barrer su desorden debajo de la alfombra para que nuestra generación pueda limpiar". Greta defendió a los cientos de miles de niños que participaron en las huelgas escolares mundiales y dijo: "Si dicen que estamos perdiendo un tiempo valioso de colegio, permítame recordarle que nuestros líderes políticos han perdido décadas a través de la negación y la inacción, por eso hemos empezado a actuar".