viernes, 15 de diciembre de 2017

POLIBIO CHIFLADO ANTE EL PEAK OIL


Los cynetenses se convirtieron en el pueblo más feroz, cruel e inhumano de todos los griegos. Según Polibio el motivo fue la pérdida de las buenas costumbres y sobre todo el haber abandonado la formación y la profesión de la música.

1. INTRODUCCIÓN

Las siguientes líneas son un relato ficticio, lo siento, se me fue la olla porque me enviaron uno de esos chistes tontos por WhatsApp que reproduzco aquí:


Hace un tiempo y en varias ocasiones en este blog, analizamos algunos procesos por los que caen y colapsan las civilizaciones. Hoy nos encontramos en la encrucijada de la expansión de actuaciones y planificaciones políticas que atentan contra la base misma del factor Biosfera, poniendo en peligro cada vez con más ahínco las bases materiales y biofísicas que garantizan nuestra propia existencia. Desde el cambio climático antropogénico hasta el envenenamiento del medio que nos sustenta (aire, agua y tierra) y sobre todo esa falta de agua que parece hacerse endémica, hasta la acelerada pérdida de biodiversidad que ya es denominada la sexta gran extinción, nos toca asumir que vivimos tiempos en los que no todo está perdido y aún queda algo de margen para ver la botella medio llena.



También en el blog hemos analizado en ocasiones el que la ciencia y la cultura en una civilización en decadencia como la que nos toca vivir, se identifican estrechamente con los intereses de las élites gobernantes y si no lo hacen se produce una reacción contra la propia fuente de la ciencia o la cultura que se aventure a desdecirla. El mejor ejemplo de los vientos que soplan ya fue objeto de un programa en mi espacio para la ciencia "Conversaciones con Atenea" en la Cadena COPE, y es la desaparición del concepto de "Cambio Climático" en las publicaciones científicas de los EE.UU. desde hace un año en cerca ya del 50%, además de su desaparición en las páginas oficiales de la EPA, poco a poco se ve sustituido por eufemismos como "Cambio Ambiental" o similares.

Muchas organizaciones científicas, tecnológicas, universidades, centros de investigación, muestran diversas formas de identificación de la ciencia y la cultura con los valores que imponen las élites. Su desmantelamiento (ya en marcha) es aplaudido por una gran cantidad de personas fuera de los círculos de los que llamamos ricos y pudientes. La ciudadanía asiste encantada desde unos medios de comunicación dominantes a una suerte de autoengaño en que se premia a bombo y platillo con gran fanfarria a aquellas instituciones que presenten los estudios más lucrativos para los sectores industriales, tecnológicos o financieros, al fin y al cabo son los que pagan, y se aplaude aunque sus prácticas sean un ataque a la misma esencia del ciclo vital. ¿Se están perdiendo programas y proyectos que valen la pena para el común de las personas en favor de una gran oferta que no valdrá la pena y dejarán un reguero de proyectos inservibles e incluso amenazantes? Por supuesto, España es pionera en desechos arquitectónicos, urbanísticos, infraestructuras abandonadas y restos de obras faraónicas de cualquier administración comidas por el paso del tiempo y la maleza.


2. POLIBIO

Y aquí está el quid de la cuestión: porque esa es una característica común en los años crepusculares de una organización social. Se trata de un ciclo regular de concentración, difusión de poder y control de los medios que por ejemplo el historiador griego Polibio desarrolló con detalle. Entonces él lo llamó "anaciclosis".

Polibio  (Megalópolis, 200 a.C. - ?, 118 a.C.).
Su estancia en Iberia le sirvió para estudiar la geografía,
los pueblos y las costumbres de Hispania.
Este apasionante momento de la historia encierra una visión muy poliédrica de la anaciclosis. Sin embargo el detalle relevante ahora es esta fase de crisis de la que no podemos ni podremos salir; hace ya una década de brotes verdes, luz al final del túnel o esperanza de lo que sea, pero la crisis española perdura, incluso con los precios bajos del petróleo que gozamos desde hace tres años, no ha servido para evitar el rescate a bancos, el vaciado de la hucha de las pensiones o el crecimiento de la pobreza, la exclusión y la desigualdad récord. Que España mantenga ciertos niveles de presencia como una economía destacable a nivel internacional no ha sido sino por el flujo de riqueza que se ha ido desde las capas más pobres de la población hacia dichas élites. Ahora el petróleo marca máximos bianuales.



Ahora, cuando no queda casi nada, la deuda se desborda y las grandes masas que aplaudieron lo que todo el mundo reconoce ya como el gran saqueo de la estafa contable global, se han quedado paralizadas. Además el poder se ha consolidado y petrificado a un nivel sin precedentes democráticos dentro de sus propios centros e instituciones. Ya forma una red de corrupción tan poderosa que hace imposible al propio sistema escapar de esas políticas contraproducentes. Para Polibio hay una solución que acabaría con semejante agonía: la aparición del  demagogo carismático que arrebata el poder, anula el orden existente y pone en marcha una lucha general de todos contra todos, las viejas alianzas se rompen mientras lo más inverosímil impone su presencia. Seguro que al ciudadano occidental y especialmente al norteamericano le suena la cantinela.

¿Pero qué significa de verdad la exposición de Polibio hoy? Pues que entre otras cosas, nuestro estilo de vida derrochador y basado en la subvención de los combustibles fósiles se esfuma. La descomplejización y desglobalización ya ha comenzado, lo centralista está en declive y las comunidades autogestionadas son más económicas y sostenibles si quieren garantizar una vida mínimamente digna a sus componentes. Esto acarrea una cierta tristeza ya que las manifestaciones de este fenómeno que podríamos calificar de natural o lógico se muestran de muchas maneras, desde las redes de autogestión y consumo responsable hasta los impulsos nacionalistas locales en auge. En cualquier caso toda ruptura con antiguos órdenes que agonizan aportan su trauma, la única manera de conducirlos es haciendo diagnósticos acertados, y éstos necesitan análisis globales y locales por igual.


2. UN ANÁLISIS PARA CHIFLADOS

El caso es que lo que pudimos hacer para evitar un declive tan marcado ha traspasado su fecha de caducidad: no lo hicimos. Incluso ante las evidencias tan palpables de un colapso que nadie quería seguimos a la expectativa porque no interiorizamos el lento pasar del tiempo a ritmo de cierre de negocios y auge de contratos precarios. Pero en caso de que no lo hayas notado querido lector, el declive de la era industrial tecnológica ya está en marcha; los sustitutos de la industria 4.0 son una mala copia de lo que pudimos y ahora ya no podemos.

La fracción de adultos en edad de trabajar que ya viven permanentemente fuera de la actividad laboral está en su punto álgido; también la fracción de adultos jóvenes que viven con sus padres y se relacionan en bajeras, porque no pueden permitirse comenzar a esculpir ni sus propios hogares, ni aprovechar el diseño de los lugares de ocio. Su presencia en nuestras ciudades y pueblos se extienden al ritmo que lo hacen el alcohol y las drogas.

Las reservas de combustible fósil económicamente accesibles de nuestro planeta disminuyen día a día y no hay nueva tecnología 4.0 ni eficiencia que contrarreste el declive; el exceso temporal que vivimos desde finales de 2014 en los mercados del petróleo está disminuyendo tan rápido que los analistas y la misma AIE pronostican el próximo aumento de precios tan pronto como 2018. Mientras escribo estas líneas el barril Brent ronda los 65$ marcando el récord de los últimos dos años. Seguimos hablando de la transición de los combustibles fósiles a la energía renovable, por un lado, o la energía nuclear, por el otro, o a un cambio en los hábitos por el más allá. Lo que sea antes de enfrentarnos a la cruda realidad y forzar a nuestros dirigentes a que se despierten y reaccionen. Porque aunque ya nos ha pillado el toro aún tenemos alguna posibilidad de evitar la peor de las caídas.

Nuestro mundo económico y nuestras relaciones sociales, culturales de movilidad o afectivas permanecen encadenadas a los combustibles fósiles por la sencilla razón de que ninguna otra fuente de energía cuya producción fue un peculiar regalo de la Tectónica de Placas (algo único en esta zona del universo conocido) proporciona el suministro de trabajo abundante, concentrado y versátil que es la "Madre" de nuestro extravagante e igualmente peculiar estilo de vida actual. Siempre hubo una alternativa, incluso habiendo hecho los deberes en los momentos en que el petróleo estuvo barato para ir haciendo el camino de transición por el que irremisiblemente vamos a transitar, pero ahora ya sabemos que será sin su ayuda. Si en los años que fue asequible "perdimos hasta la camisa" qué no perderemos a partir de ahora. 

Mientras tanto vivimos una sequía que no conocimos nunca. Groenlandia nos envía mensajes en forma de variaciones extremas de frío, sequía o calor cuando más duele. La plataforma de hielo Larsen C, que hasta hace unos meses era considerada inamovible por la mayoría de los glaciólogos, está en proceso de triturado, un bonito programa que abordamos en el espacio de Ciencias de la Tierra de "La Mecánica del Caracol" en Radio Euskadi hace unos días. Groenlandia se encarga de desbaratar los hasta ahora bastante estables patrones de clima europeos, especialmente los ibéricos. Nadie hicimos nada al respecto. Escucho a un representante del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente quejarse de la violencia de las últimas lluvias en el país con más pantanos per cápita del mundo porque ésta se pierde en el mar, como si los ríos fueran alguna suerte de castigo divino para fastidiar al ser humano moderno y arrebatarle su agua; un error de la Naturaleza que vinimos a solventar con nuestros embalses, por cierto, los más numerosos sí, pero están vacíos.

Sabemos por científicos expertos, por la NASA, Paneles Intergubernamentales, asociaciones ecologistas, activistas y un largo etcétera de investigadores que la única manera de detener el cambio climático antropogénico es dejar de poner gases de efecto invernadero en la atmósfera, nuestro basurero favorito después del mar. El mundo tendría que cerrar sus aerolíneas, convertir sus carreteras en vías verdes para bicicletas y carretas de asnos y bueyes, y acabar con las tecnologías que ya no serán económicamente viables si tienen que depender de la energía fósil o de la difusa e intermitente energía denominada renovable. ¿Existe la voluntad política o ciudadana de aceptar tales cambios? No. No nos hemos preparado porque la resiliencia, la palabra o concepto de fundación de este blog resultó y resulta ser un adorno de la sociedad.

Lo que me fascina es que esto es algo que hemos estado diciendo en las últimas décadas, con más acento quizás durante todo el tiempo que ha estado apareciendo este blog, desde 2011. La ventana de oportunidades para hacer una transición sin problemas al único futuro posible, el renovable, se cerró en los años ochenta del siglo XX. Entonces hablar de sostenibilidad era algo romántico, de hippies soñadores, de ecologistas barbudos que la cruzada del cortoplacismo económico aplastó de un sólo golpe y permitió permanecer, eso sí, en las estanterías de las universidades, hasta que comenzaron a caerse por tanto adorno acumulado, tanto como el peso del propio ladrillo que nos hundió.

Las excusas para no hacer nada y las justificaciones para aferrarse a estilos de vida que el planeta no pudo ni ya puede soportar han proliferado a ritmo de deuda, esquilmando grandes áreas del planeta y empobreciendo a millones de seres humanos. Tras tantos años de prosperidad anunciada, acreditada y celebrada, el 20% de la población sigue pasando hambre, unas 20 personas mueren cada minuto porque no tienen nada que comer. Los movimientos ecologistas siempre jugaron a que el futuro todavía dejaba un cierto margen de acción y si su presencia en las propias organizaciones ecologistas es homeopática, en los grupos dirigentes ahora está por debajo del número de Avogadro. La izquierda también ha abrazado el discurso del crecimiento como la única posibilidad de acabar con el hambre, la pobreza, el paro o la desigualdad, a pesar de haber sido su padre. Ni siquiera se ha dado cuenta de que crecer sólo es posible de manera ineconómica.

ANACICLOSIS


3. Y UN DIAGNÓSTICO DE CHIFLADOS

Sí, pero como ya advertí arriba, se me fue la olla, nada de lo que viene puede ser real, al menos no está en nuestra agenda porque somos seres inteligentes. Hay un detalle importante para nosotros los ciudadanos: ¿Qué vamos a hacer el día en que nuestros ingresos valgan la mitad en términos de bienes, alimentos, luz, agua, servicios...? ¿Y cuando valgan la cuarta parte? Pues asume querido lector que ese incremento de los precios que ya pagas a regañadientes por calentarte o mantener tu negocio no ha hecho nada más que empezar. Porque España ni produce el grueso de la energía ni la tecnología que ahora utiliza, de momento sólo la compra a cargo de una deuda que posiblemente sea impagable. Vivir con un tercio de lo que tenemos es posible e incluso saludable sí, ¿pero quién se lo dice a los ciudadanos, estoy yo o estás tú dispuesto a predicar con el ejemplo?

¿Qué tipos de ataques de ansiedad y depresión vamos a tener cuando Internet, el cajero o la atención médica inmediata no estén disponibles en absoluto o no estén disponibles a un precio asequible, pero ni haya teléfono al que llamar ni terminal conectada que funcione? ¿Cómo vamos a enfrentarnos a una debilidad institucional con un Estado que implosiona como lo han hecho tantos en Europa, Latinoamérica, Oriente y ahora lo hacen los mismísimos EEUU? ¿Cómo afrontaremos el que administraciones locales que no disponen de medios para pagar los servicios básicos se hagan con las riendas de sus comunidades autónomas con el apoyo de millones de excluidos? 

Así es como se ve el declive y la caída de una civilización desde la mirada de un Polibio del siglo XXI que vuelve a viajar por Hispania. Cree este Polibio tecnológico, que ésto no se arregla sentándose en una mecedora de mimbre con cojines de lino bajo una cubierta cargada de paneles solares y un molino y un pozo al lado del gallinero, un poco más allá de la huerta. Haciendo justamente las mismas cosas o muy parecidas a las que hasta ahora hemos hecho mientras vemos por la televisión cómo el resto del mundo se hunde en un estercolero de mierda y miseria mientras tú y yo, los tuyos y los míos estamos calentitos, gorditos y a salvo.

En una decadencia como la que vivimos hay caos social, desorden político y mucha inseguridad, porque organizar a tanta gente a la que se le ha ocultado la realidad mientras se le robaba lo poco que producía para salvar los muebles, y a la que se le ha engañado tanto, es tarea prácticamente imposible. Ya nunca vas a poder votar a unos líderes que te convenzan, que satisfagan tus necesidades, menos aún tus aspiraciones personales. Seguramente tu felicidad y la de los tuyos no estará garantizada por ningún Estado de Derecho. En una implosión económica como la que ya estamos comenzando a saborear tu salario puede esfumarse y tus ahorros cada día tendrán menos valor hasta que no valgan nada. Si dispones de cosas que temporalmente tengan cierto valor como joyas o metales preciosos, gasolina e incluso alimentos no perecederos, mejor que no se entere nadie, porque no importará quitártelo a golpes o amenazar con torturar a tus niños.

Seamos realistas y pongamos los pies en la tierra, se trata de un caos ambiental y una economía de subsistencia, lo que significa que aunque de momento sean sólo la tercera parte de la población quienes (te importe o no) hay días que pasan hambre, pronto serán más; aunque rara vez lo veas en la televisión. Como la cifra aumenta mes a mes y ya estamos sin reservas económicas y el camino a la transición todavía está sin empezar, no hay ningún motivo por el que tú o yo, tengamos que pensar que nos vamos a librar mientras millones de personas hacen lo que pueden para subsistir al mal tiempo y a otra sequía que arruina nuevamente las cosechas. Quizás morir por culpa de algún microbio venido con un nuevo mosquito tropical al que le encanta la mediterraneización del clima ibérico y tu sabrosa sangre latina sea la mejor solución antes de seguir vagando por el barrio. Otro paseo viendo los hierros oxidados de lo que fueron la carnicería, la peluquería, el banco, la cafetería donde te reías con la gente que ya no está; porque se trata también de una rápida contracción demográfica que no tiene solución. La desertificación o saharización del sur de Hispania está dejando perplejo al Polibio cibernético que te observa.

Es muy simple, realmente simplísimo: se trata de abrazar con paciencia la cultura de la pérdida. ¿QUÉ? Ahora entiendes lo de chiflado, ¿verdad? Las cosas que valoras, cosas que piensas que son importantes, significativas e incluso necesarias, desaparecerán para siempre. La idea de que en una cultura de mercado cada uno tiene lo que se merece la llevamos incrustada en los huesos. Si hay algo que esté arraigado en nosotros es esa premisa. Pero es algo tan peligroso como imprudente, porque si algo sale como no esperabas te vas a sentir además de hambriento y miserable, culpable de tu desgracia. Eso es algo que a la propia organización social capitalista le encanta,  así que no se te ocurra insinuar que pueda haber otro factor de culpa que no seas tú y tu incapacidad para el emprendimiento, porque serás doblemente humillado y penalizado por inútil.

Explosión del reactor número 1 de Fukushima el 12 de marzo de 2011. La catástrofe más cara de la historia (de momento sobrepasará lo 500.000.000.000 € y no se ve una solución factible en los próximos 300 años).

lunes, 20 de noviembre de 2017

CAMBIO CLIMÁTICO. UNA MIRADA GLOBAL ANTE LA #COP23



La NASA ha creado una nueva herramienta de pronóstico que puede predecir qué ciudades se verán afectadas a medida que se derriten porciones de capas de hielo debido al calentamiento global.

 
A estas alturas a nadie se le escapa el impacto del cambio climático en nuestras vidas, más allá de la terrible sequía que sufrimos en la Península Ibérica, uno de los lugares más vulnerables del planeta. Nuestro mundo es un peculiar sistema interactivo que involucra cuatro componentes: atmósfera, hidrosfera, biosfera y litosfera. Cualquier modificación de uno de ellos repercute en el resto.


“El mar se está tragando aldeas, se come las costas, marchita las cosechas. Seres queridos mueren de hambre y sed. Es catastrófico. Es triste, pero es real". El orador más joven de la #COP23: Timoci Naulusala de #Fiji.

1. INTRODUCCIÓN

La cumbre del clima de Bonn (#COP23) concluyó el sábado 18 de noviembre de 2017 con la aprobación de un documento que no satisface a nadie y menos aún avanza en la solución del problema que ya supone un motivo importante del descalabro de la economía global con un deterioro acelerado del medio que garantiza nuestra propia existencia. Los países se comprometen a evaluar sus emisiones de CO2 en el año 2018. El primer ministro de Fiji (un país en peligro de extinción), Frank Bainimarama, presidente de la cumbre COP23, consideró que el texto aprobado en la cumbre es "un paso adelante para avanzar en la puesta en marcha del pacto alcanzado en 2015, si bien hay que ir más rápido en su implementación".

A estas alturas a nadie se le escapa el impacto del cambio climático en nuestras vidas, más allá de la terrible sequía que sufrimos en la Península Ibérica, uno de los lugares más vulnerables del planeta, pero también en otros lugares de Europa. Los incendios, los cambios bruscos de temperaturas, los impactos de temporales y muchos otros efectos ambientales más que ya afectan a nuestra salud o alimentación han venido a quedarse y a empeorar las cosas. El cambio climático es una amenaza de primer orden al que sigue sin dársele la importancia necesaria para construir y articular un camino de resiliencia para nuestra organización social.

Figura 1. El Reino Unido y Canadá lideran una nueva alianza de países para acelerar "un crecimiento limpio" y lograr la eliminación rápida y gradual del carbón como fuente de energía. Más de 20 países, incluidos Francia, Finlandia y México son parte de la “Powering Past Coal Alliance” que también reúne a una amplia gama de empresas y organizaciones de la sociedad civil que se han unido para la protección del clima. España no lo ha firmado.

2. LOS CAMPOS DE ACTUACIÓN DEL CAMBIO CLIMÁTICO EN EL PLANETA

La mayoría de los ciudadanos piensa que el cambio climático es algo que atañe únicamente a la atmósfera, si es que lo piensan. También hay alguna minoría algo más informada que apunta a los océanos, pues saben que éstos tienen un papel fundamental en la absorción de una gran parte del carbono a costa de su acidificación, cambios salinos y cambios cinéticos.

Tanto en círculos científicos como a escala popular pocos considerarían que el cambio climático involucra a todo el planeta, cuando esta es la verdadera cuestión a tener en cuenta. Cada vez más geólogos, científicos ambientales, físicos o biólogos, consideran nuestro mundo como un peculiar sistema interactivo que involucra cuatro componentes: atmósfera, hidrosfera, biosfera y litosfera. O dicho de otra manera: aire, agua, vida y rocas. El agua tiene un papel protagonista en la dinámica planetaria, tanto en estado gaseoso en la atmósfera y dentro de las rocas, como en estado líquido por todo el planeta e incluso en la corteza profunda, pero también el agua congelada de las capas de hielo, glaciares o casquetes polares es una parte muy importante de la hidrosfera, y por lo tanto de todo el planeta en conjunto.

Por tanto, sabemos por la historia del planeta que cambios en uno de los componentes del sistema también generará cambios en los demás. El cambio climático antropogénico está devolviendo ingentes cantidades de carbono a la atmósfera tras 200 años de quema de fósiles que siguen aumentando las temperaturas, y cada vez más dado que las tasas de retorno energético (TRE) de los combustibles fósiles actuales están en declive, lo cual nos lleva a quemar más para poder mantener la producción, cada vez los almacenes de petróleo, carbón o gas necesitan de más gasto energético (quema) para obtener menos energía neta con lo que multiplicamos las emisiones de GEIs sin aportar sustanciales mejoras tecnológicas, por lo tanto tampoco mejoras para la economía global.

En la biosfera se ven afectadas las zonas de vegetación y en especial el rendimiento de los cultivos. En cuanto al agua sólida, el incremento de las temperaturas produce una fusión de los hielos de todo el planeta, desde los casquetes polares a los glaciares, pasando por el permafrost con los consiguientes problemas geotécnicos que ya está dejando su fusión entre infraestructuras y edificaciones, afectando a millones de personas en latitudes septentrionales; además de la liberación de metano, un gas de efecto invernadero 40 veces más potente que el CO2.

El agua líquida que entra y sale de la corteza, ríos, lagos y mares a la atmósfera también cambia el modelo de lluvia con el que el homo sapiens se adaptó a los diferentes medios. Ahora, tras construir sus hábitats eminentemente urbanos (más de la mitad de la población ya vivimos en ciudades desde 2010), se enfrenta a nuevos modelos tanto en cantidad como en extensión geográfica de lo que él mismo llamó inundaciones, temporales o sequías, a lo que hay que sumar el aumento del nivel de los mares al ritmo de pérdida de hielo.

Ya sea en estado líquido o sólido como el hielo, el agua es una sustancia móvil y pesada. Por poner un ejemplo, los 3 millones de kilómetros cúbicos del hielo de Groenlandia se están fundiendo a ritmos nunca antes vistos, esta pérdida de peso es importante para entender que ese peso se redistribuye por el planeta y provoca la relajación y el cambio tensional un todo el globo reactivando el rebote isostático y el movimiento de la corteza en forma de sacudidas sísmicas en zonas propensas como apuntábamos en el verano de 2012 tras las fotografías facilitadas por la NASA (Figura 2) y publicamos en varios rotativos como ABC y otros medios por el tremendo impacto que tuvieron en el mundo científico.

Más tarde, en 2013, los ejemplos climáticos extremos de Jaén y sur de Pamplona (El Perdón-Etxauri) estuvieron presentes en el Congreso Internacional de la American Geophysical Union (AGU) en México, Meeting of the Americas, de la mano de varios investigadores; incluso el episodio sísmico de meses de duración con cientos de terremotos pequeños (los dos mayores fueron M4,2 en marzo y abril de 2013) al sur de Pamplona fueron motivo para la formación de una comisión parlamentaria para el estudio de esa sismicidad cuya componente climática fue notable, así como otra para el Senado de España en el caso de Jaén que finalmente se desvaneció con la propia sismicidad. Pero algo deberemos tener claro: la Tierra reacciona al cambio de peso y al incremento de presión de agua, tanto de forma global como local, un mecanismo conocido como rebote isostático si desaparece el hielo de encima o simplemente sismicidad inducida o climática si la presión de agua alcanza valores críticos como para disparar fallas debido a condiciones climáticas críticas o inundaciones extensas en caso de embalses naturales o artificiales.


Figura 2. Las fotografías de la NASA de julio de 2012.
Tras la última edad de hielo hace unos 15.000 años la Tierra se transformó completamente. Tras miles de años siendo una auténtica bola de hielo pasó al desarrollo de la historia. Por ejemplo, Escandinavia con una capa que en aquel momento era comparable a la actual de Groenlandia, más de 2 km de espesor (Figura 3), se derritió por completo dejando libre a la corteza para un rebote de más de 300 m. Las fallas se relajaron se movieron y fueron liberadas tras decenas de miles de años de confinamiento. En algunos casos quedaron registrados terremotos de escala 8 o más, casi nunca vistos en el Atlantico (recordemos que el de Lisboa M8,8 con cerca de 100.000 muertos fue el 1 de noviembre de 1755, el último gran terremoto sufrido por Europa. Comparado con los habituales de esas magnitudes en el cinturón de fuego del Pacífico es un fenómeno mucho menos frecuente).

Hoy por estudios sedimentológicos y de radiocarbono sabemos que esos terremotos desencadenaron deslizamientos submarinos frente a Noruega. Alguno provocó un gigantesco tsunami que se extendió por el Atlántico Norte, olas de decenas de metros de altura impactaron Shetland, haciéndolo con olas de hasta de 6 m en la costa este de Escocia.

La Tierra sólida es por lo tanto tan susceptible a los efectos del aumento masivo de carbono en la atmósfera como los otros componentes, vida, agua sólida, líquida y gas. El cambio brusco de las capas de hielo de Groenlandia podría tener consecuencias más amplias e inesperadas de lo que creemos, así sucedió en el pasado cuando aún pintábamos bisontes.
Figura 3. Sección submarina y subglaciar del SE de Groenlandia a partir de datos sísmicos.

3. ¿Y EL FUEGO DE LOS VOLCANES?

Ben Mason, David Pyle y sus colegas de la Universidad de Cambridge examinaron los registros de más de 3000 volcanes de todo el mundo entre 1700 y 1999. Sus hallazgos sorprenden: la actividad volcánica no es aleatoria, se dan más erupciones entre noviembre y marzo. El reconocimiento de este comportamiento estacional proporciona la última pieza del puzzle. Los cambios en el medio ambiente, como el clima y el nivel del mar, ejercen al menos una influencia tan grande en los volcanes como los volcanes sobre ellos. Las grandes explosiones volcánicas pueden tener un efecto dramático en el mundo entero, expulsan enormes cantidades de gas y polvo a la atmósfera bloqueando la radiación solar con un enfriamiento significativo en la superficie de la Tierra. Pero ¿puede ocurrir lo contrario? ¿Pueden los cambios en el entorno desencadenar erupciones volcánicas? Especialmente, ¿pueden nuestras actividades impulsar la activación de volcanes dormidos? ¿Qué papel juega el aumento del nivel de los mares?

Es bien conocido y está contrastado que los cambios bruscos de presión atmosférica están relacionados con la explosión de algunos volcanes, pero si cambiamos los patrones climáticos, si trastocamos todos los intercambios de temperatura y por lo tanto de presión y aumenta el nivel de los océanos ¿puede darse una reacción en cadena de estos colosos llameantes dormidos? En 1783 el volcán Laki, hoy bajo la atenta mirada de los vulcanólogos por su cercanía y conocida conexión con los volcanes Bárðarbunga y Holuhraun y situado entre el Hekla y el glaciar de Eyjafjallajokull, emitió tal cantidad de cenizas que asoló todos los pastos de Islandia y con ello provocó la muerte del ganado y de la mitad de la población. Las cenizas cubrieron Europa durante meses y destruyeron las cosechas. El hambre se extendió desde Europa a oriente medio, se disparó la mortandad en Inglaterra y en España, el extraperlo y otros abusos con el trigo y los alimentos culminaron en Francia en una revolución: nacieron las modernas democracias.

La colosal explosión del Tambora en Indonesia en 1815, la mayor erupción del milenio pasado, fue seguida por un enfriamiento global de 0,7 grados y 12 meses de un clima descontrolado en Europa y América del Norte, 1816 se conoce como el año sin verano. Las actas del Cabildo de Santander de 6 de noviembre de 1816 dejaron constancia del impacto agrícola. En varias actas sucesivas de aquel año se da noticia de la escasísima recolección de maíz y otros productos. Hambre y guerras acompañan a las cenizas. También tuvo un fuerte impacto cultural. La erupción del Pinatubo en Filipinas en 1991 dispersó una nube de gas que redujo las temperaturas en casi 0,3 grados, millones de personas se vieron afectadas. Hoy conocemos ejemplos mucho más violentos.

Hoy en día, todavía hay muchos volcanes debajo de la capa de hielo Vatnajökull, que aún cubre la parte oriental de la isla, y se está derritiendo rápidamente. Los investigadores ya han predicho una respuesta volcánica a medida que se reduce la carga de hielo en los volcanes de abajo, y sabemos por la erupción de Eyjafjallajökull de 2010 cuánto caos puede infligir un volcán islandés.

Recientes investigaciones revelan que bajo el hielo de la Antártida Occidental, se encuentran cerca de cien volcanes. Actualmente, estos volcanes están inactivos. pero el nivel del mar alrededor de la Antártida aumenta más rápido que en el resto del orbe. La media global es de unos 3 mm al año, lo que lleva a que en el último par de décadas el mar haya aumentado su altura en unos 6 cm, pero en los mares del sur esa tasa ha llegado hasta los 8 cm. Craig Rye y sus compañeros de la Universidad de Southampton (Reino Unido) han llegado a la conclusión de que se han distribuido por los océanos en este tiempo unas 350 gigatoneladas de agua dulce. Sin embargo, como el calentamiento global continúa impulsando la fusión del hielo y el alivio de peso sabemos que permite las erupciones, deberíamos contar con esta posibilidad en no muy largos períodos de tiempo, años o décadas si el ritmo de fusión continúa creciendo. Estos a su vez podrían realimentarse y desestabilizar el hielo superior, lo que provocaría un colapso acelerado de las capas de hielo de la Antártida Occidental y un aumento de varios metros en el nivel del mar.

Hace unos 74.000 años, la explosión más catastrófica conocida produjo un cráter de 100 km de ancho en Toba, en el norte de Sumatra, fue la culpable de sumir al planeta en un "invierno volcánico", que según algunos investigadores supuso que nuestros antepasados ​​lejanos lucharan de una manera extraordinaria por la supervivencia. La explosión del Krakatoa fue una caricatura a su lado.

El medio ambiente puede influir en la actividad de las fallas y de los volcanes, es poco conocido pero hay ejemplos como hemos visto y no sólo a escala global. En Pamplona esos cambios los conocimos bien en 2013 tras un récord de sequía en 2012 seguido de cinco meses muy lluviosos, tres de ellos récord en precipitaciones. También en Reykjavik saben de este tipo de influencias, en volcanes rodeados de hielo como en Islandia, el derretimiento rápido al final de la última glaciación promovió la expulsión de magma que previamente había sido impedida por el peso del hielo que lo aprisionaba. A finales de la última glaciación Islandia "explotó" durante 1.500 años, con una actividad volcánica unas 30 a 50 veces superior a la de los últimos siglos. Un kilómetro de capa de hielo lo había impedido. En 2010 la explosión del Eyjafjallajokull y en 2011 del Grímsvötn supusieron pérdidas económicas nunca antes conocidas.


SITUACIÓN DE LOS VOLCANES ISLANDESES EN 2011 (NaTV)


4. LA #COP23 NO CAMBIA MUCHO LAS COSAS

Algunos países en vías de desarrollo exigieron en Bonn que las naciones industrializadas cierren la fase de mitigación de emisiones antes del año 2020 con revisiones históricas enfocadas a dar cuentas de qué es lo han hecho y cuáles son los resultados. Sobre financiación, como en años anteriores, volvió a retrasarse el final de la conferencia, al exigir algunos países en vías de desarrollo más garantías de que los industrializados aportarán los recursos que les corresponden.

Se vuelve a incidir como en París en el compromiso de que los países desarrollados van a movilizar 100 mil millones de dólares anuales a partir del 2020, que se calcula requieren los países en vías de desarrollo para sus acciones de mitigación y adaptación al Cambio climático. Esto es todo lo que ha dado de sí esta cumbre.
URGE UNA NUEVA ACTITUD ANTE EL CAMBIO CLIMÁTICO

Este artículo está basado en las investigaciones de los expertos que apareen en las notas con enlaces, en las propias investigaciones e informes, artículos y comparecencias, y sobre todo en los artículos divulgativos y libros de los profesores Bill McGuire y John K. Costain.

lunes, 16 de octubre de 2017

#ARDEGALICIA #ARDEASTURIAS #ARDEPORTUGAL #ARDECANTABRIA ¿Y EL CAMBIO CLIMÁTICO?


BAYONA, PONTEVEDRA, ATARDECER DEL 15 DE OCTUBRE DE 2017 (FOTO: MANUEL FILGUEIRA)


Octubre de 2017. Con más de 400 incendios desde Portugal hasta Cantabria se cargan las tintas en la acción de los pirómanos e incluso el Presidente de la Xunta acusa a Portugal. A la Tierra no se le puede pedir más.

Esta es la manera en que hemos traído a nuestra casa a este invitado al que hemos llamado ‘cambio climático’, pero que no venía solo, de la mano traía la destrucción de la Biosfera, en términos económicos: la deuda.



Combinando imágenes de satélite y modelos matemáticos que estudian el transporte atmosférico de la sal marina (azul), polvo en suspensión (marrón) y humo (blanco) NASA nos regalan estas asombrosas imágenes de la venida de #Ophelia a Europa cuando los incendios estaban en su apogeo.



¡Qué gran oportunidad para prepararnos y concienciarnos de la amenaza del Cambio Climatico! Ningún medio ha llevado a expertos que adviertan de una planificación futura acorde con la realidad ambiental que ya tenemos aquí, y la Península Ibérica aparece en todas las publicaciones científicas como una de las zonas más vulnerables del planeta.

Octubre de 2017. Con más de 400 incendios desde Portugal hasta Cantabria se cargan las tintas en la acción de los pirómanos e incluso el Presidente de la Xunta acusa a Portugal. A la Tierra no se le puede pedir más.

Sin embargo:

- El abandono del mundo rural, la falta del ancestral mantenimiento adecuado, el envejecimiento de la población y la tradición europea (figuras 4 y 5) de quema de maleza perviven en las zonas más afectadas (hace dos semanas que había incendios, ver figura 5).

- Seis meses apenas sin lluvia (ver figura 1).

- Una noche con cerca de 30°C en octubre en el norte peninsular (ver figura 1).

- Fuertes vientos de los restos del único huracán de la historia que llegó a categoría 3 en el Atlántico oriental trayendo masas de aire caliente hasta zonas tan septentrionales como las islas británicas (figura 2).

- Un monocultivo (eucalipto) con impactos negativos en la edafología, evapotranspiración, biodiversidad y dinámica hídirca, además de ser una especie altamente inflamable (figura 3).

- Las dotaciones insuficientes de expertos en cuanto a gestión del fuego y privatización del servicio (unos 60.000 €/hora dependiendo de contratos), un "negocio de amiguetes" típico de lo que ya nos tienen acostumbrados los políticos españoles.

- El desconocimiento de la población (incluidos los dirigentes) sobre cómo actuar de manera individual y colectiva, una cultura que salva vidas.

- La pretensión de la Xunta de que ayude la población inexperta tras despedir a casi medio millar de profesionales, una declaración irresponsable de manifiesta inutilidad pública. Más grave aún es el absoluto delirio de que hay grupos organizados dedicados al "terrorismo incendiario", una manera bsatante grosera de "echar balones fuera" inadmisible en una administración pública; contradice las investigaciones de los forenses, guardia civil o fiscalía. Sí es verdad que siempre ha habido pirómanos, pero en condiciones climáticas normales no tendrían prácticamente efecto alguno (figura 1).

El #CambioClimático es una realidad que no se puede obviar ni parar, será cada vez más violento e intenso (figura 5) y ya deberíamos estar preparando las herramientas para su impacto ineconómico: #Cultura, #Ciencia y #Urbanismo.


LOS INCENDIOS DE OCTUBRE DE 2017 EN CADENA COPE:
CONVERSACIONES CON ATENEA. CADENA COPE (A PARTIR DEL MINUTO 8):


Figura 1. Gráfica estadística para precipitaciones y temperaturas anuales de la comarca de Vigo. Sin negar la acción del viento, del combustible que suponen los eucaliptos, la acción de los pirómanos y las nefastas políticas arriba apuntadas, cualquier acción coordinada por pirómanos (en un octubre habitual  con unos 240 mm de lluvias frente a ninguna, y temperaturas máximas de 17ºC frente a 30ºC) hubiese estado condenada al fracaso.


Desde la comunidad científica damos voces de alarma, pero nuestros Gobiernos y burocracias sufren una sordera que se traduce en la más absoluta inactividad (figura 2). El crecimiento económico se ha ido afianzando como el objetivo central del esfuerzo humano en este insólito planeta. Su motor ha sido el suministro de energía fósil fácil de obtener, la sangre geológica que ha movido y aún a duras penas mueve la economía mundial, pero con un grave inconveniente: la acumulación de emisiones de gases de efecto invernadero a causa de la combustión de ingentes cantidades de combustibles fósiles.

Lo hacíamos porque podíamos, porque la energía estaba tan a mano que era fácil su extracción, refinado y transporte, tres actividades que también requieren de energía para poder culminar y contribuir a nuestro desarrollo tecnológico, la agricultura, la sanidad, el bienestar, la cultura. El homo tecnologicus que aún habita este extraño planeta fue posible gracias al carbón, al petróleo accesible o al gas natural, energía solar fósil, acumulada hace millones de años y que nos hemos “ventilado” en unas décadas.

Pero el suministro que mueve nuestra maquinaria ya no está tan a mano, el coste energético y por lo tanto económico de la extracción, refinado y transporte es tan alto y con tantos efectos nocivos que el bienestar, la cultura, la sanidad, se resienten. Esta es la manera en que hemos traído a nuestra casa a este invitado al que hemos llamado ‘cambio climático’, pero que no venía solo, de la mano traía la destrucción de la Biosfera, en términos económicos: la deuda.


Figura 2. Un día histórico en el planeta Tierra, el 16 de octubre de 2017. El huracán Ophelia que alcanzó categoría 3 frente a las costas de Europa supone un acontecimiento hasta ahora desconocido, alcanzando zonas tan septentrionales como las islas británicas, ya como tormenta tropical.


Ya somos un tercio de la población del planeta la que está expuesta a condiciones climáticas con olas de calor letales (figura 2). Las represas y los embalses que ha construido el hombre, son mayores emisores de gases de efecto invernadero de lo que creíamos, en especial de metano por descomposición de la materia orgánica que aportan los ríos. No existe tampoco una coordinación ni una ordenación del territorio y los pueblos en muchas localidades de Portugal, Galicia, Asturias o Cantabria están cercados por eucaliptos, algo que aumenta el riesgo para la población en caso de incendio.

La biodiversidad aumenta en proporción a la superficie cubierta por bosques autóctonos, incluida la presencia de peces en ríos y embalses. Los ríos y regatos con mayor presencia de eucaliptos en sus ecosistemas tienen una mayor probabilidad de secarse completamente en verano, según concluye el estudio realizado por el Laboratorio de Ecología Evolutiva y de la Conservación (Ecoevo) de la Universidad de Vigo.

Este aspecto es “muy relevante”, según los autores de esta investigación, porque indica que la tendencia a un cambio climático global hacia ambientes más secos podría agravar el problema, por otra parte bien conocido, ya que los árboles de crecimiento rápido como los eucaliptos consumen mucha más agua que las especies autóctonas participando de ciclos de reposición de agua, materia orgánica, y evapotranspiración disarmónicos y disruptores de los ecosistemas locales.

La segunda ley de la termodinámica es inapelable: la energía ni se crea ni se destruye, se transforma, y lo hace en una sola dirección: de disponible a no disponible, se disipa en la atmósfera y los océanos. No es la atmósfera nuestro único basurero favorito, los océanos mantendrán más toneladas de plástico que toda masa de vida marina en un par de décadas. También nuestros cuerpos lo son.

Figura 4. Hectáreas dedicadas al cultivo del eucalipto en la Península Ibérica.

Figura 5. Incendios en el área mediterránea la primera quincena de octubre de 2017 tras una sequía histórica en la zona. ¿Está el "terrorismo incendiario" al que apunta el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, detrás de semejante catástrofe? Fuente: Global Forest Watch Fire VIIRS y MODIS (NASA)



4. URGE UNA NUEVA ACTITUD ANTE EL CAMBIO CLIMÁTICO