martes, 13 de febrero de 2018

EL FINAL DEL PETRÓLEO, TRANSICIÓN O COLAPSO

Queridos lectores, este año la Universidad de Zaragoza ha incluido en sus programas de doctorado en Ciencias de la Tierra una serie de actividades de la mano del Geoforo por una nueva cultura de la Tierra (al final del artículo está el programa). Desde la idea de que hay otra manera de hacer Universidad, se trata de compartir con la ciudadanía las inquietudes de los científicos como ciudadanos comprometidos, este año escogimos el título "Crecer en un planeta finito y vulnerable".

Desde el Cambio Climático, el Antropoceno, el extractivismo o la desertización hasta la era de la desinformación y la posverdad, se da un repaso a la actualidad científica en su vertiente social. Hace ya unos años que se ha agudizado una relación cada vez más tensa y difícil entre la ciencia y el poder, sobre todo cuando los objetivos cortoplacistas que éste quiere imponer chocan contra la valentía de algunas científicas y científicos advirtiendo de los efectos nefastos a medio y largo plazo para el medio humano; efectos negativos también para las economías de las comunidades directamente afectadas, pero sobre todo para la salud, la educación y el bolsillo de los contribuyentes.

Como sabéis los que seguís el blog, hace años que está en mi agenda el divulgar también el destacado reto global del descenso energético al que nos enfrentamos, siempre en el marco fundacional de este espacio: dotar a la sociedad de referentes para una transición resiliente conociendo los desafíos que se plantean ante el inevitable declive de recursos, medioambiental, climático y social. En esta ocasión, a petición del departamento de Ciencias de la Tierra, Marcos Aurell catedrático del departamento de Estratigrafía y quien suscribe, tuvimos una charla abierta con un apasionado coloquio respecto del tema que nos ocupa; fue el pasado día 8 de febrero de 2018. 

"El final del petróleo, transición o colapso" ha sido el título que Miguel Ángel Conejos Montalar, periodista de Arainfo que cubre el ciclo, ha dado a este magnífico reportaje sobre el inminente fin de la era de los combustibles fósiles. Os dejo con él.

Antonio Aretxabala
Pamplona, 13 de febrero de 2018
 

PUBLICADO EN ARAINFO.


  • El siglo XXI trae consigo el final del recurso energético dominante en los últimos años. Hablamos con Marcos Aurell y Antonio Aretxabala sobre el futuro cercano que le resta al petróleo y sobre las posibles alternativas energéticas que traerán obligadamente un cambio de paradigma social y económico

Foto de Miguel Ángel Conejos Montalar para Twitter


La segunda sesión del Geoforo por Una Nueva Cultura de la Tierra trató de mostrar la realidad en torno a un recurso energético que ha sido motor económico mundial en los últimos 150 años, el petróleo. El oro negro ha sido fundamental para la generación de las sociedades modernas tal y como las conocemos. Pero ha sido también el causante de guerras y sufrimientos con el único objetivo de su acumulación y gestión. Ahora, vivimos convencidos de que el siglo XXI traerá el final de esta era. Pero ¿de qué forma acabará el reinado del crudo como recurso energético más poderoso?

Ante un cuestionario que les planteaba como toma de contacto si el “pico del petróleo” había llegado ya, Marcos Aurell, Catedrático de Ciencias de la Tierra en la Universidad de Zaragoza y Antonio Aretxabala, Geólogo y consultor, trataron de arrojar algo de luz sobre el futuro de la producción de petróleo y la alternativa energética que habrá de ser afrontada con urgencia.

¿Qué es ese pico del petróleo? Para Antonio Aretxabala ese pico del petróleo es “el momento en el que llegamos al límite a partir del cual no podemos aumentar la extracción de crudo. Es un momento que se da en cada pozo individual, en cada país individual y a nivel global”. Sin embargo, advierte que “lo que nos interesa no es el pico del petróleo de Estados Unidos que fue en 1973, ni el de Siria que fue en el 2007, o el pico del petróleo de un determinado campo de extracción… es el pico del petróleo global, y ese, por lo que intuimos, y los datos que tenemos, parece ser que tuvo lugar en 2005, según la Agencia Internacional de la Energía. Pero posiblemente sea el pico del crudo. Ojo que luego hay otras cosas”, advierte.

Dejando de lado momentáneamente esas “otras cosas”, que no son sino petróleos extraídos de forma no tradicional, Marcos Aurell asegura que “el petróleo crudo obtenido por métodos tradicionales, el barato de obtener, el que representa el 90% del que consumimos, ese tocó techo en 2005. Digamos que se está manteniendo en una meseta oscilante. La producción global de petróleo sí que va creciendo en los últimos años, aunque hay indicios de que en estos últimos tres años también ha entrado en esa meseta ondulante, próxima a los 98 millones de barriles diarios”.

“Mi impresión es que hemos entrado ya en esa meseta ondulante que puede durar unos pocos años, antes de que empiece a decaer la producción de petróleo”. Es decir que ese pico del petróleo ya está aquí y supone unos 98 millones de barriles producidos diariamente. Pero no solo eso, sino que también son consumidos a diario.

Petróleos no convencionales

A ese pico de producción se llegó hace ya unos años, en torno a 2005, sin embargo la demanda creció, y aquí es donde llegamos al punto de las “otras cosas”, es decir los petróleos extraídos de una forma no convencional. De acuerdo a la Agencia Internacional de la Energía, las fuentes de petróleo no convencional son: petróleo extra pesado, petróleo de arenas bituminosas, petróleo proveniente de yacimientos lutiticos –shale oil y shale gas extraídos mediante fracking–, crudos sintéticos producidos a partir del carbón, crudos sintéticos producidos a partir de la biomasa y los crudos sintéticos producidos a partir del gas natural.

“Ese aumento de la demanda se tuvo que satisfacer con el petróleo extraído mediante técnicas no convencionales. El petróleo, vamos a decir que es el mismo, aunque no es de la misma calidad, pero la extracción es mucho más cara”, advierte Aurell.

Para Antonio Aretxabala el petróleo no convencional es un gasto de energía. Obviamente cada vez que extraes energía necesitas energía. Cuando tienes una inversión energética, es decir con la energía de un barril, extraes dos barriles, tienes un recurso energético. Pero si con un barril tu extraes otro barril, o incluso menos de un barril, lo que tienes ahí es un sumidero energético”.

“Desde el año 1930 esto está cayendo constantemente, de tal forma que ahora estamos con un barril extrayendo 18, cuando en los años 30 del siglo XX, con un barril sacábamos 100. Ese margen nos daba la posibilidad de derivar 99 para el crecimiento económico, el desarrollo de la civilización, hospitales, universidades, infraestructuras… Ahora vemos que estamos un poco escasos. Es verdad que estamos cerca de los 100 millones de producción, pero estamos gastando mucho más en la extracción, con lo cual, lo que revierte a la sociedad es muy poquito”, advierte Aretxabala.

En este sentido, y pese a vivir en un sistema capitalista que prima por encima de todo el crecimiento, la energía no debe ser entendida como un bien de consumo, si no como un precursor de la actividad económica. “En muy pocos años estaremos en una relación de 1 a 15, y en unos pocos más de 1 a 10 y con una relación así no sostendremos una organización social de tipo tecnológico industrial como la que estamos acostumbrados”, asegura.
Antonio Aretxabala –al fondo– y Marcos Aurell en un momento de su charla en el Geoforo.

Transición o colapso

Es una situación que obliga a poner la vista en las energías renovables. Para Marcos Aurell hay una cosa importante que parece no tenerse en cuenta. “Con las energías renovables nunca podremos tener el equivalente a lo que nos da el petróleo. Habrá que ir electrificando el transporte, pues el 75% del petróleo lo quemamos en vehículos por tierra mar y aire para transportar bienes, personas… y eso es mala noticia porque habla de la necedad humana, pues este tesoro energético lo estamos quemando en estos vehículos. Aparte de la contaminación de la atmosfera que conlleva con la emisión de gases de efecto invernadero. Ese transporte lo tenemos que electrificar. Pero también entender que no nos salga más barato viajar de aquí a Londres cogiendo un avión que viajar de aquí a Soria. Todo esto habrá que planteárselo. Es decir: energía a partir de renovables pero por supuesto mucho menos consumo. El consumo de energía, mediante suficiencia y ahorro energético, tendrá que bajar sustancialmente” y para llegar a ese escenario Aurell muestra tajantemente los dos únicos caminos: “O hay colapso o hay transición. O vamos mentalizándonos y haciendo una apuesta decidida por esa transición o llegaremos tarde”.

Aretxabala asegura que en el caso del transporte ya llegamos tarde. “Es una de las batallas a la que llegamos tarde si queremos mantener los servicios que se nos dan ahora. ‘Quiero los kiwis de Nueva Zelanda’, ‘en verano me apetecen naranjas de Argentina’… todo ese tipo de cosas vamos a tener que acostumbrarnos a que no va a ser tan fácil. Precisamente por el hecho de que el transporte era barato porque el recurso que facilitaba el transporte –el petróleo– era barato. Entonces van a haber cosas que van a ser prioritarias, como las ambulancias, bomberos…”

Marcos Aurell incide en esta idea pensando en la imposibilidad de transportar algunas mercancías. “Habrá que volver a producir localmente. Un poco como cuando éramos pequeños, pero sabiendo lo que sabemos ahora. Globalización para las ideas, para internet, para la comunicación… pero el tema de producción de bienes tendrá que ser otra vez local y volver a hacer zapatos en la zona de Illueca y volver a consumir productos de la huerta de Zaragoza, habrá que levantar todo ese asfalto que pusieron en la Expo… –bromea, o quizá no–. Lo que ya no podremos hacer es producir globalmente y consumir productos del otro lado del mundo”.

La patada adelante del petróleo no convencional


Cuando hablamos de procesos extractivos no convencionales nos viene a la cabeza el fracking que fue ampliamente contestado en Europa, motivo por el cual, el único campo que llegó a abrirse en Polonia hace algunos años que cerró. Sin embargo, algunas zonas de los Estados Unidos son un auténtico queso gruyere, en el que un pozo sucede a otro y comparten espacio con campos de cultivo, ríos y acuíferos, importando poco o nada las afecciones causantes.

Ampliación al azar de una imagen de Google Earth de Texas.

“Realmente el fracking ya ha producido sismicidad y tiene unos escapes de metano por encima de lo normal. Hace unos días salió un estudio de la NASA en el que se advertía que las pérdidas de metano alcanzan hasta un 20% que es un gas con efecto invernadero, durante los primeros años incluso por encima de los niveles del CO2…” advierte Aretxabala. Pero estas afecciones vienen acompañadas a lo que hay que sumar la difícil extracción y la baja calidad del producto obtenido en este tipo de explotaciones.

“De los tres países que producen más de 10 millones de barriles al día, Arabia Saudí con tres pozos saca lo mismo que Rusia con 30 y que Estados Unidos con 300. Es decir que por cada kilómetro de profundización que hace Arabia Saudí para sacar un crudo de muy buena calidad, Rusia tiene que perforar 10 kilómetros y Estados Unidos 100 kilómetros. Estás gastando un barril para sacar otro. Estás dejando el marrón a las generaciones futuras, que son las que van a tener que pagar no solamente el precio de tu desfase, sino el precio medioambiental que estás dejando ahí. Veneno metido en los acuíferos, unas emisiones impresionantes…”, asegura Antonio Aretxabala. “Aparte es un producto muy ligero, muy malo. Las propias refinerías americanas no están preparadas ni diseñadas para este tipo de material y al final tienen que andar mezclando, y por eso se han convertido en los mejores clientes de Venezuela, que tiene un petróleo muy pesado y esa mezcla da un producto que es mejor para llevar a la refinería”.

Sin duda se tratar de una huida adelante del país que consume la mayor parte de recursos energéticos del planeta. “Actualmente se consumen en torno a 97-98 millones de barriles al día, lo que representa dos litros de petróleo por habitante, pero no es lo mismo un estadounidense que consume 9 litros, un europeo 4 litros, y en China no llegan a los dos litros”, asegura Marcos Aurell. “Con el fracking USA ha llegado a escalar hasta los 10 millones de barriles al día, pero no olvidemos que consume 20 millones”.

Precios que no contentan a nadie


En la actualidad tanto productores como importadores de petróleo viven en un continuo malestar. Aurell lo explica así: “Por un lado para que la economía global subsista necesita un petróleo barato, hay autores que dicen 20-30 dólares el barril Brent, pero la industria petrolera y los países productores de petróleo, para equilibrar sus balanzas necesitan un barril caro, en torno a 100 – 150 dólares. Ahí tenemos un lío montado. Con un barril a 100-150 dólares la economía global colapsa, pero para que la economía funcione, con un precio de 20-30 dólares el barril, la industria petrolera colapsa. Esto explica las grandes fluctuaciones en cuanto al precio del petróleo, que ha pasado de estar en torno a los 20-30 dólares en estos dos últimos años, viniendo de un precio de 100 dólares durante tres años, y ahora parece que vuelve a remontar y volvemos a estar en torno a los 70 dólares”, y aquí sí se muestra más negativo Aurell: “La burbuja que se está creando en torno a las empresas energéticas el día que reviente, supongo que el mundo temblará”.

Una oportunidad perdida

Los precios bajos de los últimos años podrían haber sido una oportunidad para invertir esos excedentes que generaban en una transición hacia otro sistema energético. “Hemos vivido desde 2014 una época muy buena que podríamos haber aprovechado para invertir en esa evolución hacia las renovables, hacia el autoconsumo, y sin embargo se ha ido hacia el otro lado”, asegura Aretxabala. “Ha sido una época muy buena para la economía española, que debería haber sido muy buena para las comunidades, pero precisamente hemos acabado con la hucha de las pensiones, hemos pagado 60.000 millones de rescate a bancos, hemos aumentado la precariedad laboral y se ha incrementado la pobreza”, lo que sin duda hace prever un escenario peor cuando los precios vuelvan a niveles que demandan los productores.

A más largo plazo, dos o tres décadas, el problema se agudizará y las grandes economías sufrirán la caída en la producción del petróleo sin haberse adaptado. Para ambos “la gran dificultad la va a tener Europa Occidental, Japón y Estados Unidos, pero sobre todo Estados Unidos”, pero esencialmente este último país. “El problema del batacazo de Estados Unidos será pasar de ser un país que consume la cuarta parte, no solo de petróleo, sino de todos los recursos del planeta, a tener que pasar a una situación en la que todo va a ser austeridad”.

Hacia la desglobalización

Marcos Aurell aventura que “estaremos de cinco a diez años en esa meseta, tocando y superando los 100 millones de barriles diarios de producción global, pero habrá un momento en el que bajará, y no lo hará tan suavemente, por desgracia para nosotros”. Ese será un momento obligado de volver a una economía local, en la que las mercancías no tengan que viajar de uno a otro continente.

“Vamos hacia una economía mucho más circular. Vamos hacia pequeñas economías circulares, partidos políticos circulares, comunidades culturales circulares, pequeñas comunidades autosuficientes, tanto energéticamente como culturalmente”, asegura Aretxabala.

En cierto modo, y en palabras de Aurell “un proceso de desglobalización”, que no debería estar reñido con la revolución del conocimiento que ha supuesto la aparición de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información.

Sin duda un proceso obligado hacia la sostenibilidad, “una de las palabras más bonitas que nos ha dejado el siglo XX”, concluye Aretxabala.

 Actividades del Geoforo para el programa de doctorado 2018:


jueves, 4 de enero de 2018

EL AUMENTO DE LA POBREZA EXPLICADO DESDE LAS CIENCIAS GEOLÓGICAS

EL RIESGO DE POBREZA AUMENTA EN EUROPA Y EN ESPAÑA. YA ESTÁ POR ENCIMA DEL 30%

Ya somos en España 15 millones de pobres. Sólo quedan dos años para rendir cuentas ante la UE al llegar la fecha límite establecida desde el programa Europa 2020.

España tenía que reducir la pobreza en 1,4 millones de personas entre los años 2010 y 2020, hemos escogido el camino contrario. Las posibilidades de alcanzar el objetivo parecen prácticamente imposibles o siendo optimistas, muy escasas.

La geología del planeta no entiende de equidad, es el ser humano el que inventó ese concepto, la Tierra nos da todo lo que tiene y a la Tierra no se le puede pedir más.


1. EL AUMENTO DE LA POBREZA

Queridos seguidores y lectores habituales, los datos de incremento de pobreza en España comienzan a ser escandalosos, sobre todo tras el estudio publicado por la UAB el pasado 2017 donde se cuestionan los indicadores oficiales de pobreza en España, y que vamos a intentar analizar en este artículo con ojos de científico de las ciencias de la Tierra. El Centro de Estudios Demográficos (CED) de la Universitat Autónoma de Barcelona (UAB) señala un aumento entre 2004 y 2014 que eleva la cifra de españoles en situación de pobreza de los 10,2 millones de las cifras oficiales a 14,8 millones, lo que significa un aumento del 45 %.

Entre 2010 y 2014 el número de personas pobres pasa de 10.206.684 a 14.794.664, con un incremento absoluto de 4.587.980 individuos. La nueva ciencia económica muestra además, y de una manera inapelable, que la era del denominado capitalismo industrial en constante crecimiento, basado en el suministro abundante de combustibles fósiles, ha terminado.

El largo declive de esta última organización social basada en el denominado mercado libre y el suministro de materias primas de manera más o menos abundantes, tal y como lo conocemos, comenzó hace algunas décadas. Ahora va camino de acelerarse a un ritmo imposible de frenar según avance el siglo XXI.

Por lo tanto la tarea urgente es reescribir la economía para adaptarla al mundo real. Con ello en paralelo estamos, rediseñando nuestros conceptos de valor y prosperidad, precisamente para reconstruir nuestras sociedades con miras a ir adaptándose a esta extraordinaria era de transición en la que la pobreza a nuestro alrededor se va a convertir en una compañera habitual si no tomamos medidas urgentes.


2. PIB, GEOLOGÍA DE LOS HIDROCARBUROS Y BIOSFERA

Comencemos con un esbozo sobre la estrecha relación entre nuestro indicador favorito de "riqueza" que es el PIB y los materiales geológicos que nos ha dispuesto el único planeta del sistema solar capaz de enterrar la energía del Sol, cocerla, convertirla en algo material, versátil, dénsamente capaz de realizar trabajo y entregárnoslo "gratis".

Este detalle está pasando desapercibido a la mayoría de los economistas clásicos que aún ven en la Biosfera un conjunto de materias primas con un determinado capital variable según las oscilaciones de los mercados. La energía no es un recurso sometido a los vaivenes del mercado, es un precursor de la actividad económica. Recordemos que los costes de producción de los hidrocarburos (energía solar fosilizada) que son el cimiento de nuestra organización social capitalista, no existieron, fueron un regalo de la tectónica de placas. Pues bien hay una clara relación (figura 1) entre el factor energía y el PIB.

Figura 1. La economista Gail Tverg nos mostró en 2014 la estrechísima relación entre el crecimiento (o no) económico en términos de PIB (GDP en inglés) y suministro de energía al medio (que según la segunda ley de la termodinámica sólo va en una dirección: de disponible a no disponible). Obsérvese la estrecha relación entre el PIB y suministro de energía neta al medio, en especial de petróleo (raya en azul). Media de tres años del crecimiento del PIB, consumo de energía y petróleo.


3. ECONOMÍA Y ENERGÍA NETA EN DECLIVE. UNA CRISIS IMPARABLE.

El ser humano a lo largo de su historia, desde que era recolector y cazador hasta la construcción de la compleja sociedad tecnológica industrial de hoy, para procurarse energía, obviamente invertía energía. Cuando la cantidad de energía invertida para obtenerla devuelve una mayor cantidad de energía en el proceso, hablamos de un recurso energético, lo que implica el desarrollo y crecimiento de organismos, ecosistemas, organizaciones... Pero si la cantidad de energía gastada para obtener energía es mayor, tenemos un sumidero, lo que implica la muerte de organismos, desaparición de especies, dispersión de organizaciones, etc. A esta relación entre la energía invertida para obtener energía y la obtenida la llamamos Tasa de Retorno Energético (TRE).

Estudios recientes sugieren que la relación entre la energía invertida para extraer la energía (TRE) de los combustibles fósiles ha disminuido constantemente desde principios del siglo XX, lo que significa que estamos agotando nuestros recursos de mayor calidad, y estamos usando cada vez más energía solo para obtener nueva energía. Esto significa que los costos de producción de energía están aumentando mientras que la calidad de los materiales energéticos que estamos produciendo está disminuyendo. O lo que es lo mismo, cada vez una mayor parte de la energía que se gestiona es revertida en la propia extracción o procesado, quedando mucho menos margen cada año para expandir la economía o "ir creciendo económicamente".

Court y Fizaine (2017) han demostrado que los valores de la TRE en la producción global de petróleo y gas alcanzaron sus máximos en los años 30 y 40 del siglo XX. La producción mundial de petróleo alcanzó el máximo valor de su TRE en 50:1 (con un barril extraíamos 50) mientras que la producción mundial de gas lo hizo en 150:1 (con un barril equivalente extraíamos 150). Incluido el carbón muestran que la máxima TRE de los fósiles fue de 44:1 a principios de los años 60.

Desde entonces, los valores de las TRE del petróleo y del gas, es decir, la energía total que podemos extraer de estos recursos por cada unidad de energía que utilizamos para su extracción y puesta en el mercado, están disminuyendo inexorablemente y de manera bastante acelerada. Hoy nos encontramos en valores de 1:17. Esta disminución continua en el valor total de la energía extraída de los combustibles fósiles globales ha jugado un papel fundamental en la desaceleración del crecimiento económico mundial en los últimos años.

¿Podríamos por tanto, hablar de un umbral de TRE a partir del cual nuestra organización social tecnológica-industrial comenzará a mostrar signos de dispersión y descomplejización? Si, no sólo podemos, debemos hacerlo, y aunque es muy difícil fijarlo e incluso medirlo, son varios los estudios y las investigaciones que nos dan un valor orientativo a partir del cual la economía de mercado basada en el crecimiento continuo, tal cual la hemos conocido, no es termodinámicamente viable, y este valor estaría de manera orientativa en 10:1. ¿Qué sucedió en 2008? ¿Qué dice de ésto la economía? Muy poco, veamos:

Figura 2. Diapositiva presentada en la introducción de algunas charlas para que los oyentes se familiaricen con la relación entre la actividad económica, la riqueza, la dinámica geológica del pasado y el presente, y diversos valores de TREs de varios materiales geológicos y procesos naturales, así como una comparativa con las energías denominadas "renovables".

La crisis financiera de 2008 no representó un evento singular sólo por cuestiones mercantilistas que los analistas retuercen más y más, fue un evento clave derivado del encarecimiento primero, y la volatilidad después, de los precios de la energía, algo que se compensó de manera artificial con deuda pero cuyo origen puramente geológico sigue oculto.

El Premio Nobel de Economía Robert Merton Solow afirmó tras el colapso de los mercados en 2008 que con las teorías económicas clásicas, la productividad como una función del capital físico y el rendimiento laboral, apenas explicaban un 14% de la economía, dejando el 86% restante de lado mostrando así que ese 86% era la medida de nuestra ignorancia. Fue en 2011 cuando un científico, el físico de sistemas alemán Reiner Kummel, publicó "La segunda ley de la economía. Energía, Entropía y los orígenes de la riqueza", donde adjudicó a la energía el ser ese 86% de nuestra ignorancia (figura 2).


4. ¿UNA ECONOMÍA DESACOPLADA DE LA ENERGÍA?

Economistas clásicos y científicos no nos ponemos de acuerdo, así surgió también desde el ámbito de la economía clásica el moderno concepto de "desacoplamiento de la economía", o lo que es lo mismo, la fantasía de que el crecimiento del PIB podría desacoplarse de la disponibilidad de los materiales geológicos, en especial los hidrocarburos.

Esto se debe a que el crecimiento económico sigue dependiendo en última instancia del "crecimiento continuo en el uso de materiales y energía", según el estudio publicado en la revista PLOS One en octubre de 2016 dirigido por James D. Ward, de la Escuela de Entornos Naturales y Construidos de la Universidad de Australia del Sur. Según los autores la denominada ciencia económica se estaría haciendo trampas al solitario con la "ilusión de desacoplamiento", Ward y sus colegas argumentaron que tal engaño se ha mantenido a través de técnicas engañosas como:

1. Siempre se puede sustituir un recurso por otro, sin embargo no es verdad porque de momento no toda actividad industrial ni tecnológica es sustituible ni electrificable al 100%. El mejor ejemplo es el transporte, una batalla ya perdida que no se va a poder resolver en los próximos años.

2. Se está financiando el PIB a través de la creación de nueva deuda, sin aumentar el rendimiento ni material ni energético, una cuestión puramente geológica que se le está cargando a las generaciones futuras.

3. Exportar los impactos ambientales a otras naciones o regiones, de modo que las realidades del aumento de la producción material o consumo de energía se puedan suprimir de los cálculos locales. Se trata de la externalización de los procesos industriales más contaminantes y consumidores de carbón, uranio, gas y petróleo (figura 3).

Figura 3. Evolución del PIB (GDP en inglés) según la AIE y la demanda de energía desde 1971 a 2012 en diversas partes del mundo, obsérvese la anomalía negativa en EEUU y en la UE en 2008 como consecuencia de la caída de Lehman Brothers, situación irrepetible y el comenzo de la crisis de la que nunca vamos a salir (en términos termodinámicos es imposible) con el modelo económico actual cimentado sobre tiempos de TREs elevados que nunca van a volver. No existió desacoplamiento. El PIB de Japón, EEUU y la UE (naranja, verde y azul) aumentó a partir de la entrada del siglo XXI incluso sin incremento en el consumo de energía como se puede ver en sus curvas. Incluso tras el colapso de los mercados en 2008 aumenta con menor consumo de energía. El truco está en las líneas de África, India y sobre todo China (en rojo) que compensan por externalización de los costes energéticos ese trabajo. China quemó el carbón, petróleo y gas de nuestro PIB. La atmósfera no sabe de fronteras, a la economía sin embargo se las cambiamos todos los días. El Cambio Climático derivado de las ingentes cantidades de carbono devuelto al exterior perjudica a todos los habitantes del planeta, no sólo a quienes queman los hidrocarburos en los procesos industriales y tecnológicos.


4. La creciente desigualdad tanto de ingresos como de riqueza, que permite que el PIB crezca en beneficio de unos pocos, mientras que la mayoría de los trabajadores ven disminuido su poder adquisitivo es el mayor engaño de nuestra sociedad actual. 

En otras palabras, una minoría muy rica monopoliza la mayor fracción del crecimiento del PIB por trabajos hechos muy lejos, pero ello no aumenta sensiblemente el nivel de consumo de energía y materiales dentro de nuestras fronteras. Para el investigador Iñaki Permanyer "la manera como definimos y medimos los fenómenos sociales tienen una importancia capital no sólo a la hora de intentar retratar y comprender el mundo que nos rodea sino también cuando intentamos modificarlo y corregirlo" .

Por lo tanto, mientras siga disminuyendo la TRE global, una mayor proporción de la energía que se produce debe usarse simplemente para extraer más energía. Esto significa que la disminución cada vez más acelerada de la TRE, conduce a un menor crecimiento económico en el mundo real, incluso con períodos cada vez más prolongados de desaceleración o decrecimiento irreversible.


5. UNA SITUACIÓN COMPLICADA QUE NECESITA MUCHO CONSENSO CIENTÍFICO Y NO MENOS PEDAGOGÍA

Hemos entrado así en una situación complicada también para comprender las oscilaciones clave de la economía tan ligada (incluso hoy) a los precios del petróleo. Si bien al principio, se puede esperar que la disminución de TRE conduzca a precios más altos debido a los mayores costos de producción, la relación entre TRE y precios comienza a descomponerse a medida que la TRE se reduce, porque países como España y toda la UE que no es productora neta, no se pueden permitir el uso del nunca mejor llamado "oro negro" a precios tan volátiles e inciertos. 

Así vemos que a nivel mundial, el largo plazo que estamos experimentando es el de agotamiento de los recursos, mientras las medidas tomadas siguen siendo medidas a corto plazo, pero además suponiendo que dichos recursos no sólo van a estar presentes, sino que van a crecer al ritmo deseado y en algún momento la volatilidad y la incertidumbre van a desaparecer.

La AIE (OCDE) muestra una solución del problema: cuando los precios del petróleo vuelvan a ser altos entre este 2018 y 2020, una vez puestos en el mercado los algo más de dos millones de barriles diarios de reserva, se producirá una caída de la demanda por el único itinerario que conocen los países occidentales no productores de petróleo: la destrucción de la actividad económica y su consiguiente recesión, si antes no estallan las burbujas de las criptomonedas u otras.

Nada nuevo que no conozcamos en casa cuando el precio del petróleo sube. Es decir, la propia OCDE lleva años preparando a los gobiernos para afrontar una recesión que no tiene por otro lado, nada que no se conozca y que ni siquiera el problema energético podría disparar, sino que antes puede hacerlo la crisis de deuda. La respuesta local siempre ha sido la misma: destrucción de empleo y recortes en sanidad, cultura, educación, atención social, etc., pero sobre todo un aumento de la desigualdad social que lastra toda evolución futura hacia el bienestar y acarrea a medio plazo el abandono de grandes proyectos empresariales bandera.

Con este panorama no es de extrañar que las contradicciones imperen en las previsiones de la creación (o más bien pérdida) de riqueza. En otras palabras, la disminución global de la TRE es irreversible y supone la imposibilidad de crear riqueza social en un marco mercantilista, o lo que es lo mismo: la expansión dentro y fuera de las fronteras de los países desarrollados de más pobreza que se está escapando a los marcadores e indicadores oficiales como nos indican desde el CED y no está siendo percibida por quienes toman las decisiones a pesar del aumento de personas desahuciadas, gentes sin techo, pobres energéticos, trabajadores precarios, parados de larga duración, excluidos, ancianos desatendidos, etc.

En los países de la UE, se considera que una persona es pobre (medida oficial) si su nivel de ingresos es inferior al 60% de la media de ingresos del país. "El grave inconveniente de estas medidas es que sólo tienen en cuenta la posición relativa de los individuos, independientemente de los niveles absolutos de ingresos, por lo que son completamente insensibles a los períodos de expansión y contracción generalizados por los que ha pasado la economía española en los últimos diez años", Permanyer (2017). El caso es que lo que pudimos hacer para evitar un declive tan marcado ha traspasado su fecha de caducidad: no lo hicimos.

Incluso ante las evidencias tan palpables de un colapso que nadie quería seguimos a la expectativa porque no interiorizamos el lento pasar del tiempo a ritmo de cierre de negocios y auge de contratos precarios. El declive de la era industrial tecnológica ya está en marcha; los sustitutos de la cacareada industria 4.0 en términos de TRE son una mala copia de lo que pudimos y ahora ya no podemos.

Mientras el declive avanza, la fracción de adultos en edad de trabajar que ya viven permanentemente fuera de la actividad laboral está en su punto álgido y sigue aumentando; también crece la fracción de adultos jóvenes que viven con sus padres y se relacionan en las bajeras de los edificios o en parques y plazas, porque no pueden permitirse comenzar a esculpir ni sus propios hogares, pero tampoco aprovechar el diseño de los lugares de ocio. Su presencia en nuestras ciudades y pueblos se extiende al ritmo que lo hacen el alcohol y las drogas. Las sociedades capitalistas avanzadas han entrado en una fase de rendimientos marginales decrecientes  o decrecimiento involuntario, con posibles efectos importantes en la capacidad del sistema para mantener su marco institucional actual.


6. SOLUCIONES QUE NO SON EFECTIVAS

¿Por qué? Pues porque de siempre, las civilizaciones complejas, tienden a acelerar el uso de los recursos, y como las TREs son decrecientes la cantidad de recursos disponibles para la expansión continua de la civilización es cada vez menor, aunque los indicadores de producción bruta aumenten,  y porque continuamente invertimos en la solución de los nuevos problemas generados con el aumento de una complejidad que ya se está descomplejizando ella sola.

Se está apostando por una globalización que se desglobaliza, por un impulso a grandes infraestructuras de transporte que no se usan (aeropuertos vacíos, trenes de largas distancias vacíos,  embalses vacíos, centros deportivos vacios, hospitales, grandes obras, grandes infraestructuras abandonadas o imposibles de concluir...), son recursos que se están desviando de la sanidad, educación, cultura, cuidado a los dependientes, agricultura sostenible, y sobre todo del I+D+i para buscar la salida aquí mostrada, hacia esas apuestas que ya son iatrogenias y sólo suponen un enriquecimiento temporal de grandes empresas que no pocas veces favorecen la corrupción, al final son daños irreversibles en las capas más débiles de la organización social (figura 4).

Figura 4. La gran ola (Court y Fizaine 2017). La productividad total de los factores (PTF o TFP del inglés Total Factor Productivity) es la diferencia entre la tasa de crecimiento de la producción y la tasa ponderada de incremento de los factores (trabajo, capital, etc.). La PTF constituye una medida del efecto de las economías de escala, en que la producción total crece más que proporcionalmente al aumentar la cantidad de cada factor productivo. Existe una correlación entre la PTF y la eficiencia de conversión de la energía. El nivel más alto de productividad se alcanzó alrededor de la década de 1930, y desde entonces con cada revolución industrial ha disminuido: IR1: revolución industrial del carbón. IR2: segunda revolución industrial impulsada por el motor eléctrico y el motor de combustión interna. IR3: tercera revolución informática y tecnológica en la era de la comunicación; en su esbeltez se observa el rápido aumento y disminución de la productividad de la última gran revolución en innovación tecnológica. Cada una de estas eras supuso un incremento exponencial del uso de energía. El período de disminución de la gran ola (The Grat Wave), tras la segunda guerra mundial también corresponde aproximadamente a la era de las TREs posteriores al pico de los combustibles fósiles totales identificados por Court y Fizaine en 2017.

Todo esto significa que en los próximos años, los costos generales de la producción de energía desde la mejor fuente jamás conocida para impulsar el crecimiento económico: los combustibles fósiles, van a aumentar de manera incontrolable; se trata de algo innegociable con la naturaleza, crecerán incluso mientras el valor de mercado de la energía se mantenga bajo. El rendimiento total de la energía neta disponible para impulsar el crecimiento económico continuo disminuirá inexorablemente (figura 4). Esto, a su vez, reducirá el grado en que la economía global y local podrá permitirse para producir y disponer de energía.

No podemos estar seguros al 100% de cuál será un resultado que carece de precedentes, la dinámica conocida de oferta y demanda convencional a la que estábamos acostumbrados ya no va regular ni precios ni disponibilidad, pero lo que sí podemos saber con certeza es que la era del crecimiento económico ilimitado  que es la característica definitoria del capitalismo financiero neoliberal, tal como la conocemos, ha terminado de verdad, y si no tomamos medidas técnicas adecuadas y sobre todo sociales, la expansión acelerada de la pobreza será el mayor quebradero de cabeza de nuestros dirigentes y de la propia sociedad en general.

Sólo quedan dos años para rendir cuentas ante la UE al llegar la fecha límite establecida desde el programa Europa 2020. En dicho programa se planteó reducir la pobreza en España en 1,4 millones de personas entre los años 2010 y 2020, hemos escogido el camino contrario. Las posibilidades de alcanzar el objetivo parecen prácticamente imposibles o siendo optimistas, muy escasas.

Las soluciones resultantes si realmente queremos acabar con la pobreza, requerirán un consenso honesto con una inversión a largo plazo, tan largo como el conocimiento del declive de la TRE. No podemos esperar resultados inmediatos en términos de productos vendibles, sin retorno de la inversión visible, sin ganancias en el corto plazo. Dicha inversión solo puede generarse en un entorno no mercantil, en el que el pago es colectivo y el beneficio financiero o el crecimiento económico no son los objetivos. Un entorno además capaz de distribuir la riqueza menguante, digno para las personas todas, el resto es irremediablemente el colapso. La geología del planeta no entiende de equidad, es el ser humano el que inventó ese concepto, la Tierra nos da todo lo que tiene y a la Tierra no se le puede pedir más.






GUERRA POR LOS RECURSOS (LA EDAD DE LA ESTUPIDEZ)

domingo, 31 de diciembre de 2017

¿HACIA UNA ECONOMÍA DE SUBSISTENCIA?

Figura 1. Índice AROPE por comunidades (2014, INE).  La Estrategia EU2020 puso en marcha un indicador específico, denominado AROPE (At-Risk-Of Poverty and Exclusion), o tasa de riesgo de pobreza y exclusión social. Es un indicador agregado que combina la Tasa de Riesgo de Pobreza Relativa (o pobreza monetaria) con la Privación Material Severa (PMS) y la Baja Intensidad del Trabajo en los Hogares (BITH).


Vivimos una crisis cuyo origen es netamente geológico, pero también cultural. Las consecuencias en un país como España son nefastas dado que importamos cerca del 98% de la energía fósil que consumimos.

Somos altamente vulnerables a la disponibilidad y volatilidad implantada. De esta crisis no podemos salir, asumirlo cuanto antes es vital para tomar decisiones técnicas y sociales acertadas.

Tres personas tienen tanta riqueza como el 30% más pobres (tantos como los habitantes de Cataluña y Madrid juntas) mientras la crisis se agudiza de manera innegociable.


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Aquí está 2018. Ha pasado una década (desde el colapso de los mercados en 2008) de brotes verdes, luz al final del túnel, tránsito por la senda del crecimiento o ir en la buena dirección. Además desde 2014 lo hemos hecho en las más favorables condiciones económicas imaginables: con los precios más bajos del barril de petróleo (la sangre geológica que mueve la economía). Sin embargo los resultados son:

1. La hucha de las pensiones está vacía.
2. La deuda sobrepasa el 100% del PIB.
3. España es el país de la UE con la mayor brecha social.
4. Un 30% de la población está en riesgo de pobreza (40% entre menores de 30 años).
5. La pobreza energética se expande en los hogares y roza el 12%.
6. No hemos aprovechado este tiempo para comenzar una transición energética sin fósiles.
7. La ausencia de resiliencia es la norma. Su impulso ha sido abortado en todos los sectores.

Si estos declives y otros detalles que los acompañan se han dado en las mejores condiciones posibles para un país no productor de energía fósil (el 98% es importada) qué va a pasar ahora que la Agencia Internacional de la Energía (AIE), órgano consultivo de la OCDE nos advierte de una subida agobiante del precio del crudo, gas y carbón.

Figura 2. Quizás la imagen más importante que nos acompañó durante 2017 para haber comenzado a tomar decisiones radicales, tanto como la innegociable agudización de la crisis a la que nos abocamos. Según la AIE la oferta de energía primaria que somos capaces de poner en el mercado en forma líquida comenzó en 2015 un ligero declive (es probable que fuese en la segunda mitad de 2014). Este año 2018 o como mucho tardar 2020, la demanda sobrepasará a la oferta.


1. UNA CRISIS DE ORIGEN GEOLÓGICO

El homo tecnologicus fue posible con el devenir de los tiempos gracias a la disponibilidad de recursos geológicos que proporcionaban energías baratas y accesibles (en especial los hidrocarburos, sobre todo el nunca mejor denominado "oro negro"), con ello la complejidad de organización, expansión, dificultad constructiva, llegó a niveles nunca antes vistos en la historia; con ello también la noción de dominio del medio y de riesgo sufrieron un cambio paralelo en complejidad, siendo inicialmente ambas cuestiones concretas y sencillas, con el tiempo se convirtieron en difusas y complejas. El ser humano llegó a un punto en el que creyó que este flujo de riqueza que venía de la Tierra iba a estar apuntalando nuestra civilización (también como parte del planeta) para siempre. Pero todo tiene un límite.

Durante 2017, el barril de petróleo de referencia Brent ha subido un 17,12%, marcando el récord de los tres últimos años (13%) hoy cotiza a 66,6$, un 300% más que en marzo de 1998 cuando Colin J. Campbell y Jean H. Laherrère publicaron en Scientific American "The End of Cheap Oil", momento en que comenzamos a mirar de reojo a lo que hoy atenaza nuestro estado del bienestar.


2. LAS NEFASTAS CONSECUENCIAS EN ESPAÑA

España sigue sin respetar los estándares aconsejados por Bruselas en desempleo, deuda pública, deuda privada y posición neta de inversión internacional. "La posición neta de inversión internacional ha mejorado desde 2014, pero sigue siendo muy negativa y se compone principalmente de deuda, lo que expone al país a los riesgos derivados de los cambios en el sentimiento del mercado", advierte la Comisión Europea. Una de las mayores preocupaciones de la Comisión es el "muy alto" desempleo en el país, especialmente entre los jóvenes, y alerta contra la "alta proporción de parados que ha estado sin trabajo más de un año".

El caso es que lo que pudimos hacer para evitar un declive tan marcado ha traspasado su fecha de caducidad: no lo hicimos. Incluso ante las evidencias tan palpables de un colapso que nadie quería seguimos a la expectativa porque no interiorizamos el lento pasar del tiempo a ritmo de cierre de negocios y auge de contratos precarios. El declive de la era industrial tecnológica ya está en marcha; los sustitutos de la cacareada industria 4.0 son una mala copia de lo que pudimos y ahora ya no podemos.

La fracción de adultos en edad de trabajar que ya viven permanentemente fuera de la actividad laboral está en su punto álgido y sigue aumentando; también crece la fracción de adultos jóvenes que viven con sus padres y se relacionan en bajeras, porque no pueden permitirse comenzar a esculpir ni sus propios hogares, pero tampoco aprovechar el diseño de los lugares de ocio. Su presencia en nuestras ciudades y pueblos se extienden al ritmo que lo hacen el alcohol y las drogas.


3. ES IMPOSIBLE SALIR DE LA CRISIS. ASUMIRLO CUANTO ANTES ES VITAL

Figura 3. Beneficios empresariales vs. salarios (%PIB)

Asumir que de esta crisis no podemos ni podremos salir debería ser el primer paso para tomar las medidas adecuadas; hace ya una década de brotes verdes, luz al final del túnel o esperanza de lo que sea, pero la crisis española perdura, incluso con los precios bajos del petróleo que gozamos desde hace tres años. Sin embargo no ha servido para evitar el rescate a bancos, el vaciado de la hucha de las pensiones o el crecimiento de la pobreza, la exclusión y las desigualdades récord alcanzadas (ver apartado 4).



Que España mantenga ciertos niveles de presencia como una economía destacable a nivel internacional no ha sido sino por el flujo de riqueza que se ha ido desde las capas más pobres de la población hacia dichas élites como podemos visualizar en la figura 3 cumpliendo la segunda ley de la termodinámica.

La falta de inversión de las grandes empresas energéticas durante 2017, exceptuando el impulso de EE.UU. a la ruina económica del fracking, ya que no es rentable invertir en petróleo a 50-70 $/barril, extrayendo de lugares cada vez más costosos y de peor calidad tendrá su resaca tan pronto como este 2018. Apuntan desde la agencia a que durante 2018 a 2020 viviremos un repunte de precios que sólo podría ser compensado por un aumento de la producción o una caída de la demanda.

En la AIE han dado otra vez por seguro en el WEO 2017 que se producirá un aumento de la demanda y que ésta llevará a un aumento de la inversión que estimularía al petróleo de fracking en un nuevo auge que ya se denomina fracking 2.0 y al que no pocos autores vuelven a calificar de burbuja, aunque ya sabemos que esta ruinosa técnica decae a ritmos de entre el 5% y el 10% anual en los mejores yacimientos norteamericanos, sobre todo desde 2015. Por ejemplo Bakken se ha vuelto un escenario de quiebras en cadena. La administración Trump mantiene la esperanza de la rentabilidad del fracking rebajando una vez más las restricciones medioambientales.

La AIE (OCDE) muestra una solución del problema: cuando los precios del petróleo vuelvan a ser altos entre este 2018 y 2020, una vez puestos en el mercado los algo más de dos millones de barriles diarios de reserva, se producirá una caída de la demanda por el único itinerario que conocen los países occidentales no productores de petróleo: la destrucción de la actividad económica y su consiguiente recesión, si antes no estallan las burbujas de las criptomonedas u otras.

Nada nuevo que no conozcamos en casa cuando el precio del petróleo sube. Es decir, la propia OCDE lleva años preparando a los gobiernos para afrontar una recesión que no tiene por otro lado, nada que no se conozca y que ni siquiera el problema energético podría disparar, sino que antes puede hacerlo la crisis de deuda. La respuesta local siempre ha sido la misma: destrucción de empleo y recortes en sanidad, cultura, educación, atención social, etc., pero sobre todo un aumento de la desigualdad social que lastra toda evolución hacia el bienestar y acarrea el abandono de los grandes proyectos empresariales bandera.


4. TRES PERSONAS TIENEN TANTA RIQUEZA COMO TODA CATALUÑA Y MADRID

Sin embargo no todo es negro. El número de millonarios ha aumentado en un 60% en España desde el 2008, el año en el que dio comienzo la gran recesión posterior al pinchazo de la burbuja inmobiliaria y crediticia. Tres personas acumulan lo mismo que el 30% más pobre. Podríamos decir que tienen lo mismo que 14,2 millones de habitantes: el fundador de Inditex, Amancio Ortega; su hija, Sandra Ortega Mera, y el presidente y principal accionista de Mercadona, Juan Roig, en conjunto poseen la misma riqueza que todos los pobres, tantos como los habitantes de Cataluña y la Comunidad de Madrid juntos.


5. UNA CRISIS QUE SE AGUDIZA DE MANERA INNEGOCIABLE

Este es el trazado que la agudización de una crisis de origen geológico absolutamente innegociable nos está marcando. Si es verdad que el homo sapiens es un "animal inteligente" como él mismo se define, deberá demostrarlo, y ahora es el mejor momento para hacerlo. Una de las principales cuestiones a abordar es algo que ha estado en cierta manera ausente en esta década de crisis: mirar a los problemas y a las amenazas colectivas con valentía y arrojo para afrontar la cruda realidad y tomar las decisiones que sí se pueden tomar, una mezcla de decisiones sin precedentes de carácter técnico sí, pero sobre todo social. Tal es el mensaje que algunos científicos, economistas, analistas, sociólogos, quisimos transmitir y que Aitor Iruzkieta recogió en el siguiente documental:


LA CRUDA REALIDAD (UN DOCUMENTAL DE AITOR IRUZKIETA)