jueves, 3 de septiembre de 2015

ES UNA CRISIS GEOLÓGICA Y CULTURAL

TURQUÍA: 2 DE SEPTIEMBRE DE 2015

La fotografía de arriba ha provocado un terremoto emocional que ha recorrido el planeta. Mucha gente asustada reflexiona ahora en sus casas, mira la prensa, atiende al televisor, busca por las redes sociales...

¿Qué es lo que está pasando? ¿Por qué no salimos nunca de esta crisis tan cruel? ¿Cuando acabará esta pesadilla? ¿Qué podemos hacer como ciudadanos? ¿Dónde hunde sus raíces este momento clave de la historia de la humanidad?... 

Preguntas lógicas y muy complejas de contestar sin vincularlas a la verdadera crisis que sufre la humanidad y que no es otra que una crisis geológica y cultural. Es el fin de una era.



1. ¿Una crisis geológica?

Sí. El planeta Tierra ha llegado a darnos todo lo que tenemos y nos ha suministrado alimento, agua, energía y materias primas de diferentes maneras a lo largo de la historia; dependiendo de nuestra cultura y tecnología en cada momento, las hemos transformado. El ser humano ha llegado a las cotas más elevadas de la evolución gracias, entre otras muchas cosas, al conocimiento científico y a su aplicación en la adecuación del medio para su propia comodidad. Así, las ciencias naturales y sus especialidades en el campo de las ciencias de la Tierra contribuyeron a identificar los terrenos más adecuados y estables para cultivar, practicar la ganadería, proyectar, esculpir, extraer recursos y hacer realidad según qué obras de infraestructura, centrales energéticas, nucleares, presas, obras lineales, etc., con objeto de facilitarse a sí mismo la existencia. La visión holística de la historia es fundamental para obtener una imagen fiel de cómo hemos llegado hasta aquí.

El homo tecnologicus fue posible con el devenir de los tiempos gracias a la disponibilidad de recursos geológicos que proporcionaban energías baratas y accesibles (en especial los hidrocarburos, sobre todo el nunca mejor denominado "oro negro"), con ello la complejidad de organización, expansión, dificultad constructiva, llegó a niveles nunca antes vistos en la historia; con ello también la noción de dominio del medio y de riesgo sufrieron un cambio paralelo en complejidad, siendo inicialmente ambas cuestiones concretas y sencillas, con el tiempo se convirtieron en difusas y complejas. El ser humano llegó a un punto en el que creyó que este flujo de riqueza que venía de la Tierra iba a estar apuntalando nuestra civilización (también como parte del planeta) para siempre. Pero todo tiene un límite (figura 1).

FIGURA 1: LOS LÍMITES DEL CRECIMIENTO
La geohistoria nació así como una ciencia histórica que se abocó al estudio de la dinámica entre una sociedad y la estructura geográfica y geológica que la sustenta. La geografía como estructura que sostiene a las sociedades en diferentes momentos históricos, influye en ellas, pero no las determina, éstas son capaces, según su tecnología, disponibilidad de recursos y cultura, de abrir aún más el abanico de posibilidades que poseen y aún de modificar la geografía en que habitan. 

Nuestra civilización surge y se multiplica de manera geométrica como una estructura disipativa, es decir, se constituye con la aparición de una estructura coherente, autoorganizada, en un sistema cada vez más alejado del equilibrio termodinámico (entropía). La erosión, la gravedad, el desgaste, deberían haber dejado este planeta como un desierto, pero aquí además de esa energía externa, también la hay interna, lo que neutralizó a éstas y las fue moldeando poco a poco mientras durante cientos de millones de años fabricó nuestras fuentes de energía y recursos que hoy nos proporcionan la posibilidad de esta sociedad tecnológica: la habitada por el "homo tecnologicus". Y sí, hay una peculiaridad en la evolución particular de este planeta: sobre él apareció la vida, y con ella el ser humano y sus complejas organizaciones sociales construidas sobre la base de la energía solar fósil: los hidrocarburos.

Durante los tiempos en que tanto la tecnología, cada vez más eficiente, como la posibilidad de crecimiento económico sostenido (gracias a los insumos de las energía accesibles) estuvieron presentes, la complejidad de nuestras sociedades, las infraestructuras, la arquitectura, las ciudades, llegaron a cotas de diversidad y dificultad que requirieron cada vez en más cuantía, asegurar la solidez y estabilidad del medio sobre el que se erigían, el contexto en que vivían, el terreno que las sustentaba y el apuntalado energético que las hacía durables, sin embargo hace décadas que se alzaron voces sobre la insostenibilidad de acompañarlo con un crecimiento perpetuo, infinito. Con la gran cantidad de energía fósil concentrada disponible se pudo materializar la sociedad industrial y tecnológica. Pues bien, todo tiene un límite, y hemos tocado ya varios de ellos. 

Para poder suplantar a los combustibles fósiles, ya que se agotan (figura 2), una fuente de energía alternativa tendría que ser barata de extraer, versátil y abundante, y la tecnología para explotar tendría que ser madura y capaz de desplegarse en todo el mundo en un tiempo relativamente corto. Ninguna fuente de energía conocida cumple estos requisitos.

FIGURA 2: LOS LÍMITES DEL CRECIMIENTO (CLUB DE ROMA, 1972)



2. ¿Una crisis cultural?

Sí. El medio social, como el ambiental, o el económico, se han vuelto inestables, la volatilidad de los precios de la energía, la inestabilidad geopolítica, la social, las migraciones climáticas de decenas de millones de personas, las que lo hacen por conflictos bélicos, ideológicos..., envuelven ya al planeta en una atmósfera que bien tiene que ver con el complementario de ese binomio estabilidad-sostenibilidad y se ha trastocado en justo lo contrario: el mundo es ahora mismo insostenible y por ello es inestable. Todo es inestable, desde los precios del petróleo hasta la psicología social, se ha perdido una buena dosis de autopoiesis como condición de existencia en la continua producción de nosotros mismos.

Estamos condenados a parar una máquina que no sabemos cuándo se nos fue de las manos; deberemos repensar nuestro destino, se ha hecho necesidad; hemos crecido, hemos llegado a una madurez crítica, como el adolescente que deja de crecer para hacerse adulto, físicamente casi no cambia, el mayor cambio no es ahora el tamaño, es inmaterial, una nueva manera más responsable de ver la vida, de distribuir las energías, las inquietudes, los objetivos, se abre paso. Si la educación y las condiciones de crecimiento fueron favorables se cultivará una juventud y una madurez brillante, pero el joven adulto tiene que darse cuenta él solito de que ya no es un adolescente, comienza una era de formalidad (figura 1).

FIGURA 3: LA PIRÁMIDE DE NUESTRAS CONQUISTAS SOCIALES: EN LA BASE LOS RECURSOS GEOLÓGICOS

En la figura 3 anterior podemos ver la pirámide de nuestras conquistas sociales (flecha verde de la izquierda y lectura de abajo arriba dentro de la pirámide): éstas fueron cada vez más complejas gracias a la disponibilidad de una energía accesible y poco costosa (especialmente el nunca mejor llamado "oro negro") pero este estado, aunque muchos científicos no se hayan dado cuenta, no es eterno y en términos de energía neta o tasa de retorno energético (TRE) ya está cayendo como consecuencia de haber extraído y quemado la energía más fácil y accesible durante los últimos 150 años. Toda la arquitectura de nuestros sistemas sociales basados en la disponibilidad de energía barata y accesible se ven afectados (flecha roja). La TRE disminuye con el tiempo, cada conquista necesitó de mayores valores de esa TRE; al caer ésta, el flujo (flecha roja) de riqueza se invierte.

El tiempo apremia, las soluciones parche o las iatrogenias no sólo no nos van a salvar, sino que están acentuando un gran problema cuya factura económica, social y medioambiental no deja de apuntar hacia un abismo cada vez más cercano, el cambio climático y su impacto ineconómico computa en el PIB y se presenta como crecimiento, pero ¿algo ineconómico, iatrogénico, como arreglar Fukushima debe considerarse crecimiento por el mero hecho de aportar 500.000 millones de dólares al PIB? Desde hace muchos años, en térmicos de energía neta (TRE) que es mucho más fiable, estamos decreciendo (figura 2).

FIGURA 4: HASTA EL PAPA FRANCISCO SE PERCATA Y
ADVIERTE DEL PROBLEMA
Debemos observar nuestra civilización como lo que es: una estructura disipativa. El fracking por ejemplo, o las prospecciones de bajo rendimiento en lugares de mucha dificultad como en altamar o el Ártico, así como todo aquello que cueste más energía de obtener que la que proporciona, son ya, en este momento de la evolución, iaterogenias y aportes de tecnologías ineconómicas (figura 4). 

El fin de la era industrial ya comenzó en 2005 con el pico del crudo. Ahora estamos presenciando el colapso de las sociedades cuya riqueza se basó en la producción, refinado, transporte, industria, de energía (figuras 2, 3 y 4). 



La asociación compleja de rasgos culturales definitorios, de los cuales los seres humanos modernos estamos tan orgullosos, es consecuencia directa de la disponibilidad de recursos abundantes y accesibles, y no puede sobrevivir mucho tiempo a su agotamiento.

La energía solar fue secuestrada durante millones de años en reservas orgánicas sustanciales a través de lentos pero intensos procesos geológicos, entonces la aparición de una especie que pudiera liberarlos estaba garantizada. Tal especie, se desarrolla paralelamente a la entropía del medio que habita, y vuelve rápidamente su planeta a un nivel de energía almacenada mucho más bajo. Es un instante evolutivo, explota y se esfuma.

Así el paso del homo sapiens en esa escuálida etapa de la evolución altera significativamente la atmósfera y los patrones climáticos de la Tierra, de tal manera que prácticamente todos los seres vivos podrían extinguirse rápidamente. Pero incluso si esto no sucede, el ascenso y la caída del homo sapiens actuando así, alterando el medio que le hizo emerger, eliminaría muchas especies. Se ha estimado que se están extinguiendo a un ritmo de 17.500 por año (Wilson, 1988), y en las próximas décadas una cuarta parte de las especies del mundo está condenada (Raven, 1988).

Los bancos de pesca, por ejemplo, son un indicativo importante del desastre: un 43% de la población mundial (unos 3.000 millones de personas) se apoyan en la pesca para proporcionarse el 20% de su ingesta de proteínas animales. Por lo tanto, el hecho de que casi 9 de cada 10 bancos pesqueros ya se encuentren agotados, explotados al máximo, o sobreexplotados indica, sumado a la caída de la disponibilidad de combustibles fósiles, las guerras por ellos, y el incremento de flujos migratorios derivados de esa causa, el fin de una era.

La agricultura también tiene serios problemas: se necesitan más y más fertilizantes (derivados del petróleo) para compensar la capa superior del suelo perdido y casi una cuarta parte de la población mundial ya está desnutrida. La agricultura mecanizada derivada del uso del gasoil, combinada con los fertilizantes también derivados del petróleo, pudo suministrar alimentos hasta ahora, el declive de la disponibilidad de esa energía supone el fin de una era en que por ejemplo en occidente tan sólo un 2% de la población se dedicara a la agricultura, algo que nunca antes en la historia del homo sapiens se pudo dar.


FIGURA 5: CORRIENTES MIGRATORIAS HISTÓRICAS DOMINANTES, DESDE EL SIGLO XVI (FLECHAS NARANJAS) Y LAS ACTUALES (FLECHAS AZULES) Y PAÍSES RECEPTORES (EN NARANJA). CON TRAMA DE RAYAS SE PUEDEN VER LOS PAÍSES EN QUE MÁS DE LA MITAD DE LA POBLACIÓN PROVIENE DE LA INMIGRACIÓN.
FIGURA 6: LAS NUEVAS CONTENCIONES EN LAS FRONTERAS INTERNAS EUROPEAS ANTE LA CRISIS DE REFUGIADOS DE 2015. LAS FLECHAS MUESTRAN LOS INTENSOS FLUJOS ACTUALES, EN BLANCO EL ESPACIO SCHENGEN.



3. ¿El fin de una era?

Sí. Como la energía neta ha disminuido hacia valores de hasta un 20% de lo que fue en los años setenta u ochenta del siglo XX, el apuntalado de la civilización que llamamos occidental comienza a resentirse. Las consecuencias planetarias de 150 años de la quema de energía solar acumulada en forma de hidrocarburos durante cientos de millones de años, son el cambio en los patrones climáticos con un coste económico y social cada vez mayor.

El sistema que sustenta la población mundial ya está bajo estrés. El crecimiento en el uso de energía per cápita, que había ido aumentando continuamente desde que comenzamos a utilizar los combustibles fósiles, comenzó a disminuir hace unos 25 años y el ritmo acelerado en el que se ha ralentizado sugiere que no habrá crecimiento en absoluto de disponibilidad de alimentos per cápita a partir de ahora (figura 2, línea morada).

Cerca ya de cien millones de desplazados climáticos o debido al saqueo de recursos de sus países, vagan e intentan alcanzar los países llamados desarrollados (figuras 5, 6 y 7), pero que cada vez lo son menos por lo explicado, la desaparición de las clases medias en estos países desarrollados es paralela a la penalización de sus conquistas sociales: educación, sanidad, cultura universales se sustentaban sobre la riqueza energética, y ésta se volatiliza (figura 2)... Todo un reto que deberemos primero comprender como premisa necesaria pero no suficiente, para tomar las decisiones que no nos lleven al abismo que supondría el camino emprendido. El medio natural y el medio humano no pueden acabar destruyéndose mutuamente. 

Hemos llegado a un punto en el cual, por la caída inevitable de los insumos energéticos que llegan a nuestra estructura social (figuras 2 y 7), se requieren mayores costes, necesariamente crecientes tanto para el mantenimiento, como para el "crecimiento" sacrificando paradójicamente los servicios básicos sociales que eran la esencia de lo que llamamos "estado del bienestar" basado en él, en el crecimiento eterno, pero ésto, como nos dijeron ya en 1972 Dennis L. Meadows y sus compañeros del Club de Roma, tenía los días contados, y llegó (figuras 1 y 7).

FIGURA 7: DENNIS L. MEADOWS, ES UNO DE LOS AUTORES DE "LOS LIMITES DEL CRECIMIENTO"

Ahora exactamente la misma estructura basada en el crecimiento infinito no puede ser mantenida por más tiempo (figura 2), y sin un plan apropiado para su descenso, ésta seguirá un proceso parecido al de un cáncer, algo que puede acabar destruyéndola por completo. Idear desde la cultura un plan de descenso es algo políticamente impopular además de contrario a lo que se tiene por costumbre denominar "progreso" como sinónimo de "crecimiento" que es el santo y seña de todo gobierno o partido político; sin embargo no es nuevo, y ya somos muchos los científicos y humanistas que intentamos hacer llegar la realidad de lo que vivimos a nuestros vecinos, amigos, a nuestros dirigentes... Tomar decisiones acertadas es ahora más necesario que nunca; comprender el diagnóstico es necesario, pero no suficiente.

Existen propuestas efectivas que sí han contado con el reto de un futuro sostenible, es bien conocido en el ámbito científico que trata desde hace años con el problema de la inestabilidad de las estructuras disipativas ¿inteligentes? El concepto de sostenibilidad (estabilidad) es el pilar sobre el que se diseñan, en contraposición, como estamos viendo, al de “promesa de estabilidad, puestos de trabajo, progreso, crecimiento...” que por el camino escogido de espaldas a la geología, serán imposibles de cumplir.

El apremiante problema de la insostenibilidad de las complejas estructuras sociales e infraestructuras creadas por la sociedad moderna del siglo XX y XXI es mucho más grave y tiene un alcance mucho más profundo de lo que la mayoría de la población se pueda imaginar, e incluso de los que lo conocen por haberlo estudiado, o quienes se asoman por curiosidad, o sólo con el ánimo de contrastar, a este tipo de reflexiones; hasta el punto que no sería desmesurado afirmar que el colapso de nuestras conquistas sociales e infraestucturas energéticas o grandes obras, o vías de comunicación, serán de los mayores desafíos que tendremos que asumir y enfrentar en los próximos años. Por ello es apremiante y vital reaccionar cuanto antes, y hacerlo ahora que aún disponemos de energía para poder realizar una transición, y que haremos irremisiblemente, ya sea por las buenas o por las malas, pero la haremos, esperemos que la estructura disipativa dé ya señales de inteligencia...


EL FIN DE UNA ERA

lunes, 31 de agosto de 2015

PREPARANDO LA CUMBRE DEL CLIMA DE PARÍS


PUBLICADO EN iAgua Y EN VARIOS MEDIOS
PREPARANDO LA CUMBRE DEL CLIMA DE PARÍS


Los océanos se están convirtiendo en verdaderas bombas de relojería calorífica que ya generan cada vez reacciones más extremas y violentas.

Desde 2010 más de la mitad de la población mundial ya vivimos en ciudades, toda una nueva experiencia para la vida en el planeta. 


Septiembre comienza con la primera reunión en Bonn para negociar aspectos variados de la cumbre de París en torno al cambio climático y las medidas energéticas a tomar. Obama, que ha convertido la lucha contra el calentamiento global en su nueva bandera, realiza una excursión en barco por el Parque Nacional de los Fiordos de Alaska para ver los efectos del cambio climático de primera mano, así apoyará a Shell en las prospecciones del Ártico que tanta lucha ecologista está generando, subrayando las severas medidas de seguridad a que obligará toda actividad en zonas tan vulnerables del planeta. La encíclica del Papa Francisco, 'Laudato Si’', es ya un best-seller en círculos científicos, generando una semana sí y otra también algún artículo o programa de radio o televisión.

De aquí a diciembre vamos a ver mucha actividad medioambientalista, vamos a escuchar muy a menudo esos conceptos de cambio climático, calentamiento global, nuevo modelo económico, tasa de retorno energético...

Parece que nuestros mandatarios quieren dar una imagen veraz de preocupación con este enorme problema, pero si profundizamos un poco, vemos que son muchos los casos en que no van más allá del susto que provocan los estudios al respecto, como el más reciente de la NASA: desde 1992, el mar ha subido una media de ocho centímetros, 23 en el último siglo, y no solo por derretimiento del hielo: el mar está más caliente y, por lo tanto, dilatado. Los océanos se están convirtiendo en verdaderas bombas de relojería calorífica que ya generan cada vez reacciones más extremas y violentas.

Una imagen muy difundida por quienes alertamos sobre lo que viene, y que utilizamos para explicar y concienciar de la urgencia de tomar decisiones cuanto antes sobre el calentamiento global, es la de la langosta que descansa plácidamente al fondo de una olla: cuando hierve ya es demasiado tarde para escapar. Ilustramos así una incapacidad biológica basada en fuentes neurológicas para reaccionar ante los lentos, a escala humana,eventos geológicos que amenazan la supervivencia de nuestra especie, pero que en parte sabemos que son fruto de nuestras actividades.

A PARTIR DE 2011 EL CONSENSO CIENTÍFICO SOBRE EL CALENTAMIENTO GLOBAL DE ORIGEN ANTRÓPICO ES DEL 98%. PORCENTAJE DE ARTÍCULOS CIENTÍFICOS QUE ACHACAN EL CALENTAMIENTO GLOBAL A LAS ACTIVIDADES HUMANAS: ANTHROPOGENIC GLOBAL WARMING (AGW) EN LA VERTICAL vs AÑO EN LA HORIZONTAL (COOK ET AL. 2013).



Responsabilidad humana

Sin embargo, en el público en general se detecta una apatía fundada en que el problema es muy complejo, e incluso hay quienes no creen en él, a pesar de un consenso científico del 98%, el mayor de la historia. También sabemos que el restante 2% es sospechoso de trabajar para sectores energéticos con intereses cortoplacistas. Esa apatía se sostiene en el presupuesto de que los demás no hacen 'su parte', lo cual nos exime de hacer la nuestra. Asimismo, se alimenta de la percepción de que no podemos hacer frente a unos eventos geológicos tan poderosos: al fin y al cabo, esta casa común que nos sustenta ha cambiado y seguirá cambiando, y nos precede en su dinámica como seres humanos.

El ser humano puede hacer mucho para luchar contra el cambio climático. Cuando poco a poco llegamos a los cien millones de desplazados climáticos, cuyas tierras ya son estériles, sabemos que urge planificar nuestras ciudades, sobre todo las más vulnerables. Desde 2010 más de la mitad de la población mundial ya vivimos en ciudades, toda una nueva experiencia para la vida en el planeta. Cada vez más, las ciudades -enormes núcleos ansiosos de energía, alimentos, servicios, mercancías…, y productores de desechos- configuran una 'urbanosfera' (de la que muchos dirigentes aún no se han percatado) cuya continuidad y sostenibilidad debe ser articulada por el propio ser humano.

En un contexto de decrecimiento constante de los insumos energéticos netos, en un mundo donde las tasas de retorno energético van siendo cada vez menores, adquieren un papel protagonista la eficiencia, el nuevo urbanismo basado en la resiliencia, el ahorro y, sobre todo, como bien dice el Papa Francisco, el exigible cambio de mentalidad con respecto a nuestra casa común.

ESTIMACIÓN DE LA ENERGÍA FUTURA NETA (GAIL TVERBERG, OUR FINITE WORLD)

Es probable que la última era geológica que nos enseñaron en las escuelas, el Cuaternario Holoceno, haya dado paso ya al Antropoceno, la era en que el esculpido y la dinámica del planeta corren en buena parte de la mano de anthropos. En nuestra mano está el demostrar que las estructuras disipativas y autoorganizadas inteligentes pueden preservar el medio que las sustenta y así no destruirse mutuamente; que las estructuras disipativas no siempre acaban en plagas agotando el medio para desvanecerse.

El ser humano debe ahora demostrar que su inteligencia supera a la de los seres unicelulares, aquellos que perecen en un matraz cuando agotan el sustento, cuando después de su fenomenal multiplicación geométrica, basada en la disponibilidad inmediata pero finita de recursos, pasan por fases de autodestrucción escalonadas hasta que los agotan, toxifican el medio, y desaparecen…

EL DEBATE DEL CAMBIO CLIMÁTICO

URGE UNA NUEVA ACTITUD ANTE EL CAMBIO CLIMÁTICO

LAS EVIDENCIAS DEL CAMBIO CLIMÁTICO Y SU IMPACTO INECONÓMICO
LA HUELLA DE CARBONO GLOBAL DE CADA PAÍS (PARA IR A PARÍS)

viernes, 5 de junio de 2015

INFORME DE LA EPA SOBRE EL FRACKING: RIESGOS PARA EL AGUA POTABLE, PERO NO DE MANERA SISTEMÁTICA


La EPA ve en el fracking un daño limitado al agua. Pero la falta de cooperación de la industria para la realización del último estudio presentado podría socavar los resultados. 

La EPA cree que el fracking no ha causado daños significativos al agua potable, pero sí plantea varios riesgos. En resumen: no se ha encontrado lo que no se buscaba.


Traducción del artículo de William Yardley para Los Angeles Times
Un nuevo estudio de la EPA afirma que la fracturación hidráulica plantea riesgos para el agua potable, pero que el daño es limitado. Existen dudas acerca de cómo se han manejado los datos limitados del estudio. En la fotografía fluidos de fracking son almacenados en tanques de contención en los pozos de petróleo cerca de Bakersfield. 



Ayer jueves día 4 de junio de 2015, con la publicación del nuevo informe sobre fracking por parte de la Agencia para la Protección Medioambiental de los EEUU (EPA), "Evaluación de los impactos potenciales de la fracturación hidráulica para petróleo y gas sobre los recursos de agua potable", varios medios de comunicación, redes sociales, afectados, analistas independientes de todo el mundo, etc., se hacían eco del mismo y opinaban con argumentos contradictorios sobre las implicaciones medioambientales de la técnica. Desde quienes manifestaban que por fin quedaba claramente demostrada la absoluta limpieza del fracking hasta quienes argumentaban justamente lo contrario, se pudieron leer opiniones para todos los gustos. 

He ojeado el informe completo de más de 900 páginas, el cual no he podido leer aún, pero no cambia mucho con respecto a otros anteriores; algunos de los análisis que he encontrado en los medios, en general evitan las calificaciones de "sistemático" o "contaminación", pero no faltan quienes los resaltan. En España los medios que he consultado reproducen también a su manera el contenido del borrador desde todos esos puntos de vista. 

La verdad es que este nuevo informe de la EPA aporta más bien poco, aunque destacaría como pilar argumental principal que al menos han sido honestos al reconocer la falta de colaboración de la industria, o más bien la colaboración tergiversada o interesada aportada desde un sector que hace que volvamos a las sospechas originales, aquellas que envolvían a la controvertida técnica en una atmósfera de sospecha. No obstante este artículo del analista William Yardley para Los Angeles Times me parece de los más equilibrados que he encontrado y por ello lo he traducido; aporta no sólo comentarios a las conclusiones más polémicas, sino que además podemos saber lo que opinan algunos de los autores del informe, también lo que la propia industria ha acogido con alegría.

Antonio Aretxabala, Pamplona 5 de junio de 2015

Sobre el autor: William Yardley


Los procesos del fracking desde la perforación hasta la activación de fallas: 1- Perforación e inyección a presión de los fluidos fracturando el macizo rocoso. 2- Extracción de los hidrocarburos a la superficie. 3- Inyección de las aguas residuales a zonas profundas. 4- Activación de fallas profundas y terremotos inducidos. 

La fractura hidráulica ha transformado a los EEUU en un líder internacional en la producción de petróleo y gas, pero suscita profundas preocupaciones sobre sus riesgos medioambientales, no ha causado daño "sistémático" al agua potable, pero sí plantea riesgos, el Gobierno Federal concluyó así el jueves 4 de junio de 2015, después de una revisión de cuatro años detallada del controvertido método de perforación.

Sobre el nuevo estudio de la Agencia de Protección Medioambiental (EPA) de los EEUU

La Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA por sus siglas en inglés), en un proyecto de informe que suma más de 900 páginas, afirma que si bien las operaciones de fracking "no han dado lugar a impactos generalizados sistemáticos sobre recursos de agua potable, son posibles vulnerabilidades en el ciclo de vida del agua que podría impactar en el agua potable."

EXTRACTO DEL INFORME: "...Desde nuestra evaluación, concluimos que hay tanto en la zona alta como baja, mecanismos del terreno por los cuales las actividades de fractura hidráulica conllevan un impacto potencial sobre los recursos de agua potable. Estos mecanismos incluyen el consumo del agua en momentos o en áreas con baja disponibilidad,  derrames de los fluidos de la facturación hidráulica y del agua utilizada, fracturación directa de las zonas subterráneas con recursos de agua potable, migraciones bajo el suelo de líquidos y gases, e inadecuados tratamientos y desalojo de las aguas de desecho...". El informe completo aquí.


El estudio encuentra claras evidencias de problemas asociados con ciertos procedimientos que implican la inyección de líquidos a alta presión en formaciones subterráneas para extraer petróleo y gas. Cita los casos específicos en los que la integridad del pozo y la gestión de las aguas residuales en relación con actividades de fracking han afectado a los recursos de agua potable, pero afirma que estos casos "son pocos en comparación con la gran cantidad de pozos fracturados hidráulicamente en todo el país".

El mapa sísmico pone en el punto de mira de nuevo a Oklahoma por el fracking y las aguas residuales

Sigue en duda cuán vinculante y completo es este nuevo informe, tal y como la propia EPA afirma. Thomas Burke, asesor científico de la EPA, lo denomina "la compilación más completa de los datos científicos hasta la fecha", incluyendo más de 950 artículos técnicos e informes científicos publicados, así como las aportaciones de las partes con intereses en el tema. Pero el propio informe destaca los problemas bien documentados que ha tenido la propia EPA en la recopilación de información, incluyendo la negativa de la industria a cooperar con pruebas.

 Limpiando un derrame en Sta. Bárbara
Estas limitaciones de los datos disponibles por parte de la EPA, según el informe, impiden una determinación "con certeza" de la frecuencia con que el suministro de agua se ha visto afectado por las actividades del fracking. En la fotografía de la izquierda, algunos manifestantes que advierten contra el uso de sustancias químicas en el condado de Santa Barbara, limpian un derrame de petróleo de la industria del fracking. La agencia de protección medioambiental (EPA) cree que el número relativamente pequeño de casos con efectos negativos que había identificado "podría reflejar como una rareza los efectos sobre recursos de agua potable, pero también podría deberse a otros factores limitantes".



Esos factores, afirma, podrían incluir datos suficientes sobre la calidad de los recursos de agua potable, tanto antes como después de la fractura hidráulica: la escasez de estudios a largo plazo o la presencia de otras fuentes de contaminación, por lo que es difícil establecer un vínculo definitivo con respecto al fracking, en especial "la inaccesibilidad a cierta información sobre la fracturación hidráulica".


Cuando se esbozó el estudio inicial en 2010, se esperaba que incluyera pruebas de referencia inicial de lugares donde los pozos se iban a perforar para más tarde seguir con las pruebas durante las operaciones de fracking; según Geoffrey Thyne, el geólogo de Wyoming que participó en la junta asesora científica inicial en el estudio entre 2010 y 2011, esos planes se detuvieron después de que la industria se negara a cooperar. "Estoy muy decepcionado al ver que no tenemos estudios prospectivos, como parte de este esfuerzo, y creo que así se socavan precisamente los puntos fuertes de las conclusiones", afirmó Geoffrey Thyne en una entrevista el jueves 4 de junio de 2015 al salir el informe.


La EPA aporta además que carece de información completa sobre "el número y la ubicación de los pozos fracturados hidráulicamente, la ubicación de los recursos de agua potable, y la información sobre los cambios en las prácticas de la industria". Señala que se basó en las fuentes de notificación voluntarias suministradas por la propia industria y financiadas por FracFocus para estudiar los productos químicos utilizados en el fracking, con una información muy limitada.

"Los operadores de perforación reclamaron al menos un producto químico como confidencial en más del 70% de los pozos reportados a FracFocus y analizados por la EPA", dice el informe. "La identidad de estos productos químicos y otras sustancias químicas en el agua producida, serían necesarios para entender sus propiedades y también ayudarían a informar sobre qué productos químicos habría que considerar para las pruebas que estableciesen las condiciones de referencia y así poder ponerlas a prueba en el caso de sospechas de impacto al agua potable".

La preocupación por la contaminación del agua del fracking ha sido particularmente alta en California, donde la agencia estatal que regula la industria del petróleo ha sido un auténtico desastre. El verano pasado, funcionarios de la agencia admitieron que durante años habían permitido inadvertidamente a las empresas el inyectar aguas residuales de las operaciones de fractura hidráulica y otra de producción de petróleo en cientos de pozos de eliminación dentro de los acuíferos protegidos, lo cual es una violación de la ley federal. 

Desde marzo, la agencia ha cerrado 23 pozos de inyección no aprobados que se encontraban dentro de los acuíferos para uso potable, había sido la zona escogida ilegalmente para la eliminación de los residuos. Nuevos requisitos de información estatales han llevado a preocupantes revelaciones por parte de algunos perforadores de que el agua implicada para el fracking contenía niveles de benceno que en algunos casos eran miles de veces superiores a los estándares federales y estatales para el agua potable.

El informe de la EPA señala muchas maneras en que el agua puede ser afectada por el fracking, ya sea por los derrames, las grietas en los equipos destinados a sellar los pozos, la eliminación de las aguas residuales, la contaminación por productos químicos o de reducción de los niveles de agua subterránea... Cita un estudio de Texas que encontró "reducción excesiva" de agua subterránea local en una pequeña proporción: alrededor del 6% sobre la formación Eagle Ford Shale que subyace gran parte del sur de Texas y que está relacionada con el agua utilizada para las operaciones de fracking.

El informe también cita datos muy limitados que recopila de FracFocus en 453 productos químicos contaminantes utilizados para el fracking y que afirma que pueden "persistir en el medio ambiente como contaminantes a largo plazo". Señala que "una gran parte de los productos químicos para fractura hidráulica tienden a permanecer en el agua".


La industria del petróleo y el gas contenta con el informe

"Después de más de cinco años y millones de dólares, las pruebas reunidas por la EPA confirman lo que la agencia ya ha reconocido y lo que la industria del petróleo y el gas ha conocido" apunta Erik Milito, director del Upstream Group, Instituto Americano del Petróleo, éste dijo en un comunicado en la página web del instituto: "... La fracturación hidráulica se está haciendo de forma segura bajo la fuerte gestión ambiental de los reguladores estatales y las mejores prácticas de la industria...".

Amy Mall, una analista de políticas para el Consejo de Defensa de Recursos Naturales, ha negado la evaluación final que afirma que "Este estudio demuestra que se está haciendo de manera segura", dijo. Concluye que "... el fracking ha llevado a la contaminación de fuentes de agua potable,  para mí no es seguro...".

Marcos Brownstein, vicepresidente del programa de clima y energía en el Fondo de Defensa Ambiental, asegura que "... los mayores riesgos del fracking serán a largo plazo... El proceso de fracking en sí es un factor de riesgo", concluye. "... Pero la integridad física permanente de los pozos y el problema de los millones de galones de aguas residuales procedentes del retorno a la superficie después del fracking son desafíos aún mayores...".

En menos de una década, el fracking ha aliviado temporalmente las preocupaciones sobre el suministro de energía a largo plazo de la nación, incluso habiendo planteado nuevas preocupaciones sobre el potencial del fracking para causar terremotos, amenazar los recursos hídricos subterráneos y contribuir al cambio climático.



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