jueves, 30 de junio de 2016

ADAPTACIÓN Y CAMBIO CLIMÁTICO


Melomys Rubicola

El desarrollo de las sociedades no es el crecimiento material e insostenible. La hora de ponerlo en práctica ha llegado. La sexta extinción no parece una salida ni seductora ni inteligente. Escuchemos a los científicos, algo podemos aportar.


El Melomys Rubicola era un pequeño roedor que vivía en una isla al norte de Australia, desde 2009 no se ha visto ningún ejemplar, en 2016 se firma su acta de defunción. Acaba de pasar a la historia, es el primer mamífero extinguido a causa del cambio climático provocado por nuestras actividades industriales. Si nos fijamos en las emisiones de gases de efecto invernadero, éstas han venido creciendo de manera exponencial desde la revolución industrial.

Hasta la entrada en el siglo XXI nuestras últimas emisiones crecían a un ritmo cercano al 1%. Nada más comenzar este siglo alcanzaron y superaron el 3%, la frenética actividad económica que colapsó en 2008 dejó su sello atmosférico perfectamente legible a partir de 2013, entrando en una especie de estancamiento que sería tranquilizador si no fuera por la aterradora observación de que a pesar de la frenada, la cifra de partes por millón de CO2 sigue aumentando. El ratoncito australiano no pudo vivir en una isla cuyos ritmos de inundación se hicieron tan frecuentes que ni pudo reproducirse ni le dio tiempo de adaptar sus patitas y cambiarlas por aletas, menos aún volver a las branquias.

Mientras algunas especies de mamíferos adaptados a diferentes medios durante millones de años sucumben a causa de nuestras actividades industriales, la NASA nos alerta sobre mayo de 2016: se ha vuelto a batir un nuevo récord, algo que ya ni nos sorprende. El calentamiento global sigue sin dar tregua. La temperatura media global se acerca a 0,93ºC por encima de la media del periodo de referencia (1951-1980). Hemos conseguido alzar a 2016 como un año históricamente original: el primer año con una concentración de CO2 en la atmósfera superior a las 400 partes por millón. Hace eras geológicas que no pasaba nada igual. La última vez que el planeta vivió con semejante concentración no existía el ser humano. Nuestra dependencia de los combustibles fósiles no sólo provoca guerras, hambrunas, desequilibrios climáticos, sociales, culturales, o nuevas enfermedades, está cambiando a la misma Naturaleza, la que garantiza nuestra propia existencia.

EL MUNDO DEL QUE VENIMOS Y EL MUNDO HACIA EL QUE NOS DIRIGIMOS:
LOS LÍMITES DEL CRECIMIENTO
Seamos realistas, el fin de la era de los combustibles fósiles no ha hecho nada más que comenzar como se rubricó en la cumbre de París en diciembre de 2015. Pero la Tierra tiene sus propios ritmos, tanto de extracción como de renovación, el hecho de que aún sin aumentar las emisiones éstas sigan creciendo quiere decir que es el propio planeta el que se ha sumado a ellas, y el cómo lo hace se nos escapa, pero lo hace. Hemos puesto en marcha mecanismos que sin medias tintas ni paños calientes deberemos llamar apocalípticos y si no que se lo pregunten al ratoncito australiano. Se trata de fenómenos de realimentación, tales como que al fundirse los hielos del Ártico, o el permafrost, así como la subida de las temperaturas oceánicas, se liberan gases de efecto invernadero que estuvieron atrapados durante millones de años en los sedimentos. Al aumentar la temperatura se desencadenan fenómenos que aumentan la temperatura.

Nuestra evolución ha sido un curioso fenómeno, algunos hitos importantes que cambiaron el mundo hoy amenazan nuestra fugaz existencia sobre este planeta. Son muchos y variados los momentos destacables, pero los últimos acontecimientos, muy apretados en el tiempo, no deberían perderse de vista. El año 2005 supuso el año del pico del crudo, 2008 el colapso de los mercados desvinculados de una economía física real. Desde 2010 más de la mitad de la población mundial ya vivimos en ciudades, una nueva experiencia para la vida en el planeta. El consumo de recursos y el almacenamiento de desechos para intentar sostener esta nueva y voraz unidad de la arquitectura planetaria (la ciudad) se disparó. Comienza una decadencia que no parece ver fin. En 2015 las contaminantes extracciones no convencionales que fueron la última esperanza del crecimiento económico global también entran en decadencia, hemos tocado el máximo techo que nuestra tecnología podía acometer.
LA ENERGÍA NETA DEL FUTURO (GAIL TVERBERG)

El petróleo, carbón, uranio o gas eran y son la sangre que movió y mueve a la sociedad industrial y tecnológica, pero ya sabíamos que eran recursos finitos que en algún momento iban a faltar. Ese tiempo llega y lo hace irrumpiendo en la historia con sus efectos secundarios de la mano del cambio climático. Ahora el ser humano debe demostrarse a sí mismo no sólo que es capaz de adaptarse a un medio por él modificado, y que lo hace mejor que un ratoncito australiano. 

Debe demostrar que su diferenciadora inteligencia da para algo más que para extraer y consumir en unas décadas la energía solar en forma de hidrocarburos que el planeta coció y fosilizó durante millones de años. Debe reconocer que generar los grandes cambios ambientales refinando esas rocas traía conflictos asociados: guerras, inequidades, ciudades insalubres, aniquilación de especies o nuevas enfermedades. Debe aprender de sus errores y considerar que aquello fue un paso, o más bien una pesadilla necesaria, pero no un fin en sí mismo como parecen seguir pregonando algunos dirigentes.

El desarrollo de la ciencia, la cultura y la tecnología fueron paralelas al crecimiento económico, su legado es un tesoro muy a tener en cuenta, y hoy más que nunca. Gracias a ellas podemos diferenciar dos cosas: el desarrollo de las sociedades no es el crecimiento material e insostenible. La hora de ponerlo en práctica ha llegado. La sexta extinción no parece una salida ni seductora ni inteligente. Escuchemos a los científicos, algo podemos aportar.

----------------------------------------------


CAMBIO CLIMÁTICO. ADAPTACIÓN Y REDUCCIÓN DEL RIESGO
UN CLIMA EXTREMO DE ALTO IMPACTO Y SIN PRECEDENTES


EL "NIÑO GODZILLA" Y UN PLANETA INTERCONECTADO


URGE UNA NUEVA ACTITUD ANTE EL CAMBIO CLIMÁTICO


viernes, 13 de mayo de 2016

CATÁSTROFES NATURALES Y EUFEMISMOS

Queridos lectores, comienza una serie de pequeños artículos que se centrarán en una idea y la desarrollarán, en mi experiencia hablando con las administraciones, veo que no hay mucho camino por recorrer para cambiar mentalidades en la parte "de arriba", un buen grupo de científicos conectados por redes sociales, intentaremos hacerlo desde y cómo la ciudadanía, de tal manera que el pensar lógico se imponga sobre el ideológico. Comenzamos como muchas veces con una de eufemismos.

Antonio Aretxabala


CATÁSTROFES NATURALES Y EUFEMISMOS


El problema es que la mentalidad especulativa que se nutre de los recursos públicos ha anidado entre nuestros dirigentes, especialmente se manifiesta en la corrupción de nuestras administraciones. Desde la ciencia disponemos de herramientas efectivas para ir trabajando y creciendo en armonía con el medio que habitamos, de tal manera que el medio humano y el medio natural no acaben destruyéndose mutuamente.

Son eufemismos de una sociedad acomodada, este tipo de mecanismos, los explicas para evitar que vuelva a suceder en el futuro y resulta que eres rojo, verde, e incluso de la ETA (ahora vuelve a estar muy de moda ser de aquella organización terrorista cuando lo que se argumenta va en contra de intereses personales cortoplacistas), pues hay "algún señor de mucho poder" que se lucrará volviendo a edificar, poniendo sostenimientos artificiales de corta efectividad y corta vida, para luego volver a lo mismo...

LO LLAMAN CATÁSTROFE NATURAL

Las soluciones temporales tras las catástrofes suelen computar en el PIB, y parece así que se suman al crecimiento. Por ejemplo, la catástrofe de Fukushima supondrá inversiones de más de medio billón (europeo) de euros, algo que hizo que el PIB aumentara notablemente y los economistas nos dijeran que había un crecimiento importante. Pero no hace falta ser muy avispado para darse cuenta del engaño, de cómo nos hacemos trampas al solitario.

El hecho de dejar zonas del planeta inhabitables para siempre, o de contaminar el océano y la atmósfera con Plutonio, nunca podrá ser computado como crecimiento, sino como una pérdida irreversible de riqueza, biodiversidad, recursos y un incremento de las amenazas a la salud, al medio que garantiza nuestra propia existencia y a la propia vida.

jueves, 12 de mayo de 2016

CINCO AÑOS DEL TERREMOTO DE LORCA, EL MÁS MEDIÁTICO DE EUROPA


Estado en el que quedó la iglesia de Santiago en Lorca tras el segundo terremoto del 11 de mayo de 2011. La única que colapsó por culpa de unas obras de restauración desacertadas en 1994-1995.


Tengo que dar las gracias a un periodista: Manuel Cuellar del Rio por publicar estas reflexiones cuando se cumplen cinco años del ‪#‎Terremoto‎Lorca‬, el más mediático de la historia de ‪Europa‬. Estos días y hoy en especial, han salido muchos artículos al respecto, todos ellos bastante reiterativos e incluso aburridos que no aportan ya nada singular, por eso le he dado este enfoque nuevo, no cabe duda de que los medios de comunicación tuvieron por primera vez en la historia de Europa un papel protagonista en una catástrofe tan grande. 

En realidad este pequeño artículo es un reconocimiento a los periodistas y medios que nos echaron una mano a los científicos, sin ellos no hubiera sido lo mismo, pero sin la más mínima duda. Al cumplirse los cinco años de los terremotos de Lorca, el segundo impacto el más mediático hasta ahora de todos los ocurridos en Europa, hay que reconocer que ellos, los periodistas, fueron la pieza clave que nos despertó a la vehemente realidad del medio que nos sustenta. Gracias a su labor, existe un antes y un después en la concienciación de una sociedad, como la española, que vive sobre fallas activas.

Además, veo que estos días aparecen noticias en los diarios locales del lamentable estado de cientos de familias que aún no han normalizado su situación, algo que años después de tantas y tantas promesas, proyectos solidarios, festivales y ayudas muestra la insuficiencia e incapacidad de nuestras administraciones para afrontar este tipo de fenómenos naturales, aprender las lecciones y salir fortalecidos, es decir la resiliencia.

Pamplona, 11 de mayo de 2016
Antonio Aretxabala.        


ARRIBA: LA FALLA DE ALHAMA DE MURCIA (FAM) ABAJO: TRINCHERAS  DE ESTUDIO DEL MOVIMIENTO (FUENTE: MARTA FERRER EL AL. Active tectonics, paleoseismology and associated methodological challenges posed by the slow moving Alhama de Murcia fault (SE Iberia).


Hace cinco años la ya famosa Falla de Alhama de Murcia estremeció por tres veces Eliocroca (Ciudad del Sol), Lorca. Aquella tarde del 11 de mayo de 2011 a las 17.05 horas, un primer terremoto de 4,5 grados de magnitud puso en aviso a vecinos, autoridades, cuerpos de seguridad, de emergencias…, pero sobre todo a medios de comunicación. Por este motivo se acercaron a reportar la noticia de un terremoto que no había causado daños graves, pero sí había asustado a una población que enseguida acudió, siguiendo las recomendaciones por radio y de las autoridades, a zonas abiertas y seguras por aquello bien conocido de las réplicas.

Mientras radios, televisiones locales, autonómicas y nacionales grababan los testimonios de unos vecinos sorprendidos y asustados, a las 18.47 horas, quedó para siempre cincelado en la memoria colectiva el terremoto principal de magnitud 5,1, cuyo latigazo (aceleración básica) sobre el terreno, los edificios y toda la ciudad impactó con una violencia insólita. Las cámaras estaban activas, los micrófonos abiertos. Los dispositivos de seguridad de negocios y oficinas sirvieron más tarde para valorar aquel daño en muchos casos irreversible que impactó a toda Europa. La torre de Santa María de las Huertas colapsando en directo se vio en todo el orbe, la espadaña de San Diego desplomándose y casi atrapando a varios reporteros que estaban cubriendo la noticia del primer terremoto nos dejó estupefactos; coches aplastados, gente corriendo asustada, nubes de polvo y ambulancias por doquier…, pero sobre todo, y a cuentagotas, nos fue llegando la peor de las noticias: las víctimas. Finalmente fueron nueve. Pocas podríamos decir, gracias al primer aviso de 4,5, pero muchas al fin y al cabo. Hacía dos años que en l’Aquila (Italia) un terremoto de 5,8 no fue adelantado por un primer aviso como sucedió en Lorca; el resultado: 309 víctimas.

Lorca pasó a la historia. Aquel terremoto de mediana magnitud y de fuerte intensidad (VII-VIII) supuso un antes y un después en la concepción de España como país sísmico. Pronto los estudiosos del fenómeno natural nos acercamos a comprobar in situ la vehemencia y el poder de la Naturaleza, algo que nos empequeñeció. Nuestras normas de construcción se habían quedado cortas, muy cortas. Las expectativas de aceleración básica del terreno para Lorca que eran 0,12g (el 12% de la aceleración de la gravedad) se habían más que triplicado (0,37g). Nos dimos cuenta de que Iberia puede causar mucho daño con terremotos moderados. El terremoto principal se dio a poco más de 1 km de profundidad y a tan sólo 2 kms de una ciudad histórica que aglutinaba a cerca de 90.000 personas. El movimiento sísmico fue sentido en toda Murcia, Almería, Albacete, Granada, Jaén, Málaga, Alicante, Ciudad Real y Madrid, donde el tipo de suelo amplificó los movimientos.

Esa noche, a las 22.37 horas, cuando ya se había asumido la catástrofe, nuevamente la tierra tembló, esta vez lo hizo con menor intensidad; miles de familias se fueron al campo o a casas de familiares lejos de Lorca, los días posteriores las réplicas fueron continuas. La primera estimación de las pérdidas económicas superó los 1.650 millones de euros.

Hoy muchos de los retos que una situación tan extraordinaria nos dejó como legado aún no se han solventado. Cierto es que la reconstrucción y mucho del daño ya está curado o cicatrizado; no obstante, el sistema de ayudas y compensaciones muestra carencias por el hecho de que cientos de familias aún no han normalizado su situación y las denuncias de malas prácticas se acumulan por cientos en los juzgados.

Los terremotos de Lorca pasarán a la historia como los más mediáticos del devenir de Europa, las circunstancias descritas así lo propiciaron. Nunca antes en directo se había captado a la Tierra en acción con tanta violencia, unas imágenes impactantes que, gracias a los medios de comunicación de masas, estuvieron varios días dando la vuelta al mundo. Más tarde se relajaron y los técnicos comenzamos nuestro trabajo. Todo es poco cuando se trata de salvar vidas; es nuestra responsabilidad estar bien preparados, nadie está libre de verse afectado por una catástrofe natural, ni el rico ni el pobre, ni grande ni pequeño.