jueves, 8 de septiembre de 2016

2016, DOS RÉCORDS A TENER EN CUENTA: SISMICIDAD INDUCIDA (OKLAHOMA M5.8) Y 400 ppm DE CO2



Figura 1. Los procesos del fracking desde la perforación hasta la activación de fallas y generación de terremotos: 1- Perforación e inyección a presión de los fluidos fracturando el macizo rocoso. 2- Extracción de los hidrocarburos a la superficie. 3- Inyección de las aguas residuales a zonas profundas. 4- Activación de fallas profundas y terremotos inducidos.

En realidad, lo que sucede con el cambio climático antropogénico no son fenómenos de un tipo muy diferente al relacionado con la actividad sísmica de la Tierra. 

Con nuestras actividades industriales o geomorfológicas introducimos una serie de variables no poco despreciables que deberían ser tomadas en cuenta por igual. 

En 2016 sobrepasamos las 400 ppm de CO2. Nunca más en la vida estaremos ya por debajo de las 400 ppm de CO2, ni nuestros hijos, ni los hijos de nuestros hijos...

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Daniel McNamara, geofísico del USGS

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¡UN CAMBIO QUE YA COMENZÓ!

La última semana me he sentido un tanto miserable, inquieto, he estado siguiendo los acontecimientos derivados del último terremoto de Oklahoma M5.8 revisado al alza (en principio se le asignó 5.6 y luego 5.8 por el USGS) como récord de la sismicidad inducida por nuestras actividades industriales, ligado como todo el mundo sabe a las actividades de extracción mediante fractura hidráulica (fracking) y posterior inyección de las aguas utilizadas en zonas profundas (figura 1). Más inquieto aún al ver cómo todavía hay quienes por algún interés particular, sectorial o por simple ignorancia, lo niegan. Las pruebas circunstanciales son infalibles, el resto es querer negar la evidencia.

Cada vez rompemos más récords, cada vez son más violentos y cada vez nos mostramos más indiferentes, da igual que decenas de millones de personas llamen a nuestras puertas o sean engullidos por el mar, muertos bajo los escombros o de hambre en nuestras ciudades de occidente. Creemos que necesitamos su petróleo, su pesca, su uranio, su litio, su gas... Da igual que figuras del calado mediático de Francisco nos adviertan con cientos de alertas. Nos hemos acostumbrado a vivir rodeados de imágenes de violencia, sean éstas largas colas de parados, niños hambrientos en colegios de Madrid, o bajo los escombros en Alepo...


Hasta Francisco pide urgentemente el cambio

No he podido dejar de pensar en el mensaje que varios científicos, humanistas y personas de muchos sectores productivos, de diversos ámbitos de la ciencia, la espiritualidad o la lógica intentamos divulgar y recalcar para concienciar a nuestros dirigentes, debemos tomar una serie de medidas sencillas, pero a la velocidad a la que vamos si no giramos ahora el timón, lo haremos ya muy tarde.

Al introducir en el medio que sustenta y garantiza nuestra propia existencia una serie de acelerados cambios físicos, químicos, morfológios o sociales..., y que siempre tienen respuesta, no podemos seguir mirando a otra parte. Se nos imponen prácticas cuyos resultados nos están asfixiando, envenenado y en definitiva, matando poco a poco, no sólo no se investigan en profundidad para una vez desveladas sopesar su idoneidad, sino que se están incrementando sin ni siquiera imaginar sus consecuencias.

Precisamente el problema es que no nos estamos tomando en serio esas respuestas de un medio natural sometido a mucho estrés. Con las altísimas temperaturas de un septiembre desbocado, me vino a la cabeza entonces el caluroso año de 2012 y su récord de mínimos en el espesor de hielo de Groenlandia, del trasvase de energía de unas zonas a otras del planeta que sobre todo, me produjo tanto sobresalto entonces aquel 2012, las noticias eran muy inquietantes.

Tras el trabajo de Dana Nuccitelli et al. sobre la acumulación de energía en la corteza, océanos y capas de hielo (figura 2) quedé convencido a la sazón, de que más pronto que tarde veríamos lo que pudimos corroborar justo a finales de ese año en cuanto a reacciones telúricas y climáticas excepcionales, tales como los brotes de sismicidad antrópica y climática que tristemente saltaron a la fama, y no por no ser advertidos, El Castor, la Loma de Úbeda, el sur de Pamplona... En 2016 sobrepasamos las 400 ppm de CO2. Nunca más en la vida estaremos ya por debajo de las 400ppm de CO2, ni nuestros hijos, ni los hijos de nuestros hijos... No se trata de echar leña a un creciente fuego ya de por sí demasiado extenso, se trata de identificar por dónde podríamos comenzar a construir algunos cortafuegos. Es una cuestión de habitabilidad, adaptación y gestión de los violentos impactos derivados; para muchas personas una cuestión de supervivencia.

Figura 2. Tierra, Atmósfera y capas de hielo en calentamiento (rojo), de 0-700 metros el calor contenido en el océano (OHC) (azul claro) y entre 700-2.000 metros (azul oscuro). Nuccitelli et al.(2012) , y añadido a la SkS .


¿UNA BOMBA DE RELOJERÍA?

Sí, así es como se está creando una bomba de relojería global fundamentalmente en los océanos (Nuccitelli et al. 2012) aunque también en la parte sólida y gaseosa. El trabajo de Dana Nuccitelli y sus colaboradores dejó entonces bien claro que esta acumulación de ingentes cantidades de energía iba a tener respuestas violentas en algún momento.

La tendencia ha sido aún más acentuada en estos 4 años, se han batido todos lo récords... En primer lugar lo que hay que hacer es asumirlo, prepararnos para los impactos y repensar nuestro hábitat. Un papel que recae en los científicos, urbanistas, ingenieros y arquitectos, también sobre nuestros dirigentes, pero especialmente sobre toda la población en general. Hay cuestiones pedagógicas que hay que abarcar desde las instituciones, aunque el mensaje no sea de color de rosa la ciudadanía agradece la verdad, ésta se nota, subestimar la ciencia popular es el mayor de los errores de cualquier administración; la historia demuestra el fracaso de los paternalismos.

Desde 2010 más de la población del planeta ya vivimos en ciudades. Nunca antes el planeta vivió algo así, esta nueva experiencia para la vida en en la Tierra coincide con el final de la capacidad de extracción de recusos energéticos fáciles y asequibles. Ya no dispondremos de recursos enegéticos fáciles de obtener para enfrentarnos al monstruo energético que se los ha engullido y seguir manteniéndolo a raya. Los eventos extremos derivados de la cada vez más violenta redistribución de la energía liberada se comen más y más PIB cada año. Mientras los economistas clásicos lo contabilizan como crecimiento, termodinámicamente no son sino costosos parches para volver a estados anteriores a las catástrofes. Es como caer en la casilla de la muerte del juego de la oca y tener que volver a empezar. Se trata de un crecimiento ineconómico.

Y es así como desde la ciencia y no desde la economía, se está poniendo en tela de juicio el modelo económico actual. No hay otro mundo para seguir igual, ni físico, ni como enfoque sobrenatural; este último enfoque es en el que parece confiar una ciencia económica fiel a toda eficiencia, como si existiese alguna actividad económica capaz de crear energía por sí misma. La gran pregunta es cuándo habrá que pagar la factura. Y la factura de la era industrial ya ha vencido.

Debemos ser conscientes: hemos consumido buena parte de la energía solar acumulada durante millones de años en capas profundas del planeta (energía fósil) y en menos de dos siglos la hemos liberado; un regalo que sirvió para apuntalar una civilización tecnológica. Sin esa energía como puntal, hubiera sido inviable. Indirectamente y por varios procesos complejos (físicos, químicos, geológicos, biológicos...) esta energia se ha disipado en la única dirección posible: de disponible a no disponible. Ha ido a parar a la hidrosfera, la litosfera y la atmósfera en forma de calor. El mundo industrial globalizado se ha diseñado y construido a sí mismo una trampa termodinámica por la que se está deslizando...

En general, la economía aún debe hacer frente a la realidad de que la actividad económica está condicionada por las leyes de la termodinámica. La energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma, y lo hace como decimos en una sola dirección: de disponible a no disponible. Es especialmente notorio el impacto cuando los límites físicos para crecer ya se han sobrepasado.


UN PLANETA INTERCONECTADO

Tal acumulación de energía no disponible, supone que los procesos naturales (patrones climáticos, telúricos, sísmicos, volcánicos...) que antes llamábamos "normales" hoy se vean amplificados, simplemente porque están más potentemente catapultados. Como todas las teorías científicas sobre las causas de los sucesos sísmicos, volcánicos o tectónicos, se han concebido desde la idea de que el movimiento espacial de la materia mineral es el único acontecimiento a tener en cuenta, no se ha contado con la variación y acumulación de energía en las capas sólidas, líquidas y gaseosas del planeta, por tanto no es de extrañar que ninguna de ellas hasta ahora, haya resultado realmente satisfactoria, incluso para el pensamiento de orientación más mecanicista.

En realidad, lo que sucede con el cambio climático antropogénico no son fenómenos de un tipo muy diferente al relacionado con la actividad sísmica de la Tierra. Con nuestras actividades industriales o geomorfológicas introducimos una serie de variables no poco despreciables que deberían ser tomadas en cuenta por igual. 

Figura 3. Incremento de la sismicidad en el período que va de 1973 (desde que disponemos de una red analógica internacional) hasta el año pasado 2015. En azul terremotos mayores de M5.0, en rojo de M6.0 a M6.9 y en verde los mayores de M7.0. 

El incremento de la sismicidad observado (sometido ahora mismo a una importante y dañina amnesia sísmica) en los últimos años, a la par que el aumento del nivel del mar y la acumulación de energía no disponible por doquier, debiera hacernos reflexionar para repensar nuestra relación de habitabilidad con un medio cada vez más energético e incontrolable, sobre todo tras la menguante capacidad para el manejo de la contraparte energética sí disponible que lo domine o mantenga a raya. Es "LA CRUDA REALIDAD" y nos guste o no, deberemos vivir con ella, mirar a otra parte nos hace (si cabe) cada vez más débiles.

El medio ambiente es a menudo señalado como un patrimonio natural (también social). Pensando de esta manera adoptamos una postura muy moderna, no obstante denota apropiación; nos hemos apropiado de una dinámica que apenas conocemos y menos aún podemos controlar. Aún deberemos demostrar que somos capaces de cambiar una dinámica de sistemas impulsada por nosotros, y que en ocasiones se nos vuelve en contra. Y eso quiere decir demostrar más inteligencia que los organismos unicelulares creciendo y reproduciéndose en un matraz con glucosa, hasta que agotan los recursos, mutan, se alimentan de desechos, se fagocitan y desaparecen.

Las ciencias de la Tierra son vistas cada vez más como una serie de disciplinas que practican científicos cualificados y avezados para dotar a la sociedad de armas eficientes con las que resistir los embates de la Naturaleza, adelantando propuestas efectivas para que el medio humano y la propia Naturaleza no lleguen a destruirse mutuamente; adelantándose también a los acontecimientos desde la idea de que determinados elementos del medio humano, pueden ofrecer resistencia a los efectos negativos de una catástrofe natural o inducida.

Decenas de millones de personas ya intentan desplazarse para poder comer, otras, a nuestro alrededor hacen cola en Cáritas, o las cocinas solidarias de todo occidente. Justo ahora despertar a Poseidón es lo que menos necesitábamos.

Figura 4. Oklahoma a mediados de 2016 ya sustenta el segundo récord de su historia de terremotos M>4 con 19 eventos registrados. Oklahoma (intraplaca) ya adelanta a California (interplaca) en lo que a este tipo de registros se refiere.

sábado, 13 de agosto de 2016

LA CRUDA REALIDAD


LA CRUDA REALIDAD es un documental de Aitor Iruzkieta que trata sobre el Peak Oil o más bien sobre el Peak Everything, es decir sobre el pico del petróleo y el de todas las cosas. Es quizás el más completo análisis divulgativo al respecto de todos los documentos multimedia en castellano, que tratan el tema de esta crisis interminable e imposible de atajar. En el documental varios científicos, economistas, ingenieros, artistas, analistas, investigadores, de la talla de Emilio Sández Álvaro, Ander Aguirre, Antonio Turiel Martínez, Margarita Mediavilla, Pedro A. Prieto, Antonio García-Olivares, Michael Höök, Gail Tverberg, Carlos Erdozáin, Gonzalo Escribano, Santi Piraña..., hablamos abiertamente del reto de este acelerado cambio global que ya tenemos aquí.

Las inminentes amenazas sociales, económicas, energéticas, medioambientales, que cada vez nos aprietan más y más no son visibles en los medios de comunicación de masas y menos aún se advierten o divulgan por parte de los gobiernos.

El hecho de hacer visible la cruda realidad no es algo atractivo o que pueda suministrar votos (esto me lo han dicho personalmente varios parlamentarios de diferentes sensibilidades políticas tras cuatro comparecencias en diferentes comisiones que tocaban el tema de la sismicidad natural e inducida, declive de los recursos y grandes infraestructuras en un contexto también de cambio climático). A través de un recorrido tanto histórico como transdisciplinar se deja un claro testimonio del gran problema de este acelerado cambio global que ya comenzó hace muchos años y ahora se está acentuando. Tenemos solución, no cabe la menor duda, pero el ser humano debe tomar por primera vez en su historia una transcendental decisión global si no quiere hacer de este mundo un planeta cada vez más inhóspito.

LA CRUDA REALIDAD, UN DOCUMENTAL DE AITOR IRUZKIETA


Quiero dar las gracias a Aitor y a todos los participantes que hicieron posible este documento que será sin duda histórico, pues la abnegación, entrega, la paz-ciencia y las ganas de compartir esta visión holística y participativa, clara y crítica, es necesaria para entregar la verdad a nuestros compañeros de viaje, amigos, vecinos, familiares..., por este mundo que se encuentra en un estado crítico y del que pocos nos dan una explicación satisfactoria sobre lo que está ocurriendo, nos guste o no el mensaje, de aquí se puede extraer mucha sabiduría. Hay un gran trabajo detrás de cada científico, analista, compositor, narrador... Durante los dos largos años que llevó su elaboración, técnica, artística, científica, han quedado personas queridas por el camino. Al igual que Aitor, quiero dedicarles también mi humilde aportación, pues como él también perdí a una; recuerdo un viernes muy lluvioso de temporal con fortísimos vientos grabando en Bermeo, iba camino de Santander, ya me estaba despidiendo...

Antonio Aretxabala
Piedras Blancas, Asturias, sábado 13 de agosto de 2016


Aitor Iruzkieta el día 12 de agosto de 2016 tras la presentación de "LA CRUDA REALIDAD" en el Nestor Basterretxea zine Aretoa de Bermeo.

miércoles, 10 de agosto de 2016

FRACKING, ¿CÓMO, POR QUÉ Y PARA QUÉ?



PUBLICADO EN GALDE

El decrecimiento energético ya está aquí, el fracking es la prueba de su presencia y tras él está el declive económico y social, nos guste o no.
Podemos hacer la transición a un mundo renovable, limpio y saludable por las buenas o por las malas, pero la haremos; es deseable que sea de la primera manera.

El año 2005 fue el año del pico del crudo según los estudios de la Agencia Internacional de la Energía (AIE)* y supuso entre otras cosas, un vapuleo a las economías mundiales que en 2008 provocó el colapso de unos mercados desvinculados de una economía física real. En 2010 pasamos un ecuador en nuestra evolución como seres supuestamente inteligentes que habitan la Tierra: más de la mitad de la población estamos viviendo ya en ciudades, comenzó así una nueva experiencia para la vida en el planeta.
La ciudad se convirtió entonces en la unidad estructural de una civilización que crecía y crecía consumiendo los recursos accesibles y almacenando desechos como nunca antes se vio. Es justamente en este contexto cuando el fracking (o fractura hidráulica) comienza a expandirse, se trata de un recorrido que durará unos cinco años hasta llegar al máximo de producción. El año 2015 supone que esas arriesgadas y contaminantes extracciones no convencionales ahora en decadencia, tocaron un techo: el que nuestra tecnología pudo acometer.

El petróleo, carbón, uranio o gas natural accesibles, eran recursos finitos que en algún momento iban a faltar. Las maneras de extracción han mejorado o son, como en el caso de la fractura hidráulica, algo sofisticado que hace años a nadie se le hubiese ocurrido, un producto de la desesperación. Se trata de romper formaciones rocosas profundas que contengan partículas de hidrocarburos a varios kilómetros, en vertical y en horizontal, una técnica costosísima y devoradora precisamente de lo que se busca: energía. Suministrando presión y aditivos químicos se extrae una suerte de petróleo ligero difícil de refinar y gas de baja calidad, lo cual quiere decir que hay que gastar mucha más energía que en las extracciones convencionales para hacer que esos recursos energéticos puedan ser consumidos, es decir hay que quemar más, y por lo tanto producir más desechos para obtener una energía neta menor. La eficiencia se ha perfeccionado, es verdad, pero todo tiene un límite: el propio planeta, el medio que garantiza nuestra propia existencia tenía los almacenes contados, no hay un segundo planeta.

A LA TIERRA NO SE LE PUEDE PEDIR MÁS 

A la geología de la Tierra no se le puede pedir más, ella tiene sus ritmos de extracción, no los que este ser tan evolucionado en arrogancia desea. Todos esos recursos energéticos estarán ahí siempre, el problema es que los más accesibles y de mejor calidad, los menos contaminantes, ya se han quemado; ahora nos queda lo peor: lo inaccesible, lo de baja calidad, lo que si se extrae contaminaría como nunca. Es fácil de entender: para la extracción de energía, que es la sangre de nuestra civilización, hay que invertir energía. Cuanto más difícil se pone la cosa, más hay que quemar.

Hemos tenido la suerte o la desgracia de vivir justamente en la época en que hemos quemado prácticamente la mitad de los combustibles fósiles fácilmente accesibles. Ello nos permitió alcanzar el actual nivel de complejidad tecnológica y social, de recolectores y cazadores pasamos en siglos al hombre industrial, en unas décadas al “homo tecnologicus”. Si somos seres inteligentes deberemos seguir demostrándolo, de tal manera que sepamos reconocer cuándo nos encontramos ante la exigencia de un cambio importante antes de sucumbir, pero quizás en la configuración de esa supuesta inteligencia que se plasma en un dominio del medio físico que ninguna otra especie alcanzó, tenga algo que ver también el hecho de habitar un planeta que fue capaz, a través de la tectónica de placas, de enterrar durante millones de años tanta energía solar que hoy puede subvencionar nuestros caprichos tecnológicos.


FRACTURA, LA MALDICIÓN DE LOS RECURSOS (EDU GLEZ.)

Hoy en plena decadencia de recursos minerales y energéticos (desde 1952 nunca se habían encontrado menos yacimientos de petróleo que en 2015, tan sólo para cuatro meses de consumo mundial actual) nos preguntamos si con las tasas de extracciones actuales podremos continuar avanzando como hasta ahora y conquistar mayores niveles de libertad y bienestar. La respuesta va a ser que no. El fracking era la última propuesta desesperada para intentar exprimir las últimas gotas del zumo de una naranja agotada.

Desde que el hombre inventó la escritura hace unos 5000 años, hasta hoy, hemos vivido un intervalo de tiempo de unos 150 años (el 3% de esa historia de 5000 años) en compañía del nunca mejor llamado oro negro, desde que la escritura supuso un intercambio de información con el consiguiente avance científico, tecnológico y social, hasta las recientes décadas en compañía de este lujo: el oro negro; éste fue capaz de suministrarnos comodidades como nunca antes en la historia, y lo hizo durante décadas. El gasto de un barril de petróleo permitía extraer cien a principios del siglo XX dicen algunos autores. Era una tasa de retorno energético (TRE) muy alta y (casi) limpia. Con el fracking, hoy en las mejores zonas apenas se extraen ocho y es probable que estemos en valores de TRE menores de la unidad en muchos casos. Para mantener un modelo de civilización tecnológica igual que el actual es necesario un mínimo de TRE; según diversos historiadores y científicos ésta puede variar entre uno a cuatro y uno a veinte, si no, es necesario cambiar el modelo económico, puesto que el que no va a cambiar es el planeta, al menos para satisfacer nuestra insaciable demanda energética.

Durante estos años en que quemamos ingentes cantidades de combustible fósil almacenado en las rocas, que no es sino energía solar cocinada y solidificada gracias a la dinámica planetaria durante millones de años, apareció un nuevo problema: el cambio climático debido la combustión desenfrenada. Y no vino sólo, además de quedarse, vino a empeorar las cosas. Digan lo que digan para favorecer según qué negocios, las advertencias dadas por nuestras máximas instituciones internacionales como la ONU u observatorios científicos de la práctica totalidad de los países del mundo, con un consenso del 99%, nos advierten de manera clara y concisa lo que ya lo tenemos encima.

DENNIS L. MEADOWS. LOS LÍMITES DEL CRECIMIENTO
Cuando Dennis L. Meadows y sus compañeros del Club de Roma advirtieron en 1972 del final del crecimiento, del calentamiento y de la fractura social y medioambiental, les trataron como a locos, eran los aguafiestas de la euforia del crecimiento infinito del PIB mundial, pero era un crecimiento que fue posible a costa de sociedades dóciles y subdesarrolladas que fueron saqueadas. Hoy llaman a nuestras puertas desesperadas.

El sobredesarrollo pareció normalidad y es que el “homo tecnologicus” parece que nunca tiene suficiente, además de ser poco sensible a los peligros. En este tiempo, el concepto de riesgo pasó de ser algo sencillo y concreto a difuso, manipulable y complejo, con él, el atrevimiento se lanzó al infinito, de tal manera que avanzar en tecnologías suicidas que no sólo destruyen el medio que nos sustenta, sino que dejan un regalo envenenado a las generaciones futuras, se instaló como algo normal, era justificable, había ciertos beneficios a corto plazo. Así, el fracking es un intento desesperado por seguir escribiendo una historia que traza con exactitud las líneas rojas de nuestra evolución, y que ya hemos sobrepasado con creces, no se trata de estar a favor o en contra de una determinada técnica. La factura de la época industrial ya ha vencido.

El fracking pasará a la historia como una técnica ligada a una concepción salvajemente depredadora y violenta de la obtención de recursos, aún sin querer mirar las respuestas, paradójicamente la ciudadanía ya lo advierte y los dirigentes hacen oídos sordos.

La energía no es una mercancía más que se compra y se vende sometida a leyes de oferta y demanda, la energía es un precursor de la actividad económica y tanto los inputs como los outputs deben ser tenidos en cuenta. Ahí es donde radica la inutilidad de fuentes de energía que se comportan como sumideros, tal es el caso del fracking, y nos guste o no ya puede ser considerado una iatrogenia más.

LOS LÍMITES DEL CRECIMIENTO (REVISIÓN DE 2012)
El hecho de haber conquistado altas cotas de poder sobre la materia y sobre la dinámica del planeta nos ha hecho creernos una suerte de dioses capaces de poder con todo (o casi todo). Cuando se habla de este tema de manera abierta y sin edulcorar, salen a relucir los retos que tenemos sobre nuestras cabezas, los partidarios de estas novedosas tecnologías pregonan una fe absolutamente infundada en que las innovaciones tecnológicas siempre son positivas, pero muchas de ellas, como el fracking, no son otra cosa que sumideros energéticos, no suman, sino restan, son iaterogenias. Se trata de beneficios a corto plazo pero que traen graves impactos a medio y largo plazo, y que se obvian o permanecen ocultos o minusvalorados.

La energía nuclear es el ejemplo típico. Aportes minúsculos o inexistentes de energía neta a la sociedad, se reparten de forma desigual a lo largo del tiempo y del espacio. Las generaciones futuras que asumirán los costes no pueden intervenir en las decisiones que les afectarán y perjudicarán de manera trascendental.

CENTRALES Y CEMENTERIOS NUCLEARES: UN REGALO ENVENENADO
El lenguaje económico neoliberal hoy sobrevalorado, lo resuelve mediante el algoritmo de la capitalización. Se escoge un tipo de descuento que va minimizando el valor presente de los costes y en algún momento se amortiza. El truco se utiliza incluso para minimizar los efectos del cambio climático, pero desde el punto de vista científico carece de sentido real, ya que afecta a bienes y sistemas insustituibles, básicos para garantizar la vida humana. Los tipos de descuento que debieran aplicarse tendrían que ser negativos, y eso no existe dentro del marco conceptual de la economía neoclásica.

El tecno-optimismo nos ha dejado mensajes en los medios tales como la posibilidad de construir un túnel de España a Nueva Zelanda pasando por el manto y el núcleo, o extraer la energía para mantener nuestro estatus en el planeta triturando montañas y cordilleras si hace falta, sin caer en la obviedad del gasto energético que ello conlleva: muchísimo más del que obtengo. El decrecimiento energético ya está aquí, el fracking es la prueba de su presencia y tras él está el declive económico y social, nos guste o no. Podemos hacer la transición a un mundo renovable, limpio y saludable por las buenas o por las malas, pero la haremos; es deseable que sea de la primera manera.

NOTA:

*La AIE (Agencia Internacional de la Energía) es una organización internacional autónoma creada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) 1973, que busca coordinar las políticas energéticas de sus estados asociados. La teoría del pico de Hubbert, también conocida como cenit del petróleo, petróleo pico o agotamiento del petróleo, es una influyente teoría acerca de la tasa de agotamiento a largo plazo del petróleo, así como de otros combustibles fósiles.