sábado, 29 de octubre de 2016

LOS TERREMOTOS DE ITALIA SIGUEN SIENDO RÉPLICAS TARDÍAS DEL DE AGOSTO


SANT'ANTONIO (VISSO)

Entre el pasado 26 de octubre de 2016 y hoy que se escribe este análisis, se produjeron en Italia decenas de terremotos en una zona cercana a Visso en Peruggia. Dos de los terremotos principales del día 26 con magnitudes 5,5 y 6,1 según el USGS, pueden considerarse réplicas tardías del ocurrido el 24 de agosto de 2016 M6,2 que causó cerca de 300 muertos y miles de millones de euros en pérdidas económicas. En realidad desde entonces se han producido más de 18.000 réplicas, más de 300 en las últimas 72 horas.

Desafortunadamente las réplicas van a seguir y extenderse durante meses, la población del centro de Italia convive con la amenaza sísmica desde que el ser humano comenzó a habitar el planeta. Esa zona en particular conoce la desgracia muy de cerca: l'Aquila, Asís, Peruggia, Amatrice... La zona de los Apeninos está en plena actividad de disipación de energía acumulada por el hecho de que Italia es el escenario de encuentro entre la placa africana y la euroasiática. El 13 de enero de 1915 en esa zona un terremoto M6,7 mató a 32.000 personas.

Los Apeninos son una cuña de acreción formada como consecuencia de una subducción o una inmersión de una parte de la corteza bajo otra. Esta región es tectónicamente y geológicamente muy compleja, esa subducción de varias microplacas bajo Eurasia y los Apeninos supone una colisión continental de difícil perfilado pero que participa en la construcción de los Alpes, abriendo también la denominada cuenca del Tirreno al oeste. Los terremotos de octubre se han dado dentro de la placa (intraplaca) como una expresión de la tectónica extensional este-oeste que ahora domina y se hace notar a lo largo del cinturón de los Apeninos. Este proceso se espera que continúe durante miles de años. Para entonces el ser humano (si aún existe) puede que ya haya articulado todo tipo de defensas encaminadas a paliar los efectos negativos de estas catástrofes. Así parece que se desarrolla el tortuoso camino de amortiguar los terremotos, y aunque no llega ni a un siglo la adopción de normas de construcción refinadas para ello, menos aún lo han sido los planes urbanísticos, ni italianos ni de otras zonas del planeta, pocos lugares lo han hecho contando con esta realidad, y los que los desarrollaron lo hicieron tras una catástrofe dolorosa.

Sin duda ésta es una de las mejores herramientas. Se trataría de implantar la zonificación geotécnica-sísmica como un pronóstico basado en los accidentes tectónicos, el estudio de la historia y las características dinámicas de los terrenos, una división que puede hacerse por barrios, manzanas, ciudades, etc., que nos permite conocer el medio sobre el que construimos nuestras casas, nuestros negocios, nuestro hábitat.

La confección de mapas de riesgo sísmico locales o microzonificación sísmica ha demostrado ser la mejor de las armas para adelantarse a semejantes embates de la Naturaleza, también es bien sabido que su uso salva vidas y supone un importante ahorro para los estados. Esto está más que demostrado en los países de nuestro entorno que ya los tienen y usan. El reto del futuro urbanismo, por tanto, deberá ser el cambio de perspectiva histórica, abandonar los postulados post-industriales del siglo XX y abrirse a este urbano siglo XXI regido por la ciencia, la cultura y las nuevas tecnologías. Desde el año 2010 más de la mitad de la población ya vivimos aglutinados en ciudades, una nueva experiencia para la vida en el planeta. La sismicidad seguirá existiendo en el siglo XXI. Repensar la ciudad es ya una necesidad planetaria.

martes, 4 de octubre de 2016

GRANDES INFRAESTRUCTURAS Y BOMBAS DE RELOJERÍA


ESPECULACIÓN, DELITO E IGNORANCIA

La semana del 23 al 28 de mayo de 2016 tuvieron lugar en Donostia-San Sebastián las X JORNADAS DE GERENCIA DE RIESGOS Y EMERGENCIAS a las que como en años previos me invitaron a mostrar algunas de las conclusiones sobre las amenazas relacionadas con todas aquellas configuraciones urbanas, industriales y en general, grandes infraestructuras, creadas por el ser humano e identificar sus vulnerabilidades. Tal ejercicio es necesario para evitar el correr riesgos innecesarios y evitar accidentes.

El ser humano en las últimas décadas, gracias sobre todo al trabajo hecho por los combustibles fósiles, ha conquistado espacios que antes ni se hubiese imaginado, laderas, llanuras de inundación, zonas excavadas o rellenadas por él mismo..., ha modificado el medio natural a su antojo y ha trastocado muchos de los patrones dinámicos de la corteza, la biosfera, la hidrosfera o la atmósfera.

Al medio ambiente, recientemente se le denomina ya patrimonio natural. Actuando así adoptamos una postura muy moderna, pero refleja una actitud de apropiación; nos hemos apropiado de una dinámica que apenas conocemos y menos aún podemos controlar. Los gastos anuales en concepto de reparación y reinicio de grandes infraestructuras industriales o urbanas, debidos a problemas de estabilidad geológica o termodinámica, están creciendo por una serie de causas que se analizan en este artículo.

Si se extrapolan los datos de disponibilidad de energía neta que garantizaba dicha estabilidad hacia un futuro que siga la tendencia de la última década, en lo que a consumo y uso útil de energía primaria se refiere, ésta es claramente decreciente. Por ello será más difícil apuntalarlas o mantener a raya espacios conquistados a base de bulldozer.

CONSUMO DE ENERGÍA PRIMARIA EN ESPAÑA (ktep o miles de toneladas de equivalente de petroleo entre los años 1990-2014) DISTRIBUIDO POR FUENTES. (MINISTERIO DE INDUSTRIA, ENERGÍA Y TURISMO, GOBIERNO DE ESPAÑA, LA ENERGÍA EN ESPAÑA 2014). Obsérvese la caída en el período 2007-2014 de cerca de un 22%, la tendencia ha seguido. Con los datos suministrados por la AIE (OCDE) en el WEO 2016 la tendencia de los próximos años va a ser aún más acentuada.

Un porcentaje cada vez mayor de un flujo de energía decreciente (con un declive de entre un 3% y un 6% anual) se tiene que desviar al mantenimiento de grandes infraestructuras. Aspectos como el cambio climático antropogénico, un mayor conocimiento de las amenazas de un medio que por esa causa y otras es más vehemente y violento, el declive en la tasa de retorno energético (TRE) de nuestras fuentes de suministro y además la volatilidad en los precios de las materias primas, ponen en entredicho la viabilidad de algunas obras o contextos urbanos audaces, y tanto peor cuanto mayor grado de inestabilidad e insostenibilidad mostrasen en los estudios previos y actualizados.

Hablando con algunos economistas que no consideran el problema termodinámico del uso de energía en obra pública, o lo que es lo mismo, el vivir cotidiano, he llegado a la conclusión de que es harto difícil sugerirles que tengan una visión puramente física y práctica de este problema y no exclusivamente analítica o económica. El PIB, íntimamente ligado al consumo de energía, ha sido modificado en ocasiones acomodándolo a la actividad económica y erigiéndolo en un indicador de desarrollo que sería discutible.

No obstante, la energia (y por tanto la economía) desviada al objeto de paliar desastres debidos a las audacias humanas o a los eventos extremos derivados del cambio climático, son cada vez mayores. Ello computa en el PIB puesto que la puesta en marcha de maquinaria, movilización de materiales de construcción, transporte, etc., para arreglar "desaguisados" no deja de ser actividad económica, pero en realidad no hay crecimiento (desarrollo) alguno. Se están parcheando destrozos para volverlos a un estado anterior o similar (a veces incluso en peores condiciones) a la catástrofe. Así, la ausencia de resiliencia mortifica toda eficiencia. La energía no es una mercancía o servicio más que se compra y se vende sometida a las inviolables leyes de la oferta y la demanda, la energía es un precursor de la actividad económica y sin la primera no se puede desenvolver la segunda.

Tomando como hilo argumental y telón de fondo el problema de los costosos deslizamientos sufridos en Euskadi y Navarra el invierno pasado y anteriormente también, se dio un repaso a los retos cada vez más difíciles de afrontar por las comunidades ante el reguero de obras inservibles, mantenimiento de infraestructuras sobredimensionadas y otros despropósitos caros e inútiles que hemos heredado de la euforia constructiva y proyectiva de la década pasada; en algunos casos verdaderas amenazas para el medio natural y para el medio humano.

 
Tratamiento del riesgo de deslizamientos (una visión social)
Donostia-San Sebastián, 24 de mayo de 2016

Actualmente nos encontramos ante una paradoja histórica. La mayoría de nuestros dirigentes, embriagados por las grandes corporaciones del beneficio a corto plazo, apuestan por aquel modelo que ya no podemos sostener, ni siquiera mantener. Arreglar el problema si no es gastando ingentes cantidades de dinero, energía y recursos desviados de necesidades básicas como la salud, la cultura, la comida o la energía doméstica, no va a ser fácil para ellos, pero menos para nosotros en nuestro quehacer diario. Además de impopular, la imagen de mediocridad de nuestras instituciones, alimentada constantemente por tamaña borrachera, crece sin cesar. Corren el mismo peligro que algunas de sus obras faraónicas.

Indemnizaciones abusivas a grandes corporaciones por imposibilidad de explotación (ya se habla del Efecto Florentino), expropiaciones forzosas, abandono de urbanizaciones, infraestructuras obsoletas irreparables…, son un legado letal de una época de euforia que ya se advirtió como injustificada y que cuando se dieron los avisos pertinentes, los mensajeros fueron tachados de aguafiestas, agoreros, alarmistas, apocalípticos... Muchas de ellas son ya auténticas bombas de relojería.


El caso de la ladera de Ondarroa (Bizkaia) en marzo de 2016 (eitb) 


Esta introspección en la búsqueda de vulnerabilidades con el objeto de que una vez detectadas y evaluadas, puedan ser corregidas, fue el detonante para escribir y publicar en la revista 15/15\15 Revista para una nueva civilización  un artículo titulado como el que encabeza este post y al que añadí "sociedad colaborativa" pues creo que el concepto refleja la mejor, la más económica, la más práctica e inteligente manera de afrontar los retos de un siglo XXI que ya se nos presenta hasta con una nueva era geológica: El Antropoceno.

Dejo aquí y más abajo un enlace directo a dicho artículo. Una serie de reflexiones basadas en la observación de problemas derivados de lo anteriormente expuesto, pero sobre todo en los inapelables datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ponen de manifiesto que el ser humano aprende a base de errores y además tarda mucho en darse cuenta de los mismos, es más, en muchos casos huye hacia delante haciendo los problemas cada vez más graves y dañinos.

Como los insumos energéticos que vivimos desde 2007 son menguantes (aunque haya picos de subida puntuales), conociendo las reservas y las nuevas tecnologías de extracción, la tendencia es a seguir disminuyendo el aporte de energía neta a la sociedad; por lo tanto apelar a la eficiencia y el ahorro puede suponer mantener a raya temporalmente grandes infraestructuras cuya efectividad ya ha quedado en entredicho, y como comentamos, algunas se han convertido o lo harán en un futuro no muy lejano en grandes amenazas. Son nuestras bombas de relojería.


(15/15\15 Revista para una nueva civilización)


jueves, 8 de septiembre de 2016

¿CÓMO PREVENIR LA AMENAZA SÍSMICA? UN ANÁLISIS SOSEGADO TRAS EL DEVASTADOR TERREMOTO DE AMATRICE



“Nosotros, los científicos hemos hecho un hermoso mapa de amenaza sísmica detallada, mostrando claramente las zonas de mayor necesidad de medidas preventivas. Sin embargo, las autoridades públicas no están tomando las medidas pertinentes”. Giulio Selvaggi


PUBLICADO EN TIERRA Y TECNOLOGÍA Y EN VARIOS MEDIOS
EPICENTRO DEL TERREMOTO M6.2 DEL 24 DE AGOSTO DE 2016


Algo más de una semana después del devastador terremoto (M 6,2) de Amatrice, Italia, que ocasionó casi 300 víctimas mortales, cerca de como lo hizo el terremoto de L’Aquila en 2009, tenemos ya una serie de datos interesantes que atañen a las ciencias de la Tierra y al trabajo que los geólogos brindamos a una sociedad que se empeña en vivir aglutinada en ciudades. Recordemos que más de la mitad de la población del planeta ya vivimos en ellas desde 2010, por lo que comenzó así una nueva experiencia para la vida sobre la Tierra. Aunque esta vez el golpe sísmico haya sido en una zona mucho menos poblada que en 2009, el daño es similar e incluso mayor (entonces se habló de cuatro mil millones de euros). La prevención de las nefastas consecuencias que estos fenómenos naturales ocasionan sobre la población humana se está viendo cada vez más próxima al conocimiento y respeto hacia la propia Naturaleza que a la producción de una normativa “anti”.

La historia nos ha traído infinitud de ejemplos de cuando a la ignorancia del hombre se le suma la soberbia, entonces el fracaso está garantizado. Sabemos que la mejor manera de evitar la destrucción por riadas e inundaciones es no construyendo en el cauce de ríos y llanuras de inundación, o hacerlo acorde con esa realidad y sus frecuencias tomando medidas paliativas o asumiendo el impacto.

La mejor manera de minimizar los efectos catastróficos de un terremoto es no construyendo en los puntos críticos, en esas áreas donde la naturaleza disipa su energía interior. A ningún soldador se le ocurre poner el dedo sobre la fractura a soldar.

Una información que vale para cualquier tiempo histórico futuro y cualquier cultura que se imponga es la localización de las válvulas de escape (fallas) y las zonas de amplificación de las ondas y por lo tanto del daño (terrenos cuaternarios, cubetas sedimentarias, topografía...). La mejor prevención contra los efectos sísmicos es una zonación detallada de las características geológicas y respuestas geotécnicas del subsuelo ante un impacto sísmico, una radiografía de la zona más externa de la corteza sobre la que hemos decidido habitar, establecer nuestras actividades industriales, culturales, educativas, nuestras vidas. Cualquier consideración para echar un pulso y creer vencer a la vehemencia de la Naturaleza es simplemente un acto de ignorancia y soberbia.

Giulio Selvaggi, director de investigación en el Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología, en Roma, y uno de los que inicialmente fuera condenado y posteriormente absuelto tras el terremoto de L’Aquila de 2009, al igual que los científicos que asomamos nuestra curiosidad al mundo de la sismicidad, afirmó que estaba sorprendido por la muerte y la destrucción causada por el terremoto de la semana pasada. La región montañosa de Amatrice está escasamente poblada, pero la cifra final de muertos podría superar el de la más poblada y urbanizada L'Aquila. Las respuestas de aceleración del terreno y desplazamiento horizontal nos han dejado atónitos. Un terremoto de esa magnitud y a esa escasa profundidad no se esperaba ni para un retorno de 2500 años.

El geólogo italiano protagonizó una protesta pública por el fracaso de las autoridades tras dar prioridad a la construcción y refuerzo de edificios más resistentes, señalando y subrayando que suministraron mapas de vulnerabilidad sísmica a las autoridades. Afirmó: "nosotros, los científicos hemos hecho un hermoso mapa de amenaza sísmica detallada, mostrando claramente las zonas de mayor necesidad de medidas preventivas. Sin embargo, las autoridades públicas no están tomando las medidas pertinentes". La amenaza sísmica no consiste solamente en vivir cerca de fallas.

Cuatro son los factores que van a determinar la amenaza sísmica repartida en el tiempo en un determinado lugar y para una ciudad concreta, es fundamental el diálogo con los historiadores, también tener estudios de paleosismicidad, conocer la recurrencia temporal del fenómeno sísmico debe ser parte de la cultura de las poblaciones englobadas en zonas sísmicas, pero también de las que no lo son:

1. La actividad sísmica local, es la más importante de las cuestiones a considerar.

2. Las características del terreno que acogerá las ondas, la geología, la topografía, las formaciones cuaternarias locales y la interacción terreno-cimiento.

3. La posibilidad de ocurrencia de sismos a determinada distancia de la ciudad, es decir, la presencia de accidentes tectónicos destacables cerca de los núcleos englobados en su zona de acción, los cuales en interacción con los terrenos que acojan las ondas con características dinámicas determinadas, pueden amplificar la aceleración en superficie.

4. La educación sísmica de la población, una cultura que salva vidas.

La amenaza y la vulnerabilidad son por lo tanto variables que dependen la una de la otra. Los terremotos y las tipologías de suelos o rocas, por sí mismos no tienen por qué ser una amenaza para la ciudad. Las tormentas, las nevadas, el viento, son también fenómenos naturales que de por sí no son dañinos, hemos aprendido a convivir con ellos.

Para que se produzca una desgracia tienen que darse cita una serie de componentes físicos y sociales que se mantengan expuestos y que no se hayan identificado. Un edifico o un barrio puede ser vulnerable a un tipo de terremoto mediano, pero a otro de mayor magnitud y diferente manera de propagación no tiene por qué serlo.

Una de las mejores herramientas para evaluar y actuar en consecuencia es la zonificación geotécnica-sísmica; es un pronóstico basado en los accidentes tectónicos, el estudio de la historia y las características dinámicas de los terrenos, una división que puede hacerse por barrios, manzanas, etc., que nos permite conocer el medio sobre el que construimos nuestras casas, nuestro hábitat.

La confección de mapas de riesgo sísmico locales o microzonificación sísmica ha demostrado ser la mejor de las armas para adelantarse a semejantes embates de la Naturaleza, también que su uso salva vidas y supone un importante ahorro para los estados está más que demostrado en los países de nuestro entorno que ya los tienen. El reto del futuro urbanismo, por tanto, deberá ser el cambio de perspectiva histórica, abandonar los postulados post-industriales del siglo XX y abrirse a este urbano siglo XXI regido por la ciencia, la cultura y las nuevas tecnologías. La sismicidad seguirá existiendo en el siglo XXI.


ENTREVISTA PARA LOS DIARIOS